Tema 66. Interdependencias y desequilibrios en el mundo actual. Desarrollo y subdesarrollo. Desarrollo sostenible
1. Concepto de subdesarrollo
El concepto de subdesarrollo, y sobre todo el de pa�s subdesarrollado, es un muy moderno. Aparece durante la descolonizaci�n, en los a�os 50. Existe la tendencia a enfocar el problema del subdesarrollo como un dato estad�stico y comparativo, entre los pa�ses ricos y los pobres, por su renta per c�pita o su producto interior bruto. Sin embargo, no es lo mismo una sociedad no desarrollada que una sociedad subdesarrollada. Aquella es una sociedad no capitalista, sin los avances tecnol�gicos propios de la sociedad occidental, pero perfectamente estructurada y que responde a las necesidades de sus individuos y del medio.
La sociedad subdesarrollada tiene otros problemas, derivados de ser una sociedad capitalista con un bajo de nivel tecnol�gico y una renta mal repartida. Pero, adem�s, es una comunidad que no responde a las necesidades de sus individuos, que sufren altos �ndices de paro, subempleo, delincuencia y marginalidad, y que tampoco responde a las necesidades del medio, ni est� en sinton�a con �l.
El concepto de subdesarrollo se divulga durante los a�os 60 gracias a los medios de comunicaci�n de masas, que lanzan como problema el hambre en el Tercer Mundo, las guerras, las dictaduras, etc. Durante los a�os 60 el subdesarrollo se entiende como una consecuencia del bajo consumo. Por un lado est� subdesarrollado, o es pobre, el que no puede consumir; y por otro, la doctrina keynesiana vincula el desarrollo y el crecimiento econ�mico al consumo. Los niveles de consumo de los pa�ses capitalistas desarrollados son un estadio de civilizaci�n al que todo el mundo est� abocado.
La crisis econ�mica de 1973 puso en duda que el desarrollo econ�mico por el consumo fuese ilimitado, ya que los niveles de consumo ten�an un l�mite. Se hizo patente que las posibilidades de supervivencia del sistema econ�mico depend�a de la buena distribuci�n de la renta.
Las desigualdades aparecen cuando existe gran diferencia entre el n�mero de consumidores y la capacidad del aparato productivo. Esto se traduce, a escala local, en las diferentes formas de posesi�n y uso de los recursos, y de los medios de producci�n.
Los pa�ses subdesarrollados dependen industrial y econ�micamente de los desarrollados. Son estos los �nicos capaces de acumular capital a costa de los recursos ajenos. La inversi�n en un pa�s subdesarrollado tiene como objeto obtener unos beneficios, y por lo tanto detraer capital de la zona. Los canales de comercializaci�n de los productos est�n en manos de los pa�ses desarrollados. Es aqu� donde mayores capitales se acumulan, ya que tienen la funci�n de poner en el mercado los art�culos.
2. Caracter�sticas de los pa�ses subdesarrollados
Estas caracter�sticas son, frecuentemente, explicaciones, y excusas, de porqu� un pa�s est� subdesarrollado.
En primer lugar, sus habitantes apenas disponen de lo necesario. El concepto de lo necesario se ampl�a en la sociedad capitalista de consumo de masas. Es la vieja teor�a que vincula el desarrollo y el consumo con el crecimiento econ�mico. Es un concepto relativo que se ampl�a con el desarrollo econ�mico.
Otra caracter�stica es la subproducci�n de tipo capitalista. Los recursos no est�n aprovechados. Seg�n esto, s�lo es posible producir en f�bricas al modo capitalista, consumiendo los recursos de manera predadora. Pero el concepto de recurso es algo que cambia con la tecnolog�a, y las posibilidades que tiene una sociedad para utilizarlo.
Otra de las caracter�sticas de los pa�ses subdesarrollados es su alto crecimiento demogr�fico, debido a causas end�genas. Existe la creencia de que las altas tasas de incremento de la poblaci�n impide el desarrollo econ�mico. Esto, que puede ser cierto a escala familiar o en el corto plazo, no lo es a escala nacional, ya que una masa de poblaci�n grande garantiza una mano de obra abundante y barata, que, adem�s, es consumidora. Si la poblaci�n es mayoritariamente dependiente, o est� en el paro, se debe a los bajos niveles de inversi�n, y no a los altos �ndices de poblaci�n.
Otra de las caracter�sticas de los pa�ses subdesarrollados es la dependencia econ�mica del mundo desarrollado, en un nuevo tipo de colonialismo, neocolonialismo, seg�n el cual la inversi�n industrial y los canales de comercializaci�n del producto est�n en manos de los pa�ses ricos, frecuentemente las antiguas metr�polis. La reducida inversi�n implica unos bajos �ndices de industrializaci�n, que adem�s depende del exterior, y que, en �ltima instancia, se lleva los beneficios del capital y las horas trabajadas.
Tras la crisis de 1973 los pa�ses del Tercer Mundo se industrializan gracias a la pol�tica de descentralizaci�n productiva de las grandes multinacionales; que buscan en los pa�ses y los trabajadores del Tercer Mundo condiciones m�s ventajosas: para las empresas, de contrataci�n de la fuerza de trabajo, impuestos, etc. Esto implica la total desarticulaci�n de la econom�a tradicional, ya que las nuevas industrias atraen a parte de la poblaci�n activa y la convierte en proletariado industrial, ajeno y desvinculado de la econom�a tradicional del pa�s.
Otra de las caracter�sticas del Tercer Mundo es el intercambio desigual de las mercanc�as. Ellos producen materias primas y compran productos elaborados de alto valor a�adido. Esta situaci�n est� cambiando con la nueva industrializaci�n de los pa�ses del Tercer Mundo, aunque no son ellos quienes se llevan los beneficios.
Seg�n esto, existen unas caracter�sticas t�picas de lo que es un pa�s subdesarrollado: insuficiencia alimentaria, d�ficit social, analfabetismo, recursos desatendidos o derrochados, elevado porcentaje de agricultores, escasez de clase media consumista, incompetencia industrial, hipertrofia del sector terciario, bajo PIB, desempleo, subempleo y trabajo infantil, subordinaci�n econ�mica, desigualdades sociales internas acusadas, crecimiento demogr�fico, persistencia de la miseria, etc. Todas estas caracter�sticas son valoradas comparativamente con los pa�ses desarrollados. Pero esta concepci�n de lo que es un pa�s subdesarrollado ha quedado desfasada en los �ltimos treinta a�os, ya que se han desarrollado unos procesos de industrializaci�n, alfabetizaci�n, ca�da del crecimiento demogr�fico de la poblaci�n, y de descenso de la producci�n y la productividad agr�cola, que hacen temblar estos criterios.
En realidad, estas caracter�sticas de los pa�ses subdesarrollados son los efectos que una econom�a subdesarrollada produce en una poblaci�n, no las causas. Son fruto de la desigualdad intr�nseca que introduce el sistema capitalista, que tiende a acumular capital en unos pa�ses detray�ndolos de otros.
Si analizamos atentamente las sociedades de los pa�ses capitalistas podemos encontrar grupos de poblaci�n que tienen las mismas caracter�sticas que las de los pa�ses subdesarrollados, es el llamado cuarto mundo, la �nica diferencia es que en los pa�ses del Tercer Mundo esta poblaci�n adquiere el car�cter de end�mica, ya que est�n alejados del centro capitalista y, que tienen unos canales de distribuci�n de la riqueza malos y escasos.
3. El crecimiento de las necesidades
Tras la crisis de 1929 aumentan las rentas familiares, ya que la forma de salir de la crisis se hace aumentando el gasto, tanto p�blico como privado. El aumento del gasto hace crecer el mercado y el consumo de bienes, los cuales se diversifican cada vez m�s y son m�s numerosos. Los productos deben aparecer y desaparecer r�pidamente del mercado, y ser perecederos. El consumo es el factor fundamental de crecimiento.
Tambi�n se desarrollan espectacularmente las actividades de servicios. Es la forma que tiene el sistema capitalista de repartir las rentas, y que la mayor�a la poblaci�n no se dedique a la producci�n de art�culos.
El transporte individual, la informaci�n, la comunicaci�n y el ocio consumista son las se�as de identidad de esta etapa.
El gran impulsor de este tipo de econom�a de consumo de masas es la clase media, con rentas que les permiten adquirir bienes, pero no acumular capital.
El Estado tiende a cubrir muchas necesidades que poco a poco se van haciendo b�sicas, como la educaci�n o la salud. Es lo que se conoce como Estado del bienestar.
Esto implica un cambio en el concepto de pobreza, que ya no se mide por las rentas sino por la capacidad de consumo. Los pobres se recluyen en guetos, en un proceso de segregaci�n espacial y marginaci�n. No obstante, en los pa�ses desarrollados todo el mundo puede comer y tener las necesidades b�sicas cubiertas, cosa que no ocurre en el Tercer Mundo, donde el hambre es un mal end�mico y las pol�ticas econ�micas aplicadas impiden la ayuda y la distribuci�n de la riqueza.
Sin embargo, en la sociedad actual de los pa�ses ricos no basta tener las necesidades b�sicas cubiertas; la sanidad, la educaci�n y la cultura son necesidades que nadie, en los pa�ses desarrollados, puede renunciar y a las que tienen derecho.
La vida urbana crea nuevas necesidades: de vivienda, equipamiento, transporte, vestido, etc. creadas, en su mayor parte, por la publicidad. Muchas de estas necesidades suponen un aumento del consumo de energ�a.
El crecimiento de la poblaci�n agrava coyunturalmente los problemas, ya que ampl�a el n�mero de gente que debe cubrir esas exigencias.
En el Tercer Mundo no existen los mecanismos necesarios para que la poblaci�n acceda a los niveles de consumo que se les ofrece.
La publicidad es el gran creador de necesidades, las cuales aumentan en la medida que esta es capaz de lanzar nuevos art�culos al mercado.
4. El crecimiento demogr�fico
Con la revoluci�n industrial, y el crecimiento de la productividad, aumenta, tambi�n, la poblaci�n, en el proceso de transici�n demogr�fica. Las tasas m�s altas se alcanzan cuando desciende la mortalidad y se mantiene natalidad, alcanzando el m�ximo poco antes de que comience a descender la natalidad.
A diferencia de lo que pasa en los pa�ses desarrollados, que la transici�n demogr�fica dura entre 120 y 90 a�os y su crecimiento anual m�ximo nunca supera el 2%, en los subdesarrollados la transici�n demogr�fica se supone que debe ser mucho m�s corta y los crecimientos anuales m�ximos superan en 2%. Esto implica un exceso de poblaci�n en el momento cr�tico del desarrollo econ�mico; y que adem�s no tiene alternativas, como las tuvo Europa con la emigraci�n a los pa�ses nuevos y las colonias.
Los pa�ses desarrollados resolvieron este problema introduciendo pr�cticas de control de natalidad, m�s eficaces cuanto mayor era el nivel cultural y el desarrollo econ�mico, adem�s de recurrir a la emigraci�n. No obstante, siempre estuvo presente el desempleo y el subempleo, ya que el sector productivo siempre oferta menos empleos de los que se demandan.
5. La agricultura en el Tercer Mundo
Desde los tiempos del sistema colonial data la dedicaci�n de ciertas zonas del mundo a la agricultura y a la extracci�n de materiales y materias primas, gracias a un sistema de especializaci�n productiva que buscaba ventajas comparativas. Este sistema implicaba una red de interdependencias entre la metr�poli y la colonia.
Desde el comienzo de la revoluci�n industrial, la t�cnica y la ciencia han proporcionado a la agricultura m�todos y t�cnicas de cultivo que aumentaban la productividad de la tierra, pero ser� a partir de 1944 cuando este proceso adquiera dimensiones de revoluci�n. Este progreso era necesario para asegurar el aporte alimenticio a todo el mundo, pero ha incurrido en muchos errores.
En realidad, la esencia de la revoluci�n verde son: las variedades de altos rendimientos, las semillas VAR, con todos los insumos necesarios para incrementar la producci�n desde los niveles tradicionales al doble o m�s. Nuevas semillas m�s resistentes y nuevos insumos que permitieron ampliar el �mbito ecol�gico de las especies cultivadas. En general, son semillas de ciclo corto y poco sensibles al fotoperiodismo.
Las semillas tradicionales son fruto de la selecci�n secular emp�rica, en la que se han ido eligiendo las variedades que daban m�s rendimiento. Pero las VAR son semillas modificadas gen�ticamente para dar un rendimiento mayor en cualquier sistema ecol�gico. Sin embargo, para que den ese m�ximo rendimiento necesitan unos determinados insumos: abonos especiales (qu�micos), agua y pesticidas. Adem�s, es necesario eliminar las malas hierbas que compiten por la tierra, combatir las plagas, viejas y nuevas, y asegurar el regad�o. Frecuentemente, si falta alguno de los insumos la cosecha cae por debajo del rendimiento habitual. Los fertilizantes son tan necesarios como las semillas. Esto implica que la producci�n agr�cola necesita de grandes capitales.
En los pa�ses subdesarrollados este es un problema a�adido, ya que su dependencia de los pa�ses ricos en cuestiones agr�colas es total. Adem�s, las semillas VAR son las que se consumen en los pa�ses ricos, con lo que la producci�n agr�cola debe ir destinada a la exportaci�n.
Sin embargo, es indiscutible que la revoluci�n verde ha aumentado el volumen de la cosecha por hect�rea, y permite una doble cosecha, sobre todo en los pa�ses ricos. Al mismo tiempo ha generado una importante industria en torno a la creaci�n de semillas e insumos, y su distribuci�n. Por otro lado la mecanizaci�n del campo reduce el empleo de la fuerza de trabajo.
Cada vez es m�s importante la investigaci�n en ingenier�a gen�tica de las especies alimenticias, pero tambi�n en los recursos m�s productivos aut�ctonos, la agricultura biol�gica, que pretende utilizar el menor n�mero de insumos posible, aprovechando la capacidad de la naturaleza para producir.
Tambi�n en el ganado ha entrado la revoluci�n verde con la administraci�n de hormonas y la selecci�n gen�tica.
El uso masivo de insumos qu�micos puede producir problemas de contaminaci�n, tanto del medio como de los mismos alimentos, con lo que pueden aparecer problemas de salud.
La introducci�n de la nueva econom�a colonial capitalista supon�a la destrucci�n de la econom�a tradicional de subsistencia y de los modos de producci�n de las civilizaciones ind�genas. El modelo agr�cola que se establece es la econom�a de plantaci�n especulativa, que funciona como una empresa de producci�n, con trabajadores asalariados y utilizando todas las ventajas de la tecnolog�a y la ciencia. Se crea un proletariado rural ind�gena desvinculado de las tradiciones de su civilizaci�n: aculturado. Este tipo de econom�a es muy inestable, ya que el r�gimen de monocultivo y, la dedicaci�n de la producci�n al mercado internacional, hace depender su prosperidad de los precios internacionales de los bienes.
La producci�n de las plantaciones est� dedicada al comercio internacional y no al consumo interno y, adem�s, sus productos son los que corresponden a la dieta de los pa�ses desarrollados, que no coincide con las costumbres alimenticias tradicionales de los pa�ses productores.
No obstante, la revoluci�n verde permiti� a los pa�ses desarrollados, tras la descolonizaci�n, producir todo el alimento que era necesario para las demandas alimenticias de su poblaci�n. Esto supuso una ca�da de los precios internacionales, y una descapitalizaci�n en los pa�ses con econom�a de plantaci�n. La descapitalizaci�n de las plantaciones signific� la imposibilidad de introducir mejoras e insumos que permitieran aumentar la productividad. En estos pa�ses se da una dualidad en el r�gimen de tenencias de tierras; por un lado est� la gran propiedad y el latifundio, dedicado al monocultivo de plantaci�n y desvinculado de la agricultura tradicional (aunque cada vez m�s est� en manos aut�ctonas, sin embargo, no son ellos los que ponen los productos en el mercado); y por otro lado est� la peque�a propiedad, en la agricultura tradicional de subsistencia, donde predomina el minifundio y las tierras comunales, de las que frecuentemente se ven privadas, por las plantaciones.
Las t�cnicas de producci�n de la agricultura de plantaci�n implican un esquilmo progresivo de los recursos, ya que se cultiva una tierra hasta que se agota, luego se abandona y se rotura tierra nueva. La tierra abandonada est� a merced de la erosi�n y, frecuentemente, surgen crisis ecol�gicas locales que impiden la regeneraci�n del bosque o la utilizaci�n de la tierra para otros cultivos.
Las plantaciones son las grandes beneficiarias de las inversiones en el Tercer Mundo y de los planes de desarrollo. Las infraestructuras de regad�o, los abonos a precios bajos, las subvenciones para la modernizaci�n de las explotaciones, etc., s�lo pueden ser aprovechadas con ventaja por las plantaciones que disponen de capital suficiente para introducir mejoras, y no se pueden beneficiar de ellas los que viven de la agricultura tradicional, que son los desfavorecidos del Tercer Mundo.
En estos pa�ses la reforma agraria es una cuesti�n permanente. Pero la reforma que se plantea no afecta al r�gimen de tenencia de tierras, sino que es una reforma t�cnica y tecnol�gica de tipo liberal, con lo que se consigue introducir la propiedad privada donde existe, o donde predomina, la propiedad comunal. Este estado de cosas beneficia, sobre todo, a los pa�ses ricos, ya que se crean latifundios, y se arriendan las tierras en las peores condiciones para los m�s d�biles.
6. La ciudad y el sector terciario
Cuando un pa�s se industrializa sus ciudades crecen espectacularmente, y con ellas el sector terciario y de servicios, que es indispensable para poder vivir en una ciudad.
El �xodo rural aparece con la industrializaci�n para concentrar en un punto mano de obra y trabajo, por un lado, poblaci�n y mercado por otro. La desvinculaci�n entre la tierra y la poblaci�n crea un proletariado industrial que s�lo tiene para sobrevivir su fuerza de trabajo. Sin embargo, una vez terminado el �xodo rural la ciudad se sigue desarrollando por crecimiento vegetativo end�geno, debido a la transici�n demogr�fica.
No todo el proletariado tiene la oportunidad de trabajar, puesto que la oferta de puestos de trabajo siempre es menor que la demanda, cre�ndose as� desempleo, subempleo y econom�a sumergida. Aparecen, tambi�n, los servicios personales en el nivel m�s bajo.
Pero no s�lo emigran a las ciudades trabajadores del campo, sino, tambi�n, los terratenientes, que no tienen que vivir en el campo para mantener sus tierras en producci�n. Adem�s, emigran los peque�os propietarios que malviven con sus tierras. Con este proceso se descapitaliza el campo en favor de la industria y los servicios. Los capitales liberados son absorbidos por los servicios financieros y la b�squeda de operaciones especulativas.
En la ciudad los s�mbolos de la modernidad son los rascacielos del centro comercial y las viviendas en altura para las clases medias, as� como las chavolas marginales en las orillas de las ciudades, para los pobres reci�n llegados, muy visibles en los pa�ses subdesarrollados.
El funcionamiento de una ciudad es imposible sin el sector servicios: los mercados, los transportes, la cultura, la ense�anza, la salud y las finanzas, que en buena medida son responsables del crecimiento de la ciudad.
El r�pido desarrollo de una ciudad implica una r�pida construcci�n de edificios en altura, con los que se especula por el precio del suelo. Esta especulaci�n satisface las necesidades de la oligarqu�a, que gestiona las ayudas y los recursos que ofrecen las multinacionales y los aparatos estatales.
Para mantener este estado de cosas, la burgues�a acude al Estado, a trav�s del ej�rcito, en caso de peligro, formando dictaduras militares de corte fascista.
El crecimiento de los servicios en el Tercer Mundo, al rev�s que en los pa�ses ricos, se ha desarrollado antes que la industria. Adem�s, est� compuesto, mayoritariamente, por servicios personales.
7. La industrializaci�n del Tercer Mundo
La industrializaci�n del Tercer Mundo es un hecho reciente, que se debe a la pol�tica de desconcentraci�n productiva de las multinacionales, y que buscan en los pa�ses pobres mejores condiciones de contrataci�n de la mano de obra, incluso llegan a emplear fuerza de trabajo infantil en condiciones de semiesclavitud; y otras ventajas fiscales.
La producci�n de estas industrias no va dirigida al aumento del consumo interno, sino a la exportaci�n, con lo cual los beneficios de la fabricaci�n tambi�n se exportan. El GATT es la instituci�n internacional que vela por la libertad de comercio, con lo que permite a las grandes multinacionales esta b�squeda de fuerza de trabajo barata y esas mejoras fiscales en los pa�ses del Tercer Mundo. El 1 de enero de 1995 fue sustituido por la OMC (Organizaci�n Mundial del Comercio).
Las condiciones en las que trabaja un obrero del Tercer Mundo son mucho peores que las de cualquier trabajador en el mundo desarrollado. Peor seguridad e higiene en el trabajo, poco respeto al medio natural, menos controles de calidad, etc., son las constantes en este tipo de producci�n. La llegada de las grandes multinacionales hace desaparecer la industria aut�ctona en escasa medida, ya que esta no era capaz de introducirse en los circuitos internacionales y contin�a dedic�ndose al mercado nacional. Adem�s, fabrica productos de consumo interno, mientras que las multinacionales obtienen mercanc�as que nada tienen que ver con la industria aut�ctona. Sin embargo, algunas empresas comienzan a fabricar componentes para las multinacionales y terminan dependiendo de ellas, en exclusiva. Son empresas subsidiarias aut�ctonas.
Estos procesos han tenido lugar en todos los pa�ses del Tercer Mundo, pero ha sido m�s espectacular en los pa�ses asi�ticos, por el empuje de la econom�a japonesa, en M�xico y en Brasil, por su buena posici�n en las rutas del comercio internacional.
Los beneficios de esta industrializaci�n terminan en manos extranjeras o en la oligarqu�a aut�ctona, lo que explica porqu� los pa�ses siguen subdesarrollados, a pesar de sus altos �ndices del crecimiento. Faltan los canales de distribuci�n de la riqueza, lo que implica que existan grandes diferencias sociales.
La crisis de 1973 fue el detonante de esta industrializaci�n del Tercer Mundo, ya que en los pa�ses desarrollados la energ�a era muy cara y el proletariado hab�a conseguido unas condiciones de alquiler de la fuerza de trabajo m�s favorables. Adem�s, la tecnolog�a permit�a aumentar la productividad empleando poca mano de obra, aunque muy especializada. Al Tercer Mundo se fueron aquellos procesos productivos que necesitaban mucha mano de obra.
8. Situaci�n actual
La situaci�n de los pa�ses del Tercer Mundo no es est�tica, ni est� bloqueada, sino que goza de un gran dinamismo, pero los cambios no suelen estar dirigidos, y por lo general son negativos, ya que no hay mecanismos de protecci�n ante los abusos del capital.
En todo el mundo crecen las necesidades que se consideran b�sicas, gracias a la publicidad, sin embargo no aumenta en la misma proporci�n la renta ni los recursos disponibles para hacerlas frente y satisfacer tales necesidades.
El paro es un mal end�mico y estructural, que detrae rentas de los que ganan algo y alimenta el subempleo o la delincuencia.
Las ayudas financieras al Tercer Mundo no sirven de mucho, porque no hay canales adecuados de distribuci�n de los capitales invertidos. De la obra p�blica se beneficia el que dispone de capital para aprovecharla con ventaja, es un recurso ut�pico que permite al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional controlar la pol�tica econ�mica de los pa�ses del Tercer Mundo a trav�s de la deuda exterior, imponiendo pol�ticas liberales que aseguran el cobro del pr�stamo, pero que no garantizan el desarrollo econ�mico del pa�s. Otra cosa es la ayuda solidaria, dirigida a comunidades muy concretas, aunque no es un factor de desarrollo integral de un pa�s.
Los pa�ses del Tercer Mundo dependen de la tecnolog�a y de los capitales de los pa�ses desarrollados, principalmente de las inversiones de las multinacionales que pueden tomar la decisi�n de marcharse y dejar el pa�s en la ruina y sin recursos.
Lo m�s caracter�stico de los pa�ses del Tercer Mundo son los diferentes grados de desarrollo dentro de una misma regi�n, que se manifiestan geogr�fica y socialmente entre zonas ricas y pobres, y clases ricas y pobres.
El desarrollo econ�mico de algunos pa�ses del Tercer Mundo a supuesto un incremento galopante de la inflaci�n, y como consecuencia un aumento de la pobreza de las clases m�s humildes.
Las rondas de los pa�ses m�s poderosos para tratar sobre la globalizaci�n han supuesto la liberalizaci�n del comercio internacional de productos agr�colas, ya estaba liberalizada la industria, lo que significa que la posibilidad de vender estos productos en el mercado internacional est� en manos de las compa��as de transporte. Por otro lado, los pa�ses desarrollados tiene excedentes de todo, y pueden colocar sus productos en el mercado de los pa�ses subdesarrollados a precios m�s bajos que el coste de los aut�ctonos, e incluso a menor precio que la producci�n de subsistencia, con lo que saldr�a m�s caro producir que comprar.
9. El desarrollo sostenible
El sistema capitalista es, por excelencia, depredador de materias primas y contaminante. Cree en el crecimiento ilimitado, habr� crecimiento siempre que exista consumo, indefinidamente.
Pero los recursos no son ilimitados, por lo que, por grande que sea la demanda, puede llegar un momento en que la oferta no sea posible, debido a la escasez de recursos que transformar. Esto hace necesarias nuevas tecnolog�as que consuman menos y utilicen otros elementos de la naturaleza como recurso.
Se hace imprescindible adecuar los ritmos de explotaci�n y de recuperaci�n de los recursos, para evitar que se agoten. Los ritmos de recuperaci�n son m�s r�pidos y eficaces cuanto mejor se conserven las condiciones ecol�gicas que los producen.
Esto supone que el desarrollo econ�mico capitalista, para un determinado nivel tecnol�gico, tiene un l�mite, que es aquel que le impone la disponibilidad del factor tierra y las condiciones ecol�gicas que lo sustentan.
No es lo mismo desarrollo sostenido que desarrollo sostenible. El desarrollo sostenido es aquel que aumenta de forma constante independientemente de cuales sean las causas que lo impulsan. El desarrollo sostenible, por el contrario, no tiene nada que ver con la pol�tica de explotaci�n masiva de los recursos que permitan el desarrollo de otros sectores. Sin duda es necesaria la explotaci�n de recursos de una manera equilibrada, estudiando los umbrales m�ximo y m�nimo de los diferentes biosistemas y especies que queremos aprovechar, procurando una explotaci�n que garantice la recuperaci�n de la especie utilizada, as� como la de todas sus asociadas. Esta es la �nica forma para que el desarrollo econ�mico sea sostenible, sin necesidad del abandono de la explotaci�n de las tierras y las especies. No es posible un desarrollo sostenido sin un desarrollo sostenible. La actividad antr�pica est� tan unida al medio que, probablemente, el abandono de su explotaci�n significar�a una crisis ecol�gica de dimensiones no deseables.
La riqueza que puede suponer un recurso no viene s�lo de su posibilidad de utilizaci�n inmediata, sino de su posibilidad de usarlo a largo plazo de forma sostenible, y garantizando su permanencia. Adem�s, el concepto de recurso var�a con la tecnolog�a, por lo que un elemento de la naturaleza que hoy no se emplea, y por lo tanto no es un recurso, puede llegar a serlo en el futuro. Esquilmar el entorno para aprovechar un recurso implica eliminar la posibilidad de utilizar otro elemento que hoy no se tiene en cuenta.
Por ello se debe investigar cu�l es la poblaci�n m�nima, o la cantidad del recurso m�nimo, que asegura su regeneraci�n. Adem�s, hay que determinar qu� importancia tiene esa especie, o recurso, en el equilibrio del ecosistema, y qu� funci�n cumple. Tan importante como asegurarse la renovaci�n del recurso es cerciorarse de la persistencia del ecosistema que le sostiene, ya que sin �l el recurso desaparece.
El desarrollo econ�mico viene, pues, de la posibilidad de utilizar un recurso asegurando su regeneraci�n y su equilibrio ecol�gico y, la creaci�n de una tecnolog�a que haga menos agresiva su transformaci�n, haciendo perder menos peso en el proceso de transformaci�n, y utilizando menos energ�a, o la energ�a liberada en el propio proceso de transformaci�n. Cuanto mayor sea la eficacia del proceso de transformaci�n y menor el consumo de energ�a mayores ser�n los beneficios.
Existen numerosas industrias que en el proceso de fabricaci�n generan calor, que podr�a aprovecharse para producir la electricidad necesaria, es la cogeneraci�n, en la cual una planta puede producir la energ�a que consume, e incluso m�s.
Hoy en d�a la econom�a est� interrelacionada, lo que significa que el agotamiento de los recursos implica la ruina de muchos sectores. Una crisis en una regi�n afecta a la econom�a de todo el mundo, y en todos los sectores, en un tiempo muy breve.
Es un peligro la explotaci�n masiva de los ecosistemas naturales, como ocurre en la Amazonia, con m�todos de explotaci�n agresiva que destruyen el ecosistema y no permiten la regeneraci�n de los recursos.
La soluci�n de los problemas de desarrollo de los pa�ses del Tercer Mundo pasa por el desarrollo local, es decir, la creaci�n de circuitos de producci�n y consumo en mercados de �mbito local, que permitan la creaci�n de capitales aut�ctonos, bien distribuidos entre todas las clases sociales. Esto implica que la econom�a debe producir primero para el consumo interno, y no para exportar los recursos que se pueden vender en el mercado internacional de manera especulativa. Este es el modelo de crecimiento que llev� a Jap�n a ser la segunda potencia del mundo capitalista, basada en el impulso del crecimiento de la demanda interna, y s�lo una vez satisfecha esta se dedica parte de la producci�n a la exportaci�n.
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