OPOSICIONES DE SECUNDARIA
������ Especialidad " Tecnolog�a"
Tema 11.
El proceso de producci�n agropecuaria. Caracter�sticas de un proyecto agr�cola escolar.
TEMARIO ESPECIFICO
�GUI�N-�NDICE
1. INTRODUCCI�N.
2. PRODUCCI�N AGRARIA.
2.1. Factores que influyen en la producci�n vegetal.
- Climatolog�a.
- El Suelo
- Factores biol�gicos.
2.2. Cultivos� herb�ceos.
2.2.1. Cereales.
2.2.1.1. Trigo.
2.2.1.2. Cebada.
2.2.1.3. Avena.
2.2.1.4. Ma�z.��������������
2.2.1.5. Arroz.
2.2.2. Leguminosas.
2.2.3. Tub�rculos y ra�ces.
2.2.3.1. La patata.�������
2.2.3.2. La remolacha azucarera.
2.2.4. Plantas forrajeras.
2.2.5. Textiles.
2.2.5.1. El algod�n.
2.2.6. Oleaginosas.
2.2.6.1. El girasol.
2.2.7. Horticultura.
2.2.8. Otras plantas herb�ceas.
2.3. �rboles frutales.
2.4. Viticultura
2.5. El olivo.
2.6. Agricultura ecol�gica.
3. PRODUCCI�N GANADERA.
3.1. Sistemas de explotaci�n.
3.1.1. Ganader�a extensiva.
3.2.1. Ganader�a intensiva
3.1.3. Ganader�a mixta.
3.2. Producci�n bovina.
3.2.1. Vacuno de leche.
3.2.1. Vacuno de carne.
3.3. Producci�n ovina.
3.4. Producci�n caprina.
3.5. Producci�n� porcina.
3.6.� Avicultura.
3.7. Cunicultura.
4. EL PROYECTO AGR�COLA ESCOLAR.
4.1. Objetivos.
4.2. Actividades.
4.3. Materiales
Resumen.
Bibliograf�a.
Nota acerca de la elaboraci�n del tema:
La bibliograf�a acerca de producci�n agr�cola y ganadera es ampl�sima. Sin embargo no me ha parec�a aconsejable hacer el tema demasiado largo (al final result� que si lo es), debido a su poca conexi�n con los otros temas del temario especifico la especialidad.� Se ha pretendido recoger en el mismo, de manera muy general, los elementos comunes tratados en los distintos libros, he preferido huir de datos num�ricos que se olvidan con facilidad y de los t�rminos excesivamente t�cnicos; y no por ello el tema deja de estar tratado de forma� rigurosa. Apenas se incluyen �cuadros o gr�ficos, ya que los que he visto en la bibliograf�a son para aspectos m�s espec�ficos.
El desarrollo est� estructurado en torno a 3 puntos principales de contenidos, producci�n agraria, producci�n ganadera y proyecto agr�cola escolar, de modo que facilite la exposici�n del tema durante los ex�menes y el reparto m�s o menos equitativo del tiempo. Las distintas introducciones (ep�grafes 1, 2.1, 3 y 3.1) son la base que puede ayudar a hilvanar la exposici�n en los ex�menes, ya que el resto del contenido no da tiempo a desarrollar. Se deben destacar� aquellos aspectos m�s relevantes de la producci�n agr�cola y ganadera en la comunidad aut�noma por la que nos presentemos (p.e. vacuno de leche en Galicia, olivar en Andaluc�a, etc.)
1. INTRODUCCI�N.
La agricultura es el arte, ciencia e industria que se ocupa de la explotaci�n de plantas y animales para el uso humano. En sentido amplio, la agricultura incluye el cultivo del suelo, el desarrollo y recogida de las cosechas, la cr�a y desarrollo de ganado. El objeto de la actividad agr�cola, en cualquier zona geogr�fica del mundo, es la utilizaci�n y control de las plantas cultivadas espontaneamente y de animales dom�sticos o salvajes, capaces de suministrar alimentos, vestido o compa��a para el hombre.
Es de todos conocido que la distribuci�n de las plantas y los animales en la corteza terrestre, no es de forma an�rquica sino que viene determinada por una serie de leyes f�sicas definidas. Estas leyes f�sicas establecen precisamente las relaciones de dependencia entre los seres vivos y el medio f�sico.
A lo largo del desarrollo de la agricultura, los pueblos han descubierto el valor alimenticio de plantas y animales salvajes, domestic�ndolos y cri�ndolos. Los m�s importantes son los cereales, como el trigo, el arroz, el ma�z y el centeno; los animales de carne, como las ovejas, las vacas, las cabras y los cerdos; las aves, como los pollos; y productos como la leche, el queso y los aceites, etc.� El hombre, acuciado por unas necesidades crecientes de alimentaci�n, vestido y� esparcimiento, como consecuencia del aumento constante de poblaci�n y sus exigencias, se ha visto obligado a intensificar la utilizaci�n y la producci�n de sus cultivos y ganado; y para ello tiene dos opciones:
Primera, aumentar el rendimiento unitario de los cultivos y ganado adapt�ndolos a la naturaleza del suelo y del clima, mediante la obtenci�n de nuevas variedades y razas.
Segunda, modificar la naturaleza de esos dos factores mediante el uso de la t�cnica (nuevos aperos de labranza, sistemas de regad�o eficientes, t�cnicas de inseminaci�n artificial, etc.) de tal forma que los resultados obtenidos supongan un incremento de la producci�n.
Del estudio de todos estos factores y condicionantes es de lo que nos vamos a ocupar en el desarrollo de este tema.
2. PRODUCCI�N AGRARIA.
2.1. Factores que influyen en la producci�n agr�cola.
A) Clima.
El Clima es el factor del medio natural sobre el cual el hombre no ha podido influir directamente. Por lo que debe contentarse con estudiar el clima y adaptar a el sus cultivos.
Mediante la combinaci�n de sus componentes: temperatura, luz, lluvia y viento, etc. el clima intervendr� como factor limitante para el cultivo de algunas especies. Incluso para las que est�n bien adaptadas al medio, su acci�n es determinante sobre los rendimientos.
La temperatura constituye el elemento m�s importante del clima; regula el ritmo de desarrollo de las plantas y limita su �rea cultivada. Lo que importa para la planta es la cantidad de calor recibida, o m�s exactamente la cantidad de calor irradiada por el sol y utilizada para las s�ntesis org�nicas.
El valor energ�tico de la radiaci�n suele expresarse en cal/cm2min. La energ�a m�xima recibida en la superficie externa de la atm�sfera terrestre se denomina constante solar y su valor es 2 cal/cm2min. La energ�a recibida a nivel de la superficie de la tierra representa cifras muy inferiores y depende de� factores, tales como, la inclinaci�n de los rayos solares en distintas latitudes y seg�n las estaciones del a�o, la composici�n y transparencia de la atm�sfera.
Estos factores motivan que el valor instant�neo de la radiaci�n solar sea variable y, bastante inferior al de la constante solar. En consecuencia, la energ�a total recibida en la superficie de la tierra, procedente de la radiaci�n solar, es bastante menor que la que potencialmente puede esperarse.
La temperatura va a influir en dos procesos claves en la producci�n agraria, por un lado en el crecimiento de las plantas, que depende de la respiraci�n, la actividad fotosint�tica y la transpiraci�n; y por otro lado en cuanto a la germinaci�n. Existe para cada una de las especies vegetales una temperatura por debajo de la cual las semillas no germinan. Esta temperatura se denomina cero de germinaci�n, y suele ser mas baja que la correspondiente al cero de crecimiento debido al calor generado en la combusti�n de las reservas de la semilla. La germinaci�n se produce muy lentamente en las proximidades del cero de germinaci�n, a medida que las temperaturas van siendo mas altas, se acorta el tiempo necesario para cumplir la etapa que va desde la siembra a la nascencia hasta una temperatura �ptima que hace que aquella sea m�nima.
En el crecimiento, para cada planta existe una temperatura, cero de crecimiento (mayor que el cero de germinaci�n), por debajo de la cual la planta no crece. La temperatura de crecimiento es el resultado de la incidencia de las variaciones de la temperatura sobre las funciones vitales de la planta:
- Respiraci�n. A temperaturas bajas, la actividad respiratoria es peque�a y aumenta al aumentar la temperatura hasta un m�ximo, entre 30 y 50 � C, a partir de la cual la actividad respiratoria desciende.
- Fotos�ntesis. Para unas condiciones de iluminaci�n y contenido en CO2 constantes, la fotos�ntesis se realiza desde temperaturas pr�ximas a 0 � C, aunque su intensidad es baja.
- Transpiraci�n. La transpiraci�n aumenta durante la ma�ana las horas de m�xima insolaci�n, decrece durante la tarde y pr�cticamente se anula durante la noche.
Ahora pasamos� a ver en que medida interviene la iluminaci�n en el desarrollo de la planta. Dependiendo de la iluminaci�n, existen dos tipos de plantas: de sombra, caracterizadas por poseer hojas amplias, anchas y poco espesas, y las de luz (heli�filas) en general, de hojas peque�as, estrechas y rizadas.
La influencia de la intensidad de luz puede resumirse en:
- Iluminaci�n d�bil. Favorece la absorci�n de agua, el desarrollo vegetativo y, en general, la germinaci�n es m�s r�pida. En cultivos de ra�ces y tub�rculos disminuye el rendimiento y la calidad.
- Iluminaci�n intensa. Aumenta la cantidad de flores, frutos y la precocidad de maduraci�n, impide el ahilamiento, plantas endebles, y favorece el desarrollo de las yemas y a los �rganos de reserva, ra�ces y tub�rculos.
- Exceso de luz e intensa radiaci�n. Aumenta la transpiraci�n y puede tener un efecto desfavorable.
El agua es el factor m�s limitante para la agricultura. Es el elemento m�s abundante en la planta y es esencial para su nutrici�n, sin ella la planta ser�a incapaz de absorber muchos de sus nutrientes.
Seg�n su adaptaci�n al agua, se distinguen varios tipos de plantas: xer�filas, adaptadas a la vida en medio seco, hidr�filas, t�picas de medios h�medos, intermedias o indiferentes, en las que se clasifican la mayor�a de las plantas cultivadas en la zona templada.
Una serie de caracter�sticas pueden indicar las tendencias de algunas plantas:
- Naturaleza del sistema radicular. Longitud, masa, distribuci�n, etc., informan sobre la facultad de utilizaci�n de las reservas profundas del subsuelo.
- La superficie foliar, correlativa con una evaporaci�n m�s o menos intensa.
- La amplitud de la planta, para utilizar al m�ximo las reservas de agua del suelo.
La necesidad de agua en las plantas se denomina coeficiente de transpiraci�n, que varia de una planta a otra. Este coeficiente crece al aumentar la evaporaci�n y elevarse el contenido de humedad del suelo. El coeficiente decrece cuando se reduce el nivel fre�tico del suelo. Para una especie vegetal, el coeficiente varia en funci�n de la variedad cultivada.
El viento, al crecer violentamente aumenta la intensidad de la evaporaci�n del agua, si su aprovisionamiento es suficiente, contribuye a la desecaci�n del follaje, acompa�ada de un abarquillamiento de la hoja. Si es acompa�ado del fr�o, puede disminuir la temperatura por debajo del cero de crecimiento, muy perjudicial para los cereales de invierno.
Acompa�ado de calor, durante la maduraci�n de los granos, el viento puede producir el asurado o golpe de calor que acelera la transpiraci�n, de forma que el sistema radicular no puede compensar la perdida de agua causada por una evaporaci�n tan intensa.
La acci�n biol�gica del viento se produce al transportar materias vivas como semillas, polen, insectos, etc.
- Efectos desfavorables como, transporte de semillas adventicias (malas hiervas), propagaci�n de algunos par�sitos (escarabajo de la patata), transporte de polen, etc.
- Efectos favorables como la eliminaci�n de algunas plagas en cultivos (pulgones) al alcanzar una cierta velocidad.
B) El suelo.
El suelo es el medio en el que arraiga la planta y a trav�s del que llegan a las ra�ces del vegetal los elementos minerales y org�nicos, disueltos en agua, necesarios para su vida.
El suelo est� formado principalmente por: arena, limo, arcilla, caliza y humus.
- Arena. Formada por part�culas, entre 0,02 y 0,22 mm, compuestas por granos de s�lice o part�culas calizas sin cohesi�n entre s�. Aumenta considerablemente la permeabilidad al aire y al agua.
- Limo. Formado por part�culas, entre 0,002 y 0,02 mm, de cualquier naturaleza qu�mica.
- Arcilla. Formada por part�culas, de tama�o inferior a 0,002 mm, de silicatos de al�mina hidratados y �xidos de hierro que le dan el color rojizo caracter�stico. La arcilla absorbe bien el agua y retiene buena parte de los elementos nutritivos del suelo. Su reacci�n siempre es �cida.
- Caliza. Formada por diversas composiciones de carbonatos de calcio, es un elemento fundamental para la fertilidad del suelo, aunque en exceso es peligrosa para ciertos cultivos
- Humus. Es la materia resultante de la descomposici�n de elementos org�nicos por la acci�n del aire, agua y los microorganismos
El suelo, seg�n el predominio de los componentes antes descritos que forman parte de �l, se llama: arcilloso, arenoso, limoso o suelo franco, cuando los elementos se encuentran en proporci�n equilibrada.
La absorci�n de materia org�nica por el crecimiento de las plantas empobrece el suelo que, por tanto, ha de ser peri�dicamente regenerado mediante estercolaci�n, siembra de leguminosas enterradas antes de florecer, aspersi�n de �compost� o residuos org�nicos fermentados y la adici�n de compuestos qu�micos de naturaleza org�nica a la tierra.
El laboreo de los suelos.
En sus condiciones naturales primitivas, el suelo rinde m�ltiples productos vegetales, pero evidentemente sin ning�n orden comercialmente aprovechable. El hombre ha descubierto una serie de m�todos puede conseguir transformar las condiciones del suelo y adaptarlo para que en �l crezcan las diversas especies vegetales en la forma que sea m�s aprovechable.
De estas t�cnicas agr�colas, una de las principales es la que se conoce como laboreo, que es el conjunto de manipulaciones mec�nicas del suelo realizadas con el fin de obtener las condiciones m�s favorables para acoger un cultivo. El laboreo se convierte as� en la base indispensable de la producci�n agr�cola, pudiendo considerarla la acci�n previa a cualquier actividad agr�cola, propiamente dicha.
Cuando un suelo soporta un cultivo durante un cierto tiempo, su estructura grumosa se pierde, se vuelve compacto como consecuencia del impacto producido por el agua de lluvia, de la acci�n desfloculante del agua de riego y algunos abonos y de la compactaci�n producida al pisar el suelo el hombre, los animales, los tractores, etc.
����������� Un suelo compacto no es el habitat apropiado para recibir una semilla, base del nuevo cultivo, ni para permitir el crecimiento de la ra�z de la planta.
Se debe tener en cuenta que el laboreo no es un t�cnica �nica para la consecuci�n de unos fines, sino que debe combinarse con otros, como por ejemplo agentes atmosf�ricos, para� que la reconstrucci�n de la estructura del suelo sea perfecta.
Mediante las labores aumenta la superficie del suelo expuesta a los agentes atmosf�ricos, y se facilita su acci�n. Se favorece el intercambio de gases entre el suelo y la atm�sfera libre, de modo que las capas profundas, deficientes de ox�geno, pueden oxigenarse.
La infiltraci�n del agua en el suelo, tambi�n es favorecida por las labores agr�colas. Trabajando el suelo se reduce el fen�meno de la escorrent�a, se evita que el agua se encharque en la superficie y se crean reservas de agua en las partes profundas del perfil.
Una capa superficial grumosa se seca antes que una compacta; de este modo se reduce la evaporaci�n de las capas profundas h�medas. As� el laboreo reduce indirectamente las perdidas �de agua por evaporaci�n.
Tambi�n elimina la vegetaci�n adventicia (malas hiervas) que aumenta la evapotranspiraci�n, compite con las plantas cultivadas, etc.
Facilita la incorporaci�n de los nutrientes, abonos qu�micos, estiercol, al suelo.
Las labores tienen un importante papel en la lucha contra los par�sitos, ya que muchos animales quedan enterrados y otros quedan al descubierto sin protecci�n y mueren.
Tipos de labores.
����������� Las distintas labores est�n relacionadas con el cultivo realizado, con el tiempo que va desde su recolecta y la siembra del cultivo siguiente, con las clases de suelos y� su estado de humedad, con los aperos y elementos de tracci�n disponibles, etc. Seg�n la sucesi�n y caracter�sticas, las labores pueden clasificarse en labores de puesta en cultivo, labores preparatorias y labores de cultivo.
Las labores de puesta en cultivo son aquellas que se realizan cuando va a implantarse por primera vez un cultivo en un suelo, en su estado natural. Entre estas labores podemos citar:
- Desforestaci�n: eliminaci�n de la vegetaci�n aut�ctona.
- Explanaci�n. allanamiento del terreno.
- Despedrado: eliminaci�n de las piedras
- Roturaci�n: primera labor que se realiza en un terreno inculto.
Las labores preparatorias son aquellas son las que se realizan para mejorar las caracter�sticas del suelo antes de acoger un cultivo. Se hacen en el intervalo de tiempo que transcurre entre la recolecci�n de un cultivo y la siembra del siguiente. Podemos considerar:
- Subsolado: arar la tierra a gran profundidad sin voltearla.
- Desfonde: tiene por objeto mullir y airear la tierra removi�ndola para que queden en la superficie las capas con acumulaci�n de elementos fertilizantes.
- Alzar: dar la primera vuelta al rastrojo que queda tras la siega.
- Gradeo: allanar la tierra con la grada despu�s de ararla.
- Escarificar: mullir la tierra con un escarificador.
- Nivelaci�n:���� nivelar el suelo, como consecuencia de malas t�cnicas de laboreo, riadas ,etc.
- Rulado: apisonar y compactar la tierra.
- Tableado: dividir en tablas o bancales el terreno de un sembrado.
Las labores de cultivo tienen lugar despu�s de la siembra y durante el desarrollo del cultivo. Su misi�n es la de luchar contra las malas hiervas, reducir la evaporaci�n, etc. En definitiva mantener el suelo en las mejores condiciones para obtener el m�ximo rendimiento de las plantas cultivadas.
- Escardar: quitar las malas hierbas de un sembrado.
- Aporcar: resguardar con tierra el pie de las plantas.
- Descalzar: quitar parte de la tierra que rodea la planta para limpiarla de malas hierbas y facilitar la penetraci�n del abonado.
- Extirpar: arrancar de ra�z.
Los aperos m�s utilizados pueden clasificarse en:
- Instrumentos simplemente cortantes: azada, azad�n, escardillo, escarificador, extirpador.
- Instrumentos volteadores: pala y arado de vertedera.
- Instrumentos cortantes y volteadores: fresadora y arado de discos
- Instrumentos especiales: rulo, aporcador, compactador, desterronador sembradora, etc.
C) Factores biol�gicos.
La imposibilidad de repetir un cultivo sobre la misma parcela se deber�a a un fen�meno de "fatiga� del suelo" que comporta una reducci�n de rendimientos sin que existan s�ntomas de carencias o de enfermedades m�s acusadas que en a�os anteriores. La alternancia de cultivos sigue siendo con mucha frecuencia, rigurosamente indispensable para evitar estos hechos.
Alternancia de las cosechas.
El agricultor sabe muy bien que los diferentes cultivos dejan el suelo profundamente modificado en sus aspectos f�sico, qu�mico y biol�gico. Conoce, a su vez, que el comportamiento de un cultivo est� muy influido por el que le ha precedido y que este influir� en el que le sigue.
Una serie de cultivos ordenados en el tiempo de manera que queden claramente establecidos los que se realizan primero y los que ir�n cultiv�ndose posteriormente, recibe el nombre de sucesi�n de cultivos, y se realiza con el objeto poder controlar en la mejor forma posible las influencias, que entre s�, puedan ejercer las distintas plantas cultivadas.
Cuando una sucesi�n de cultivos se establece sobre una parcela, de manera que al cabo de un cierto n�mero de a�os se hayan realizado todos los cultivos, repiti�ndose a continuaci�n la sucesi�n, estamos ante una rotaci�n de cultivos.
Un ejemplo de una rotaci�n de cultivo podr�a ser:
|
a�o |
Cultivo |
Siembra |
Recolecci�n |
|
1� |
Barbecho |
|
|
|
2� |
Trigo |
Noviembre |
Julio |
|
3� |
Lenteja |
Marzo |
Julio |
|
4� |
Cebada |
Noviembre |
Junio |
En el ejemplo anterior se ha introducido el t�rmino barbecho. Por barbecho entendemos una serie de labores que pretenden mantener removido y desprovisto de vegetaci�n un suelo que no se cultiva durante un a�o agrario completo. Durante este reposo, el suelo aumenta su fertilidad, debido a que se produce una acumulaci�n de agua, por la capacidad de retenci�n que tiene el terreno. Tambi�n se intensifica la actividad bacteriana, que aporta Nitr�geno y F�sforo, se mejora el estado estructural del suelo, se consigue atacar las hiervas infestantes y los par�sitos, etc. Tiene el inconveniente que expone el suelo a la acci�n de la erosi�n y se produce una deshumificaci�n del mismo.
Control de las malas hierbas.
Se puede denominar as� a las plantas que crecen en una localizaci�n no deseada, con h�bitos competitivos y agresivos, estableciendo fuerte competencia por los factores productivos presentando a su vez, un crecimiento tan exuberante y r�pido que invaden a las restantes plantas de cultivo. Independientemente de una duraci�n m�s o menos prolongada seg�n su biolog�a, su resistencia a los m�todos utilizados para su erradicaci�n, motiva una presencia altamente persistente. Tienen en com�n las malas hierbas que aparecen sin ser sembradas o cultivadas y suelen producir una elevada cantidad de prop�gulos, ya sea por simientes o por �rganos de reproducci�n vegetativa.
Las malas hierbas son junto a los insectos y las enfermedades, los principales agentes causantes de los m�s importantes descensos en los rendimientos de los cultivos.
Para el control de las malas hierbas se dispone de m�todos que requieren diferentes condiciones de ejecuci�n y que presentan, a su vez, una eficacia muy variable. Las principales medidas preventivas son:
- Utilizar en la siembra semillas exentas de prop�gulos de mala hierba.
- Introducir en la rotaci�n cultivos de alguna planta limpiadora.
- Colocar filtros de� tama�o adecuado en las tomas de agua.
- Eliminar la maleza que se desarrolla en las lindes.
- Evitar que con el laboreo se propaguen �rganos vegetativos.
Como medios de control directos se cuenta con: medios mec�nicos de eliminaci�n de brotes y la escarda qu�mica.
2.2.� Cultivos herb�ceos.
2.2.1. Cereales.����
Bajo el nombre gen�rico de cereales, comprendemos las plantas de la familia de las gram�neas, que son sembradas para la obtenci�n de grano, cuyas caracter�sticas son: riqueza en almid�n comestible para el hombre y los animales.
Es de gran importancia el cultivo de los cereales: trigo, cebada, centeno, arroz, matiz, sorgo, avena, mijo, panizo y alpiste. Los cuatro primeros aseguran la alimentaci�n humana en grandes sectores del mundo civilizado. Los dem�s, aunque tambi�n se han utilizado para tal fin, generalmente sirven de alimento al ganado. Tambi�n se pueden cultivar para la obtenci�n de forrajes.
A continuaci�n estudiaremos brevemente los principales tipos, sus variedades, necesidades de suelo y de agua, y el rendimiento.
2.2.1.1. Trigo.
Las variedades se pueden clasificar de diferentes maneras: trigos blandos o trigos duros seg�n las caracter�sticas del grano. Perennes, de ciclo largo; de ciclo medio; de ciclo corto, seg�n el tiempo de maduraci�n.
Respecto al �suelo, debe cultivarse en tierras profundas, para que haya un amplio desarrollo radical, con capacidad de retenci�n y, a la vez, un drenaje bueno.� No es conveniente un aporte excesivo de estiercol, ya que el trigo no madura cuando existe un exceso de materia org�nica.
El clima no debe ser demasiado fr�o en invierno, y si al llegar las heladas el trigo no esta muy desarrollado, �stas tienen un efecto beneficioso en el desarrollo de las ra�ces. Son perniciosas las temperaturas elevadas en primavera y al final de la maduraci�n, por el fen�meno descrito del asurado.
Se puede sembrar a voleo, sin conseguir una distribuci�n regular de l�neas, o en l�neas, empleando sembradores que establezcan l�neas de 17 a 18 cm de separaci�n. La cantidad de simiente empleada depender� de factores tales como la fertilidad del terreno, la disponibilidad de riego, etc. El rango de semilla utilizada oscila entre los 250 y 500 kg/Ha.
Se recolecta con la cosechadora autopropulsada (10 Ha/d�a) y el grano obtenido puede volver a ser limpiado en limpiadoras de grano. El rendimiento (medida nacional) oscila alrededor de 1 800 kg./Ha.
2.2.1.2 Cebada.
Las diferentes variedades de cebada se clasifican en cerveceras y no cerveceras seg�n su aptitud para la elaboraci�n de la cerveza; precoces, semiprecoces o muy precoces, seg�n sea su desarrollo; variedades h�bridas, etc.
Se da en tierras f�rtiles, pero puede tener buenas producciones en suelos poco profundos y pedregosos, mientras no falte el agua al comienzo de su desarrollo. Tolera bien el exceso de salinidad en el suelo y los suelos calizos.
En cuanto al� clima, la cebada exige m�s agua al principio de su desarrollo que al final, siendo m�s resistente a la sequ�a que el trigo, a pesar de tener un coeficiente de transpiraci�n m�s elevado.
Las labores preparatorias y de siembra son equivalentes a las del trigo. La dosis de siembra est� en torno a 100 � 120 kg./Ha.
La recolecci�n se realiza preferentemente mec�nica y el rendimiento (medida nacional) es de� 1 800 kg./Ha.
2.2.1.3. Avena.
Se distinguen variedades de avena de invierno y de primavera; blanca,� negra,� desnudas, etc.
La preparaci�n del suelo debe ser similar al de la cebada y trigo. la siembra se� realiza con aproximadamente 80 kg./Ha. El rendimiento (medida nacional) est� situado en 1 100 kg /Ha.
El centeno es otra es otra especie de caracter�sticas similares al trigo, pero que no nos vamos a detener en su estudio.
2.2.1.4. Ma�z.
Este cultivo del Nuevo Mundo es uno de los que ha experimentado un crecimiento m�s espectacular en la agricultura moderna. hoy ocupa el tercer lugar, despu�s del trigo y el arroz, en la lista de la producci�n mundial. Las variedades se distinguen seg�n la duraci�n de su ciclo: ma�ces de ciclo corto, ciclo medio, de ciclo semilargo, largo y muy largo.
Se adapta a muy diferentes suelos. Aunque prefiere aquellos con un pH comprendido entre 6 y 7. Para su siembra se necesita una temperatura media de 10�C. Para que la floraci�n se desarrolle normalmente conviene que la temperatura sea de 18�C, como m�nimo. De todo esto se deduce que es planta de pa�ses c�lidos, con temperaturas relativamente elevadas durante toda su vegetaci�n. Las fuertes necesidades de agua del ma�z� (sobre todo en la �poca de la floraci�n) condicionan tambi�n el �rea del cultivo. Es necesario que llueva durante su ciclo vegetativo o que se le suministre agua mediante riego. Esto indica m�s bien que se trata de un cultivo de regad�o.
La preparaci�n del terreno tendr� por objeto la obtenci�n de una tierra mullida en profundidad y sin malas hierbas. La siembra se realiza a mano, o preferentemente, con sembradoras. La distancia entre l�neas ser� de 70 cm. y� de 24 a 28 cm. entre plantas. Se sembrar� cuando el suelo alcance al menos 10�C. La dosis ser� de 30 kg/Ha.
Se procurar� que el ma�z tenga la humedad necesaria durante la floraci�n. Para la recolecci�n se utilizan cosechadoras de trigo adaptadas. El rendimiento (medio nacional) es de 5 200 kg/Ha.
2.2.1.5. Arroz.
La gran cantidad de variedades de esta especie se distinguen por el tama�o del grano. As� se encuentran variedades de grano largo y delgado, grano corto, etc.
Se trata de un cultivo altamente especializado, con caracter�sticas propias que le diferencian de modo especial del resto de los dem�s cultivos, tanto por los terrenos que a veces ocupa como por las t�cnicas y maquinaria que exige. Generalmente se cultiva en regad�o, para lo cual se divide el terreno en tablares rectangulares separados por caballones de bastante altura, ya que gran parte del tiempo el terreno se ha de quedar inundado.
El arroz puede plantarse con las plantas producidas en los planteles, o sembrarse directamente. El n�mero de plantas va a depender de esto. La recolecci�n se realiza con cosechadora. El arroz cosechado debe secarse hasta que tenga el 12% de humedad.
2.2.2. Leguminosas.
Constituyen una extensa familia de caracter�sticas heterog�neas. Desde el punto de vista agr�cola presentan gran utilidad por sus granos y como forrajes y pastos de gran calidad, tanto si se refiere a la alimentaci�n humana como a la de los animales dom�sticos.
Su riqueza en prote�nas las hace indispensables en la confecci�n de la raci�n de alimentos� equilibrada para el ganado, influyendo en el crecimiento, la puesta de huevos y la producci�n lechera.
El cacahuete, la soja, los altramuces y las judias, solo se desarrollan en climas o ciclos templados o medios calientes. Las lentejas, garbanzos, guisantes son algo resistente a los fr�os de corta duraci�n y de un m�ximo de -4�C en pleno invierno. La algarroba y los yeros son m�s resistentes al fr�o. Las habas, veza, esparceta, tr�bol, y alfalfa son m�s resistentes al fr�o seco y menos al h�medo.
La mayor parte de las leguminosas se adaptan f�cilmente a diversidad de suelos.
Los rendimientos que se obtienen de legumbre (media nacional) son de 461 kg/Ha. para la lenteja, 487 kg./Ha. para el garbanzo y 771 kg/Ha. para la haba de secano.
2.2.3. Tub�rculos y ra�ces.
Llamamos tub�rculos a la hinchaz�n org�nica de las c�lulas radicales, de car�cter feculento, que aparece en ciertas plantas como producto de su cultivo y, cuya facultad es la de acumular alimentos (f�cula, azucares, etc.) que facilitan la resistencia de la planta a ciertas circunstancias adversas y siempre a la posterior reproducci�n de la misma. En la alimentaci�n humana desarrollan un gran papel, tanto por el consumo directo como por los productos de transformaci�n obtenidos industrialmente.
Adem�s sus grandes cualidades para la alimentaci�n fresca en invierno, multiplican sus aplicaciones entre los animales de leche, cerdos y otros. Algunas de las especies m�s representativas son la remolacha, el nabo, la patata, la yuca y el �ame.
2.2.3.1. La patata.
Originaria del oeste de la Am�rica del Sur (cordillera de los Andes), la patata o papa parece haber sido introducida en Europa hacia el final del siglo XVI por los descubridores espa�oles.
Las variedades cultivadas son clasificadas generalmente seg�n su utilizaci�n principal (para alimentaci�n humana, para la industria, para el ganado) o seg�n su precocidad.
����������� Para acelerar la producci�n se utilizan patatas de siembra pregerminadas, es decir los propios tub�rculos de los que sale un peque�o brote que dar� lugar a la formaci�n de la nueva planta. De este modo se obtiene una cosecha temprana y de mayor rendimiento econ�mico. La patata se puede sembrar en cualquier �poca del a�o, salvo en aquellas zonas donde la duraci�n del d�a se acorta excesivamente en los meses de oto�o e invierno.
����������� Prefiere una climatolog�a fresca y h�meda, y el suelo debe estar suelto y ser rico en materia org�nica (humus). La recolecci�n se realiza cuando la planta empieza a marchitarse, despu�s de la floraci�n.
2.2.3.2. La remolacha azucarera.
La remolacha es una planta exigente que no da buenos resultados� m�s que cuando se beneficia de unas condiciones favorables muy precisas. El clima ha de ser suave, regularmente h�medo,� debe asegurar para un cultivo sin riego, una pluviometr�a m�nima anual de 600 a 700 mil�metros de agua bien repartida.
La intensidad de iluminaci�n, durante todo el per�odo vegetativo, tiene a�n m�s inter�s que las temperaturas elevadas, pues es lo que permite el buen ejercicio de la funci�n clorof�lica y condiciona la producci�n de azucar.
El suelo no debe oponer resistencia al crecimiento de la ra�z. En secano es condici�n indispensable que los suelos tengan suficiente capacidad de retenci�n.
El momento de cosechar es aquel en que la planta ha alcanzado su madurez fisiol�gica y no puede almacenar m�s azucar. Los rendimientos de este cultivo se miden en cantidad de azucar refinado que se obtiene por unidad de superficie. Con el empleo de nuevas variedades y t�cnicas se pueden llegar a alcanzar rendimientos de 5000 kg/Ha de azucar refinado.
2.2.4. Plantas forrajeras.
En este grupo se encuentran todas aquellas plantas que son consumidas en forma de pastos, henos, pajas o ensilados tanto por el ganado bovino, ovino, �quidos y c�pridos. Aportan a la dieta de estos animales fibra necesaria para el correcto funcionamiento de su funci�n digestiva. Pudi�ndose decir que constituyen su alimento o por lo menos la mayor parte del volumen de su raci�n.
Dentro de este grupo cabe destacar: la alfalfa, los tr�boles, el ray-grass en sus distintas variedades ingl�s, italiano; las fetuscas, la esparceta, el pasto del Sudan, etc.
2.2.5. Plantas textiles.
Estas plantas son cultivadas con la finalidad de obtener la materia prima para la fabricaci�n de fibras textiles. Desde la aparici�n de las fibras artificiales, el cultivo de estas plantas est� en regresi�n. Sin embargo, a�n se mantiene el cultivo de c��amo, lino y algod�n. De todas ellas este �ltimo es el m�s importante.
2.2.5.1. El algod�n.
Las variedades cultivadas son principalmente tres: algodonero americano, indio y egipcio.
� ��������� El algodonero procede de climas tropicales,� pero se cultiva en zonas templadas. La maduraci�n exige mucha luz y temperatura, y le son muy perjudiciales las lluvias de oto�o, cuando a�n no se ha podido recoger la cosecha.
Es una planta que exige suelos profundos, aunque en cuanto a fertilidad sus necesidades no resultan apremiantes.
Es considerada una planta de regad�o ya que su cultivo requiere una gran cantidad de agua, fundamentalmente en la etapa de la floraci�n. La floraci�n es escalonada, por lo que la recolecci�n ha de ser tambi�n escalonada, realiz�ndose en varias cosechas en el intervalo de 1 a 3 semanas. La recolecci�n a mano exig�a una gran cantidad de mano de obra. En la actualidad esta recolecci�n se realiza con maquinas cosechadoras autopropulsadas.
2.2.6. Plantas oleaginosas.
����������� Entre las plantas productoras de semillas oleaginosas han adquirido importancia industrial el girasol, el cacahuete, la colza y el matiz. Estos aceites son utilizados para la alimentaci�n humana y como materia prima, o incluso como combustible, para otros usos.
A la planta ole�cea por excelencia: el olivo se le dedica el ep�grafe 2.5.
2.2.6.1. El girasol.
En un principio esta planta se cultivaba �nicamente como planta ornamental. A mediados del� s. XIX se extendi� r�pidamente por su aprovechamiento oleaginoso.
Se utilizan variedades resistentes obtenidas por selecci�n. La riqueza en aceite de los granos es una caracter�stica hereditaria. aunque la influencia de los factores ambientales y de las condiciones de cultivo sobre la acumulaci�n de aceite en las semillas es grande. Es una planta aficionada al calor y a la luz: consume importantes cantidades de agua, pero es muy resistente a la sequ�a debido a la profundidad que alcanza su importante sistema radicular. Prefiere suelos arcillosos-arenosos, ricos en materia org�nica y permeables.
El subproducto de la extracci�n del aceite, las tortas es muy apreciado para la alimentaci�n del ganado.
2.2.7. Horticultura.
La horticultura tiene por objeto el cultivo y producci�n de hortalizas, considerando como tales aquellas plantas herb�ceas de las cuales una� o m�s partes pueden ser utilizadas como alimento del hombre en su forma natural.
El consumo de hortalizas es imprescindible como complemento de la alimentaci�n humana, ya que constituye una rica fuente� de minerales y vitaminas. Las necesidades de las grandes ciudades exigen explotaciones de gran envergadura y muy especializadas.
����������� A continuaci�n se ofrece una clasificaci�n de los diferentes tipos de hortalizas:
- Hortalizas de ra�ces y tub�rculos: remolacha, zanahoria, patata,� r�bano, nabo.
- Hortalizas de bulbos y tallos: ajo, apio, esp�rrago, cardo, cebolla, puerro, etc.
- Hortalizas de hojas: col, acelga, escarola, lechuga, espinaca, entre otras.
- Hortalizas de flores, frutos o semillas (o parte de ellos). alcachofa, pepino, sand�a, mel�n, calabaza, fresa, tomate, pimiento berengena, etc.
2.2.8. Otros cultivos herb�ceos.
Aprovecho este ep�grafe para indicar al lector que existen infinidad de especies vegetales con distintos tipos de aprovechamiento, que por razones de econom�a en la exposici�n del tema apenas si se han citado, pero que realmente tienen tambi�n importancia econ�mica en aquellas regiones que se han especializado� en su producci�n. Me refiero a plantas del tipo narc�ticas, como el tabaco y la adormidera.
�Tambi�n medicinales y arom�ticas, que tienen su �mbito de aplicaci�n como condimentos de cocina; y para la elaboraci�n de perf�menes y cosm�ticos: el espliego, el tomillo, el romero, el l�pulo, la manzanilla, el rosal, etc.
Las plantas tint�reas: el azafr�n y el zumake entre otras muchas.
2.3. �rboles frutales.
La arboric�ltura es el arte de cultivar los �rboles, arbolillos y arbustos. Comprende actividades distintas como la arboric�ltura frutal o cultivo de los �rboles que producen fruto, la viticultura, la olivicultura, la floricultura o cultivo de �rboles o arbustos de adorno y la silvicultura o arboric�ltura forestal. En este ep�grafe nos vamos a ocupar de la arboric�ltura frutal.
La arboric�ltura goza de caracter�sticas propias que le diferencian de los dem�s tipos de explotaciones agr�colas, pues se trata de plantas le�osas, con ciclo de producci�n duradero y que exigen unos cuidados especiales (poda, injertos, etc) distintos� de los requeridos por otra clase de cultivos.
El injerto es una t�cnica que consiste en mejorar las caracter�sticas de una planta primitiva, llamada patr�n de la que aprovechamos su sistema radicular. Se llama injerto al arbol mejorante, que definir� las caracter�sticas del fruto.
Entre los �rboles frutales m�s conocidos con el manzano del que existen infinidad de variedades, el peral, el cerezo, el melocotonero, el naranjo y otros muchos.
2.4. Viticultura.
He decidido incluir este ep�grafe por la importancia que su cultivo tiene en diferentes regiones de nuestro pa�s: Castilla - La Mancha, Rioja, Rivera del Duero por destacar algunas.
La vid es originaria de las regiones meridionales del Mar Caspio. La facultad de adaptaci�n de la vid es extraordinaria, de modo que vegeta en muchas regiones del mundo, dando frutos variad�simos en funci�n de las condiciones de suelo y clima; cuando esta planta es cultivada en climas m�s templados que los pa�ses de origen, da la mejor uva, sea para vino o para mesa. Los climas templados, y en general los c�lidos, favorecen el desarrollo de los sarmientos, el grosor de los granos, el desarrollo de los racimos y hacen que aumente la riqueza azucarada.
Hasta su nacimiento, la vid exige siete operaciones sucesivas, pero los cuidados posteriores son asimismo muy importantes. Entre �stos destacan el descostrado, la bina, y la poda despu�s del primer a�o.
En el ciclo anual de vegetaci�n de la vid se distinguen seis per�odos: llanto, brotaci�n, floraci�n, maduraci�n, lignificaci�n y reposo. La entrada en vegetaci�n de la vid en primavera se manifiesta con el llamado llanto. De las yemas salen los brotes, que se nutren de los materiales almacenados por la vid en el a�o anterior.� Despu�s se suceden las diferentes etapas hasta llegar a las vendimia.
La vendimia debe realizarse en el momento adecuado para garantizar la calidad del vino. Este momento se determina mediante aparatos cient�ficos e indicios pr�cticos como el color y sabor de las uvas. El factor humano en las tareas de recogida de la uva ha sido, y es, muy importante. No obstante, con la mecanizaci�n que han experimentado las labores vendimiadoras, la mano de obra se ha visto reducida dr�sticamente, aunque todav�a siga siendo importante.
2.5. El olivo
El olivo es un �rbol muy longevo, de hasta 10 m de altura, su� madera, dura, densa y vistosa es apreciada para hacer muebles y esculturas. Pero se cultiva para obtener principalmente sus frutos, las aceitunas.
Las aceitunas antes de madurar son de color verde negruzco y de sabor amargo y una vez maduras adquieren una coloraci�n negruzca. Su consumo puede ser en verde, como aceituna de mesa, o como aceite para cocina o farmacia, cuando el fruto est� maduro.
Existen muchas variedades, en funci�n del consumo de su fruto se pueden destacar:
- Aceitunas de mesa: principalmente manzanilla y gordal.
- Variedades para la obtenci�n de aceite: picual, cornicabra, hojiblanca, lechin, arbequina, verdial, picudo, entre otras
El aceite de oliva.
El aceite de oliva es el jugo oleoso extra�do por prensado en fr�o de la aceituna, es de color dorado o verdoso, denso y de aroma perfumado. Rico en �cido ole�co y pobre en linoleico, hace que disminuyan los niveles de colesterol de baja densidad o �malo� y aumenta los niveles de colesterol de alta densidad o �bueno�. Posee antioxidantes naturales. Se han descrito muchas propiedades diet�ticas: contribuye a la regulaci�n de la glucosa en la sangre, disminuye la tensi�n arterial, regulariza el funcionamiento del aparato circulatorio, mejora la absorci�n intestinal de los nutrientes y estimula el crecimiento �seo; adem�s es veh�culo para la absorci�n de las vitaminas liposolubles (A, D, E, K).
Los restos s�lidos, orujo, y los l�quidos, alpech�n, procedentes de la extracci�n del aceite de oliva, son aprovechados como combustibles o como abonos org�nicos. El alpech�n, tiene el inconveniente de ser muy contaminante para el agua, por su avidez de captar ox�geno.
La acidez de un aceite de oliva viene determinada por su contenido en �cidos grasos libres y se expresa por los gramos de �cido ole�co por cada 100 gramos de aceite.
Existen varios tipos de aceites de oliva ( de acuerdo con la legislaci�n de la Uni�n Europea), entre ellos destacan los aceites de oliva v�rgenes, que son aceites obtenidos a partir del fruto del olivo �nicamente por procedimientos mec�nicos u otros procedimientos f�sicos.
Labores del Olivar.
Las labores que se realizan son el mantenimiento del suelo y la poda del olivar.
En el mantenimiento del suelo, es recomendable reducir todo lo posible el n�mero de labores, en especial el uso de la labor en profundidad para permitir un sistema radicular superficial, que aproveche al m�ximo el agua de lluvia,� y disminuir la erosi�n del suelo. En terrenos con pendientes, se debe de labrar perpendicularmente a la pendiente evitando la escorrentia o p�rdida de agua por corriente.
Se entiende por poda la serie de operaciones realizada en el �rbol, por las que se modifica la forma natural de su vegetaci�n, vigorizando o restringiendo el desarrollo de sus ramas para conseguir elevadas producciones y renovar parte del �rbol.
La predicci�n de la cantidad de nutrientes requerida por una plantaci�n no es sencilla, actualmente el �nico m�todo contrastable para calcular las dosis de abonado consiste en la realizaci�n de an�lisis foliares en la primera quincena de julio y confrontar con los niveles cr�ticos de nutrientes.
Aunque el m�todo m�s general de lucha contra plagas y enfermedades es el empleo de productos fitosanitarios, no es el �nico, e incluso a veces no es el m�s recomendable. Medidas alternativas podemos considerar: utilizaci�n de material vegetal sano, obteni�ndose los plantones de viveros autorizados que ofrecer�n garant�as, la obtenci�n de variedades resistentes, labores oportunas que combaten eficazmente insectos que viven en el suelo, etc.
2.6. Agricultura ecol�gica.
La agricultura y ganader�a ecol�gica o biol�gica es un sistema de producci�n que rechaza o excluye en gran medida el uso de los fertilizantes sint�ticos, los pesticidas, los reguladores del crecimiento y los aditivos para el pienso (alimento) del ganado. Cada vez son m�s ampliamente aceptados en los pa�ses desarrollados como reacci�n a los sistemas de explotaci�n intensiva o industrial. El handicap que presenta esta agricultura de una menor producci�n,� se ve recompensada con el incremento de los precios en el mercado.
En la medida de lo posible, recurre a la rotaci�n de los cultivos, los residuos de las cosechas, el esti�rcol animal, las leguminosas, el esti�rcol verde, los residuos org�nicos y el control de plagas por medios biol�gicos para mantener la productividad y labrar el suelo, aportar nutrientes para las plantas y controlar los insectos, las malas hierbas y otras plagas.
Aunque se emplea en la mayor�a de los pa�ses del mundo, los m�todos de la agricultura biol�gica donde m�s se han desarrollado ha sido en el norte de Europa; sin embargo, Austria dedica cerca del 6% de sus tierras productivas a los cultivos biol�gicos, y la siguen Alemania, Pa�ses Bajos y Dinamarca. La legislaci�n y normas que se deben seguir para obtener la calificaci�n de producto ecol�gico son muy exigentes aunque difieren de un pa�s a otro. Actualmente se observa la necesidad de aumentar el control sobre este tipo de explotaciones, encaminado a evitar el fraude: por ejemplo, de que cereales que se cultivan realmente sin abonos qu�micos han sido sembrados en un terreno que conten�a residuos qu�micos de a�os anteriores.
3. EXPLOTACIONES GANADERAS.
La explotaci�n del ganado, como cualquier otra actividad agr�cola, industrial, comercial, busca una rentabilidad econ�mica. El ganado tiene muchos aprovechamientos entre los que podr�amos citar:
- Fuerza motriz.
- Materias primas, como lana, cuero, seda, etc.
- Alimentos, carne, huevos, leche, miel.
- Practica deportiva y animales de compa��a.
En los puntos siguientes vamos a ocuparnos del estudio del los principales tipos de explotaciones ganaderas. Para cada tipo incluimos una sucinta� introducci�n en la que brevemente se citan las principales variedades o razas y su aprovechamiento principal. A continuaci�n se suele indicar las caracter�sticas de las instalaciones; y manejo de los animales seg�n la forma de explotaci�n de que se trate. Al igual que ha ocurrido con la producci�n agr�cola, se debe tener en cuenta que son muchos los tipos de instalaciones ganaderas que no se abarcan en el tema y que se podr�an incluir (ganado equino, piscisfactorias, abejas, etc.)
�En el siguiente punto� abordaremos de forma general� los sistemas de explotaci�n ganaderas.
3.1. Sistemas de explotaci�n ganaderas.
Cl�sicamente se consideran tres sistemas de explotaci�n: extensivo, intensivo y mixto, con numerosas variantes o modalidades que responden a necesidades o finalidades concretas.
3.1.1. Explotaci�n intensiva.
En la ganader�a extensiva se produce principalmente ganado ovino y caprino, aunque tambi�n se puede explotar el ganado vacuno y el porcino. Para ello se utiliza un ganado r�stico, de razas aut�ctonas, de bajo potencial productivo y poco precoz En este sistema de ganado permanece todo el d�a en el campo, al cuidado del pastor y vuelven al aprisco o corral a la ca�da de la tarde. Durante el buen tiempo pasan la noche en el redil.
La alimentaci�n es a base de pastos y forrajes en terrenos poco productivos, por lo que la carga ganadera suele ser baja. El tipo de alojamiento es muy sencillo, solo protegen del sol excesivo, la lluvia, el viento. Como equipo cuentan con comederos y abrevaderos para las �pocas de sequ�a.
Puede asociarse a la ganader�a ecol�gica, ya que tienen elementos comunes.
3.1.2. Explotaci�n intensiva.
En este grupo se incluye el ganado seleccionado para una determinada aptitud productiva, sensible a variaciones fuertes en el medio en que vive. Con un alto nivel productivo, elevada precocidad y obtenci�n de productos de alta calidad comercial. Se podr�a citar el ejemplo de explotaciones intensivas de ganado bovino de leche con hembras frisonas selectas.
El tipo de alimentaci�n es completa y equilibrada, a base de forrajes procedentes de praderas, cultivos forrajeros, henos y ensilajes de calidad, alimentos concentrados, complementos� minerovitaminicos etc.
Los alojamientos est�n adecuados a las necesidades del ganado, con ambiente confortable para agotar el alto potencial productivo disponible. Equipo muy completo de comederos, bebederos, cadenas de limpieza de estiercol, sala de orde�o, mecanizando la explotaci�n en funci�n de la disponibilidad y precio de la mano de obra. Con locales especificos para cada fase fisiol�gica del animal.
El manejo es muy completo y requiere una mano de obra muy especializada; por medio de una alimentaci�n y reproducci�n controlada a base de una sanidad preventiva muy compleja para evitar enfermedades en animales muy sensibles y en elevada concentraci�n.
3.1.3 Explotaciones semiintensivas o mixtas.
�En este sistema se cr�an animales r�sticos aut�ctonos pero seleccionados. La alimentaci�n se realiza a base de pastos y forrajes naturales, complementados con subproductos� de la explotaci�n agr�cola (pulpas de remolacha, bagazo de cerveza, salvado, etc). Se suelen utilizar terrenos m�s productivos que soportan mayor carga ganadera.
La raci�n es sensiblemente equilibrada, aunque la abundante y barata alimentaci�n en pastoreo de primavera y verano, puede permitir recuperar las reservas corporales, consumidas en complementar la cara raci�n invernal en el establo.
El tipo de alojamiento es m�s complejo, permite mantener al ganado en las �pocas m�s duras dentro de la banda ambiental adecuada y con equipos de bebederos y comederos suficientes.
3.2. Producci�n bovina.
El ganado vacuno tradicionalmente fue utilizado como herramienta de trabajo en primer lugar y como fuente de leche y carne subsidiariamente. En la actualidad se ha convertido, gracias a la mecanizaci�n y el aumento constante de las necesidades nutritivas de la humanidad en un ganado altamente especializado en la producci�n de carne y leche. Han sido desarrolladas razas especialmente dotadas para cada una de las producciones citadas, aplic�ndoseles los nuevos m�todos zoot�cnicos en constante evoluci�n y transformando as� cada vez m�s, la vieja ganader�a en una moderna industria.
3.2.1. Ganado vacuno de leche.
Entre las razas de aptitud lechera podemos destacar la Holstein-Friesian y la Jersey.�
La Holstein-Freisian o frisona americana es originaria de los pa�ses bajos. La raza primitiva fue sometida a diversos criterios selectivos, se han formado estirpes y poblaciones que pueden llegar a diferir notablemente. En la actualidad existen variedades frisonas alemanas, danesas, italianas, canadienses, etc.� Tiene el pecho amplio y profundo, as� como las costillas, que adem�s est�n bien arqueadas. La l�nea del dorso debe ser recta. El color de fondo es blanco con manchas negras y bien definidas. Es la raza m�s pesada de las lecheras
La Jersey es oriunda de la isla de Jersey. Tiene un cuerpo en forma trapezoidal de tama�o medio y vientre voluminoso. Es de doble aptitud lechero - mantequera.
Otras razas de aptitud lechera o doble aptitud son la Normanda, la Bretona, la Parda Alpina o suiza y la Danesa.
Edificios e Instalaciones.
La vida al aire libre en r�gimen de pastoreo permanente o semipermanente se practica en aquellas comarcas que disponen de buenos pastos. Generalmente la vida en libertad tiene efectos positivos� sobre la salud del animal, presenta menos casos de esterilidad y demuestra mayor resistencia a enfermedades graves, como la tuberculosis y otras.
Sin embargo, mediante el r�gimen de estabulaci�n se pretende obtener un incremento de la producci�n lechera, ya que manteniendo al ganado bajo control directo es posible calcular las raciones y ajustarlas seg�n el peso y producci�n de cada animal. Para evitar los problemas sanitarios derivados de la vida en alojamientos cerrados, hay que construir unas instalaciones adecuadas en las que sea posible conseguir unas condiciones ambientales �ptimas.
La estabulaci�n permanente se practica seg�n el m�todo tradicional de estabulaci�n trabada o cerrada, o por el sistema de estabulaci�n libre, m�s racional y moderno.
Estabulaci�n trabada.
En este sistema las vacas permanecen encerradas y sujetas durante toda su vida productiva, sin que tengan libertad de movimientos, salvo en raras ocasiones. Para que esto sea posible, es necesario dotar al establo de un conjunto de plazas, cada una de las cuales contendr� un animal que permanecer� fijo mediante un sistema practicable de sujeci�n y disponiendo a su alcance de comedero y bebedero. El esquema de instalaci�n t�pica es completado con un paso para la distribuci�n de los alimentos, una zona en la que se recogen las deyecciones y un sistema de orde�o con sus equipos accesorios.
Estabulaci�n permanente libre.
En el sistema de estabulaci�n libre los animales no permanecen constantemente sujetos, sino que tienen libertad de movimientos dentro del recinto al que est�n circunscritos. Si bien lo m�s normal es que las vacas gocen al aire libre mediante el acceso a parques no cubiertos. Una explotaci�n t�pica consta de cuatro zonas bien diferenciadas: zona de descanso, zona de ejercicio, zona de alimentaci�n y sala de orde�o.
La zona de descanso est� formada por un cobertizo mas o menos abierto seg�n el rigor clim�tico de la zona. Debe estar orientado al sol y al abrigo de los vientos fr�os. En lo referente a la distribuci�n de esta zona hay dos posibilidades: la cama de paja y los cub�culos. En el primer caso toda la superficie dedicada al reposo de los animales est� cubierta por paja limpia y seca, que se repone a medida que se ensucia, lo que acarrea un considerable gasto. Los cub�culos son habit�culos de unas determinadas dimensiones en las que la vaca se introduce a su voluntad, pero que le obligan a adoptar una posici�n en la que las deyecciones se acumulan en una zona y no se mancha toda la paja. En la siguiente fotografia se puede ver un parque de descanso con cama de paja en una instalaci�n de estabulaci�n permanente libre.
La zona de ejercicio es contigua a la zona de reposo pero de mayor superficie, sin cobertizo y sin cama. En ella los animales pueden moverse con entera libertad.
La zona de alimentaci�n es donde los animales ingieren los piensos y forrajes de su dieta . Puede ser una zona anexa al parque de descanso o de ejercicio,� pero teniendo en cuenta que la mitad de las deyecciones tienen lugar en la zona de los comederos, se aconseja que sea anexo a la zona de ejercicio para evitar problemas con el manejo de la cama.
La sala de orde�o es uno de los espacios m�s importantes en la producci�n de leche. Esta concebida para realizar esta operaci�n en las condiciones higi�nico sanitarias m�s adecuadas. Tienen un foso destinado al orde�ador para evitar posturas inc�modas cuando se ha de acceder a las ubres, y una estructura met�lica que divide la sala en plazas y permite inmovilizar a las vacas mientras son orde�adas. El orde�o se realiza por un sistema integrado por una bomba de vaci� y los elementos necesarios para realizar la succi�n de la leche.
Factores que influyen en la producci�n l�ctea.
El per�odo de lactaci�n de una vaca comienza l�gicamente con el parto (a los nueve meses de pre�ado), y tiene una punta de producci�n aproximadamente a los 20 � 30 d�as de este. Se registra una merma importante de leche cuando la vaca entra en el sexto mes de pre�ado por su sistema hormonal. En el s�ptimo mes se realiza el secado de la vaca, para que esta se reponga para la pr�xima lactaci�n.
Como la vaca para una explotaci�n rentable debe quedar pre�ada a los 3 meses de haberse producido el parto, los partos sucesivos tienen lugar para una misma vaca aproximadamente en la misma �poca del a�o.
Seg�n diferentes autores, la producci�n lechera depende de cuatro factores fundamentalmente:�
- Factor gen�tico, es decir la predisposici�n heredada del animal para la producci�n de leche. Para la mejora de este factor resulta imprescindible el empleo de t�cnicas de inseminaci�n artificial.
- Factor alimenticio, que la dieta que sigue el animal este formulada por un especialista, cubra todas sus necesidades, sea completa y equilibrada.
- Factor sanitario, que los animales se encuentren en un estado �ptimo de salud, libres de enfermedades infectocontagiosas, tuberculosis, mamitis, cojeras, etc
- Factor de manejo, es decir condiciones de comodidad para el animal, baja concentraci�n de animales por m2, camas limpias, tranquilidad, etc.
Llevados estos factores hasta el extremo �ptimo (incluido el primero) se pueden llegar a alcanzar producciones de 10000-14000 litros de leche en una sola lactaci�n de 300 d�as, lo que supone una producci�n media diaria que oscila entre 33 y 48 litros.
3.2.2. Ganado vacuno de carne.
El animal especializado en la producci�n de carne debe presentar un tipo morfol�gico y constitucional definido: cuerpo macizo rectangular, con el tercio posterior desarrollado, t�rax amplio, vientre voluminoso, cabeza y cuellos cortos.
Existen adem�s otros criterios de valoraci�n del animal, como son la� precocidad en el desarrollo, capacidad de conversi�n de los animales en carne, es decir, cantidad que consumen por kilogramo de aumento de peso, y el porcentaje de peso de las partes m�s apreciadas, etc.
Entre las numerosas razas de vacuno de aptitud c�rnica podemos destacar la Charolesa, la Lemosina, Hereford y la Brahman. Como razas aut�ctonas espa�olas podemos destacar la Avile�a Negra Ib�rica y la Retinta.
La raza Charolesa es originaria de la regi�n francesa del mismo nombre. Es de gran tama�o con musculatura sumamente desarrollada, sobre todo en el lomo y en las extremidades. Se adapta a condiciones ambientales adversas y tienen capacidad para caminar. Los machos pueden llegar a pesar 1200 kgr. mientras que las hembras solo alcanzan los 900 kgr.
El Brahman americano es obtenido a partir del ceb� indio. Su cuerpo es moderadamente profundo y muy musculado, se caracteriza por una joroba pronunciada y erguida. Sus pesos son inferiores al Charol�s pero los rendimientos a la canal (porcentaje entre el peso vivo y peso de la canal ) son muy buenos.
Instalaciones de engorde.
El engorde de terneros para carne ha quedado claramente reducido a 2 sistemas de explotaci�n que dependen basicamente de la intensividad aplicada. Aparte de la producci�n de terneros de carne blanca, es decir alimentados exclusivamente de leche y cuyo mercado es reducido debido al elevado coste de producci�n de este tipo de animales, la cr�a del ternero para carne est� concentrada por una parte en el pastoreo que constituye la forma extensiva, y por otra en la estabulaci�n o sistema intensivo.
Pastoreo.
Dentro de los terneros criados en pasto� se pueden distinguir dos tipos: aquellos que lo son a lo largo de toda su vida y aquellos que permanecen en los pastizales en determinadas �pocas del a�o. En ambos casos la lactaci�n suele ser natural y el per�odo de crecimiento largo, por lo que este sistema resulta m�s apropiado para animales de desarrollo tard�o.
Estabulaci�n.
La estabulaci�n� corresponde al sistema intensivo e implica una lactaci�n generalmente artificial, con destete mas o menos temprano y un engorde en establo a base de piensos compuestos y forrajes. Es el sistema t�picamente utilizado para animales para animales de desarrollo precoz.
En ambos sistemas (estabulaci�n o pastoreo) pueden darse reg�menes intermedios, el m�s usual es el pastoreo inicial seguido de un acabado en establo a base de piensos.
3.3. Producci�n ovina.
Seg�n su producci�n las ovejas pueden dividirse en ovejas de aptitud c�rnica, lanera, lechera y peletera. En tiempos pasados el producto que adquir�a mayor relieve econ�mico era la lana, hoy en d�a debido en parte a la aparici�n de las fibras sint�ticas que han provocado un descenso considerable de la demanda de lana en el mercado, y en parte a la presi�n de selecci�n a que ha sido sometido el ganado ovino de cara a la mejora de sus cualidades c�rnicas, la producci�n m�s relevante ha pasado a ser la de corderos para el sacrificio. Paralelamente, ciertas razas que mostraron un alto potencial lechero han sido objeto de un proceso selectivo hasta conseguir animales cuya explotaci�n para la leche se ha hecho rentable.
Entre las razas productoras de carne y lana podemos destacar las distintas variedades de� oveja Merina y la Texel. La Merina tiene origen en las dehesas extreme�as pero en la actualidad se encuentra distribuida por todo el mundo. Es una oveja blanca de tama�o mediano, cabeza en� forma de cu�a y cuerpo en general resistente. Destaca como productora de carne. La oveja Texel (un ejemplar de esta raza es la oveja cl�nica Dolly) es originaria de la isla holandesa del mismo nombre. Se caracterizan por ser animales de gran tama�o acornes, con una musculatura muy desarrollada.
Entre las ovejas de aptitud lechera se pueden destacar la oveja Frisona y la oveja Churra, esta �ltima es una raza aut�ctona espa�ola. Es de tama�o medio, de patas finas aunque fuertes, se caracteriza por las manchas negras en hocico y alrededor de los ojos.
Sistemas de explotaci�n.
Dada la capacidad del ganado ovino para la conversi�n de un considerable� n�mero de especies vegetales en producciones de carne, leche lana y piel, su cr�a ofrece una amplia gama de posibles sistemas de explotaci�n. La elecci�n de un sistema u otro vendr� determinada en funci�n de la producci�n a que est� destinada la raza, a la adaptabilidad de la misma a las condiciones ambientales de la zona y a la disponibilidad de alimentos con que se cuente.
La forma extensiva de explotaci�n es caracter�stica, tradicionalmente, del ganado ovino. En ella, los reba�os son alimentados aprovechando los recursos naturales. Ello obliga, en ocasiones, a trasladarlos a grandes distancias con el fin de� disponer de alimento suficiente, es lo que se llama " transhumancia".
En el r�gimen de explotaci�n intensivo, los animales se tienen en r�gimen de estabulaci�n libre, es decir, dentro de un aprisco o local cerrado que comunica con un parque o zona de ejercicio al aire libre. La alimentaci�n a base de forrajes y pienso es suministrada en el aprisco por lo que no saldr�n nunca a pastar. Este m�todo es el m�s adecuado para ovejas productoras de leche, as� como para la producci�n de lechales y corderos de cebo precoz.
En el sistema de explotaci�n semiintensivo los animales alterna la estabulaci�n con el pastoreo en la propia finca, de manera que diariamente salen a los campos, para regresar luego al aprisco.
3.4. Producci�n caprina.
La cr�a del ganado caprino, por lo general en peque�os reba�os ha sido tradicionalmente una actividad familiar.
�Esta es una especie que muestra una buena aclimataci�n incluso en regiones agrestes. Por ello en los lugares en que los bovinos ya no encuentran alimento las cabras son capaces de producir y subsistir.
Actualmente sigue siendo considerada principalmente por su producci�n de leche y los quesos que se obtienen de esta son muy apreciados. Adem�s de esto producen carne y piel. Una excepci�n a esto lo constituyen las cabras de Angora, que son explotadas esencialmente por su pelo, aunque presentan una buena conformaci�n c�rnica.
Entre las principales razas lecheras se pueden citar la Saanen y la Toggenburg, ambas de origen suizo. La primera es una cabra acorne de pelo corto en color blanco o cremoso claro. Se valora la duraci�n de su per�odo de lactaci�n, que da buenos rendimientos en invierno. La cabra Toggenburg es de color marr�n, en tonos claros u oscuros, con las extremidades blancas. Entre las razas aut�ctonas espa�olas podemos citar la Malague�a.
En cuanto a los sistemas de producci�n se puede reproducir las caracter�sticas de las formas de explotaci�n estudiadas para el ganado ovino.
3.5. Producci�n porcina.
Parece ser que los chinos fueron los primeros en dedicarse a la cr�a de cerdos. Tambi�n fue uno de los primeros animales domesticados, dada su f�cil adaptaci�n, ya que se trata de un animal omn�voro, por la facilidad que tiene de transformar los alimentos que ingiere en grasa y carne. Es un animal de gran prolificidad y r�pido desarrollo. Se utilizan sus canales tanto para su consumo en fresco, como para la elaboraci�n de conservas y embutidos.
Entre las razas europeas continentales destaca la Landrace, originaria de Dinamarca, es de capa de color blanco, orejas ca�das hacia delante, cuerpo alargado, gran precocidad y buen coeficiente de conversi�n. Otra raza continental es la Pietrain.
Entre las razas de origen ingl�s destacan la Large White (o Yorkshire), guarda un gran parecido con la Landrace con la� diferencia que tiene las orejas erectas. Es una de las razas m�s importantes, utilizada en infinidad de cruces. Es un animal muy r�stico y prol�fico, pero de madurez tard�a.
Entre las razas espa�olas contamos con el Cerdo Gallego, el manchado de Jagugo y el Cerdo Ib�rico. De este ultimo existen diversas variedades: blanco, negro lampi�o (sin pelo) negro entrepelado, el manchado, y el colorado o retinto.
Tipos de explotaci�n.
El sistema de producci�n extensivo encuentra su paradigma en la cr�a del cerdo Ib�rico (y razas derivadas del "tronco ib�rico") en la dehesas extreme�as, andaluzas y salmantinas. En este sistema de explotaci�n el cerdo come de todo, es omn�voro. La base de su alimentaci�n son los pastos de la dehesa, el grano, los frutos que caen de los �rboles, como pueden ser las bellotas, ra�ces, etc.
Se trata de cerdos muy tard�os, de crecimiento lento, pero muy r�sticos. Suelen tener la geta� muy alargada, las orejas muy grandes y son animales bastante huesudos.
����������� �Se consiguen animales de 180 kgrs. al a�o y medio de edad, pero los productos obtenidos son muy apreciados� y de un alto valor culinario.
El sistema de producci�n intensiva, se realiza en distintas granjas seg�n sea la producci�n que se desea obtener. As� contamos con:
- Granjas de selecci�n. Son explotaciones dedicadas a la cr�a de machos y hembras destinados� a la reproducci�n y que generalmente son sometidos a diversos controles para su mejora y selecci�n. Se realizan programas de hibridaci�n para lograr reproductores especializados. Los animales as� obtenidos son los que nutrir�n de reproductores el resto de explotaciones.
- Granjas de reproducci�n. Se explota un n�mero determinado de machos y hembras reproductores para la obtenci�n de lechones destinados a cebo. Estos lechones pueden venderse como tales, a granjas de engorde, o pueden ser engordados en la misma explotaci�n o vendidos como carne.
- Granjas de cebo. En este tipo de explotaci�n se compra el lech�n ya destetado, para su engorde y venta como carne.
El cerdo logra su desarrollo por la transformaci�n de los alimentos en tejido �seo, tejido muscular y grasa. Las relaciones cuantitativas entre estos tres factores dependen de la edad y peso vivo del animal. En la primera fase de su vida, las sustancias nutritivas las utiliza para el desarrollo del esqueleto y de la musculatura, acumulando poca grasa. A medida que aumenta su desarrollo, las sustancias nutritivas las son utilizadas para su transformaci�n en grasas en mayor proporci�n. Dado que el mercado demanda carnes magras, deber� reducirse� el poder energ�tico de la raci�n en el momento en que el cerdo haya alcanzado su plenitud en el desarrollo som�tico, ya que el excedente energ�tico lo utilizar�a para acumular grasas.
Instalaciones y manejo.
Considerando una explotaci�n de ciclo cerrado, en la cual aparecen todos los casos posibles, se har�n necesarias instalaciones para los siguientes tipos de animales:
a) Cerdas gestantes.
b) Cerdas en parto.
c) Lechones destetados.
d) Animales de recr�a.
e) Cerdos de engorde.
f) Verracos o reproductores macho.
g) Animales en cuarentena.
� ��������� Para cada tipo de instalaci�n existen diferentes alternativas, as� por ejemplo,� las hembras gestantes pueden tenerse en estabulaci�n libre (por lotes) o en estabulaci�n permanente trabada (atadas del cuello o cintura mediante una correa) Tambi�n existen alternativas en cuanto a la distribuci�n, generalmente se trata de habit�culos en los que en la parte anterior se dispone un comedero y bebedero y la parte posterior se destina a recoger las deyecciones del animal.
Las naves de cebo son como las descritas para el caso de hembras gestantes en estabulaci�n libre, pero en este caso se limita el �rea que ocupa cada cerdo para propiciar el engorde.
3.6. Avicultura.
La avicultura se puede orientar� hacia la producci�n de carne o de huevos. Entre las razas de gallinas ponedoras destacamos la Leghorn que da excelentes resultados en la explotaci�n industrial, de origen italiano, tiene cresta sencilla de color rosa, pico amarillento, barbillas finas y rojas. Existen variedades de distinto plumaje.
Producci�n de carne.
Las aves utilizadas para la producci�n de carne son h�bridos comerciales, en general de tipo pesado, que cumplen una serie de requisitos especiales que permiten obtener de su explotaci�n el m�ximo de rentabilidad. Se trata de animales muy precoces en su crecimiento con un elevado poder de conversi�n de los alimentos; por lo tanto, con un ciclo de producci�n corto (7-8 semanas)con pesos que oscilan entre 1,8 y 2,0 kgr.
La exigencia del mercado de carne aviar obliga a producir animales de peso escaso, tiernos y de carne blanca, es lo que se entiende por broilers, pollo para asar.
La industria av�cola se encuentra muy especializada, y las explotaciones� se dedican a una sola faceta de las distintas fases o tipos de producci�n. Para la producci�n de carne las granjas pueden dedicarse a las siguientes actividades: granjas de selecci�n, granjas de multiplicaci�n, granjas de producci�n de broilers de un d�a (incubaci�n) y granjas de crianza de broilers.
Producci�n de huevos.
En la producci�n de huevos para el consumo, se utilizan estirpes de aves muy seleccionadas, pudiendo ser gallinas de tipo ligero, que ponen huevos de cascara blanca, o de tipo semipesado que ponen huevos morenos. Los huevos l�gicamente no est�n fecundados y se valoran m�s o menos seg�n una serie de caracter�sticas. El volumen del huevo depende de la raza y del estado fisiol�gico de la gallina. El color de la cascara es debido a la presencia de pigmentos que no implican diferencia nutritiva alguna. El color de la yema, amarillento o rojizo, depende del tipo de alimentaci�n que haya recibido la gallina.
En la producci�n de huevos existen granjas de selecci�n granjas de multiplicaci�n, granjas de recr�a de pollitas y granjas de ponedoras para huevos de consumo.
3.7. Cunicultura.
Dadas las caracter�sticas de esta especie en cuanto a su precocidad sexual, su alta fecundidad, breve ciclo reproductivo, gran prolificidad y r�pido desarrollo, y dada la demanda mundial de prote�na animal para la alimentaci�n humana, la cunicultura ha pasado, en pocos a�os, de la explotaci�n familiar, en la que se dedicaba la cr�a al propio consumo, a la explotaci�n industrial.
Esta especie es explotada, seg�n sea la raza elegida, para el aprovechamiento c�rnico, de la piel y el pelo. As� pues, la finalidad de repetidos cruces, de intencionadas selecciones y la fijaci�n de mutaciones interesantes, es crear y perfeccionar razas, con el objeto de obtener de estas �ptimas producciones. La multitud de razas puras se clasifican seg�n su aptitud, diferenci�ndose en razas productoras de carne, razas productoras de piel, y razas productoras de pelo. No obstante, algunas razas son consideradas de doble aptitud, siendo este el caso de las productoras de piel y pelo, de las cuales se aprovecha tambi�n su carne.
Entre las razas de carne podemos citar como m�s importantes: el Gigante de Flandes, el Gigante de Espa�a, el Californiano, el Neoceland�s, etc. Entre las razas de piel podemos citar el Plateado de Champa�a y la Chinchilla. Como raza de pelo, se puede destacar la de Angora.
Sistemas de explotaci�n y manejo.
Para conseguir la m�xima rentabilidad de la explotaci�n es necesario establecer un programa que tenga en cuenta las posibilidades de producci�n de los animales; se pueden establecer diferentes ciclos de explotaci�n: ciclo extensivo, semiintensivo e intensivo. Lo que caracteriza a cada ciclo es el intervalo de tiempo entre el parto y la cubrici�n (monta o acoplamiento) de la coneja. En el ciclo intensivo este intervalo es de tan solo tres d�as, con lo que la duraci�n del ciclo es de 33 d�as, El destete es a los 28 d�as y presenta el inconveniente de aumentar la mortalidad de los gazapos. Tambi�n es necesario en este caso reponer a las hembras reproductoras continuamente.
Para la producci�n de carne, se ha determinado que el momento m�s oportuno econ�micamente para el sacrificio es cuando los animales alcanzan un� peso comprendido entre los 2,0 y 2,8 kgr. que sucede entre las 8 y 10 semanas de vida. A partir de este momento, el animal empieza a acumular grasa, lo cual no es deseable, y el �ndice de conversi�n empeora.
Para la producci�n de piel se han de tener en cuenta muchos m�s factores, como son el estado de salud del animal y la limpieza de los locales. Es conveniente que no reciban radiaci�n directa del sol ya que los tonos blancos amarillean y los otros cambian de coloraci�n. Es aconsejable que en el ambiente circulen corrientes de aire ya que estimulan el crecimiento del pelo. Para el sacrificio se tendr� en cuenta que los animales no se encuentren realizando la muda, que suele ocurrir en verano.��
4. EL PROYECTO AGR�COLA ESCOLAR.
El proyecto agr�cola escolar que vamos a desarrollar es deseable que sea activo, en el m�s pleno sentido de la palabra, es decir que tenga acci�n, que sea de hacer y no nos deber�an valer otros proyectos desarrollados solo en el aula taller o estudiados y analizados con tres o cuatro visitas a alguna plantaci�n.
La actividad habr� que plantearla con productos que coincidan con el per�odo del curso escolar para su mejor comprensi�n y aprovechamiento.
Entre otras tantas cosas que veremos en los objetivos, el proyecto debe perseguir el salir del espacio cerrado y controlado del taller y realizar nuestro trabajo bajo las condiciones clim�ticas naturales, con elementos poco habituales para ciudadanos urbanos, como el azad�n, el abono, el propio campo, etc.
4.1. Objetivos.
Conocer la agricultura como tecnolog�a ser� un objetivo global por el sencillo hecho de salvarla de infravaloraciones que se le dan en amplios c�rculos de la sociedad. Bajo el nombre de agricultura se agrupan otras tecnolog�as muy variadas desde la poda a la protecci�n de cultivos contra plagas, o desde el uso de t�cnicas de siembra hasta la administraci�n y control de gastos y beneficios.
Todo este compendio de Tecnolog�as nos dan objetivos tan tangibles y evaluables como pueden ser:
- Responsabilizar a los alumnos en la elaboraci�n de un plan de trabajo.
- Fomentar la comunicaci�n y contraste de los proyectos a realizar.
- Potenciar la b�squeda y el an�lisis de informaci�n.
- Medir longitudes, superficies, vol�menes, pesos, temperaturas, etc.
- Realizar c�lculos con densidades, costes, caudales, etc.
- Organizar, analizar, experimentar, discutir.
Con estos objetivos no se pretende formar especialistas ni agricultores, sino que conozcamos unas Tecnolog�as y un amplio sector de la producci�n del que dependen, entre otras cosas, nuestra alimentaci�n.
4.2. Actividades.
El desarrollo de las actividades del proyecto es inseparable del pr�ximo ep�grafe: el material. Ambos puntos van unidos por el seguimiento correcto y detallado del proyecto. A continuaci�n se van a enumerar las actividades:
1�) Presentar el proyecto, con el fin de motivar al grupo y acercarlo al mundo rural.
2�) Se formaran equipos de alumnos y elegir�n sus cultivos.
3�) Se analizar� el terreno que se va cultivar. Se realizaran planos generales del terreno y se dividir� en parcelas para los equipos.
4�) Los alumnos, primero individualmente y despu�s por equipos, realizaran proyectos de cultivos en su parcela, as� como plantear�n el ensayo que deber�n realizar individualmente durante el cultivo.
5�) En este punto replantearemos la divisi�n del terreno en parcelas en el lugar indicado para realizar los cultivos. Luego cada equipo organiza su parcela y por �ltimo se realiza la siembra o el transplante.
6�) Ahora toca realizar los trabajos de mantenimiento del cultivo (riegos, malas hierbas, podas, injertos, protecciones, enfermedades, etc.) Tambi�n habr� que hacer una amplia recogida de datos para el seguimiento.
7�) Finalmente se cosechar� el cultivo ( recolectar, limpiar, pesar, envasar, etc.)
En todos los proyectos se har� al final una valoraci�n econ�mica, la cual se comenzar� antes de la recolecci�n con el final de curso, no dando tiempo al desarrollo de este punto.
Se presentar�n los trabajos finales con el objetivo de reflexionar individualmente y como grupo sobre el proyecto. Se har� una puesta en com�n en grupo en general, analizando algunos casos con el fin de detectar errores y aclarar conceptos.
4.3. Material.
Los alumnos dispondr�n� de una documentaci�n que les servir� como gu�a de las actividades a desarrollar durante el trabajo. Esta documentaci�n contendr� fichas a rellenar con datos y� dem�s en cada actividad y datos, calendarios y explicaciones necesarias que habr� que completar consultando otras fuentes de informaci�n en ciertas ocasiones.
- Informaci�n sobre plantas hort�colas, ornamentales, frutales, etc. Para ello nos servir�n libros del tipo "Gu�a del horticultor autosuficiente".
- Calendario de cultivos que para nuestro caso nos bastar� con que sea de cultivos solo de primavera. Este calendario dispondr� de informaci�n de los distintos tipos de cultivos, ciclos de cada cultivo, tipo de siembra y forma de recolecci�n.
- Fichas de cultivos, que consisten en unos cuestionarios a rellenar con informaci�n de cada una de las especies que van a cultivar cada equipo.
- Documentaci�n sobre conocimientos b�sicos de herramientas hort�colas.
- Para el mantenimiento de los cultivos tendremos informaci�n puntual sobre : el riego, las escardas o eliminaci�n de malas hierbas, protecci�n contra plagas o enfermedades, las cosechas o la recolecci�n..
La documentaci�n del trabajo final contendr� :
a) Toda la documentaci�n recogida en el proyecto de cultivo.
b) hojas de seguimiento de:
- Riegos.
- Control de malas hierbas.
- Cuidados.
- Protecci�n contra plagas y enfermedades.
- Recolecci�n.
- Otros aspectos importantes del cultivo.
c) Ficha del ensayo realizado individualmente.
d) Modificaciones en el proyecto inicial durante el cultivo.
e) Valoraci�n econ�mica del cultivo.
f) Concusiones.
Resumen.
El hombre, acuciado por unas necesidades crecientes de alimentaci�n, como consecuencia del aumento constante de poblaci�n y sus exigencias, se ha visto obligado a intensificar la utilizaci�n y la producci�n de sus cultivos y ganado; adapt�ndo sus cultivos y ganado a la naturaleza del suelo y del clima, mediante la obtenci�n de nuevas variedades y razas.Y modificando la naturaleza de esos dos factores mediante el uso de la t�cnica (nuevos aperos de labranza, sistemas de regad�o eficientes, t�cnicas de inseminaci�n artificial, etc.) de tal forma que los resultados obtenidos supongan un incremento de la producci�n.
Del estudio de todos estos factores� es de lo que nos hemos ocupado en el desarrollo del tema.
�Factores que influyen en la producci�n agr�cola.
A) Clima.
El Clima es el factor del medio natural sobre el cual el hombre no ha podido influir directamente. Por lo que debe contentarse con estudiar el clima y adaptar a el sus cultivos. Mediante la combinaci�n de sus componentes: temperatura, luz, lluvia y viento, etc. el clima intervendr� como factor limitante para el cultivo de algunas especies. Incluso para las que est�n bien adaptadas al medio, su acci�n es determinante sobre los rendimientos.
B) El suelo.
El suelo es el medio en el que arraiga la planta y a trav�s del que llegan a las ra�ces del vegetal los elementos minerales y org�nicos, disueltos en agua, necesarios para su vida. El suelo est� formado principalmente por: arena, limo, arcilla, caliza y humus.
El hombre ha descubierto una serie de m�todos puede conseguir transformar las condiciones del suelo y adaptarlo para que en �l crezcan las diversas especies vegetales en la forma que sea m�s aprovechable. De estas t�cnicas agr�colas, una de las principales es la que se conoce como laboreo, que es el conjunto de manipulaciones mec�nicas del suelo realizadas con el fin de obtener las condiciones m�s favorables para acoger un cultivo. El laboreo se convierte as� en la base indispensable de la producci�n agr�cola, pudiendo considerarla la acci�n previa a cualquier actividad agr�cola, propiamente dicha.
C) Factores biol�gicos.
Alternancia de las cosechas.
Los diferentes cultivos dejan el suelo profundamente modificado en sus aspectos f�sico, qu�mico y biol�gico. El comportamiento de un cultivo est� muy influido por el que le ha precedido y que este influir� en el que le sigue. Una serie de cultivos ordenados en el tiempo de manera que queden claramente establecidos los que se realizan primero y los que ir�n cultiv�ndose posteriormente, recibe el nombre de sucesi�n de cultivos, y se realiza con el objeto poder controlar en la mejor forma posible las influencias, que entre s�, puedan ejercer las distintas plantas cultivadas.
Por barbecho entendemos una serie de labores que pretenden mantener removido y desprovisto de vegetaci�n un suelo que no se cultiva durante un a�o agrario completo. Durante este reposo, el suelo aumenta su fertilidad, debido a que se produce una acumulaci�n de agua, por la capacidad de retenci�n que tiene el terreno. Tambi�n� se mejora el estado estructural del suelo, se consigue atacar las hiervas infestantes y los par�sitos, etc.
Control de las malas hierbas.
Se puede denominar as� a las plantas que crecen en una localizaci�n no deseada, con h�bitos competitivos y agresivos, su resistencia a los m�todos utilizados para su erradicaci�n, motiva una presencia altamente persistente. Tienen en com�n las malas hierbas que aparecen sin ser sembradas o cultivadas y suelen producir una elevada cantidad de� simientes u� �rganos de reproducci�n vegetativa.
Las malas hierbas son junto a los insectos y las emfermedades, los principales agentes causantes de los m�s importantes descensos en los rendimientos de los cultivos.
Los grandes cultivos.
Es de gran importancia el cultivo de los cereales: trigo, cebada, arroz. ya que aseguran la alimentaci�n humana en grandes sectores del mundo civilizado. Tambi�n� sirven de alimento al ganado y� se pueden cultivar para la obtenci�n de forrajes.
�Explotaciones ganaderas.
La explotaci�n del ganado, como cualquier otra actividad agr�cola, industrial, comercial, busca una rentabilidad econ�mica.
Se consideran tres sistemas de explotaci�n: extensivo, intensivo y mixto.
En la ganader�a extensiva se produce principalmente ganado ovino y caprino, aunque tambi�n se puede explotar el ganado vacuno y el porcino. Para ello se utiliza un ganado r�stico, de razas aut�ctonas, de bajo potencial productivo y poco precoz. La alimentaci�n es a base de pastos y forrajes en terrenos poco productivos.
En la ganader�a intensiva se incluye el ganado seleccionado para una determinada aptitud productiva, sensible a variaciones fuertes en el medio en que vive. Con un alto nivel productivo, elevada precocidad y obtenci�n de productos de alta calidad comercial. El tipo de alimentaci�n es completa y equilibrada y los alojamientos est�n adecuados a las necesidades del ganado. En definitiva, se pretende agotar el alto potencial productivo disponible.
En las explotaciones semiintensivas� se cr�an animales r�sticos aut�ctonos pero seleccionados.�� La raci�n es sensiblemente equilibrada, aunque la abundante y barata alimentaci�n en pastoreo de primavera y verano, puede permitir recuperar las reservas corporales, consumidas en complementar la cara raci�n invernal en el establo.
El proyecto agricola escolar.
Entre otras tantas cosas que veremos en los objetivos, el proyecto debe perseguir el salir del espacio cerrado y controlado del taller y realizar nuestro trabajo bajo las condiciones clim�ticas naturales, con elementos poco habituales para ciudadanos urbanos, como el azad�n, el abono, el propio campo, etc.
La actividad habr� que plantearla con productos que coincidan con el per�odo del curso escolar para su mejor comprensi�n y aprovechamiento.
Bibliograf�a:
����������� "Los fundamentos de la agricultura. Biblioteca practica agr�cola y ganadera". Edit. Oceano ������� / Centrum. 1987.
����������� " Pr�ctica de los cultivos.� Biblioteca practica agr�cola y ganadera". Edit. Oc�ano���������� /Centrum. ������� 1987.
����������� "Frutales y bosque.� Biblioteca practica agr�cola y ganadera". Edit. Oc�ano / Centrum. � 1987.
����������� "Producci�n ganadera.� Biblioteca practica agr�cola y ganadera". Edit. Oc�ano/Centrum. 1987.
����������� "Animales dom�sticos y de granja". Hans Alfred Muller. Edit Everest. 1991.
����������� "Cr�a moderna y rentable de la vaca lechera" Santiago Bofill. Editorial de Vecchi. 1985.
����������� "Tecnolog�a. Desarrollo de los temas. Tema 11" Edita CEDE.
����������� "Tecnolog�a. Tema 11" Magister.
����������� �Tecnolog�a. Tema 11" CEN. Centro de Estudios a Distancia.
����������� Enciclopedias ENCARTA y Larousse.