TECNOLOG�A

 

 

 

 

TEMA 5

 

 

 

 

EL DESARROLLO CIENT�FICO Y T�CNICO A LO LARGO DE LA HISTORIA: CONTEXTO SOCIAL Y LOGROS CARACTER�STICOS

 

 

 

 

 

 

 

 

�NDICE������������������������������������������������������������������������������������������������������� ������ P�gina

 

INTRODUCCI�N

LOS INICIOS DE LA TECNOLOG�A Y EL HOMBRE������������ ...........................................��� 4

Las primeras herramientas de piedra

La utilizaci�n del fuego

Los comienzos de la miner�a

La domesticaci�n de animales

El comienzo de la agricultura

La revoluci�n urbana y el transporte

TECNOLOG�A MESOPOT�MICA Y EGIPCIA�������� �� .......................................................���� 6

Obras hidr�ulicas para el riego

El proceso de las materias primas

La metalurgia

La construcci�n

LAS CIVILIZACIONES CL�SICAS������������ .........................................................................���� 8

Inventores griegos

La rueda hidr�ulica

Tecnolog�a militar grecorromana

Carreteras

Higiene

Construcci�n

LA EDAD MEDIA�������������� ......................................................................................................������� 10

Tecnolog�a militar

La expansi�n de la agricultura

Mejoras en los transportes

Artes y oficios

Conclusi�n

EL RENACIMIENTO�������� ......................................................................................................������� 13

La preminencia de Italia

La agricultura

Maquinaria

Los metales

Expansi�n del transporte

La guerra

Conclusi�n

ANTECEDENTES DE LA REVOLUCI�N INDUSTRIAL (1600-1750) .�������������� .....................��������� 15

Instrumentos cient�ficos

El torno

Ciencia y Tecnolog�a

Transporte y Construcci�n

LA REVOLUCI�N INDUSTRIAL� ...........................................................................�� 18

Industria textil

La m�quina de vapor antes de 1830

El vapor en los medios de transporte

Procesos en metalurgia

Comienzos de la electricidad

EL SIGLO XIX A PARTIR DE 1830������������� ........................................... ................................. 21

Aplicaciones de la electricidad

Las comunicaciones

Tecnolog�a de los alimentos

M�quinas y m�quinas-herramientas

Los inicios del motor de combusti�n interna

EL SIGLO XX���� ........................................................................................................................���� 25

Las Revoluciones Cient�ficas

Biotecnolog�a

Tecnolog�a de los materiales

Inform�tica

Telecomunicaciones

Fuentes energ�ticas

Transportes


 

 

INTRODUCCI�N

 

La tecnolog�a es un t�rmino que dif�cilmente puede ser definido con precisi�n debido a la gran cantidad de disciplinas que abarca. De modo general podr�a decirse que la tecnolog�a consiste en los esfuerzos del hombre para enfrentarse a su entorno f�sico, tanto el que aporta la naturaleza, como el creado por los propios logros tecnol�gicos del hombre (ej: las ciudades) y sus intentos para dominar o controlar ese entorno por medio de su imaginaci�n e ingenio en la utilizaci�n de los recursos disponibles.

Popularmente se considera a la tecnolog�a como sin�nimo de m�quinas de diversos tipos y por tanto la historia de la tecnolog�a es considerada simplemente como una narrativa cronol�gica de inventores, de sus creaciones y procesos t�cnicos que act�an en su �mbito. La historia de la tecnolog�a es mucho m�s ya que la invenci�n es una actividad social muy afectada por las necesidades sociales, por las exigencias econ�micas, por el nivel de la tecnolog�a en un momento dado y por las circunstancias psicol�gicas y socioculturales de la �poca.

La Ciencia se preocupa por la comprensi�n de los fen�menos naturales y por la constante extensi�n del conocimiento de cuanto ocurre a nuestro alrededor y a diferencia de la tecnolog�a no se ocupa de la aplicaci�n de estos conocimientos a usos pr�cticos. Pero la tecnolog�a no es sin�nimo de ciencia aplicada ya que durante siglos los hombres construyeron m�quinas y aparatos sin comprender por qu� funcionaban o por qu� se comportaban de una u otra forma, aunque en muchos casos como por ejemplo en lo que respecta a la energ�a nuclear, el conocimiento cient�fico est� estrechamente vinculado a los logros t�cnicos.

De cualquier modo, la Ciencia y la Tecnolog�a se han complementado muchas veces a lo largo de la historia ya que muchos descubrimientos cient�ficos han posibilitado un gran avance y perfeccionamiento de la tecnolog�a y a la inversa los problemas que se va encontrando el tecn�logo al aplicar la informaci�n cient�fica disponible, estimulan, retan y gu�an al cient�fico.

Por �ltimo destacar que la organizaci�n del trabajo en tecnolog�a es tan importante como la t�cnica utilizada para la finalidad del mismo.

 


LOS INICIOS DE LA TECNOLOG�A Y EL HOMBRE

 

La tecnolog�a es tan antigua como el mismo hombre. Desde el d�a en que las primeras criaturas humanoides merodearon por la tierra hace unos 25 millones de a�os ya eran usuarios de herramientas. Los primeros restos humanos encontrados que se remontan a medio mill�n de a�os (hombre de Pek�n) est�n acompa�ados de piedras talladas para ser utilizadas como herramientas. El hombre por ser una criatura demasiado d�bil para c0ompetir en la lucha con las fieras y los caprichos de la naturaleza no hubiera sobrevivido sin el desarrollo de su actividad manual para fabricar herramientas o utensilios primitivos con los que adaptarse al medio ambiente.

 

Las primeras herramientas de piedra

Los arque�logos identifican y clasifican los antiguos asentamientos humanos mediante la forma y tipo de las herramientas encontradas. Las primeras eran pedruscos cuya forma adecuada ya les hab�a sido dada por la Naturaleza. Se denominan eolitos porque se remontan al per�odo Eol�tico o primera Era de Piedra, hace un mill�n de a�os. Poco a poco el hombre empez� a dar forma a las piedras consiguiendo herramientas provistas de filos o puntas para cortar y golpear. Esto sucedi� durante la antigua Edad de Piedra que dur� alrededor de 1 mill�n de a�os hasta el 8000 a.C. y que se denomina Paleol�tico. En el 15000 a.C. ya se constru�an en Europa y Oriente Pr�ximo herramientas m�s perfeccionadas pues se descubrieron piedras como el s�lex y la experiencia ense�� al hombre a golpearlas seg�n el �ngulo adecuado para que la esquirla desprendida fuera exactamente la predeterminada.

Tambi�n durante este periodo el hombre empleaba materiales como la madera, el marfil y el hueso aunque s�lo se han encontrado restos de estos materiales en alg�n caso excepcional debido a que son materiales perecederos.

Fue en el Paleol�tico tambi�n cuando apareci� el lenguaje como anexo al pensamiento y el desarrollo de la historia del arte conserv�ndose pinturas rupestres en paredes de cuevas que reflejan sus herramientas, sus t�cnicas de caza, etc. Sin embargo no se nos permite ning�n contacto �ntimo con sus pensamientos hasta que alrededor de3500 a.C aparecen los primeros escritos en el cercano Oriente.

 

La utilizaci�n del fuego

En un principio el hombre se vio amenazado y atemorizado por los incendios forestales, pero finalmente lo convirti� en una bendici�n para la humanidad. Los primeros usuarios hab�an de mantener aquellas hogueras que a veces encontraban en la naturaleza pues no ten�an medios para producirlas a voluntad. Fue en el Paleol�tico cuando el hombre descubri� el m�todo de percusi�n que consist�a en hacer chocar trozos de s�lex y piritas produciendo chispas capaces de inflamar hojas secas. Otros m�todos como el del calor de fricci�n entre dos trozos de madera se originaron en fechas m�s tard�as. El fuego fue sin duda el descubrimiento m�s importante del hombre paleol�tico que lo us� no s�lo para calentar su cuerpo sino tambi�n para la preparaci�n de sus alimentos comenzando as� el nacimiento del arte culinario que le ayud� a predigerir alimentos, incrementar ampliamente la gama de productos alimenticios y lo que es m�s importante al secar la carne y otros alimentos con ayuda del fuego pudo contar con unas reservas que le ayudaron a subsistir en �pocas de escasez.

Gradualmente surgieron diversas maneras de preparar la comida, desde el m�todo primitivo de sostener el alimento sobre el fuego o depositarlo sobre �l a la fabricaci�n de recipientes y utensilios cada vez m�s sofisticados como vasijas de piedra, braseros (fuegos port�tiles) para calefacci�n dom�stica e incluso fuelles para atizar el fuego. La aparici�n de la cer�mica no tuvo lugar hasta el periodo del Neol�tico o nueva Edad de Piedra que dur� desde 8000 a.C. hasta el 2500 a.C. que fue cuando el hombre descubri� como endurecer al barro al ser sometido a un prolongado calentamiento.

El combustible usado por el hombre prehist�rico era fundamentalmente la le�a, aunque en regiones menos monta�osas tambi�n se usaban materiales como esti�rcol seco, o huesos de animales secos. M�s tarde la madera fue convertido masivamente en carb�n vegetal y esta combusti�n fue responsable de la deforestaci�n de la zona mediterr�nea en la antig�edad.

El fuego permiti� la aparici�n de dispositivos para la iluminaci�n. En ciertos casos se introduc�a una mecha en animales grasientos como el petrel o el pez candela que proporcionaban una llama aceptable pero lo m�s frecuente era la extracci�n del aceite a partir del animal que se utilizaba en l�mparas hechas con piedras ahuecadas con mecha colgante o flotante. Estas l�mparas fueron usadas ya durante el Paleol�tico hace unos 12000 a�os para dibujar sobre las paredes de cuevas. En zonas costeras se empleaban como l�mparas conchas ya que su borde ondulado era muy adecuado para sostener mechas.

 

Los comienzos de la miner�a

Aunque parezca extra�o, el hombre prehist�rico raramente aprovech� yacimientos a flor de tierra de carb�n y lignito para usarlos como combustible. Sin embargo s� que se excavaron pozos verticales en piedra caliza para buscar a profundidades de 10 a125 metros estratos que conten�an n�dulos de s�lex siguiendo las afloraciones superficiales pues se han encontrado esqueletos de mineros de la Edad de Piedra sorprendidos por el derrumbamiento de sus pozos.

Otro producto temprano de la miner�a, aparte de los ocres y otras tierras de color utilizadas como pigmentos con fines decorativos fue la sal. Este ingrediente adquiri� gran importancia aportando al hombre mayor cantidad de hidratos de carbono que apenas se encontraban en su dieta. Esta era hallada excavando en estratos de rocas salinas aunque era m�s frecuente obtenerla por evaporaci�n de aguas salinas procedentes de manantiales.

No fue hasta el comienzo de la Edad de Bronce (hacia el 2500 a.C.), cuando la miner�a se convirti� en una profesi�n aparte con mineros que viv�an todo el a�o en su lugar de trabajo.

 

La domesticaci�n de animales y el comienzo de la agricultura

Durante el Paleol�tico el hombre ya hab�a domesticado al perro y es probable que tambi�n lo hubiera hecho con los primeros renos, cabras y ovejas. Sin embargo fue en el Neol�tico cuando se impone la agricultura y la ganader�a sobre el anterior parasitismo del hombre sobre la naturaleza. A finales del Neol�tico ya hab�a una gran cantidad de animales domesticados como el cerdo, reses vacunas, el caballo para la obtenci�n de su carne, sus pieles y su leche.

Se desconoce cuando apareci� la agricultura pero en el caso de los cereales se sabe que se originaron a partir del cultivo y cruzamiento de hierbas silvestres que crec�an en Siria. A partir del 8000 a.C. El Creciente F�rtil situado entre la frontera egipcia hasta el delta del E�frates y el Tigris, desempe�� el papel de centro de la agricultura mientras se propagaban los m�todos de cultivo en la regi�n mediterr�nea y en Europa Occidental. Sin embargo fue Europa la que dio al mundo dos nuevos cereales, la avena y el centeno. El arroz procedente de Oriente no llegar�a a Occidente hasta aproximadamente el 1000 a.C. El advenimiento de la agricultura motiv� el establecimiento de asentamientos m�s o menos permanentes y tendi� a desplazar las anteriores formas de existencia n�madas. Aunque en los primeros asentamientos agr�colas todav�a hab�a pocas trazas de especializaci�n tecnol�gica pues cada hombre hab�a de ejercer toda clase de oficios y cada hogar se bastaba virtualmente a s� mismo. La agricultura estimul� la tecnolog�a de diversas maneras al necesitarse nuevos aperos para trabajar el suelo aunque durante los miles a�os de la prehistoria el progreso t�cnico en este aspecto fue muy lento.

 

La revoluci�n urbana y el transporte

La evoluci�n tecnol�gica durante el Neol�tico llev� gradualmente a la producci�n regular de excedentes alimentarios que sustentaron lo que se ha denominado "Revoluci�n urbana". El comercio ya no consist�a solamente en art�culos "de lujo" sino que los campesinos cambiaban sus excedentes agr�colas a los artesanos por los art�culos que ellos produc�an. A pesar del incremento del comercio, el transporte era muy primitivo. Las embarcaciones consist�an en manojos de juncos, canoas de madera vaciadas o barcas construidas con tablas. Aparecieron las velas cuadradas para impulsar las embarcaciones con la fuerza del viento. La navegaci�n era pr�cticamente fluvial y rara vez se atrev�a alguien a correr los riesgos de marear aunque fuese a lo largo de la costa mar�tima. El transporte terrestre fue todav�a m�s lento. Durante muchos a�os se limit� a lo que los hombres o animales fueron capaces de llevar a cuestas. A partir de 7000 a.C se emplearon trineos montados sobre rodillos y m�s tarde apoyados sobre ejes que un�an dos ruedas. Los aut�nticos veh�culos sobre ruedas, con la rueda girando sobre el eje en vez de estar s�lidamente fijada al mismo no aparecen hasta el final del Neol�tico.

 

 

 

TECNOLOG�A MESOPOT�MICA Y EGIPCIA

 

La importancia del factor geogr�fico presenta muy especial evidencia en la historia tanto de Egipto como de Mesopotamia, con su dependencia respecto a los valles fluviales que hicieron posible la agricultura no s�lo por que suministraban agua para el riego sino porque peri�dicamente inundaban sus orillas y apartaban el rico l�gamo que fertilizaba la tierra y ayudaba a producir cosechas abundantes.

 

Obras hidr�ulicas para el riego

La construcci�n y conservaci�n de canales y zanjas de irrigaci�n fue una primer�sima preocupaci�n tanto en Egipto como en Mesopotamia hasta el punto de que cuando se invad�an territorios enemigos se consideraba como objetivo primordial la destrucci�n de sus obras de irrigaci�n.

En Egipto se construyeron pozos graduados para medir el ascenso del caudal del Nilo y se realiz� una inteligente planificaci�n y organizaci�n de canales y diques llegando incluso a inventar maquinaria capaz de elevar el agua y extenderse as� el �rea de cultivo hasta el borde del desierto. La crecida anual del Nilo era muy regular y se prestaba admirablemente al riego de la cuenca. Sin embargo en Mesopotamia los r�os ten�an sus crecidas al principio de la primavera y el agua hab�a de ser almacenada para regar los terrenos despu�s de la cosecha de mediados del verano. Adem�s el l�gamo que arrastraban el Tigris y el E�frates conten�a sal y yeso disueltas y eso exig�a una limpieza frecuente de canales y zanjas y muchos de esos terrenos han llegado a ser inf�rtiles debido a la gran cantidad de sal.

El car�cter tecnol�gico afecto al desarrollo pol�tico y social de ambos territorios ya que con el fin de construir y mantener obras de riego a tan gran escala era forzoso asegurar una cooperaci�n entre poblaciones. Dicha cooperaci�n pudo haber sido democr�tica pero fueron los faraones en Egipto y gobernantes autocr�ticos en Mesopotamia los que controlaron toda la econom�a hasta el punto de que cuando dej� de existir una entidad supervisora tanto los valles del Tigris y el Eufrates como el del Nilo perdieron productividad y nunca m�s volvieron a recuperarse plenamente en el aspecto econ�mico.

 

El proceso de las materias primas

Como consecuencia de la agricultura se inventaron varios dispositivos para el majado, prensado y triturado de productos agr�colas. Para el prensado de aceitunas, uvas y otros frutos jugosos se recubr�an estas con una tela que se doblaba de modo que los dos extremos de la misma contuviesen un palo enfundado en ella y seguidamente cuatro hombres la hac�an girar los dos palos en direcciones opuestas extray�ndose as� por torsi�n el zumo. La molienda del trigo formaba parte de las tareas del ama de casa. A finales del segundo milenio a.C. apareci� el molino manual rotatorio haciendo girar una piedra superior sobre otra inferior por medio de un palo. Esto representar�a una de las primeras aplicaciones del movimiento rotatorio en maquinaria.

El �nico medio empleado para majar fue el mortero usado para descascarillar grano pero sobre todo para operaciones de machacado de minerales.

Las bebidas alcoh�licas ya eran elaboradas por fermentaci�n siendo la cerveza de cebada bastante popular (su sabor difer�a bastante del actual) y el vino s�lo para los m�s ricos. El vino en Egipto era cultivado en las zonas irrigadas del desierto y guardado en bodegas. Mesopotamia importaba sus vinos de Siria y Palestina. Estos vinos eran de gran calidad aunque su duraci�n era bastante poca debido a que los recipientes no eran herm�ticos y se desconoc�an los tapones de corcho. Las jarras eran selladas con tap�n de paja y arcilla.

 

La metalurgia

En una �poca temprana el hombre utiliz� los metales simplemente como piedras coloreadas para la ornamentaci�n, pero despu�s comprendi� que adem�s de poder ser tratados como las dem�s piedras estos pod�an ser fundidos d�ndoles una forma predeterminada. Adem�s varios metales pod�an ser aleados con cobre fundido para producir un cobre "mejorado" que se denomin� bronce. Este material era m�s resistente que la madera y la piedra. Se descubri� que el esta�o era el metal que mejor se aleaba con cobre y el hecho de que este mineral fuera de gran escasez en estas zonas supuso un gran desarrollo del comercio. M�s tarde apareci� el hierro que signific� el dominio de 0una serie totalmente nueva de t�cnicas ya que al tener este un punto de fusi�n demasiado alto para los hornos de la �poca, no se trabajaba sobre hierro fundido sino m�s bien sobre una masa esponjosa. La aparici�n de los metales contribuy� a un gran avance de la tecnolog�a por la necesidad de dominar ciertas t�cnicas como la miner�a, el refinado, el forjado, el estampado, la laminaci�n, la soldadura, etc.

 

La construcci�n

Mesopotamia pose�a escasos recursos de madera y piedra natural, sin embargo ten�a abundancia de arcilla y por ello el material de construcci�n m�s corriente fue el ladrillo cocido al sol ya que la cocci�n al horno resultaba demasiado caro. Tambi�n utilizaban cemento formado por cal, arena y caliza triturada. Uno de los ejemplos de la brillante arquitectura desarrollada por los mesopot�micos fue los Jardines Colgantes de Babilonia.

En Egipto tambi�n escaseaba la madera pero la piedra natural abundaba utiliz�ndose esta para los edificios de car�cter principal pues las casas corrientes fueron construidas con haces de juncos o ladrillos. Los edificios m�s importantes construidos por los egipcios fueron las tumbas de los faraones que primeramente eran estructuras rectangulares con paredes inclinadas hacia adentro que evolucionaron hasta llegar a tener forma de pir�mide escalonada y seguidamente de costados lisos. En la construcci�n de las pir�mides cabe destacar la gran importancia de la organizaci�n del trabajo como una parte importante de la tecnolog�a m�s que el uso de herramientas o t�cnicas especializadas, pues se construyeron sin poleas ni complicados dispositivos t�cnicos. No obstante, las marcas en los bloques de cantera demuestran la existencia de planos de obra.

 

 

Tanto en Egipto como en Mesopotamia, cabe destacar como la ciencia y la tecnolog�a no trabajaban a la par para reforzarse entre s�. Mientras que la ciencia era propiedad de una casta muy educada que la aprend�a en las escuelas de los templos donde tambi�n aprend�an a leer y escribir, los oficios se basaban en una experiencia transmitida oralmente.

 

 

 

LAS CIVILIZACIONES CL�SICAS

 

Durante los treces siglos (desde el 900 a.C. hasta 400 d.C.) que asignamos al periodo grecorromano, la sociedad occidental dej� de ser un conglomerado de peque�as comunidades agr�colas para convertirse en un estado con grandes ciudades y un comercio activ�simo. Estas ciudades requer�an acueductos y alcantarillas, as� como transporte de mercanc�as por tierra y mar. Tambi�n necesitaban una divisi�n del trabajo, y ello condujo a la aparici�n de una clase de artesanos, herreros, tejedores, panaderos, etc.

Muchos eruditos argumentan que debido a la abundancia de fuerza muscular muy barata, proporcionada por los esclavos disuadi� a los griegos y romanos de crear aparatos que ahorrasen estos esfuerzos. Sin embargo, hay pruebas m�s que suficientes que ponen de manifiesto notables progresos t�cnicos para aliviar la carga del trabajo del hombre, como por ejemplo la rueda hidr�ulica. Adem�s la tecnolog�a consiste en algo m�s que m�quinas y procesos y los romanos, en especial, fueron capaces de controlar con eficiencia los recursos a su disposici�n, comprender las limitaciones y posibilidades de sus herramientas y materiales y organizar perfectamente sus recursos humanos

 

Inventores griegos

El periodo helen�stico nos ha legado tres grandes inventores que aunque ninguno vivi� en la misma Grecia, eran griegos por su cultura: Ctesibio, Arqu�medes y Her�n de Alejandr�a.

Ctesibio fabric� el primer cilindro provisto de un �mbolo, al que cabe considerar como la primera bomba de agua. Con esta bomba construy� el primer �rgano con varios tubos de diferentes longitudes y un teclado para accionarlos. Tambi�n invent� el reloj de agua o clepsidra, que fue muy importante por poderse usar de noche ya que hasta entonces solo se conoc�a el reloj de sol.

Arqu�medes es conocido como destacado matem�tico pero fue tambi�n un genio de la invenci�n. Algunos de sus inventos todav�a son utilizados hoy. Estudi� la mec�nica de la polea y de la balanza e invent� la romana. Estudi� la l�nea helicoidal e invent� la rosca que lleva su nombre. Tambi�n junt� el tornillo con una rueda dentada consiguiendo el engranaje llamado tornillo sin fin. Cuando Siracusa, su ciudad natal, fue asediada por los romanos, mantuvo al enemigo en jaque con toda clase de inventos mec�nicos.

Her�n de Alejandr�a escribi� varios libros como Dioptra, Mec�nica, Neum�tica, Teatro autom�tico, y Bolopoiica (Libro sobre catapultas). En Dioptra describe el invento suyo del mismo nombre, que serv�a para medir �ngulos horizontales y verticales. La Mec�nica era un libro para arquitectos e ingenieros, la mayor�a de las herramientas descritas en �l eran ya anticuadas. Sin embargo, hab�a en �l una importante novedad: el uso de la prensa de tornillo. En los libros Teatro autom�tico y Neum�tica Her�n describe gran cantidad de juguetes dise�ados por �l. La finalidad de estos juguetes era la de divertir e impresionar, constaban de dispositivos t�cnicos que demostraban un gran ingenio t�cnico, pero en absoluto un progreso tecnol�gico ya que no eran aplicables para aligerar la labor f�sica del hombre.

 

La rueda hidr�ulica

Dos de las tareas m�s laboriosas en la antig�edad fueron el bombeo de agua para el riego y la molienda de grano para obtener harina. Estos problemas no fueron solucionados por grandes inventores de la �poca, sino por la lenta evoluci�n de la habilidad de los trabajadores.

El molino de agua consisti� en montar una rueda dentada en el eje de la rueda de paletas y as� hacer girar un eje vertical que accionaba una piedra de molino.

Un ejemplo del uso de este tipo de molinos romanos es el de Barb�gal en Francia, que data probablemente del siglo IV d.C. y fue descubierto durante el siglo XX. La energ�a que accionaba las ruedas de molino proced�a de 16 norias colocadas en filas paralelas de ocho. Cada fila descend�a cuesta abajo, de modo que el agua se precipitaba de cada rueda a la siguiente, haciendo girar las ocho antes de perderse en el desag�e.

La idea de la rueda hidr�ulica pod�a invertirse, y as� aprovechar el movimiento horizontal rotatorio de animales en rotaci�n vertical de una cadena de cubos. Las pruebas m�s antiguas encontradas de este tipo de norias se sit�an entre el 100 a.C. y el 100 d.C.

 

Tecnolog�a militar grecorromana

El invento militar cl�sico m�s importante fue sin duda la catapulta. En el perfeccionamiento de la misma es un claro ejemplo de que el conocimiento de las matem�ticas tuvo su parte en el progreso t�cnico de aquellos tiempos. Puesto que la mayor�a de las guerras implicaban asedios a plazas fortificadas, este ataque era realizado con tortugas (refugios m�viles con ruedas), torres y escalas de asalto.

Estos ingenios de sitio hab�an sido inventados por los griegos. Los romanos se limitaron a apropi�rselos y a perfeccionarlos.

 

Carreteras

La mayor contribuci�n al progreso de la civilizaci�n griega fue tal vez la tecnolog�a militar mientras que el de la civilizaci�n romana fue sin duda el sistema de carreteras.

Las carreteras de los griegos eran meros senderos con surcos profundos que dejaban las ruedas de los carros con lo que dif�cilmente pod�an adelantar unos a otros. �nicamente se construyeron cortas carreteras pavimentadas para las procesiones religiosas a los templos.

Los romanos, en cambio, construyeron unos 70.000 km de carreteras empedradas, junto a las que hab�a cunetas para el desag�e e incluso, a veces, aceras. Para evitar el problema de los accidentes geogr�ficos se construyeron t�neles en monta�as, se dispusieron tablas apoyadas en pilares hundidos en el barro en zonas pantanosas y se construyeron puentes sobre r�os, muchos de los cuales son utilizados hoy en d�a.

 

Higiene

Los romanos se interesaron mucho no s�lo por la higiene personal sino tambi�n por la salud p�blica. Construyeron un importante sistema de alcantarillado y acueductos para transportar agua potable a Roma desde un riachuelo de monta�a. A partir de en entonces ning�n romano bebi� de las aguas del T�ber o se ba�� en ellas ya que este r�o recib�a las aguas de las cloacas. Cada vez que los romanos ocupaban o constru�an una ciudad se ocupaban del suministro de agua y de la red de alcantarillado de forma primordial. Adem�s todos los recintos deportivos p�blicos de griegos y romanos estaban provistos de ba�os con calefacci�n central que se convirtieron en selectos puntos de reuni�n. Hasta nuestros tiempos no volvi� a restablecerse la higiene personal que hab�a caracterizado a griegos y romanos.

 

Construcci�n

Los romanos descubrieron y emplearon el cemento hidr�ulico que se endurec�a con agua en vez de disolverse en ella. Adem�s dispon�an de abundante suministro local de arena pozzolana que mezclada con cal formaba un cemento impermeable. No sab�an la raz�n de por qu� este tipo de arena formaba un cemento de tan buena calidad pero gracias a la experiencia la utilizaron mucho en sus construcciones.� A pesar de que el cemento hidr�ulico permit�a unir las piedras de sus edificios, puentes y acueductos y no s�lo los ladrillos cocidos al sol, todav�a un�an los bloques de m�rmol con piezas de hierro revestidas de plomo como por ejemplo en el famoso Coliseo de Roma.

Aunque el arco no fue inventado por los romanos, �stos lo utilizaron y difundieron hasta convertirlo en la estructura caracter�stica de la arquitectura romana. Los griegos en sus construcciones de piedra, siempre hab�an empleado la construcci�n a base de pilares que soportaban vigas o dinteles transversales, y aunque construyeron edificios de bellas proporciones como el Parten�n, no dejaban de tener sus limitaciones pues resultaba imposible cubrir una zona extensa sin contar con la obstrucci�n de numerosas columnas.

El arco puntiagudo g�tico, la c�pula bizantina (arco que gira sobre su eje a trav�s de una entera circunferencia) y otras arquitecturas m�s modernas basadas en hormig�n emplean los principios del arco de b�veda romano. Por tanto, los romanos no s�lo dejaron monumentos perdurables sino t�cnicas de dise�o para construcciones futuras.

 

 

 

LA EDAD MEDIA

 

La tradicional imagen hist�rica de la Edad Media (aproximadamente desde el siglo V d.C. hasta mediados del XV) ha sido una visi�n de decadencia, particularmente en sus inicios. Por tanto los primeros siglos (del V al IX) han sido llamados a veces la Edad Oscura. No obstante, esta visi�n de la Edad Media, incluido su primer periodo es falsa cuando se enfoca desde el prisma de la historia de la tecnolog�a. En la mitad oriental de lo que hab�a sido el Imperio Romano, Bizancio, disfrut� de una prosperidad sorprendente durante m�s de mil a�os e incluso cuando los �rabes arrebataron Siria y Egipto a Bizancio se perpetuaron los logros t�cnicos de Grecia y Roma.

La idea de la llamada Edad Oscura es, por tanto, s�lo aplicable a la porci�n occidental del antiguo Imperio Romano, pero tampoco aqu� lo es en lo referente a la tecnolog�a.

Cuando los inventos de los romanos fueron desechados, siempre hubo una buena raz�n para ello. Las carreteras romanas eran muy costosas en su mantenimiento e incluso imperios ricos como el bizantino e isl�mico, decidieron que no justificaban semejante gasto. El hipocausto(sistema romano de calefacci�n por radiaci�n, mediante tuber�as a trav�s de suelos y paredes) consum�a demasiado combustible en proporci�n a los resultados y no respond�a con prontitud a los r�pidos cambios de temperatura del norte de Europa, por lo que se inventaron hogares de chimenea y estufas de aire caliente, m�s baratas y pr�cticas que los hipocaustos. Cuando los campesinos medievales empezaron a combinar la producci�n de cereales con la ganader�a, la paja adquiri� valor y la cosechadora romana qued� anticuada ya que la desperdiciaba. Por tanto, todo declive en tecnolog�a a principios de la Edad Media fue m�s aparente que real.

 

Tecnolog�a militar

Al combinarse la silla de montar con los estribos en el reino de los francos (antigua colonia romana llamada Galia), hicieron de jinete y caballo un solo organismo creando el nuevo m�todo de combate por choque de jinetes, y se�alando as�, un cambio de la infanter�a por la caballer�a como principal fuerza combatiente. La violencia de este tipo de combate ocasion� la aparici�n de armaduras m�s recias, nuevos tipos de escudo y la ballesta destinada a penetrar las nuevas herraduras. La ballesta ya exist�a en China en edades muy tempranas y los romanos la usaban principalmente para cazar aves.

La nueva tecnolog�a militar occidental fue superior a la del Cercano Oriente y el fracaso final de las mismas fue el hecho de que los musulmanes aprendieran a combatir al estilo europeo.

 

La expansi�n de la agricultura

El arado antiguo se limitaba a trazar unos surcos en la superficie del suelo y para revolver la tierra antes de plantar era necesario arar dos veces, con la segunda pasada perpendicular a la primera. Durante los comienzos de la Edad Media se desarrollo un arado m�s potente con ruedas, una hoja met�lica vertical para cortar la l�nea del surco, una vertedera que lanzaba la tierra hacia un lado y una reja horizontal para revolver el suelo.

A diferencia de en la �poca romana, se realiz� una integraci�n estrecha entre ganader�a y agricultura. Empez� a ser corriente el uso de la guada�a para la obtenci�n del forraje y al final de la cosecha el ganado era llevado al campo abierto para ramonear el rastrojo, dejando adem�s sus heces como abono para la siguiente cosecha.

Alrededor del 800 a.C. apareci� el moderno arn�s de caballo consistente en un collar r�gido y acolchado que descansaba sobre los hombros del caballo y le permit�a respirar y unos tirantes laterales colocados de modo que el punto de tracci�n fuese efectivo. Con este nuevo arn�s la labor de arado con caballos era el doble de r�pido que el de los bueyes con yugos.

Tambi�n en la Edad Media el sistema de cultivo de "dos campos" consistente en cultivar la mitad del terreno y dejar la otra mitad en barbecho, pas� a un sistema de "tres campos" en la que s�lo una tercera parte del terreno quedaba en barbecho incrementando notablemente la productividad.

 

 

Mejoras en los transportes

Los arneses de caballo aparecidos, fueron esenciales tambi�n para el tiro de veh�culos. La genial invenci�n, sobre el 890 d.C de las herraduras clavadas solucionaron el problema del desgaste de los cascos de los caballos.

Los caballos pod�an arar con tirantes unidos directamente al arado porque el surco es recto, pero con tirantes sujetos directamente a un carro, un giro a la derecha concentra toda la fuerza en el tirante izquierdo y viceversa, con lo que existe el riesgo de rotura del arn�s y de volcar la carga. La soluci�n a este problema fue la volea o balanc�n.

Casi al mismo tiempo se logr� una mayor comodidad en los viajes al aplicar muelles a los carruajes para amortiguar del traqueteo.

Durante la Edad Media, tampoco se descuid� el transporte por agua. Ya en 1236 la esclusa fue utilizada en Brujas, pero fue en el transporte mar�timo donde se consiguieron las mejoras m�s importantes.

Hacia el siglo IX se desarrolla en el Mediterr�neo occidental una vela triangular con la que resulta mucho m�s f�cil cambiar de bordada para virar la embarcaci�n.

Tambi�n durante la Edad Media se inici� nuestro sistema actual de construcci�n naval, primero construyendo el esqueleto y despu�s fijando las planchas de madera.

Otro gran avance fue la invenci�n del tim�n moderno que sustituy� a los remos laterales que se romp�an con facilidad. Este tim�n era accionado por medio de una palanca horizontal e iba unido al codaste de popa (en realidad una prolongaci�n de la quilla).

La br�jula magn�tica procedente de China, lleg� a Europa hacia 1190 y treinta a�os despu�s era de uso corriente incluso en tierras tan distantes como Islandia.

 

Artes y oficios

Durante la Edad Media tambi�n progres� la industria.

Poco antes del 1185, fue inventado en la regi�n del mar del Norte el molino de viento con eje horizontal.� Ya en el siglo VII hab�a aparecido en Afganist�n el primer molino de viento pero en �ste el rotor giraba en torno a un eje vertical. Este molino de viento fue particularmente �til en regiones en las que hab�a pocos r�os o donde las precipitaciones eran tan escasas que los curso de agua eran insuficientes.

Lo �rabes desarrollan las lentes hacia el siglo XI y el proceso de elaboraci�n del vidrio progresa notablemente en Venecia a partir del siglo XII.

El dise�o de m�quinas tambi�n progresaba. El cig�e�al, combinaci�n del manubrio y de la biela que permite la conversi�n de movimiento rotatorio continuo en movimiento rec�proco y viceversa apareci� en 1355. El volante, como regulador del movimiento rotatorio en m�quinas, tiene antecedentes que se remontan al siglo XII, pero curiosamente el p�ndulo para regular el movimiento rec�proco no aparece hasta despu�s de unos 300 a�os. La m�quina m�s antigua provista de dos movimientos correlativos fue un aserradero, presentado en 1235, que adem�s de la acci�n rec�proca de la sierra facilita una acci�n rotatoria que mantiene el tronco apretado contra la sierra.

La primera transmisi�n por correa surgi� hacia 1280 en Alemania, con la rueda de hilar. El siglo XIV asisti� a un portentoso progreso de los engranajes, que culmin� en 1364 con el gran reloj planetario de Giovanni de Dondi.

Los cinco siglos que siguieron al a�o 1000, perfeccionaron notablemente los m�todos para dominar y utilizar la energ�a mec�nica.

 

Conclusi�n

Lejos de estancarse, la tecnolog�a medieval produjo una revoluci�n en la utilizaci�n humana de los recursos energ�ticos, transform� las artes b�licas, increment� la capacidad del hombre para ganarse el sustento, permiti� al hombre adentrarse en alta mar y cre� nuevas herramientas y combinaciones de herramientas para facilitar el trabajo. Y, sobre todo, ofreci� una nueva visi�n de la innovaci�n tecnol�gica, que prepar� el camino para los dispositivos mec�nicos del siguiente periodo en la historia de Occidente, conocido como Renacimiento.

Cabe destacar a Roger Bacon como gran defensor de la experimentaci�n que previo una �poca de m�quinas volantes buques motorizados, submarinos y autom�viles, adem�s de dar una explicaci�n a la fabricaci�n de la p�lvora.

 

 

 

EL RENACIMIENTO

 

El per�odo comprendido entre finales del siglo XIV y los comienzos del XVII fue la �poca del Renacimiento, llamada as�, por el renacer del inter�s par la Grecia y la roma de la antig�edad cl�sica. Artistas, escritores, cient�ficos, e incluso los artesanos m�s refinados, buscaron en el pasado inspiraci�n y ejemplos sobre los cuales modelar su propia obra.

Pero el Renacimiento fue mucho m�s que esta resurrecci�n del inter�s por la antig�edad cl�sica. Hicieron su aparici�n muchos aspectos nuevos. Fue el per�odo de los grandes viajes de descubrimiento que ampliaron los horizontes de la civilizaci�n occidental, como lo hizo la invenci�n de la imprenta, con sus efectos incalculables sobre la comunicaci�n humana y la difusi�n de la informaci�n. Las riquezas del Nuevo Mundo ayudaron a desarrollar las ya de por s� crecientes econom�as europeas. Al propio tiempo empezaba a surgir una nueva forma pol�tica, la monarqu�a nacional, aunque la ciudad-estado italiana permaneci� como centro a partir del cual la prosperidad y la actividad art�stica se extendieron a la Europa septentrional. Las luchas feudales cedieron el paso a las rivalidades din�sticas y la naturaleza de la propia guerra cambi� con la aparici�n de la p�lvora y los ca�ones.

La mayor influencia del Renacimiento en la tecnolog�a se registro en la arquitectura, siendo este periodo uno de los m�s gloriosos en la creatividad art�stica del hombre. Arquitectos y alba�iles tuvieron que aprender c�mo construir grandes c�pulas catedralicias tales como las de San Pedro de Roma, que Europa no hab�a visto nunca anteriormente. Esta interrelaci�n entre estilo y t�cnica se dio tambi�n en otro tipo de artes como las del ebanista, el ceramista, el orfebre, el platero, etc.

 

La preminencia de Italia

El alto Renacimiento fue una �poca en la que el elemento mediterr�neo predomin� en al civilizaci�n europea, y s�lo hacia final del siglo XVI empez� la franja septentrional de Europa, protestante y rica en carb�n, a evolucionar pol�tica y tecnol�gicamente.

Arquitectos italianos estructuraron el estilo neocl�sico que ser�a imitado por doquier. Ingenieros italianos, entre ellos Leonardo da Vinci, sobresalieron en las artes de la fortificaci�n de las obras civiles, construyendo los primeros canales europeos. La metalurgia m�s elaborada tuvo su sede en Italia, siendo los italianos los mayores expertos en la fabricaci�n del vidrio. Tambi�n destacaron por sus bell�simas creaciones en el arte textil, donde emplearon excelente maquinaria para el torcido de la seda y complicados telares (aunque todav�a manuales) para producir telas con dibujos. Muchos de los mejores trabajos de imprenta se realizaban en Venecia y la primera utilizaci�n de la prensa de tornillo para el acu�ado de monedas y medallas, tuvo lugar en Roma.

 

 

La agricultura

Las modificaciones de la t�cnica agr�cola durante el Renacimiento fueron insignificantes, posiblemente debido a la estructura econ�mica y social que denegaba la propiedad final de la tierra a la inmensa mayor�a de los campesinos que la trabajaban y que s�lo apoyaba la continuaci�n de los m�todos comunales tradicionales. No hubo nuevas cosechas, aunque ciertas plantas americanas de importancia econ�mica se domiciliaron en Europa, desde mediados del siglo XVI en adelante, entre ellas la patata, el tomate, el tabaco y el ma�z.

 

Maquinaria

Lo que reviste de mayor importancia al Renacimiento es m�s que la obtenci�n de nuevas m�quinas, el aumento de escala y el perfeccionamiento de las ya conocidas. El molino de viento se convirti� en el principal m�vil de los llanos terrenos del norte de Europa, sometidos a las tempestades atl�nticas.

A finales del siglo XIV, la fuerza hidr�ulica era aplicada a numerosas actividades industriales, aparte de la molienda del grano. El tema m�s destacado en las obras sobre maquinaria escritas en el siglo XVI es la aplicaci�n de la energ�a hidr�ulica. Por ejemplo, Georg Bauer "Agr�cola" en su obra De re metallica describe m�quinas accionadas por chorro de agua para bombear el agua por succi�n, para eliminar desechos, para ventilar minas, para machacar y pulverizar metales, etc.

La invenci�n de la imprenta, de gran importancia social, dependi� de otras invenciones anteriores. La contribuci�n de Gutenberg consisti� en una selecci�n de los elementos esenciales y su combinaci�n para conferirles una nueva forma.

En lo referente a la industria textil hubo constantemente cambios que contribuyeron a la cantidad y calidad de la producci�n como la agregaci�n de la "aleta" a la antigua rueca, de modo que el torcido y ovillado del hilo se convirtieron en una sola operaci�n. Tambi�n hubo cambios de �ndole qu�mica, como por ejemplo en el te�ido y otras fases del proceso de acabado. Una artesan�a de extraordinario nivel convertir�a el reloj en el m�s bello e ingenioso de todos los mecanismos que reflejaba una extremada habilidad en el trabajo del acero y del bronce.

 

Los metales

La temperatura de los hornos fue aumentada incrementando el chorro de aire consiguiendo fundir el hierro. De esta manera el hierro l�quido pod�a ser canalizado hacia moldes con los que se obten�an recipientes varios, ca�ones, balas, etc. Sin embargo el uso de moldes era relativamente reducido pues la mayor parte del hierro era tratado por las manos del herrero. El acero sol�a obtenerse calentando barras de hierro forjado en fuego de carb�n vegetal. Tanto el hierro como el acero eran extensamente utilizados en la fabricaci�n de cuchillos, armas, cadenas, arcas, cerraduras, �tiles de labranza, etc. En casi cada caso la fabricaci�n de un art�culo determinado constitu�a un oficio distinto. Los autores del siglo XVI que tocaron el tema de la metalurgia dedicaron particular atenci�n a los metales preciosos. El oro era obtenido mediante cuidadoso lavado para separarlo de su matriz y separ�ndolo tambi�n de la plata cuando ambos metales se presentaban juntos (era bien sabido que el �cido n�trico disuelve la plata pero no el oro, y que el agua regia tiene el efecto contrario). La plata se consegu�a a partir de minerales de plomo, oxidando el metal base. Toda la serie de operaciones al respecto era compleja y con ello, se consegu�a una amplia experiencia emp�rica de la qu�mica.

El italiano Biringuccio, en su libro De la pirotechnia, describe varios procesos industriales, en especial las operaciones metal�rgicas. Se trata tambi�n de una obra pr�ctica, en la que se registran los detalles t�cnicos de la qu�mica aplicada en le campo de la metalurgia.

 

Expansi�n del transporte

Una caracter�stica importante del Renacimiento fue la gran expansi�n del comercia y los viajes de esta �poca. El buque adquiri� antes de concluir el siglo XV, casi la forma que iba a conservar hasta mediados del XIX, con m�ltiples m�stiles y cubiertas, varias velas para cada m�stil y tim�n de codaste (la rueda de tim�n todav�a no hab�a sido inventada).

Los barcos m�s grandes y m�s numerosos precisaban de instalaciones portuarias m�s eficaces. Los muelles se constru�an con pilares de madera, aparecieron grandes gr�as de muelle y se procedi� a la construcci�n de almacenes en el mismo puerto.

El transporte terrestre mejor� pues las carreteras empezaron a sustituir a las reatas de animales de carga y los carruajes se hicieron m�s ligeros permitiendo un desplazamiento m�s veloz. Apareci� la carretilla de mano y los ra�les de madera en las minas, a lo largo de los cuales se empujaban peque�as vagonetas de cuatro ruedas. Esto �ltimo represent� el nacimiento del ferrocarril.

 

La guerra

Aunque la p�lvora ya era conocida por los Chinos desde muy antiguo, se puede considerar que su descubrimiento en Europa, durante el Renacimiento, tuvo unos efectos muy acusados sobre la sociedad hasta el punto de que hay quien marca el comienzo de la edad moderna europea con la aparici�n de la misma.

La fabricaci�n de la p�lvora se convirti� en una industria de gran importancia, junto con la fundici�n de ca�ones y la fabricaci�n de armas de fuego (aparecidas en 1450). Por ello, dejaron de existir las armaduras medievales y las ciudades cambiaron su estructura, desapareciendo las antiguas torres redondas y las murallas altas y rectas para dejar paso a un sistema de defensas geom�tricamente planeadas, cuidadosamente inclinadas para desviar los proyectiles y dispuestas de modo adecuado para orientar el fuego hacia cualquier lado.

 

Conclusi�n

El Renacimiento es considerado hoy, como uno de los periodos m�s creativos y gloriosos de la aventura humana. El nacimiento del esp�ritu cient�fico fue una caracter�stica de este periodo, logr�ndose grandes progresos en Matem�ticas, F�sica y Qu�mica. Sin embargo, en lo que afecta a la historia de la tecnolog�a no est� a la altura de la Edad Media con su revoluci�n energ�tica y sus innovaciones en agricultura.

 

 

 

ANTECEDENTES DE LA REVOLUCI�N INDUSTRIAL (1600-1750)

 

El t�rmino de "Revoluci�n Industrial" por conveniente y convencional que pueda ser,� a veces puede resultar enga�oso, pues cuando fue utilizada por primera vez esta denominaci�n, apenas se comprend�a el car�cter de la historia tecnol�gica antes de 1750. Adem�s, en sus or�genes la "Revoluci�n Industrial" fue considerada como un acontecimiento econ�mico y su nombre describ�a m�s bien un cambi� r�pido de la agricultura y fabricaci�n en talleres hogare�os a la manufactura en establecimiento fabriles y el desplazamiento de la poblaci�n del campo a las ciudades. Aunque los cambios econ�micos fueron acompa�ados de cambios en t�cnicas de producci�n, la "Revoluci�n Industrial", no fue m�s que una era de continuada evoluci�n tecnol�gica donde se vieron triunfalmente recompensados, anteriores esfuerzos.

 

Instrumentos cient�ficos

Desde principios del siglo XVII, se hizo notar una importante demanda de instrumental cient�fico debido a la creciente investigaci�n cient�fica, que necesitaba objetos de observaci�n y medici�n cada vez m�s precisos.

Al sumarse gradualmente a los instrumentos de lat�n o bronce, nuevos instrumentos de vidrio, la habilidad del tornero y del soplador de vidrio sustituy� en gran parte, a la del experto en metales y a la del grabador.

El primer instrumento de cristal que recibi� la atenci�n del investigador cient�fico fue el term�metro. Su primera forma fue el termoscopio presentado por Galileo a finales del siglo XVI. A principios del XVII, Santorio, profesor de medicina en la Universidad de Padua, aplic� una forma de termoscopio para indicar los cambios de temperatura del cuerpo humano. En 1620, Francis Bacon describi� un instrumento similar al que se aplic� una escala de papel y unos veinte a�os m�s tarde se introdujo alcohol coloreado en su interior en vez de agua. El term�metro fue presentado para su empleo en experimentaci�n por los miembros de la Academia del Cimento (una de las primeras grandes academias cient�ficas, establecida en Florencia en 1651), pero hasta principios del siglo XIX no conseguir�a el term�metro toda su importancia como instrumento cient�fico de precisi�n.

El bar�metro tuvo una evoluci�n similar, pero m�s breve. Torricelli lo invent� para demostrar la existencia de la presi�n atmosf�rica en 1643, sin embargo pasar�an varias d�cadas antes de que se reconociera la existencia de �sta.

La mayor revoluci�n en el pensamiento cient�fico del siglo XVII fue la causada por el telescopio. La invenci�n se le adjudica a un fabricante de gafas holand�s. Un informe sobre el mismo lleg� a manos de Galileo en 1609 y fue entonces cuando construy� uno por su cuenta. El �xito del telescopio fue inmediato a pesar de que los m�todos de la �poca no permit�an producir vidrio de una calidad satisfactoria para las lentes. El esmerilado de las mismas era efectuado en los tornos rudimentarios de los pulimentadores de espejos y muchos de los telescopios vendidos eran devueltos.

Fue Campani, en Roma, quien convirti� el arte del rectificado de lentes en ciencia, gracias a la invenci�n de un torno que esmerilaba y pulimentaba lentes directamente a partir del vidrio, en vez de a partir de discos fundidos en moldes.

En la primera mitad del siglo XVII, en Holanda, ya se hab�a conseguido esmerilar peque�as lentes para microscopios simples hasta conseguir examinar bacterias y espermatozoos. El microscopio compuesto (con dos sistemas de lente para conseguir mayor ampliaci�n) vio la luz en Italia. El enfoque de los mismos se efectuaba mediante unos tubos deslizantes que s�lo permit�an un tosco ajuste. Campani, en 1665, invent� un tubo atornillado sustituyendo los tubos deslizantes por un tubo de madera dura con un paso helicoidal, lo que permiti� un enfoque m�s preciso.

Los instrumentos de precisi�n de la �poca, eran fabricados con materiales tan fr�giles, como el cart�n y la madera, pues los orificios perforados en metales eran menos precisos y hac�an que el instrumento resultante fuese pesado y poco manejable.

Otros dos instrumentos importantes que surgieron en el siglo XVII, fueron la bomba de aire y la m�quina el�ctrica. El primero en producirlos fue el f�sico alem�n, Otto von Guericke. La bomba de vac�o fue la primera de las m�quinas grandes y complicadas que se crearon para el laboratorio. En 1654 se realiz� la famosa demostraci�n en la que se hizo el vac�o en dos hemisferios de bronce huecos y muy bien ajustados. Ocho caballos tirando de cada hemisferio fueron incapaces de separarlos hasta que se abri� un pestillo para permitir la entrada del aire. La bomba de aire fue mejorada considerablemente por Hooke y m�s tarde por Huygens, produci�ndose en los comienzos del siglo XVIII, bombas de aire con fines comerciales.

La m�quina el�ctrica de fricci�n fue ideada, tambi�n por Von Guericke, en 1660, y consist�a en una esfera de azufre montada en un eje de hierro entre dos soportes. Al girar la esfera y tocarla con la mano, se generaba en ella una electricidad est�tica capaz de atraer el papel y objetos ligeros.

 

El torno

El torno tuvo una enorme relevancia durante los siglos XVII y XVIII, no s�lo en la producci�n de instrumentos cient�ficos sino en la producci�n de piezas y su utilidad en el perfeccionamiento del tornillo. La introducci�n de exc�ntricas y plantillas (delgadas placas de diversos dibujos) fue important�sima, ya que permitieron una mayor gama de movimientos y una mayor precisi�n.

Aunque el metal era trabajado, desde hac�a largo tiempo, en tornos de madera, no fue hasta 1701 cuando Plumier describi� por primera vez el cortado de metal como t�cnica especializada de torno. El tornillo de rosca fina y gruesa fue fabricado durante el siglo XVI en madera y metal, pero no eran lo bastante precisos como para aplicarse a instrumentos de medici�n. Incluso despu�s de disponer de tornos como los descritos por Plumier, la precisi�n dejaba bastante que desear y los tornillos se segu�an produciendo manualmente con lima y form�n. Este m�todo de producci�n resultaba caro, y el m�todo alternativo apareci� con el torno de mandril (eje cil�ndrico que colocado en un agujero de la pieza a tornear, la sujeta fuertemente).

 

Ciencia y Tecnolog�a

Durante esta �poca se produjo un notable desarrollo de la Ciencia con prestigiosos f�sicos, qu�micos y matem�ticos que lograron importantes progresos cient�ficos con sus experimentos. La Figura m�s destacada de esta �poca fue Isaac Newton que formul� la ley de la gravedad universal, las tres leyes del movimiento e hizo importantes contribuciones en los campos de la �ptica y del c�lculo diferencial. El notable desarrollo de la Ciencia no produjo consecuencias inmediatas para la Tecnolog�a. salvo algunas excepciones como el p�ndulo para medir el tiempo y algunos instrumentos na�ticos. De cualquier manera, s� puede hablarse de un creciente inter�s por parte de los ingenieros en la obtenci�n de un conocimiento matem�tico m�s exacto de los problemas del dise�o, para sustituir la antigua confianza en el juicio y la experiencia.

Por otra parte, la Ciencia, s� obtuvo mucho de la Tecnolog�a gracias a las habilidades combinadas de numerosos artesanos y especialistas capaces de producir un instrumental cient�fico cada vez de mayor precisi�n.

 

Transporte y Construcci�n

Tras la importante revoluci�n arquitect�nica del Renacimiento, se produjeron en Francia, durante el largo reinado de Luis XIV (1643-1715), importantes progresos en ingenier�a que se centraron principalmente en edificaci�n y transporte.

En contraste con el papel predominante que la empresa privada empezaba a desempe�ar en la evoluci�n de la ingenier�a brit�nica, en Francia, los trabajos y obras eran primordialmente de �ndole gubernamental y p�blica. Luis XIV se interes� en particular por la construcci�n de lujosos palacios y por las actividades militares, que implicaban la construcci�n de carreteras, puentes y canales.

Mientras Francia realizaba notables progresos t�cnicos, la ingenier�a avanzaba tambi�n en Gran Breta�a, donde la embrionaria Era Industrial la estimul� para que alcanzara nuevas cumbres de innovaci�n y creatividad, tanto en transporte y construcci�n como en los campos mec�nico y metal�rgico.

En la primera mitad del siglo XVII ya se hab�an construido gran cantidad de puentes y canales y se hab�an pavimentado las carreteras que se convertir�an en arterias de transporte para al Revoluci�n Industrial.

 

 

 

LA REVOLUCI�N INDUSTRIAL (1750-1830)

 

Cuando se habla de "Revoluci�n Industrial", se suele pensar en la m�quina de vapor, la locomotora y el sistema fabril. Pero esto es solamente, lo m�s conocido de una serie de cambios fundamentales, tecnol�gicos, econ�micos sociales y culturales que modificaron el car�cter de la vida en las postreras d�cadas del siglo XVIII.

A pesar del primer�simo papel de Francia en Europa, sabemos que la Revoluci�n Industrial se produjo primero en Gran Breta�a por una uni�n de m�ltiples factores sociales, econ�micos, pol�ticos y culturales que aportaron el est�mulo que impulsar�a el progreso industrial.

Durante estos a�os se asisti� a la primera fase de una transici�n desde industrias organizadas seg�n un sistema comercial patronal a las montadas seg�n el sistema fabril acompa�ado por un nuevo tipo de disciplina y supervisi�n. Estas nuevas condiciones de trabajo resultaron desagradables para los obreros y solo fueron aceptados cuando la mecanizaci�n lleg� a tal punto que la producci�n descentralizada ya no pudo competir en el mercado.

 

Industria textil

La producci�n textil fue la primera actividad manufacturera que fue sometida a la industrializaci�n.

A principios del siglo XVIII, los procesos textiles s�lo hab�an sido objeto de una muy leve mecanizaci�n. El cardado y el peinado para la preparaci�n de la fibras segu�an siendo procesos manuales. La hilatura (convertir fibras en hilo) no hab�a experimentado ninguna evoluci�n desde la introducci�n de la aleta a la rueca en el siglo XV y los telares no hab�an cambiado desde los comienzos de la era cristiana.

El punto de partida para una soluci�n del problema de la hilatura se encuentra en los trabajos de John Wyatt y Lewis Paul. Su primera m�quina fue construida en 1740. No existen dibujos de la misma, pero la descripci�n que se ha conservado es importante porque especifica el empleo de m�s de un par de cilindros, posibilitando con ello hilar m�s de un hilo a la vez.

En la segunda mitad del siglo XVIII, se asisti� a la invenci�n de tres famosas m�quinas de hilar, la jenny en 1764, la water frame en1769 y la mule o selfactina, en 1779, que combin� rasgos de las dos anteriores.

La carda tuvo una importancia no inferior a la de las m�quinas de hilar, ya que vino a suplantar un laborioso proceso manual y fue esencial para la mecanizaci�n de procesos desde el algod�n en rama hasta el hilo acabado. Alrededor de 1760, ya se usaba en la industria algodonera de Lancashire una carda patentada en 1748 por Lewis Paul aunque presentaba bastantes dificultades. En 1775, Arkwright patent� una m�quina provista de cig�e�al y un peine para desprender el velo de fibras cardadas en los cilindros. La mecha resultante pasaba de forma continua a un recipiente. En otras m�quinas, la mecha era obtenida en trozos cortos que despu�s eran unidos.

Casi todo el proceso de tisaje, antes de 1810, se realizaba con telares manuales. John Kay hab�a ya patentado la lanzadera volante en 1733 que era un dispositivo que incrementaba la velocidad del telar y permit�a prescindir del segundo operario tejedor. A pesar de la importancia de este invento, fue adoptado con una sorprendente lentitud.

La reforma a fondo en el telar fue iniciada por Carwright que se interes� en �l, cuando oy� que la m�quinas de hilar produc�an m�s hilo del que pod�an consumir los tejedores y patent� su m�quina tejedora en 1785. A partir de entonces, este tipo de m�quinas fue siendo perfeccionado ininterrumpidamente y a una gran velocidad. La importancia de estas mejoras queda demostrada por la cantidad de telares mec�nicos introducidos en las industrias textiles de Inglaterra en 1830.

 

La m�quina de vapor antes de 1830

En 1712, el brit�nico Newcomen puso en marcha su primera m�quina de vapor para bombear agua en una mina de carb�n. A mediados de siglo, ya se utilizaba esta m�quina para otros usos, como el suministro privado de aguas y para llenar dep�sitos de los molinos hidr�ulicos. Sin embargo, la principal finalidad segu�a siendo el drenaje de minas. A finales de siglo, y tras muchos a�os de investigaci�n, James Watt realiz� tres cambios fundamentales en la m�quina de vapor. El primero fue la introducci�n del condensador separado. Esto produjo un importante ahorro de energ�a ya que el cilindro de vapor no requer�a recalentamiento despu�s de cada condensaci�n. Por ello, la m�quina de Watt ten�a una eficiencia t�rmica que doblaba a la de la mejores m�quinas Newcomen construidas. La segunda innovaci�n fue la caracter�stica de la doble acci�n. Al introducir vapor en el cilindro, primero por un extremo y despu�s por el otro, la fuerza pod�a ser ejercida alternativamente en cada lado del pist�n. Gracias a esta innovaci�n transform� el movimiento rec�proco del pist�n en movimiento rotatorio. La tercera innovaci�n. fue el regulador de velocidades, que sent� los fundamentos para los modernos sistemas de control, ya que no s�lo proporcionaba informaci�n acerca de la velocidad, sino que adem�s proced�a a regularla.

En el drenaje de minas la m�quina Watt aventaj� a la de Newcomen pero su aplicaci�n fue fundamentalmente en la producci�n de movimiento rotatorio, sustituyendo a caballos y a las ruedas hidr�ulicas.

A principios del siglo XIX, apareci� un nuevo competidor de la m�quina de Watt. Trevithick en Inglaterra y Evans en Estados Unidos construyeron m�quinas de vapor de alta presi�n, prescindiendo por completo del condensador y evacuando el vapor utilizado directamente en la atm�sfera. Las primeras m�quinas de alta presi�n fueron utilizadas para impulsar buques, mover locomotoras y accionar aserraderos, f�bricas de harina y m�quinas perforadoras. La ventaja de esta m�quina, era su escaso peso y reducido tama�o para una producci�n dada de energ�a. Por consiguiente, esta era la m�quina necesaria para el �xito de la locomotora y del transporte fluvial. Adem�s su sencillez en su funcionamiento y su costo inicial bajo, la convirtieron en favorita, a pesar de su alarmante historial de explosiones.

 

El vapor en los medios de transporte

Aunque en 1807, el viaje en barco de vapor de Fulton, conocido popularmente como el Clermont, en Estados Unidos, se�al� el comienzo de un tipo de navegaci�n satisfactorio en el aspecto comercial, este �xito estuvo basado en los intensos trabajos de varios inventores de buques de vapor a lo largo de un par de d�cadas, trabajos que fueron secuela de un per�odo mucho m�s largo dedicado al perfeccionamiento de la m�quina de vapor.

Como en el caso del buque de vapor, la primera locomotora tuvo tambi�n sus predecesoras. La locom�vil que Trevithick hizo funcionar, en 1804, en los carriles del yacimiento de carb�n de Penydaren en el sur de Gales, fue la primera locomotora que corri� sobre ra�les, pero Trevithick y con �l otros, ya hab�an construido m�s de un veh�culo de vapor, con la idea de dedicarlos al transporte por carretera. La fecha exacta del �xito comercial de la locomotora de vapor es, por tanto, muy distante de la del buque de vapor; sin embargo, qued� disipada toda duda tras la inauguraci�n en 1825 del Ferrocarril entre Stockton y Darlington, en el nordeste de Inglaterra. Este ferrocarril fue el prototipo de todos los que ser�an construidos durante la siguiente generaci�n, ya que las pr�cticas adoptadas por Stephenson, director del proyecto, fueron extensamente copiadas por observadores llegados de todos los rincones del continente europeo y de Estados Unidos.

El buque de vapor y el ferrocarril fueron a la vez causa y efecto de una creciente actividad comercial e industrial. Nacidos a causa de unas necesidades preexistentes, a su vez estimularon ulteriores avances en estos campos. Gran parte del incremento del comercio del hierro en el siglo XIX, tanto en Europa como en Norteam�rica, dependi� de la enorme demanda de ra�les y m�quinas de vapor creada por la revoluci�n en los transportes.

 

Progresos en metalurgia

Mientras que en 1750, el hierro fue utilizado en m�quinas y estructuras s�lo cuando no era posible la aplicaci�n de la madera o de otros materiales m�s baratos o de m�s f�cil obtenci�n, en 1830, el hierro fue le primer material tenido en cuenta por ingenieros y mec�nicos para una amplia gama de utilizaciones.

Adem�s, en 1750, el hierro era trabajado generalmente por el herrero que le daba forma, mientras que en 1830, el hierro fundido era extensamente utilizado para bancadas de m�quinas, tuber�as para agua y gas, y elementos de construcci�n.

El creciente suministro de hierro adquiri� nueva utilidad gracias a un nuevo tipo de maquinaria, las m�quinas-herramientas que eran en s� mismas m�quinas que se empleaban para hacer otras m�quinas, tales como el torno, la perforadora, la acepilladora, etc.

El torno industrial pesado apareci� alrededor de 1780 en Francia. Constaba de un porta-herramientas deslizante, desplazado mediante un largo tornillo que corre paralelo al eje de la pieza que se est� mecanizando. El segundo torno, una m�quina de 1795 atribuida a Senot, ten�a adem�s del porta-herramientas un sistema de engranajes de cambio que relacionaban el eje del torno con el tornillo principal, controlando con ello el avance del porta-herramientas, de tal modo que cab�a practicar en al pieza una rosca helicoidal.

En 1830, todas las principales m�quinas herramientas, excepto la esmeriladora de superficies, que apareci� unos a�os m�s tarde, hab�an adquirido formas que ser�an inmediatamente identificables para el experto de hoy.

 

Comienzos de la electricidad

Poco antes de 1750, el norteamericano Franklin, abandona su negocio de artes gr�ficas para dedicarse enteramente a sus estudios sobre electricidad. En 1748 publica sus conclusiones en Inglaterra, sustituyendo la antigua noci�n de dos tipos de fluido el�ctrico, por la idea de un estado de desequilibrio, positivo o negativo, a partir de un estado el�ctrico neutro. Despu�s de su teor�a del "fluido �nico", el logro cient�fico m�s importante de Franklin en 1752, fue la comprobaci�n experimental de que el rayo era una manifestaci�n de la electricidad, y en consecuencia su invento del pararrayos.

En 1791, el anatomista Galvani env�a a Volta un documento sobre la existencia de "electricidad animal", como resultado de sus experimentos. Al principio, Volta se muestra de acuerdo con sus observaciones, pero m�s tarde deshecha la idea de la propiedad natural el�ctrica del tejido animal y establece una naturaleza puramente met�lica de la fuente el�ctrica, inventando la primera pila electroqu�mica.

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