Cada vez surgen formas más variadas de retribuir la
parte variable del salario, y el hecho de optar por una u
otra implica una serie de decisiones que reflejan el modo
de hacer, de pensar y de valorar en la empresa.
Lo que está claro es que la retribución variable
debe suponer un plus, un valor añadido al bruto anual
que recompense el trabajo realizado para alcanzar los objetivos
marcados (sean del estilo que sean), y que sea eficaz, que
motive a continuar esforzándose para el desarrollo
de la compañía pero, no nos engañemos,
sobretodo para el desarrollo profesional personal.
in embargo, la mayoría de empresas todavía no
tienen un sistema estructurado de remuneración variable,
por lo que a continuación exponemos las diferentes
opciones existentes:
Bienes
- Efectivo (posibilidad de elegir qué
porcentaje de la retribución anual se desea percibir
en efectivo) - Automóviles y gasolina
- Acciones de la empresa (mediante la entrega anual
de participaciones o a través de fórmulas alternativas)
Servicios
- Contribuciones a planes de pensiones
o a seguros colectivos - Préstamos para
la adquisición de vivienda o destinados a consumo,
con unas condiciones más beneficiosas que las que ofrece
el mercado - Uso de vivienda propiedad de la empresa
- Seguros de diferente naturaleza -
Asesoramiento legal y fiscal para asuntos privados -
Entrega de ordenadores personales y teléfonos móviles
- Disponibilidad de tarjetas de crédito
de la empresa
Otras retribuciones
- Vacaciones y reducción
de jornada laboral - Pago de colegios, universidades
y clubes a los hijos - Formación en materias
vinculadas a la actividad - Posibilidad de contratar
servicios como guardería, gestoría, reclamación
de multas o lavandería
La Nueva Economía va imponiendo nuevas formas de retribución
a los elementos más valiosos de la empresa: los empleados.
Y las empresas españolas van adaptando poco a poco
sus sistemas globales de retribución a las necesidades
personales y familiares de los empleados. Para ello es necesario
identificar y comunicar el sistema ideado a los interesados,
así como la contratación y posterior gestión
de los servicios elegidos.
El objetivo final de estos planes de compensación flexibles
es que el trabajador pueda ajustar sus condiciones laborales
a sus necesidades e intereses personales con el fin de que
tanto empresa como trabajador salgan beneficiados y haya una
mayor vinculación con los objetivos y estrategias.