En
esta sección encontrarás un esquema
básico con los pasos a seguir de forma genérica
en un proceso de selección de personal
La
Preselección
Una vez finalizada la fase de reclutamiento y disponiendo,
en consecuencia, de un número adecuado de candidatos
que satisfagan los requerimientos del puesto de trabajo
que pretendemos cubrir, comienza la selección
propiamente dicha.
La primera fase dentro del proceso
de selección, es lo que llamamos preselección.
Esta fase tiene como objeto llegar a una primera distinción
entre candidatos posiblemente adecuados e inadecuados
a base de información fácil de obtener
(preselección en base al curriculum y carta de
presentación).
Se trata de comprobar en primer lugar que los candidatos
que se presentan reúnen las condiciones que se
han exigido en el anuncio de selección (si lo
hemos publicado) o en el profesiograma del puesto.
La preselección tiene la ventaja de que es rápida
y de bajo coste. Además es
necesaria porque a menudo no podemos citar a todos los
candidatos para una entrevista: después de
la preselección nos queda un número limitado
de candidatos.
La preselección deberá
hacerse de forma meticulosa. Los criterios que en
ella se manejan, no son otros que aquellos que determinan
la aptitud definitiva del candidato.
En este contexto hablamos de criterios mínimos,
lo cual quiere decir: las exigencias mínimas
que deberán cumplir los candidatos. Las exigencias
que tendrá que cumplir la persona que finalmente
contratemos serán, por lo general, considerablemente
más amplias.
De la severidad y el número de criterios de preselección
dependerá si nos quedan más o menos candidatos
para la siguiente fase. Menos candidatos significa menos
trabajo pero aumenta el riesgo de que al final ningún
candidato resulte adecuado.
Un posible riesgo que corremos durante la preselección,
es que rechacemos injustificadamente candidatos potencialmente
adecuados en una fase demasiado prematura durante el
proceso total de selección.
Cuando el número de candidatos reclutados no
sea muy amplio, puede ser aconsejable dividir los candidatos
en tres grupos: adecuados, eventuales- adecuados e inadecuados.