Tema 25. La civilizaci�n grecolatina
Grecia es la cuna de la civilizaci�n. En ella se desarrollaron desde la literatura y el arte hasta las formas de gobierno que hoy conocemos.
Los pueblos primitivos que vivieron en el �mbito griego prefirieron hacerlo en islas, mucho m�s seguras que el continente, y con mayor variedad ecol�gica, en un espacio reducido. En ellas se desarroll� la agricultura y la ganader�a, as� como la pesca y el comercio entre las islas. Los primeros pobladores llegaron a las islas griegas hacia el a�o 5000 a.C.
La primera civilizaci�n dominante en las islas griegas fue la caria que se�ala el comienzo del Neol�tico evolucionado en el norte, y la Edad del Bronce en el sur. Los carios ser�n los antecesores inmediatos de los griegos. Este pueblo fue, ante todo, comerciante, principalmente de metales. En esta �poca aparecen peque�as potencias como Troya, Siro, Tirinto o Creta, peque�as ciudades fortificadas que dominaban el comercio de la zona. Su organizaci�n social pasa del clan a la sociedad jerarquizada.
Hacia el tercer milenio comienzan a llegar nuevos pobladores, de origen indoeuropeo, que aceptan la lengua y la civilizaci�n caria. Los danubianos se instalan en Creta y hacen florecer una gran civilizaci�n: la cultura minoica.
Los pueblos que se asentaron en las islas griegas y en el Asia menor se dedicaron al comercio. Eran pueblos que dominaban el arte de la navegaci�n y se extendieron por todo el Mediterr�neo. Su organizaci�n social se basaba en la ciudadan�a. La rep�blica ten�a supremac�a ante el clan.
En Creta se aceleran los cambios. La civilizaci�n se convierte en urbana y se construyen fortificaciones. Los danubianos ocuparon Creta de manera pac�fica. Se abre una �poca de gran esplendor cultural. Se construyen palacios, como los de Cnosos, Festos o Malia; de gran riqueza y muy refinados. Su insularidad les hace ser confiados y construyen ciudades sin las habituales preocupaciones defensivas. La recuperaci�n del poder de los faraones, hacia el a�o 2000 a.C., daba estabilidad pol�tica a la zona.
Aparece la escritura, aunque a�n no est� descifrada, vinculada a una compleja burocracia que dominaba el comercio. Creta crea una talasocracia comercial en el Mediterr�neo que llega hasta Espa�a y difunde la Edad de los Metales por toda Europa. No obstante, hubo en la sociedad cretense grandes diferencias sociales. Los reyes viv�an en palacios y el resto del pueblo en barrios api�ados, pobres y degradados, lo que pudo generar revueltas sociales.
Hacia el 1500 a.C. comienzan a navegar por el Mediterr�neo las naves aqueas. Estos establecer�n colonias por todo el Egeo y el Mediterr�neo. Hacia el 1450 a.C. Los aqueos invaden Creta, y en 1400 a.C. la civilizaci�n minoica ha desaparecido.
Los aqueos crean la civilizaci�n mic�nica, mucho m�s belicosa. Su superioridad en la guerra se apoyaba en el uso de carros de combate y de nuevas armas. Pero su conquista estuvo acompa�ada de la asimilaci�n de la cultura precedente. La civilizaci�n mic�nica se refina con el contacto, tras las conquistas. Los aqueos expanden la civilizaci�n por todo el Mediterr�neo gracias al establecimiento de nuevas colonias, m�s o menos independientes. Pero, las ciudades construyen fortalezas y luchan entre s�. Beocia y Micenas controlan los accesos al Peloponeso. Pero, tambi�n, se enfrentar�n a Rodas, Caria y Troya. La desuni�n de las ciudades aqueas fue la causa del deterioro de su dominio. Hacia el 1100 a.C. la civilizaci�n mic�nica hab�a desaparecido.
La desaparici�n de la civilizaci�n mic�nica favoreci� el surgimiento de nuevas naciones y civilizaciones en todo el Mediterr�neo, que dominaron las relaciones comerciales. Fueron los pueblos del mar. Los pueblos del mar tienen un origen incierto, pero est�n relacionados con las migraciones masivas por las guerras entre ciudades. Hacia el a�o 1200 a.C., por el norte comienza la invasi�n de los dorios y los griegos; y los pueblos asentados, como los ilirios, filisteos, tracios, frigios, etc., terminan por huir por el mar y conquistar Palestina, Egipto, el sur de Italia y hasta el levante espa�ol.
De todos los pueblos invasores debemos destacar a los dorios, que est�n en los or�genes directos de la civilizaci�n griega. Los dorios son un grupo heterog�neo que se instala en la a�n m�s heterog�nea pen�nsula hel�nica; gracias a las alianzas que establecen con los grupos aut�ctonos. En su mayor parte eran griegos indoeuropeos. Por la mezcla de razas es imposible de diferenciar entre dorios y aut�ctonos, lo que hace de ellos una raza mestiza de gran inquietud cultural y nada segregacionista. Toda la cuenca del Egeo se convirti� en dominio de las estirpes griegas, que llegaban con su mentalidad y sus formas de gobierno, y asum�an, en parte, la lengua aut�ctona, las costumbres y las creencias.
De esta mezcla surge una cultura esplendorosa cuya m�xima figura es Homero. El griego se convierte en la lengua de todo el Egeo. El idioma griego fue introducido por los invasores hel�nicos. Se trata de una lengua indogerm�nica en cuyo vocabulario entraron palabras de los pueblos aut�ctonos. En realidad las lenguas que trajeron los invasores eran una serie de dialectos.
Los griegos comenzaron a escribir hacia finales del siglo XI a.C., con un alfabeto de origen fenicio al cual se le a�aden las vocales. Esta temprana introducci�n de la lengua escrita y la literatura, contribuy� a fijar el idioma y a unificarlo.
Algo m�s tarde nace en Grecia la poes�a �pica. La �pica lleg� a su m�ximo desarrollo en el siglo VIII a.C. con las figuras de Homero y Hes�odo. La �pica es el veh�culo fundamental de unificaci�n de la lengua. M�s tarde aparecieron otras formas literarias como la tragedia y la comedia. Seg�n la leyenda, Homero fue un rapsoda ciego del siglo VIII a.C. como los que hab�a habido antes. Se le atribuye la composici�n de dos poemas fundamentales, La Iliada y La Odisea, que ser�n textos fundamentales de la literatura griega. Hes�odo naci� hacia el a�o 700 a.C. Fue otro importante rapsoda que compuso dos obras importantes: Teogon�a, en la que se cuenta el parentesco de los dioses y Los trabajos y los d�as lleno de reflexiones y consejos de los campesinos pobres. En los poemas de Homero y Hes�odo aparece reflejada vida cotidiana de la �poca.
La contribuci�n griega a la filosof�a y a la ciencia es transcendental. Son los padres de la filosof�a y de la ciencia. Son fil�sofos destacados: Tales de Mileto, Anaximandro, Anax�menes, Pit�goras, Parm�nides, Zen�n, Her�clito, Emp�docles, Anax�goras, Prot�goras, Gorgias, S�crates, Dem�crito, Plat�n o Arist�teles. Destacaron historiadores como Herodoto o Tuc�dides; matem�ticos como Teodoro de Cirene o Hip�crates de Qu�os, m�dicos como Hip�crates de Cos o Alceme�n. Todos ellos son fil�sofos y cient�ficos, aunque se les conoce por la contribuci�n que han hecho a la ciencia. En la �poca helen�stica destacaron m�dicos como Her�filo de Caledonia o Eristarco de Ceos; matem�ticos como Euclides, Nicomedes o Apolonio; astr�nomos como Aristarco de Samos (con su teor�a helioc�ntrica) o Hiparco de Nicea; ge�grafos como Piteas, Dicearco o Erat�stenes, f�sicos como Arqu�medes, etc. En literatura, adem�s, de Homero y Hes�odo destacaron Alcedo, P�ndaro, Esquilo, S�focles, Eur�pides o Arist�fanes.
La invasi�n d�rica tuvo importantes consecuencias en lo referente al r�gimen de la propiedad del suelo. Los conquistadores se adue�aron de todas las tierras de labor. El rey se reserv� una parte de ellas; otra parte se la quedaron las personas pr�ximas al rey; y la mayor parte fue dividida entre los conquistadores. Estos lotes eran iguales y regulares, y no se atendi� a la calidad de ellos. Estas diferencias fueron el origen de n�meros conflictos. La poblaci�n conquistada no ten�a tierras: eran esclavos, jornaleros o arrendatarios. Tambi�n hubo tierras comunales, que comprend�an pastos y bosques. La propiedad privada era enajenable.
La forma normal de explotaci�n agr�cola, en �poca de Homero, era el cortijo rural. En el cortijo viv�an toda la familia, los labradores a sueldo y los esclavos. Cada propietario tend�a a producir todo lo que necesitaba. Pero no renunciaron al comercio de los productos no ubicuos. Desde la segunda mitad del siglo VII a.C. los griegos comenzaron a utilizar la moneda en sus intercambios comerciales.
1.3. La evoluci�n del mundo griego: siglos VIII al VI a.C.
La diversidad de los invasores d�ricos y griegos, y su mezcla con la poblaci�n aut�ctona, no permiti� construir un Estado unitario, sino que se prefiri� la creaci�n de una serie de ciudades aut�nomas, con una cultura com�n, que dominaban el espacio circundante. La estructura topogr�fica de la regi�n favorece esta dispersi�n del poder.
La polis es el modelo de convivencia griego y se extiende a la ciudad y su alfoz. En este alfoz la polis tiene todo lo necesario para convertirse en un estado autosuficiente, aunque una de sus principales fuentes de riqueza sigue siendo el comercio.
Estas ciudades est�n permanentemente en lucha entre s�, lo que no favorece una posible uni�n. Adem�s, no hay una polis dominante que someta a las dem�s. Las alianzas con otras ciudades ser�n circunstanciales. Por otro lado, no hubo ninguna amenaza que hiciese despertar la solidaridad nacional.
Cada polis tendr� sus leyes, ordenamientos, tradiciones, costumbres, divinidades, etc. Las ciudades estado acu�ar�n moneda. La estructura pol�tica de cada polis es diferente, pero tienen en com�n la presencia de un rey que las gobierna. Existe un consejo regular de todos los reyes de las polis, que se consultan para tomar decisiones en asuntos que afectan a todos. Tambi�n hay indicios de una asamblea popular. La polis es una comunidad y sus asuntos competen a todos.
Es
este tipo de urbes las que consideran ideales Plat�n y Arist�teles, con un
n�mero de ciudadanos entre 5.000 y 100.000. Hipodamos
dise�a una ciudad
para unos 10.000 habitantes. Sin embargo, s�lo Siracusa, Acragas y Atenas
tendr�n m�s de 20.000 habitantes. Cuando una polis estaba superpoblada fundaba
una colonia, que pronto se independizaba.
Desde sus comienzos, la vida econ�mica y pol�tica de la polis estuvo dominada por los grandes clanes aristocr�ticos, que descend�an de los jefes de la conquista. Las diferentes generaciones hab�an ido ramificando las familias. Los lazos tribales fueron muy fuertes. Sin embargo, inicialmente el poder de la polis no fue aristocr�tico, sino mon�rquico y militar. El rey ejerc�a la jefatura de la milicia, pero tambi�n era el responsable de la justicia y la religi�n. Aunque su poder no era absoluto, ya que estaba sometido a las decisiones del �consejo de ancianos�, compuesto por los jefes del clan.
En Esparta hubo dos reyes simult�neamente. Los de la dinast�a de los Agiades y los de la dinast�a de los Eurip�ntides. Esparta fue un estado eminentemente guerrero, en el que la convivencia se hac�a en com�n. Hab�a muy poca vida privada. La sucesi�n se hac�a sobre el primer hijo var�n, que naciese despu�s de subir al trono el rey. Los m�todos de sucesi�n fueron muy estrictos y claros. En principio ten�an la facultad de declarar la guerra, pero eso fue transfiri�ndose a la asamblea popular. El consejo de ancianos en Esparta se llam� Gerus�a. A trav�s de la Gerus�a el r�gimen espartano fue evolucionando de una monarqu�a a una aristocracia.
La disminuci�n del peligro de guerra hizo desplazar la importancia del poder del rey y tomo trascendencia el �consejo de ancianos�. El t�tulo de rey se hizo electivo. Fueron pasando a manos de la aristocracia la declaraci�n de guerra, la promulgaci�n de leyes y la administraci�n de justicia.
La pertenencia a la aristocracia depend�a de la posesi�n de la tierra, y al cabo del tiempo se fueron formando grandes patrimonios terratenientes. En Esparta, el poder ejecutivo de la aristocracia lo tuvieron los �foros (cinco) que controlaban a los reyes, a la Gerus�a (consejo de ancianos), y la conducta de los ciudadanos: la educaci�n y la vida privada de los adultos. En Atenas, la instituci�n que vel� por los intereses de la aristocracia fue el Are�pago, dominada por los arcontes.
Pero, la tierra no es el �nico m�todo de hacerse rico. Los comerciantes hacen temblar los cimientos de la oligarqu�a aristocr�tica, cuando esta se excede en sus abusos. El comercio permite escapar de los abusos recurriendo a la emigraci�n. La moneda griega nace en el siglo VII a.C., en Lidia, y se extiende por todo el pa�s, liberando los intercambios del trueque y permitiendo recaudar impuestos del comercio. Fue necesario proteger a los mercaderes de los piratas y los mercenarios jonios.
Los jonios tienen un nuevos sistema de lucha, asentado en la falange, una unidad militar compacta contra la que nada pueden las individualidades de los campeones aristocr�ticos. Para enfrentarse a ellos es necesaria la colaboraci�n de toda la ciudad. Pero si todos colaboran en la defensa, todos tienen derecho a intervenir en el gobierno.
En principio, la oligarqu�a aristocr�tica continu� ejerciendo el poder y modificando la ley a su antojo; pero los nuevos ciudadanos obligaron a ponerla por escrito.
Esta labor fue obra de importantes juristas de los siglos VII y VI a.C. como Zaleuco en Locris, Caronda en Catania, y Drac�n y Sol�n en Atenas. Desde ahora, quien recibiese una ofensa pod�a recurrir a la ley, y la persecuci�n del transgresor no la realizaba el agraviado, sino la comunidad. Esta es una idea revolucionaria ya que consagra la superioridad de la ley sobre los ciudadanos. Drac�n elabor� su c�digo hacia el 621 a.C. en el que castigaba muy duramente las faltas. De mayor importancia fueron las leyes que codific� Sol�n, hacia el a�o 500 a.C. Cre� una ley de deudas, un nuevo sistema de monedas, pesos y medidas, y organiz� la sociedad en clases: seg�n su riqueza, a las que le correspond�an unas obligaciones y unos beneficios. La administraci�n de justicia pas� a manos de tribunales, integrados por voluntarios. A Sol�n se le considerar�: padre de la democracia.
En la pr�ctica, la codificaci�n de las leyes favorece a las oligarqu�as. Esto provocaba numerosa tensiones, zanjadas de manera violenta. Para resolver los conflictos se acud�a a un tirano, que se pon�a al frente de las reivindicaciones populares y ocupaba la acr�polis, el cual se aprovechar� del florecimiento de la ciudad, si era capaz de solucionarlos. Para mantenerse en el poder favorec�a las obras p�blicas, y asignaba tierras a los m�s pobres, en una pol�tica populista. En Atenas, Pis�strato se har�a con el poder en el 561 a.C., pero fueron tiranos, tambi�n: Fed�n en Arg�lida, Cl�stenes en Sicione, Periandro en Corinto, Pol�crates en Samos, Gel�n e Hier�n en Siracusa, etc.
El �xito producido por el periodo de la tiran�a favoreci� el nacimiento de una nueva clase adinerada, que pronto quiso tomar el poder. Hacia el a�o 550 a.C. todas las tiran�as hab�an desaparecido.
La nueva clase, mercantil y burguesa, hubo de luchar violentamente por el poder, bien contra el proletariado bien contra la aristocracia. De todas formas es cierto que no todas las polis evolucionaron hacia la democracia. Entre las que s� lo hicieron est�n Atenas y Esparta.
La democracia consisti� en el ejercicio del poder por todos los hombres libres de la polis, ya que todos contribu�an a su defensa. La asamblea se reun�a en el �gora para discutir los asuntos de la pol�tica.
Como en el resto de Grecia, Esparta funda colonias. En el 706 a.C. crean Tarento y Tera. La aristocracia se vuelve cortesana y aparece la propiedad privada, y como consecuencia la diferencia entre ricos y pobres aumenta.
Se
comienzan a revelar las ciudades conquistadas, como Argos en el periodo 680-650
a.C.: el poder de Esparta se tambalea. Pero los espartanos organizan un nuevo
ej�rcito basado en la falange hoplita y recuperan su poder. Sin embargo, en la
falange lucha todo el damos
, que se arma del mismo modo,
y que va a reivindicar su derecho a tomar decisiones en los asuntos que afecten
a la polis. Se proclama, as�, la igualdad de todos los espartanos. Entre el
siglo VI y el V a.C. nacen un nuevo Estado espartano: el Cosmos.
El poder del rey y de la Gerus�a disminuy�, mientras que aumenta el poder de los �foros, representantes de la asamblea del damos. Los �foros controlan la vida privada de los ciudadanos: la educaci�n, la convivencia, el matrimonio, etc.; es una civilizaci�n militarizada. Todos los miembros del damos han de ser guerreros. La actividad agr�cola se lleva a cabo con los esclavos ilotas, y las dem�s actividades est�n en manos de los periceos; que poseen riquezas y no est�n sometidos a la disciplina espartana. A cambio, no participan del gobierno, pero tienen una situaci�n de privilegio. Una sociedad as� debe tener unos 9000 guerreros, por lo que se limita el n�mero de nacimientos. Esto supone un progresivo aislamiento. Toda innovaci�n que perturbase el Cosmos deb�a ser prohibida. Esparta renuncia a la expansi�n. Con el tiempo se anquilosa y se ve superada por las nuevas potencias.
La asamblea popular, damos, estaba compuesta por todos los varones mayores de 30 a�os. Se reun�a una vez al a�o para resolver los conflictos planteados en la comunidad, y se eleg�a a los �foros.
Atenas creci� en prestigio despu�s de la codificaci�n de legal de Sol�n, y su modelo fue imitado en toda la H�lade. En el a�o 683-682 a.C. desaparece la monarqu�a, que favorece a los arcontes y el consejo del Are�pago. Con la reforma de Sol�n todos los oriundos de �tica tienen derecho a la ciudadan�a y pertenecen a la ecclesia, una asamblea que decide sobre los asuntos de la polis y elige a los arcontes que formar�n el Are�pago. Pero el cargo genera unos gastos que s�lo los ricos pueden afrontar.
Cuando Pis�strato se proclam� tirano, en el 527 a.C., no se atrevi� a modificar las leyes de Sol�n, aunque las despoj� de toda su eficacia. Tras la muerte de Pis�strato heredan el trono Hipias e Hiparco. Hiparco es asesinado en el 514 a.C., e Hipias instaura un gobierno desp�tico, contra el que interviene Esparta, conquistando Atenas en el 510 a.C. Se establecen entonces dos partidos: el arist�crata apoyado por los espartanos; y el dem�crata, organizado por Cl�stenes. En el 508-509 a.C. Cl�stenes consigui� hacer aprobar una nueva constituci�n, que sancionaba la igualdad social.
La reforma conced�a la ciudadan�a a todos los hombres libres de �tica, y se divid�a a la poblaci�n por su lugar de residencia. El pa�s se reparti� en fil�s, y cada fil� deb�a contribuir con 1000 hombres a la milicia. Adem�s, las fil�s se subdividen en demos, que tienen funciones administrativas. De esta manera se evitan los votos solidarios del clan. Se crea el Consejo de los 500, que ejerce el poder y crea leyes, junto con la ecclesia. Los miembros del Consejo de los 500 eran elegidos por sorteo en las fil�s. El a�o se divid�a en 10 periodos de 36 d�as. Cada periodo lo dirige una fil�, la cual nombra un presidente cada d�a. Con este m�todo son muchos los hombres que ejercen el poder directamente, y durante periodos de tiempo muy cortos. Para evitar que nadie se haga con una clientela y tenga tendencias autoritarias se crea el ostracismo. Este Estado fue denominado isonom�a.
Durante el siglo V a.C. Atenas domin� el mundo griego, y Pericles domin� Atenas con el cargo de estratega (elegido desde el 444 al 429 a.C.). Esta es la �poca de la plena democracia ateniense; y de su esplendor comercial, en el que se fundaron numerosas colonias, (Nassos, Andros, Histia, Brea, etc.) que conservaban la ciudadan�a ateniense. La Liga contribuye al poder imperialista de Atenas, ya que sus aliados terminan pagando parias a Atenas.
En esta �poca florecen las artes y la filosof�a, crece la poblaci�n urbana, los artesanos y se produce un �xodo rural. La aristocracia contin�a teniendo el poder econ�mico, y en buena medida el pol�tico. Se desarrolla el comercio mar�timo con las nuevas colonias, y aumentan los ingresos del Estado; gracias a los impuestos, las aportaciones �voluntarias� y la explotaci�n de minas. Incluso se desarroll� un sistema bancario.
La democracia se asent�. En el 462 a.C. se suprime el Are�pago. Funcionan plenamente: el Consejo de los 500, la asamblea del pueblo y el jurado popular. Los cargos p�blicos que no requer�an conocimientos profesionales se confiaban, por sorteo, entre los ciudadanos mayores de 30 a�os.
Pericles hizo una pol�tica de obras p�blicas. Los cargos pol�ticos se eleg�an por sorteo, durante poco tiempo, y no se pod�a volver a presentar hasta transcurrido un plazo. Adem�s, se pagaba por participar en la vida p�blica.
En v�speras del conflicto con Persia la unidad cultural griega es notable, tanto en la lengua, como en la literatura, la religi�n, los mitos, h�roes y la filosof�a. Pero Grecia es un pa�s agr�cola, poco industrializado y con escaso comercio. Los grandes capitales carec�an de tierra de cultivo suficiente, por lo que hab�a problemas de paro agr�cola. De ah� la creaci�n de colonias y la emigraci�n.
Los griegos siempre temieron a un imperio tan fuerte como Persia. Pero, adem�s, ahora tem�an a Ciro (579-529 a.C.), un gran rey conquistador. Las ciudades griegas de Asia pagaban parias a Ciro, y con eso manten�an su independencia. Tras la muerte de Ciro, asumi� el poder otro rey conquistador: Dar�o (550-486 a.C.). Dar�o amenazaba el espacio griego, y conquist� las ciudades j�nicas. Arist�goras, tirano de Mileto, se proclam� independiente y apel� a la solidaridad de las ciudades griegas contra los persas; pero s�lo Eretria y Atenas le respondieron. Comenzaron as� las guerras m�dicas.
Dar�o no hac�a distinciones entre las polis griegas y pretend�a conquistar toda la H�lade. Atenas construy� una gran flota para hacer frente a los persas, y ser� en la batalla de Marat�n donde les venzan. A la muerte Dar�o, le sucede Jerjes (486-465 a.C.), tambi�n un rey conquistador. Ante los planes conquistadores de Jerjes se constituye la Liga panhel�nica, en el 481 a.C., bajo la presidencia de Esparta. La segunda guerra m�dica tambi�n la gan� Grecia. Para consolidar la victoria era necesario hacer del Egeo un mar griego, y para ello Atenas consolid� su flota y domin� el mundo hel�nico.
Si mala era la situaci�n de las ciudades de la Liga, las polis que no pertenec�an a ella eran perseguidas; sobre todo Corinto y Megara. Entre el 431 y el 404 a.C. hubo una serie de guerras en el Peloponeso por la hegemon�a del mundo griego. La suerte de la guerra hizo que la hegemon�a pasase de Atenas a Esparta y a Tebas, con la ayuda persa. La democracia se resinti�, y las oligarqu�as recuperaron su poder. El mundo griego entr� en crisis.
De esta crisis sale favorecida una peque�a potencia, Macedonia, que de la mano de Filipo II (359-336 a.C.) y Alejandro Magno (356-323 a.C.), conquista toda Grecia y la unifica en un solo reino. Filipo II construy� un ej�rcito moderno y se lanz� a la conquista de Grecia. Alejandro Magno hereda un reino unificado y bien organizado, y con la suficiente fuerza para lanzarse a la invasi�n de Persia, en la que gobernaba un rey d�bil: Dar�o III. Alejandro conquistar� Persia, Siria, Egipto, y crea un gran imperio, en el que �l es el rey absoluto. La concepci�n griega del mundo se desvanece. Alejandro acu�ar� monedas con el patr�n ateniense, que ser�n de curso legal en todo el mundo hel�nico, y fundar� ciudades.
A la muerte de Alejandro el imperio se desintegra, por los intentos de independencia y de recuperar la democracia, pero no se recuper� el sistema pol�tico anterior. Ant�patro recibi� Macedonia, Lis�maco Tracia, Ant�gono parte de Asia Menor, Meleagro Fenicia, Laomed�n Siria, Seleuco Babilonia y Tolomeo Lagos Egipto. Surgi�, as�, un nuevo sistema de monarqu�as hel�nicas: la �poca de los di�codos. Pero estos caer�n ante una nueva potencia: Roma.
Durante la �poca helen�stica la cultura griega se hace universal. El arte sirve de modelo a las nuevas culturas, el griego ser� la lengua culta, la literatura y el teatro, la tragedia, vive un periodo de esplendor con Esquilo, S�focles y Eur�pides. En filosof�a, tras los presocr�ticos, contin�an las grandes escuelas de S�crates, Plat�n y Arist�teles y aparecen los estoicos, los epic�reos, los c�nicos, etc. La religi�n se unifica en los mitos. Se produce un sincretismo con otras religiones y aparece el monote�smo. La magia sigue estando muy presente. Y no se perder� la labor urban�stica de los cl�sicos. Esta es la gran �poca de los grandes cient�ficos. La cultura griega ha dejado conquistas decisivas en el progreso de la civilizaci�n occidental.
Roma recoge la cultura griega, la enriquece y la reelabora, le da un nuevo sentido y la universaliza. A partir de ella, y con aportaciones propias, crea una nueva civilizaci�n que ser� el antecedente directo de la cultura europea occidental.
Los or�genes de los romanos son un tanto obscuros. Son herederos de los etruscos, pero el origen de estos es, a�n, m�s incierto. Su lengua estaba escrita en caracteres grecofenicios, pero no est� descifrada. Sin embargo, s� se reconocen los nombre de dioses y los mitos, de clara influencia griega. No obstante, ser� el culto a los muertos lo que defina la religi�n etrusca.
Sus poblaciones eran ciudades estado enclavadas en lugares defensivos del interior, dominadas por la aristocracia, y con un rey, tambi�n sacerdote. Comerciaban con la regi�n del Elba, de donde importaban hierro. La posesi�n de hierro, y su organizaci�n, les llev� a una pol�tica expansionista, en competencia con Cartago y Grecia. Sin embargo, al no contar con un Estado unitario, la expansi�n debilit� su poder. En el 524 a.C. son derrotados por los griegos, en el 510-509 a.C. por Roma.
La fundaci�n de Roma pertenece a la leyenda. Seg�n la tradici�n, R�mulo y Remo fundaron Roma en el 753 a.C., en la �poca de Homero, y medio siglo despu�s que Atenas y Cartago. La historia primitiva de Roma est� envuelta en la leyenda, porque no hay textos escritos. En realidad, no hay textos hist�ricos hasta la �poca de C�sar y Augusto, aunque los romanos utilizar�n la escritura desde finales del siglo VII a.C. Aunque con la invasi�n de Roma, en el 387 a.C., por los galos, y su incendio, se perdieron muchas fuentes. Los historiadores romanos fueron llenando el vac�o con leyendas, lo que falsific� la historia. Ellos fechar�n la fundaci�n de Roma en el 21 de abril del 753 a.C. y le atribuir�n un origen divino. El emplazamiento de Roma se hace en un lugar estrat�gico, y de f�cil defensa, en las siete colinas de las orillas del T�ber (Aventino, Capitolio, Celio, Esquilino, Palatino, Quirinal y Viminal), y en un nodo comercial que enlazaba las rutas terrestres con las mar�timas.
En Roma vivir�an dos tribus: los latinos y los sabinos, despu�s del legendario rapto de las sabinas, y s�lo m�s tarde llegar�an los etruscos. Estas dos tribus se ir�an alternando en el poder, y Roma tendr� por duplicado todas las instituciones. En un primer momento habr�a dos reyes: R�mulo y Tito Tacio. Pero muerto Tito Tacio, R�mulo comienza a construir la unidad de Roma. A este se le considerar� el fundador de Roma. Cre� un ordenamiento jur�dico (norma de convivencia), reparti� el pueblo en tres tribus, cada tribu en diez curias, y cada curia deb�a poner a disposici�n del ej�rcito 100 infantes y 10 jinetes. R�mulo cre�, para el gobierno de la ciudad, una asamblea de ancianos, el Senado, en el que se sentaban los jefes de los clanes. A su muerte, en el 716 a.C., fue divinizado con el nombre de Quirino.
Numa Pompilo (716-673 a.C.) sucedi� a R�mulo y continu� su labor. Sistematiz� los ritos, cultos y colegios sacerdotales, asimilando las corrientes religiosas que corr�an por Italia. Una vez conseguida la unidad religiosa, Roma se lanza a la expansi�n territorial. Tulo Hostilio (673-641 a.C.) ser� qui�n inicie la expansi�n, que continu� Anco Marcio (641-616 a.C.). Anco Marcio comenz� a construir la gran ciudad de Roma con el primer puente sobre el T�ber y el primer acueducto.
Pero el ascenso de Roma queda detenido por el expansionismo etrusco y griego. Durante el reinado de Tarquino Prisco (616-578 a.C.), sin embargo, se dedica a consolidar la ciudad de Roma: haciendo numerosas obras p�blicas, como el foro, el circo, el templo de J�piter en el Capitolio o las cloacas. Trat� de debilitar a la aristocracia, a la manera de los tiranos griegos, promoviendo una mayor participaci�n popular en la vida p�blica. El etrusco Servio Tulio (578-534 a.C.) le sucedi�. Servio Tulio sustituy� la divisi�n en tribus por un reparto territorial, creando cuatro tribus urbanas y diecis�is rurales. Ten�an, ante todo, un car�cter administrativo y fiscal. Para la participaci�n en la vida p�blica dividi� a la gente en seis clases, seg�n el censo, que deb�an armarse a la medida sus ingresos, lo que supon�a formar parte de la asamblea del pueblo. Cada clase se divid�a en centurias, con un voto cada una. El n�mero de centurias de cada clase depend�a de su riqueza y de su contribuci�n al Estado. As�, las clases ricas dominan el poder. Servio Tulio fue, tambi�n, el constructor de la primera muralla. A Servio Tulio le sucede, despu�s de asesinarlo, Tarquino el Soberbio (534-510 a.C.). Los abusos de poder de Tarquino y su familia provocaron una revoluci�n. En el 510-509 a.C. es derrocado y se proclama la rep�blica.
La base econ�mica de Roma, en la �poca de la monarqu�a, era la ganader�a. Esta era de propiedad privada, mientras que la agricultura era de propiedad comunal. Aunque, con el tiempo, tambi�n ser�a privada. El r�gimen de tenencia era la peque�a propiedad, puesto que cada familia ten�a lo que pod�a explotar directamente.
Pero dada la posici�n de la ciudad, en una importante ruta comercial, cada vez m�s los romanos se dedicaron al comercio; principalmente de productos agr�colas, ganaderos, sal, manufacturas etruscas e importaciones griegas y fenicias. Hasta mediados del siglo IV a.C. Roma no acu�� moneda, y se pagaba con el peso en bronce.
La escritura se introduce entre finales del siglo VII a.C. y principios del siglo VI a.C., con un alfabeto propio. La escritura se utiliza para fijar textos jur�dicos, transmitidos por tradici�n oral, y los documentos privados.
La base de la estructura social fue la familia y la gens. La familia era el conjunto de persona que estaban sometidas a la patria potestad. Era la unidad b�sica de explotaci�n agraria, que inclu�a a los esclavos, el ganado, las tierras y la vivienda. La patria potestad daba al cabeza de familia un poder total, pudiendo decidir, incluso, sobre la vida y la muerte. Adem�s, era el �nico titular de los bienes patrimoniales. La sumisi�n a la patria potestad no depend�a de la edad, y duraba hasta que el p�ter familia mor�a o transmit�a su poder. La gens la constitu�an los descendientes de un p�ter familia, generalmente legendario. Probablemente, en un primer momento, la gens era la titular de los bienes patrimoniales.
Desde el comienzo, la sociedad romana se dividi� en tribus y curias, que eran, m�s que nada, unidades de reclutamiento militar y de decisi�n pol�tica. Eran las curias las que se reun�an en las asambleas populares o comicios. Con la reforma de Servio Tulio la divisi�n en tribus pas� a ser territorial, por lo que se liber� de la dependencia de la gens.
La sociedad estaba estructurada en clases. Los patricios constitu�an la clase dominante: la aristocracia. Los plebeyos eran la clase baja: peque�os propietarios pobres, artesanos urbanos y comerciantes. Inicialmente no pertenec�an a la gens, y estaban excluidos de los cargos p�blicos. Adem�s, exist�a la clientela: un grupo social jur�dicamente libre pero sujetos a sus patronos por dependencias de tipo personal. El patrono le daba protecci�n y a cambio cultivaba las tierras que recib�an del patrono, algo similar a la dependencia feudal. En la misma situaci�n estaban los esclavos, pero estos no ten�an libertad jur�dica.
El r�gimen pol�tico estaba dominado por el rey. El rey es un jefe militar, religioso y judicial. El poder unitario del rey, cuando asum�a las facultades pol�ticas, ejecutivas y legislativas, se denomin� imp�rium. Junto al rey aparece el Senado, asamblea constituida por los jefes de los gens, como �rgano consultivo. La asamblea de pueblo agrupaba a las curias, cada una con un voto. Inicialmente no ten�a funciones legislativas y deb�a reconocer el imp�rium del rey. El ej�rcito ten�a car�cter gentilicio, pero con la reforma serviana pas� a ser territorial, y cada soldado deb�a costearse su propio equipo, ayudado por su curia; que deb�a equipar a cien soldados: una centuria.
Para los romanos, la religi�n era, ante todo, el temor a lo sobrenatural. En Roma, la religi�n ten�a dos vertientes: una p�blica, el culto estatal, y otra privada, el culto a los lares familiares. Como en Grecia, la religi�n no era un asunto de religiosidad personal; m�s bien ten�a un car�cter contractual. Se honraba a los dioses si estos les proteg�an. En principio, carecen de im�genes, templos y doctrinas, aunque se instituyen ritos para atraer el favor de los dioses. El pante�n romano se cre� influido por el griego y el etrusco. Los dioses son casi los mismos, aunque cambien de nombre. El culto a los muertos llev� a deificar a los reyes, y m�s tarde a los emperadores.
El a�o 510 a.C. es el de la ca�da de la monarqu�a y el triunfo de la rep�blica. El mando militar y pol�tico pas� a los magistrados electos y de duraci�n limitada: los c�nsules (367 a.C.). Estos magistrados ten�an imp�rium, pero con limitaciones. La magistratura duraba un a�o, y al cesar se le pod�an pedir responsabilidades. Al ser elegidos los magistrados depend�an de los electores. Y por �ltimo las magistraturas eran colegiadas, con lo que varias personas ejerc�an la misma funci�n con id�ntico poder. Sin embargo, la magistratura preponderante fue el praetor m�ximus, jefe del ej�rcito. A mediados del siglo V a.C. aparece como magistratura suprema un colegio de diez miembros: el decemviri, para redactar el C�digo Penal. Inicialmente, los magistrados eran nombrados por sus predecesores, pero en el siglo V a.C. se comienzan a votar. Con la desaparici�n de la monarqu�a, el poder del Senado se robustece. El Senado est� constituido por 300 senadores, representantes de las familias m�s ricas, y no ten�a funciones espec�ficas. Sus miembros eran nombrados por los magistrados, con car�cter vitalicio (desde finales del siglo IV a.C. durante cinco a�os). La intervenci�n popular en la vida pol�tica creci�.
Sin embargo, fue la aristocracia la que domin� la vida p�blica, al monopolizar el consulado. El pueblo estaba al margen de la pol�tica, hasta que los plebeyos ricos consiguieron que se crear� el cargo del tribuno de la plebe, que comenzaron siendo dos y llegaron a ser diez. El tribuno de la plebe ten�a la capacidad de vetar cualquier decreto. Los tribunos eran elegidos en los comicios tributos, el pueblo reunido por tribus, en los plebis scita. Gracias a las presiones de los tribunos de la plebe la ley se plasma por escrito en el C�digo de las Doce Tablas (451-450 a.C.), con lo que cayeron las prerrogativas de la aristocracia. El derecho romano ser� una de las contribuciones m�s destacadas del legado de Roma a Occidente. No obstante, el Derecho que lega Roma no se basa en este C�digo, sino en las recopilaciones de Justiniano, en el siglo IV: el Digesto o la Pandectas o compilaci�n de la jurisprudencia; el C�digo o recopilaci�n de las leyes, o constituciones imperiales (en las que se incluyen las leyes que promulga Justiniano); las Instituciones, que recopilan los principios elementales del Derecho; y las Novelas, que recopilan las leyes promulgadas despu�s de publicados las otras tres colecciones. Adem�s, est�n las interpolaciones, que son peque�as reformas o innovaciones.
En estas condiciones, Roma comienza la construcci�n de un imperio, conquistando la pen�nsula it�lica, y entrando en guerra con Cartago en Hispania y con Grecia en el Peloponeso.
El poder en la Rep�blica era ejercido por los magistrados. El magistrado ten�a imp�rium, es decir, poder p�blico; aunque los magistrados menores ten�an potestas. Las magistraturas se ejerc�an durante un a�o, al final del cual se les pod�a pedir cuentas. La m�s alta magistratura fue el consulado. Siempre hubo dos c�nsules que daban nombre al a�o. Tuvieron el mando militar y pol�tico. En circunstancias excepcionales pod�an ser sustituidos por un dictador, con plenos poderes, durante seis meses.
Otra alta magistratura fue el pretor, para la administraci�n de la justicia. Hubo dos pretores, uno para los ciudadanos romanos y otro para los peregrinos.
De vital importancia para la vida en Roma fue la magistratura del censor, que elaboraban el censo en el que se clasificaban a los ciudadanos en funci�n de su clase, y en el que estaban censados los p�ter familia. Esta era la base del reclutamiento militar y del derecho al voto.
Un cargo muy importante, no una magistratura, fue la del tribuno de la plebe, de gran influencia pol�tica, sobre todo ante el Senado. Gozaba de inviolabilidad, y pod�a convocar la asamblea de plebeyos: los plebis scita.
El Senado fue el �rgano de gobierno por excelencia. Lo constitu�an unos 300 senadores, aunque fue aumentando con las crisis de la rep�blica. Sus miembros pertenec�an a la clase alta, y eran elegidos por los magistrados. Los altos magistrados tambi�n ten�an derecho a pertenecer al Senado. Esto hizo del Senado una instituci�n olig�rquica. Fue fundamental en la creaci�n de leyes, ya que controlaban su presentaci�n ante la asamblea popular.
Por �ltimo est� la asamblea popular o comitia. En la asamblea popular se reun�an las curias (las centurias, desde la reforma de Servio Tulio). La clase ecuestre ten�a su propia asamblea, as� como la plebe. En los comitia se votaban leyes y magistrados, y a los jueces de los tribunales. Esto no quiere decir que la rep�blica fuese un r�gimen democr�tico, ni siquiera a la manera griega. La asamblea popular era la que realmente hac�a las leyes.
La expansi�n territorial transform� radicalmente la sociedad romana, su econom�a y sus relaciones comerciales. El n�mero de esclavos aument�. Se convirti� en un fen�meno masivo por los prisioneros de guerra que se hac�an entre poblaci�n civil de las regiones conquistadas. El aumento de la esclavitud posibilit� la explotaci�n latifundista directa. Pero, la abundancia de esclavos favoreci� su maltrato y las consiguientes rebeliones. Adem�s, el uso de esclavos no favoreci� el desarrollo tecnol�gico. El trato de los esclavos ser� muy diferente seg�n donde se empleasen. Las peores condiciones las ten�an los mineros y las mejores los dom�sticos, que seg�n su preparaci�n se les confiaba hasta la administraci�n de la casa y la educaci�n de los hijos. Tambi�n fueron artesanos y labradores. Si la familia era rica, su status econ�mico y social pod�a ser superior al de algunos hombres libres.
En las tierras conquistadas, los romanos se repart�an las propiedades, lo que permiti� crear grandes latifundios con propietarios absentistas, pero tambi�n peque�os propietarios libres entre los veterani. El impacto de las guerras p�nicas permiti� la creaci�n de latifundios en Italia, a trav�s de la subasta de tierras para obtener fondos, y la creaci�n de un proletariado rural de jornaleros y colonos pobres.
La afluencia a Roma de ricos botines favoreci� la actividad comercial. Era com�n que a las legiones les siguiesen comerciantes, que se instalaban en las cercan�as de los campamentos. Adem�s, la seguridad dentro del territorio dominado por Roma era notable. Por otro lado, Roma cre� un sistema de comunicaciones terrestres, con las calzadas, puentes, etc., que fue muy �til a los comerciantes. El creciente dominio de Roma les llev�, tambi�n, a controlar los mares, y a comenzar el comercio mar�timo, muy arriesgado pero muy rentable. El desarrollo econ�mico favoreci� la especializaci�n y aparecieron los artesanos y los banqueros, en las ciudades. Todos ellos tendieron a asociarse en colegia para defender sus intereses y asistirse mutuamente.
La sociedad romana evolucion� con el desarrollo econ�mico. Se estructur� en una serie de estratos marcadamente verticales, diferenciados por la posici�n que ocupaban en el proceso de producci�n, que ten�an intereses antag�nicos.
La nobleza senatorial era la clase m�s elevada, y la menos numerosa. La formaban las familias cuyos miembros pertenec�an al Senado. Sus rentas patrimoniales son inmensas, gracias a su riqueza inmobiliaria, pero no pod�an ejercer el comercio. Eran los t�picos terratenientes absentistas. Gastaban sus fortunas en las campa�as electorales y tendieron a formar una oligarqu�a muy cerrada.
El segundo estrato lo formaba la orden ecuestre. Los caballeros desciende del primer ej�rcito romano. Ten�an grandes privilegios, como la formaci�n de un grupo electoral propio. La manutenci�n del caballo corr�a a cargo del Estado. Lo constitu�an familias con un patrimonio muy grande, ya que eran elegidos por el censor entre las familias ricas. Adem�s, pod�an dedicarse al comercio. En general, viv�an fuera de Roma. A pesar de su fortuna, no se les permit�a acceder al Senado.
El pueblo est� formado por los hombres libres de Roma. Es un grupo muy heterog�neo en el que hay grandes diferencias de patrimonio. Son comerciantes, artesanos, propietarios de tierras, labradores, colonos, asalariados y hasta la aristocracia de provincias. Estos grupos tienen intereses contrapuestos y enfrentados, por lo que ser� una clase con poca cohesi�n social. En el estrato m�s bajo est�n los esclavos, como hemos visto.
Adem�s, en Roma hay otra contraposici�n: la diferencia entre campo y ciudad. Toda la vida se centra sobre la ciudad, que es la que tiene m�s peso en la pol�tica y en la econom�a. El campo est� dominado por las oligarqu�as terratenientes.
La expansi�n territorial hizo necesaria la creaci�n de un Estado centralizado y fuerte para mantener las conquistas. La rep�blica estaba inmersa en una serie de guerras civiles que la debilitaban. Las tensiones sociales compromet�an la estabilidad de las instituciones. Para resolver estos problemas se acudi� al nombramiento de dictadores, a la manera de los tiranos griegos. En el 133 a.C. Tiberio Graco promovi�, como tribuno de la plebe, una reforma agraria, continuada diez a�os m�s tarde por Cayo Graco. Sin embargo, acabar�an asesinados en el curso de una revuelta social.
Con motivo de la guerra contra Yugurta, Cayo Mario reclut� un ej�rcito pagado por el Estado: el Ej�rcito se hac�a profesional. Mario venci� en la guerra a Yugurta, a los teutones, a los cimbrios, a Mitr�dates y, tambi�n, en la guerra social. Al ascenso de Mario y su pol�tica demag�gica se opuso Sila, favorecido por la aristocracia, con lo que estall� una guerra civil. Mario muri� en el 86 a.C. y Sila lleg� a Roma apoyado por Pompeyo y Craso. Sila se hizo nombrar dictador vitalicio aterrorizando al pueblo. El poder recay� en el Senado, al que dominaba totalmente. Pero, con el tiempo, Sila perdi� el favor del Senado y se retir�, muriendo en el 79 a.C. Fueron Pompeyo y Craso quienes recogieron su legado, en contra de la ley. Catilina intent� dar un golpe de Estado, pero fue descubierto por Cicer�n.
En este ambiente, medra en la pol�tica Julio C�sar, de familia noble y con relaciones con Pompeyo. C�sar fue elegido c�nsul en el 59 a.C.
Pompeyo promovi� un pacto secreto con Craso y C�sar, formando un triunvirato, y en el 56 a.C. se repartieron el imperio. C�sar conquista las Galias. Craso muere en el 53 a.C., lo que significaba que C�sar y Pompeyo se enfrentar�an por el poder. En el 52 a.C. Pompeyo fue nombrado c�nsul �nico y se le orden� a C�sar regresar a Roma. C�sar se neg� y Pompeyo recibi� el encargo de defender la Rep�blica romana, en el 49 a.C. C�sar atac� Roma con sus tropas, y en el 48 a.C. venci� a Pompeyo.
En el 46 a.C. se hizo nombrar dictador y en el 45 a.C. se hizo transferir todos los poderes, fue dictador vitalicio, c�nsul, imperator, praefectus m�rum y pont�fice m�ximo con lo que ten�a derecho a transmitir su cargo por herencia, que confi� a Octavio. La rep�blica hab�a terminado.
C�sar utiliz� sus poderes para realizar una reestructuraci�n total del Estado. Debilit� al Senado quit�ndole la potestad de declarar la paz y la guerra, y la custodia del tesoro p�blico. Tom� medidas populistas para arrinconar a la aristocracia, como la paridad jur�dica entre los ciudadanos. Se hac�a llamar divus y pidi� al Senado el t�tulo de rey fuera de Roma. Pero C�sar fue asesinado en el 44 a.C., cuando se iba a votar la cuesti�n.
Tras la muerte de C�sar, el Senado intenta recupera el poder. Estall� una guerra civil entre la Rep�blica, con Bruto; y los seguidores de C�sar, con Marco Antonio al frente. Octavio fue elegido por el Senado para hacer la guerra a Marco Antonio. Durante la guerra mueren los c�nsules. Octavio presenta su candidatura, pero al ser rechazada toma Roma; y se proclama C�nsul. Pero sus escasos apoyos no le permiten gobernar solo y se al�a con Marco Antonio y L�pido formando un segundo triunvirato. Esta vez no secreto sino legal, y con imp�rium, lo que les permiti� dictar leyes y nombrar magistrados. Las tensiones entre los triunviros degeneran en guerras, de las que sale victorioso Octavio ante Marco Antonio, pero como defensor del r�gimen republicano.
Octavio no pod�a hacerse rey, pero el Senado estaba desacreditado. Octavio hizo que el Senado le concediese poderes suficientes para ser jefe del Estado: el princes. En el 27 a.C. abandon� sus poderes, pero tras las s�plicas del Senado acept� el gobierno de las provincias no pacificadas. Esto le confer�a imp�rium, y el Senado le concedi� el t�tulo de augusto (el t�tulo de imperator se lo otorgaron sus tropas y ser�a el utilizado, preferentemente, por sus descendientes). Se consolidaron as� dos tipos de provincias: las senatoriales y las imperiales. Las senatoriales gobernadas por el Senado y que pagaban al erario, y las imperiales gobernadas por el emperador y que pagaban al fisco. Las ciudades ten�an un r�gimen jur�dico diferente. En el 23 a.C. desmonta una conjura contra �l y tras ello hace que su imp�rium es extienda a todas las provincias y a la misma Roma. Octavio fue due�o del Estado. Asumi� el cuidado de los servicios esenciales: v�as p�blicas, polic�a, aprovisionamiento, etc. Para ello cre� una burocracia funcionarial especializada. L�pido, que hab�a estado apartado, muere en el 12 a.C. y se le conceden a Octavio sus t�tulos.
Al asumir las magistraturas republicanas Octavio no daba la imagen de rey, pero ten�a poderes absolutos. Todos los poderes se le conceder�n en virtud de su auctoritas, que le reconoce el Senado por su carisma, gracias a su habilidad pol�tica. Octavio pacific� el imperio y en el 29 a.C. cerr� las puertas del templo de Jano proclamando la �paz romana�. En el a�o 2 a.C. el Senado le nombra p�ter patriae, y tendr� el benepl�cito divino. El t�tulo imperial se hizo hereditario.
Hubo varias, dinast�as como la de los Julios-Claudios, los Flavios, los Antonios y los Severos. Periodos de anarqu�a como los a�os 235 al 284, en los que el ej�rcito quitaba y pon�a emperadores. Diocleciano, un emperador puesto por el ej�rcito, recuper� la autoridad moral y estabiliz� el Estado. Las continuas luchas por el poder imperial llevar�n a Roma a un per�odo de anarqu�a en el que se reconocer�n hasta cuatro emperadores: la tetrarqu�a.
Con la llegada del cristianismo (313) el emperador se comienza a titular d�minus, por influencia germ�nica, con lo que se rompe la tradici�n romana. El cristianismo se implanta como ideolog�a en toda la sociedad.
Octavio muere en el 14 y hereda el Imperio Tiberio. Se abre, as�, el periodo m�s largo de la historia de Roma, en la que el emperador es la figura central del r�gimen. Tendr� los t�tulos de c�sar, imperator, princes, augusto y otros.
Ten�a poder absoluto, y asum�a alguna magistratura. Pose�a amplios recursos econ�micos, procedentes de las provincias imperiales y su patrimonio personal. Y ten�a derecho a nombrar a su sucesor, aunque deb�an estar apoyados por el ej�rcito, que en �pocas de anarqu�a quitaba y pon�a emperadores. Los sucesores tendieron a divinizarse, incluso en vida, seg�n el culto a los muertos.
El Senado contin�a funcionando como en la rep�blica, pero su poder va decreciendo alarmantemente. Da al r�gimen una imagen de legalidad aunque no tiene ninguna autoridad.
Las continuas purgas de senadores hacen de �l una instituci�n sin oposici�n al emperador. Sus miembros pertenecen a una oligarqu�a que tiene el favor del emperador, ya que es �l quien controlaba el acceso al Senado.
Las asambleas del pueblo perdieron toda relevancia. Te�ricamente mantuvieron su funci�n electoral pero no elaboraba las listas de candidatos.
Las magistraturas republicanas se mantuvieron, pero perdieron sus funciones y su importancia pol�tica, al estar sometidas al emperador, que era quien las nombraba.
Los funcionarios imperiales fueron los que administraron el r�gimen. Tuvieron a su cargo el gobierno. Eran nombrados por el emperador y sus facultades depend�an de lo que este quisiera ordenarles, y por un tiempo indefinido; por esto cesan con la muerte del emperador. Reciben un salario.
Los
m�s importantes tienen el nombre de prefectos. El prefecto pretoriano es el
jefe de la guardia personal, el prefecto urbi fue el representante del
emperador en la ciudad y el jefe de la polic�a, el prefecto vig�lium se ocupaba
del orden p�blico, y el prefecto annonae
se encarg� del
aprovisionamiento.
De rango inferior fueron los procuradores, encargados de las m�s variadas funciones.
El Cons�lium Pr�ncipis, o Consejo Imperial, es uno de los �rganos de gobierno m�s importantes. Estuvo integrado por personas de confianza del emperador.
Actuaba en toda clase de asuntos como la administraci�n de justicia, cuestiones militares, pol�tica exterior e interior, finanzas, etc.
La Canciller�a Imperial se ocup� de todos los asuntos privados que deb�a resolver el emperador. Atendi� la correspondencia, el archivo, los sellos, la secretar�a privada, la administraci�n, etc. La cercan�a al emperador les dio mucha influencia pol�tica.
Los pueblos germ�nicos ven�an acosando las fronteras del Imperio romano desde el siglo I. Eran pueblos n�madas o semin�madas con una sociedad estratificada: nobles, libres, libertos y esclavos. El rey se eleg�a entre un miembro de las familias nobles. Los hombres libres juraban fidelidad personal al jefe, y esta era la base de su poder. El contacto con los romanos hizo que estos pueblos comenzasen a comerciar y a civilizarse, y en el siglo II terminaron por confederase para luchar contra los romanos. Sin embargo, mientras el poder de Roma fue s�lido, no supusieron m�s que una molestia. Pero a mediados del siglo III la situaci�n pol�tica en Roma era ca�tica; incluso lleg� a haber cuatro emperadores simult�neamente. Los pueblos germ�nicos, francos y alamanes, hicieron incursiones destruyendo los campamentos y las ciudades romanas hasta el norte de �frica. Debido a estas incursiones se amurallaron las ciudades, lo que contribuy� a que decayese la calidad de vida en ellas. Sin embargo, estas no pasaron de ser unas incursiones de rapi�a, m�s que invasiones, ya que no pudieron asentarse en el territorio. M�s importancia tuvo la infiltraci�n pac�fica. Muchos germanos se establecieron como colonos en el territorio del Imperio, en las ciudades como siervos y en el ej�rcito como soldados, llegando a ser la guardia personal del emperador, que con el tiempo estuvo en sus manos. Esto romaniz� muchos las costumbres de los pueblos b�rbaros, que llegaron a adoptar el lat�n como lengua, la religi�n romana y la moneda. Pero, tambi�n, entre los romanos se empezaron a introducir costumbres b�rbaras, como la fidelidad la jefe. En el a�o 313 el cristianismo se convierte en la religi�n oficial del Imperio y los pueblos germ�nicos comienzan a cristianizarse. En el 330 Roma tiene una nueva capital: Constantinopla. La crisis dentro del Imperio es absoluta.
Entre las causas que se han invocado para el comienzo de la invasi�n germ�nica (no suficientemente explicadas) est�n: el empeoramiento del clima en el norte, la explosi�n demogr�fica de los pueblos b�rbaros, el nomadismo de estos, y la presi�n de los pueblos asi�ticos, hunos sobre todo (que llegaron a invadir el Imperio). Entre las causas de su triunfo est�n: la superioridad militar, el establecimiento anterior de poblaci�n germ�nica y la crisis de las instituciones pol�ticas romanas.
Las
grandes invasiones comenzaron en el 401, con la irrupci�n de los v�ndalos.
Luego llegaron los visigodos, en el 403, los suevos, en el 406, los burgundos,
en el 409, y en el 410 los visigodos de Alarico saquean Roma. Esta vez las
invasiones no fueron simples razias, sino que los saqueadores se asentaron en
el territorio: los suevos en la Gallaecia
, los visigodos
en Hispania, los francos en Galia, los ostrogodos en Italia, los brugundios en
los Alpes, los v�ndalos en Mauritania, etc. La crisis pol�tica romana era tal
que los visigodos llegaron a combatir en nombre el Imperio romano. En el 476 el
Imperio romano hab�a sucumbido en Occidente, aunque se mantendr�a en Oriente,
donde la capital era Constantinopla. Sin embargo, subsistieron algunas
instituciones como la Iglesia y el papado que fue el v�nculo de continuidad, y
legitimidad, entre el Imperio y los nuevos reinos. Pero el Estado hab�a desaparecido
ante los v�nculos de fidelidad personal que estructuraban la sociedad
germ�nica. A pesar de la aparente rapidez con que se suceden los hechos, el
proceso de desmoronamiento del Imperio romano no fue cosa de un d�a, ni
siquiera de una generaci�n.
Las mayores contribuciones que Roma ha hecho a la cultura han sido el derecho y el lat�n, origen de muchas lenguas modernas, y de muchas palabras en lenguas no rom�nicas. Durante la rep�blica, y tras la conquista de Grecia, la cultura romana sufre una profunda transformaci�n, caracterizada por la introducci�n de la civilizaci�n helen�stica, no la griega cl�sica, en la mentalidad romana. Entre las clases acomodadas la educaci�n est� en manos de los griegos.
As�, entran en Roma las �ltimas tendencias de la filosof�a griega, como los estoicos de la mano de Panecio y Posidonio. Historiadores griegos como Polibio, Estrab�n y Plinio. Los mayores fil�sofos romanos ser�an Cicer�n, Horacio, S�neca, Epicteto y Marco Aurelio. En Alejandr�a destacan Plotino y Ammonio Saccas. Y ya en el siglo III Alejandro de Afrodisisa, Simplicio, Ammonio, Juan de Fil�pono, etc. Todos ellos comentaristas de los grandes fil�sofos griegos.
Destacaron matem�ticos como, Papo, Te�n de Hipat�a en Alejandr�a, Nic�maco de Gerasa, Boecio y Diofanto en Roma; m�dicos como Her�filo y Erasistrato en Alejandr�a, Asclep�ades, Aulo Cornelio y Galeno en Roma; y ge�grafos como Pomponio Mela y Claudio Tolomeo, el m�s influyente de la antig�edad.
En la literatura tuvieron gran importancia las letras griegas. Se tradujo mucho del griego. Pero destacaron Andr�nico, Nervio, C�sar, Plauto, Terencio, Enio, Virgilio, Lucrecio, etc.
BIBLIOGRAF�A
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