VOLVER A LISTADO DE TEMAS

VOLVER A EDUCAJOB

Tema 13. Jap�n y el �rea del Pac�fico: desarrollo industrial y comercial

1. El entorno f�sico

     Jap�n es un archipi�lago volc�nico situado en el extremo oriental del continente asi�tico. Se extiende desde los 23� 30� N hasta los 45� 30� N y entre los 131� E y los 146� E. Comprende 3.400 islas de muy variado tama�o, por lo que tiene una superficie total de unos 378.000 Km2. Las cuatro islas mayores: Hokaido, Honshu u Hondo o Nip�n, Shikoku y Kyushu, suman el 97% del territorio.

     Jap�n se sit�a en la zona de contacto entre las placas del Pac�fico, Filipinas y Euroasi�tica. Es, pues, una zona azotada frecuentemente por los terremotos y el vulcanismo activo.

     El 26% del territorio japon�s es volc�nico. De todos los volcanes que hay 180 aparecieron durante el cuaternario y 60 entraron en erupci�n en �pocas hist�ricas. S�lo la costa del mar de Jap�n se salva del vulcanismo activo. El Fujiyama, con sus 3.778 m, es el volc�n m�s alto del Jap�n y un s�mbolo nacional. La mayor concentraci�n de volcanes se encuentran en la Fosa Magna.

     Jap�n, por su posici�n, tiene un clima con veranos calurosos y h�medos e inviernos fr�os, frecuentemente con precipitaciones abundantes en forma de nieve. Est� dominado por las masas de aire tropical mar�timo, procedentes del oeste del anticicl�n hawaianoPronunciado /hauaiano/ con hache aspirada, y las masas de aire polar continental y �rtico. Tokio puede tener temperaturas veraniegas propias de los climas tropicales e invernales propias de latitudes templadas.

     La abundancia de lluvias en el clima permite la existencia de una exuberante vegetaci�n arb�rea que cubre todo el pa�s, incluso las monta�as.

     La mayor parte de la superficie de Jap�n es monta�osa. Las llanuras se encuentran en la costa y ocupan tan s�lo un 15% del territorio. Es en estas llanuras donde se concentra la mayor parte de la poblaci�n y las actividades econ�micas. El car�cter monta�oso del territorio dificulta las comunicaciones por el interior.

2. Apuntes hist�ricos

     Jap�n fue una sociedad cerrada a las influencias extranjeras durante 230 a�os, desde el decreto de reclusi�n de 1638 hasta la restauraci�n del poder imperial y la revoluci�n meij� que comenzar� en 1868.

     Hacia 1600 el sog�n Tokugaua consigui� someter a dominio feudal a todo el Jap�n, pero no era el emperador leg�timo sino s�lo un se�or feudal: un samurai.

     En 1868 el emperador de Kioto restaura el poder imperial derribando al sog�n y creando la dinast�a meij�. La dinast�a pretende modernizar la naci�n a la manera de los pa�ses capitalistas europeos de la �poca. Construye un modelo de Estado liberal de estilo occidental. En 1885 se forma un gabinete de gobierno al modo prusiano, en 1889 el emperador concede una constituci�n y convierte su imperio en una monarqu�a constitucional. El Estado se conforma con una estructura bicameral: el Congreso o Shugi-in  y la Dieta o Kokai; y habr� un Gobierno o Sangi-in.  En 1890 se realizan las primeras elecciones libres. Todo ello es un regalo imperial que tiene como objetivo modernizar el pa�s y crear un imperio colonial al estilo europeo.

     Durante todo el per�odo los samurais van perdiendo sus privilegios y se instalan en el Jap�n las costumbres occidentales, como en la manera de vestir, con lo que se borra, a golpe de decretos, la apariencia de la divisi�n de clases y estamentos.

     A pesar de todo, en Jap�n a�n no hab�a una sociedad de clases, ya que no hab�a habido una revoluci�n industrial. Este hecho condicionar� la sociedad hasta nuestros d�as. Sin embargo, la diferencia entre samurais y comunes era cada vez menor, a fuerza de decretos. Nacen los partidos pol�ticos, a semejanza de los europeos y con el impulso de la ilustraci�n francesa.

     En 1877 se crea el yamagata o servicio militar obligatorio, con lo que se forma un ej�rcito fuerte y nacionalista, y que se pone en manos de un proyecto expansionista e imperialista. Pero la potencia militar de la �poca se fundamenta en la industria, y para tener un ej�rcito fuerte hace falta tener una industria que fabrique las armas. El militarismo ser� el origen de la industria japonesa.

     Jap�n se desarrolla, en principio, por el impulso del Estado, que pretende abastecer a su ej�rcito de productos industriales, pero, luego, las empresas privadas tomar�n el relevo, mientras las costumbres se occidentalizan. Esta dicotom�a entre impulso del Estado e iniciativa privada ser� una constante en la econom�a japonesa, hasta nuestros d�as.

     El crecimiento econ�mico de Jap�n y su nuevo Estado occidental le llev� a una pol�tica imperialista sobre las regiones de su entorno: Corea, China, sobre todo Manchuria, e incluso sobre las regiones orientales del Imperio ruso, que hab�a llevado el Transiberiano hasta Vladivostok (1891-1904). En 1904 Rusia y Jap�n inician una guerra por el control de la zona; que ganar� Jap�n y supondr� en Rusia el inicio del ciclo revolucionario. En la d�cada de los 90 del siglo XIX Jap�n invade toda la zona; y mantendr� el control indiscutible tras la primera guerra mundial, aunque con el rechazo de chinos, coreanos y rusos.

     El apogeo del militarismo llega durante los a�os 30 y la segunda guerra mundial, en la que se invade Manchuria y gran parte de China, y se lanzan por el Pac�fico invadiendo Filipinas, Indochina e Indonesia; toda una amplia regi�n que le garantizaba las materias primas para su industria, que le faltaban en su territorio. Se enfrenta en el Pac�fico a EE UU en una guerra de desgaste. Al finalizar el conflicto Jap�n est� totalmente arruinado y sometido, tras una larga contienda y dos bombas at�micas sobre su territorio.

     Tras la guerra Jap�n queda bajo la tutela de Estados Unidos. Se impulsa la econom�a capitalista. Se le concede una nueva constituci�n, m�s acorde con la nueva mentalidad, creando una monarqu�a parlamentaria en la que el emperador era el jefe del Estado pero no ten�a poderes ejecutivos. Adem�s, se imponen acuerdos comerciales preferentes con Estados Unidos, pero que eran tambi�n ventajosos para Jap�n, ya que se permiti� la trasferencia de tecnolog�a, a ra�z de la guerra de Corea, y la industria japonesa se puede modernizar casi en su integridad; lo que le permiti� obtener ventajas comparativas, ya que pose�a una industria m�s moderna, y una mano de obra trabajadora, preparada, barata y sumisa. En estas condiciones Jap�n lleg� pronto a ser la segunda potencia dentro de los pa�ses capitalistas.

3. El asentamiento humano

     La ocupaci�n humana de Jap�n es relativamente tard�a. Apenas hay yacimientos paleol�ticos. Los primeros restos de importancia que encontramos son ya neol�ticos. Se considera como japoneses oriundos a la cultura yayoi, de origen mongoloide, que introdujeron la agricultura del arroz y los metales.

     Pero el sistema tradicional de cultivos se organiza hacia el siglo VIII: el sistema jori. En esta pr�ctica se establece, por ley, la restituci�n peri�dica de las tierras entre los campesinos, cada seis a�os. Se asignan las parcelas, que son rectangulares y todas de igual tama�o, independientemente de su productividad. Cada parcela est� delimitada por caminos o canales de riego. Se trata de un openfieldPronunciado /ópenfield/ generalizado. Esto da un paisaje rural organizado en campos de arrozales regulares, en las tierras llanas; en contraposici�n con las tierras de secano que se sit�an a continuaci�n. Tras ellas encontramos las pendientes cubiertas de bosques. Es en la tierra de secano, que peri�dicamente se queda en barbecho, donde pasta el ganado. Aunque, no es muy intensa la integraci�n de la ganader�a y la agricultura. Sin embargo, el sistema jori no estuvo implantado en todo el territorio, sino s�lo en las llanuras centrales. Las parcelas no son muy grandes, entre 5 y 10 �reas. Las m�s grandes son las granjas, seguidas de las parcelas de secano, y las m�s peque�as son los arrozales intensivos.

     Los campos est�n abiertos, sin embargo, las casas suelen estar rodeadas de �rboles para defenderlas del viento. En el sur encontramos, en su lugar, muros de sometimiento en las pendientes, de piedra seca.

     Las tierras de cultivo suelen dar dos cosechas, una en verano y otra en invierno, de arroz y soja por ejemplo. El poco espacio llano disponible ha obligado a practicar una agricultura intensiva.

     En general, el h�bitat rural es agrupado, aunque tambi�n se da el disperso. El sistema jori facilita el h�bitat agrupado, aunque no en exclusiva. Domina en las tierras llanas del viejo Jap�n y en las zonas de ocupaci�n reciente. De todas formas, el h�bitat rural agrupado no suele ser denso y encontramos peque�os pueblos cada pocos kil�metros. Lo m�s com�n es que el plano del pueblo sea irregular, aunque los m�s modernos presentan un plano regular.

     Las casas tienen varias dependencias y est� rodeadas de una hilera de �rboles m�s o menos continua. Con frecuencia, los pueblos se suceden unos a otros sin que haya un n�cleo central claro. Las parcelas se disponen perpendicularmente a lo largo de los caminos, prolongando hacia el interior el frente de la casa.

     Es de destacar que, tambi�n, hay pueblos m�s comerciales de casas apretadas y estilo urbano. El campo japon�s est� muy urbanizado.

     Las ciudades japonesas tienen su origen en la Edad Media, pero se desarrollan en la �poca meij�. A principios del per�odo meij� s�lo cinco ciudades ten�an m�s de 100.000 habitantes: Kioto, Edo (Tokio), Nagoya, Osaka y Kanazaua. Estas son las grandes metr�polis actuales, centro de algunas de las conurbaciones m�s grandes del mundo. Tokio es la ciudad m�s grande del mundo con sus 24.000.000 de personas.

3.1. La red urbana

     La red urbana tiene dos grandes megal�polis, formadas por dos grandes conurbaciones: Osaka, Kobe y Kioto, que forman la conurbaci�n de Kinki (15.000.000 de habitantes); y Tokio y Yokohama que forman la conurbaci�n de Kanto (33.000.000 de habitantes), donde encontramos, pr�cticamente, un continuo urbano. Estas conurbaciones tienen grandes puertos que les sirven.

     Nagoya es un centro regional completo con uno de los puertos m�s importantes del mundo aunque no llega al tama�o de las grandes conurbaciones: 4.000.000 de habitantes.

     Tras estos grandes centros se encuentran las ciudades sat�lites e industriales con alrededor de un mill�n de habitantes, como Hiroshima, Sendai, Kauasaki, Amagasaki, Kitakyushu, etc. Algunas de estas ciudades son centro de su regi�n. Las ciudades de Fukuoka y Saporo est�n especializadas en el terciario superior, y son centros bancarios y de bolsa de primer orden mundial.

     La tercera clase de ciudades est� formada por las capitales de ken (provincias), con 200.000 habitantes e influencia s�lo en su ken. Todav�a hay un cuarto escal�n formado por las ciudades especializadas, mineras o textiles, y los peque�os centros comerciales locales, muy numerosos. En muchos de estos centros la actividad agr�cola es destacada. Tras ellos est� el mundo rural.

     Las ciudades est�n situadas en las llanuras aluviales y en las antiguas plataformas de abrasi�n junto a las costas. La ciudad tradicional presenta un plano ortogonal. Muchas de ellas tienen puerto, aunque no todas tienen un puerto industrial y remozado. Las grandes megal�polis son ciudades modernas con grandes edificios, pero la ciudad tradicional es de casas bajas en las que sobresalen algunos templos. Se trata de una aglomeraci�n de casas unifamiliares de madera. Una curiosidad es que la ciudad medieval es m�s regular que el ensanche de la era meij�, ya que este se hizo respetando los antiguos caminos rurales. Las aceras son escasas: los peatones se refugian tras los postes y se�ales. La ciudad tradicional japonesa no tiene mucho colorido, si exceptuamos algunos carteles luminosos. Claro que la vida moderna ha modificado profundamente este modelo general y hoy en d�a apenas se distinguen de las europeas, m�s que en sus barrios m�s antiguos. Adem�s, los terremotos y los cataclismos destruyen con cierta frecuencia las ciudades, y las reconstrucciones se hacen con criterios m�s occidentales, aunque no han perdido su car�cter. Los rascacielos no son frecuentes ya que en general han estado prohibidos debido al peligro que suponen durante los terremotos. S�lo algunos centros comerciales de las grandes ciudades y las antenas de televisi�n son edificios altos.

     La casa tradicional es uno de los elementos m�s ex�ticos de Jap�n. Est� construida con madera, abundante en el bosque japon�s, de planta cuadrangular y con varias edificaciones exentas, diferenciadas funcionalmente. Entre las edificaciones encontramos jardines y patios. Sin embargo, esta casa no se remonta a tiempos lejanos, muchos elementos son relativamente modernos, como las esteras o tatami. Las maderas forman el techo, el suelo y el entramado, pero las paredes son muy fr�giles, cumplen m�s una funci�n de cierre que de muro. Los tabiques interiores se reducen a un panel de papel vegetal trasl�cido y corredizo. Los muebles son escasos, ni mesas, ni sillas, ni camas. Esta t�cnica de construcci�n es, en general, de �poca meij�. El plano de la casa es aleatorio, ya que las paredes m�viles permiten cambiarlo. Sin embargo, el piso se divide en varios escalones que lo elevan unos cent�metros. Es costumbre estar descalzo en casa, o con sandalias de madera. Las habitaciones est�n poco o nada especializadas. Esta casa aparece incluso en los barrios antiguos de las ciudades.

     La casa tradicional japonesa est� muy extendida por todo el pa�s, tanto en las regiones c�lidas del sur, como en las fr�as del norte. Esto le impide una adaptaci�n real al medio, ya que es fruto, b�sicamente, de la moda. Est� mal adaptada al clima, ya que es fr�a en invierno y calurosa en verano. No resiste los tifones ni los terremotos, ni si quiera la lluvia y la nieve o la humedad, y el fuego es un mal end�mico, pero es muy barata y f�cil de construir, o lo era cuando los bosques eran abundantes.

4. Poblaci�n

     Jap�n tiene unos 130 millones de personas lo que supone una densidad de m�s 336 h/km2, una de las m�s altas del mundo. Es una de las regiones con mayor densidad del planeta. Adem�s, debemos de tener en cuenta que la mayor parte del pa�s est� despoblado, lo que hace aumentar las concentraciones a m�s de 2000 h/km2.

     La fecundidad siempre ha sido muy alta y su mortalidad muy baja, por lo que pas� r�pidamente la transici�n demogr�fica, sin grandes problemas, y adem�s acompa�ada de un desarrollo industrial acorde. Tras la segunda guerra mundial la natalidad cae en picado y se completa un ciclo que le llevar� al modelo demogr�fico moderno. El aumento de la poblaci�n se debe, b�sicamente, al crecimiento vegetativo, las migraciones son marginales. El desarrollo econ�mico ha sido m�s r�pido que el de su poblaci�n, que hoy en d�a tiene claros s�ntomas de envejecimiento.

     La distribuci�n de la poblaci�n es muy irregular. La mayor parte del pa�s est� despoblado. La gente se concentra en las llanuras costeras y sobre todo en el sur, en torno a las grandes megal�polis. En total 1/6 de la superficie. Esta concentraci�n fue posible porque durante los primeros a�os de la era meij� hubo un aut�ntico �xodo rural del campo a los nuevos centros industriales. La poblaci�n urbana supone un 77% del total.

     Los japoneses se ocupan principalmente en el sector terciario, con m�s del 58% de la poblaci�n activa. Detr�s sigue la industria, un 34% y la agricultura un 6%, aunque es importante el impacto de la agricultura a tiempo parcial. Los empleos son de calidad y estables. El paro afecta a un porcentaje escaso de la poblaci�n activa: un 3%.

5. Estructura econ�mica

     La econom�a japonesa se ha debatido, desde el principio, entre el impulso de la iniciativa p�blica y la privada. El peso de las inversiones ha cambiado de signo seg�n la coyuntura econ�mica, o si determinados sectores se consideran o no estrat�gicos. Los japoneses no han tenido la obsesi�n liberal de que el gobierno no interviniese en la econom�a.

     El sector empresarial japon�s est� muy bien estructurado aunque con una cierta polaridad entre las grandes y las peque�as empresas. El 40% de los trabajadores est�n empleados por empresas con menos de 10 trabajadores, mientras que s�lo un 25% del proletariado est� empleado en compa��as de m�s de 100 trabajadores.

     Las peque�as empresas son subsidiarias de las grandes compa��as, ya que se dedican a la fabricaci�n de componentes para los productos de estas. No obstante, algunas peque�as firmas, que se dedican principalmente al textil, son independientes. Existen multitud de constructoras de maquinaria y de servicios industriales. Normalmente, las peque�as empresas que facilitan componentes para las grandes compa��as est�n asociadas, con el fin de poner unas normas est�ndar en la fabricaci�n de los mismos, y as� no depender en exclusiva del contrato con una gran empresa. Esto les da cierta independencia, aunque la norma es la fidelidad entre compa��as.

     No obstante, la producci�n mayoritaria para el mercado est� dominada por las grandes empresas. S�lo en el textil se observa una mayor fragmentaci�n. Sin embargo, la tendencia es a la concentraci�n y a la absorci�n de las peque�as empresas por las grandes.

     En el comercio la dispersi�n es mayor y aunque dominan las grandes firmas subsisten las peque�as y medianas, sobre todo si son especializadas. El consumo interno es la base de la econom�a japonesa.

     La concentraci�n es mayor en el sector financiero. Los zaibatsu son las grandes empresas financieras, y los grandes bancos que en ocasiones pueden llegar a mover presupuestos mayores a los de muchos pa�ses desarrollados. Los zaibatsu son clanes familiares que dominan la mayor�a de las acciones de un holdingPronunciado con hache aspirada , a trav�s de las que controlaban un numeroso grupo de empresas de un mismo sector o de varios. Son zaibatsu importantes: Mitsui, Mitsubishi, Itochu, Maribeni y Sumitomo, todas ellas manejan un capital de m�s de 150.000 millones de euros. Al final crear�n grandes bancos y compa��as de seguros. El origen de los zaibatsu es muy diverso y puede remontarse a la Edad Media. Fueron fundamentales en el triunfo de la era meij� y la modernizaci�n de Jap�n, pero tambi�n en el desarrollo y financiaci�n de la guerra. Tras la segunda guerra mundial fueron disueltos por los estadounidenses en funci�n de las leyes antimonopolio, pero no tardaron en reconstruirse, con gran potencia, bajo la nueva legislaci�n, y a pesar de las leyes antitrust. Los nuevos zaibatsu son modernas empresas financieras y plenamente capitalistas, aunque con un car�cter menos familiar, que no les falta. Estos zaibatsu tienen una pol�tica expansiva agresiva y no s�lo sobre las empresas que controlan un determinado producto, sino que se han diversificado en varias ramas. La ley se elude gracias a la pasividad, o complacencia, de las autoridades y la creaci�n de un complejo sistema de asociaciones y empresas subsidiarias, y por medio de operaciones de �ingenier�a financiera�. La guerra de Corea suaviz� el control estadounidense y algunos de ellos se recuperaron.

     El papel del Estado siempre fue intenso. La Administraci�n meij� favoreci� activamente la creaci�n de empresas e infraestructuras, a trav�s de una pol�tica de obras p�blicas. El Estado act�a siempre que faltan capitales en alg�n sector. Aunque proclaman la libertad de empresa, la econom�a est� intervenida, y hasta planificada, por medio de una serie de indicaciones m�s o menos flexibles que las compa��as se comprometen a conseguir. Esta planificaci�n es responsabilidad de un organismo central dependiente del gobierno. Se elaboraron planes en 1948-52, 1956-60 � 1961-70. Adem�s, tambi�n hay planes que afectan a determinadas regiones, y est�n encaminados a evitar la congesti�n de la concentraci�n industrial y urbana.

     El crecimiento de la econom�a japonesa ha sido espectacular. Ha llegado a superar el 10% anual durante los a�os 60 y 70. Este aumento se debe, ante todo, al incremento del consumo interno, que absorbe hasta el 89% de la producci�n nacional. La exportaci�n, a pesar de la sensaci�n que produce en los pa�ses desarrollados la invasi�n de productos japoneses baratos y de calidad suficiente, no supone para ellos m�s que un 11% del consumo. Este extraordinario aumento del gasto interno es posible gracias a las altas tasas de ahorro. Pero, adem�s, es preciso establecer una pol�tica antiinflacionista por medio de un mercado protegido. La inflaci�n no supera el 0,5 anual.

5.1. La agricultura

     La agricultura tradicional es de tipo asi�tico meridional: intensiva de arroz y por inundaci�n, sistema jori. Pero con el tiempo cobran importancia los �rboles frutales y la ganader�a. Ocupa a muy poca poblaci�n activa, un 6% aproximadamente y supone menos del 3% del PIB. Actualmente no es suficiente para atender las necesidades alimenticias de la poblaci�n. En este terreno Jap�n no es autosuficiente, y deben recurrir a la importaci�n los productos alimenticios, suponen el 23% de las importaciones.

     La superficie media por explotaci�n es de 1 ha, lo que significa que domina el minifundio. Pero esto puede ser enga�oso ya que es muy grande el impacto de la agricultura a tiempo parcial con explotaciones muy peque�as. Las explotaciones est�n muy capitalizadas, son de propiedad privada y dominio �til directo.

     La superficie agraria �til es s�lo en 14% del total. En ella encontramos dos tipos de cultivo bien diferenciados: el cultivo de regad�o por inundaci�n, con el arroz como especie principal; y los campos de secano con cereales panificables y soja. En las regiones favorables, los campos inundados pueden dar dos o m�s cosechas al a�o. Frecuentemente, se secan en invierno y en ellos se cultivan hortalizas. Los campos de secano tienen que pasar barbecho durante un a�o.

     La ganader�a es subsidiaria de la agricultura y est� integrada en el sistema agr�cola tradicional. Est� muy desarrollada la agricultura sin tierra, las granjas proliferan en las inmediaciones de las metr�polis. Son muy pocas las tierras dedicadas a forrajes.

     En la actualidad se comercializa toda la producci�n, lo que convierte a las explotaciones en aut�nticas empresas que sirven al mercado y trabajan para las compa��as que comercializan los productos. Sin embargo, las ganancias en el campo son altas gracias a las t�cnicas de la revoluci�n verde, que se utilizan de manera masiva, y a la poca poblaci�n activa que ocupa; de ah� que est� muy extendida la agricultura a tiempo parcial.

5.2. La pesca

     La pesca es uno de los sectores econ�micos m�s importantes de Jap�n. Es la actividad primaria que m�s contribuye al PIB. Jap�n dispone de buenos caladeros en el mar de China y en el mar del Jap�n (DonghaebadaPronunciado /dongjebada/ (donghae significa este y bada mar) o mar del Este) pero no se limita a ellos: su potente flota trabaja en todos los mares.

     Jap�n dispone de la flota m�s grande del mundo, que aporta el 60% de las prote�nas animales de la dieta japonesa. Est� organizada en empresas de grandes dimensiones, con enormes barcos que pescan en cualquier parte utilizando los medios m�s modernos. La pesca tradicional de bajura no falta, aunque es marginal.

     La industria pesquera japonesa est� muy capitalizada, hasta el punto de que tiende al cultivo marino, con grandes criaderos de todo tipo de especies: mariscos, algas, ciertos peces y hasta las perlas. El Estado est� muy interesado en mantener este sector.

     Los puertos m�s importantes est�n en el Pac�fico y no en el mar del Jap�n o el de China que est�n m�s volcados a la pesca tradicional. Nagasaki y Fukuoka, junto con los de las grandes metr�polis, son los centros pesqueros m�s importantes.

5.3. La energ�a

     El consumo de energ�a en Jap�n es muy alto, m�s de 6.895 de kw/h per c�pita. La mayor parte de la energ�a la consumen las grandes empresas.

     Jap�n tiene escasos recursos para obtener energ�a el�ctrica. La mayor parte de ella se obtiene del petr�leo, seguida de la nuclear, la hidroel�ctrica, el carb�n y las alternativas. Jap�n es el tercer productor de energ�a el�ctrica del mundo y la consume toda.

     En la producci�n de electricidad tiene una importancia decisiva para el Estado ya que es considerado un sector estrat�gico. El Estado ayuda a las empresas japonesas a introducirse en compa��as extranjeras.

     Los mayores consumidores de energ�a el�ctrica son: las industrias pesadas, las industrias ligeras y el gasto dom�stico. Es de rese�ar que el consumo de energ�a en Jap�n es cada vez m�s eficaz, gracias al uso masivo de maquinaria de bajo gasto. Esto es vital para el desarrollo de Jap�n.

     Jap�n no produce petr�leo, en realidad es uno de los pa�ses que menos recursos tiene para producir energ�a el�ctrica, por lo que lo ha de importar masivamente. Adem�s, el petr�leo es vital para el transporte. Jap�n importa petr�leo crudo y lo refina todo.

     La energ�a nuclear entr� tard�amente, debido a causas psicol�gicas, pero su bajo precio le ha hecho apostar fuerte por ella y hoy es el tercer productor de energ�a el�ctrica termonuclear del mundo.

5.4. La industria

     La industria es el segundo sector m�s importante de la econom�a japonesa: supone el 42% del PIB y ocupa la 35% de la poblaci�n activa.

     La industria hace su despegue en la �poca meij� con la intervenci�n estatal y el impulso militarista. La producci�n japonesa tiene muy poco que ver con la artesan�a tradicional. No se trata de la mecanizaci�n de los sistemas de manufactura tradicionales, sino de la asunci�n de la tecnolog�a europea para producir bienes similares a los de estos. Ello les lleva a imitar y a copiar los productos desde el principio, invirtiendo en la mejora de las m�quinas y con una mano de obra barata, r�pida, cualificada y sumisa.

     Jap�n carece de materias primas en cantidad suficiente para desarrollar su industria, por lo que debe recurrir a la importaci�n de casi todo. Para poder prosperar debe hacer productos elaborados de alto valor a�adido y tecnol�gicamente complejos, debe construir industrias ubicuas. La falta de materias prima le impuls� al colonialismo.

     Las industrias se concentran en el �ngulo sureste, entre la costa del Pac�fico y el mar del Jap�n. Las f�bricas se instalan en torno a grandes puertos, por lo que se tiende a la centralizaci�n. Sin embargo, desde los a�os 70 se observan tendencias de desconcentraci�n de la producci�n. Esta corriente beneficia a los pa�ses de su entorno que ofrecen ventajas fiscales y de mano de obra barata, y buenas comunicaciones con las grandes rutas del comercio internacional.

     La siderurgia es una de las principales industrias del Jap�n, sobre todo la siderurgia de transformaci�n. Se abastece de materias primas en los pa�ses ribere�os del Pac�fico y el �ndico. La construcci�n naval es una de las industrias m�s importantes, ya que tiene una gran tradici�n, pero destaca en la fabricaci�n autom�viles; que tienen precios competitivos; adem�s, son coches peque�os y de bajo consumo: ideales para la ciudad moderna y las clases medias de todos los pa�ses del mundo.

     La industria textil es tambi�n muy importante, y es la m�s vinculada a la tradici�n nipona. Se localiza en la costa del Pac�fico. Las industrias del textil est�n menos concentradas, y en general son empresas de peque�o y mediano tama�o.

    La industria dedicada a las altas tecnolog�as est� entre las m�s competitivas del mundo. Fabrica televisores, equipos de sonido, ordenadores y programas para ellos, sobre todo port�tiles, tel�fonos m�viles, etc.

     La industria japonesa tiene una gran capacidad de exportaci�n. Puede abastecer la demanda interna y poner en el mercado internacional productos a precios competitivos, unos productos de buena calidad o calidad suficientemente asimilable.

     Algunas de las empresas japonesas est�n entre las m�s importantes del mundo como Mitsui, Itochu y Mitsubishi, los tres grandes zaibatsu; pero tienen unas 30 empresas entre las 100 m�s grandes del mundo.

5.5. Comunicaciones

     La red de comunicaciones japonesa es muy densa y muy buena. Se crea, b�sicamente, en la �poca meij�, y conecta el pa�s por la periferia, fundamentalmente.

     La red ferroviaria es muy densa, y probablemente la m�s moderna del mundo. Transporta tanto mercanc�as como viajeros, de manera masiva. Es una de las m�s utilizadas del mundo.

     La red de carreteras tambi�n es muy tupida y moderna. Est� siendo remodelada casi continuamente, haciendo aut�nticos alardes de ingenier�a. La red de autopistas es particularmente densa.

     Tanto la red ferroviaria como la de carreteras est�n permanentemente congestionadas, a pesar de su densidad, y son claramente insuficientes para el tr�fico japon�s y las demandas de desplazamiento.

     La marina mercante es la segunda del mundo en importancia. Sirve, fundamentalmente, a la exportaci�n. Recala en los grandes puertos de las megal�polis y viaja por todo el mundo. Algunos barcos son aut�nticas factor�as flotantes.

     La aviaci�n es una de las m�s importantes del planeta, tanto interior como exterior. Casi todas las ciudades tienen su aeropuerto; muchos de ellos internacionales.

     La red de telecomunicaciones es una de las m�s densas y destacadas del mundo, y una de las m�s modernas. Abarca desde los peri�dicos a Internet pasando por todo tipo de cadenas de radio y televisi�n. Las telecomunicaciones sirven, fundamentalmente, a la sociedad japonesa y tienen muy poca influencia fuera de su pa�s.

     La intervenci�n del Estado a trav�s de los planes econ�micos ha sido fundamental para desarrollar una red de comunicaciones tan tupida y moderna como la japonesa.

5.6. El comercio exterior

     El comercio exterior es muy importante para Jap�n, tanto por las exportaciones como por las importaciones, y debido al tama�o de la econom�a japonesa est� presente en todo el mundo.

     Jap�n importa, sobre todo, materias primas, petr�leo en crudo y algunos bienes de consumo. El 22% son productos agr�colas, el 23% energ�ticos y el 9% minerales y metales. Sus principales proveedores son Estados Unidos y la Uni�n Europea, que suman el 51% de las importaciones, adem�s del sureste asi�tico.

     Jap�n exporta productos elaborados de alto valor a�adido y maquinaria de equipamiento, principalmente. Sus principales clientes son Estados Unidos, la Uni�n Europea y el sureste asi�tico.

     La balanza comercial es claramente favorable a Jap�n. El valor de las exportaciones ha aumentado espectacularmente, a�n descontando la inflaci�n. En 1970 rondaba los 19 mil millones de d�lares, en 1980 los 142 mil millones y en 1992 los 340 mil millones.

6. Los dragones del entorno asi�tico

     El desarrollo econ�mico del Jap�n se difunde por todo el �rea del Pac�fico gracias a la pol�tica de desconcentraci�n de las grandes compa��as. Estas empresas buscan mano de obra m�s barata para trabajos que requieren un grado de especializaci�n menor. Sin embargo, la poblaci�n de estos pa�ses necesita una cualificaci�n m�nima, que proporcionan las nuevas firmas. Adem�s, en estos pa�ses las empresas encuentran ventajas fiscales que no tienen en el suyo. No obstante, los centros de decisi�n siguen siendo japoneses, y est�n ubicados en Jap�n, lo mismo que los capitales.

     La desconcentraci�n empresarial les permite controlar el mercado, tanto de importaci�n como de exportaci�n, ya que tienen en sus manos los canales de comercializaci�n de los productos.

     Las industrias se localizan en las costas de los pa�ses y en aquellas ciudades que est�n bien situadas en las v�as del comercio internacional. Una gran empresa crea un importante impacto en la regi�n en la que se instala, no s�lo por la creaci�n de puestos de trabajo sino, tambi�n, por la necesidad de construir unas v�as de comunicaci�n, que generalmente faltan, y que pueden ser aprovechadas para el desarrollo aut�ctono. Adem�s, se eleva el nivel de instrucci�n de la poblaci�n, ya que por lo general es muy bajo y la empresa necesita fuerza de trabajo con una capacitaci�n m�nima. Sin embargo, todo esto depende de la pol�tica japonesa.

     Se han beneficiado de este fen�meno pa�ses como Taiw�nPronunuciado /taiuán/ o /taiguán/, Corea, Singapur, Malasia, Indonesia, Vietnam, etc., que son considerados como los �dragones� del sureste asi�tico. Todos ellos han pasado de ser pa�ses subdesarrollados a estar en v�as de desarrollo; y todo gracias a un crecimiento econ�mico espectacular durante los �ltimos 20 a�os: Taiw�n 8%, Singapur 7%, Malasia 7%, Indonesia 5%, Corea 10%, frente al 4% de Jap�n. Claro que no es lo mismo el 7% de Singapur que el 4% de Jap�n. No obstante, muchos de los productos que antes exportaba Jap�n ahora los comercializan estos pa�ses. Son productos de alto valor a�adido, de peor calidad que los japoneses, pero asimilables. En ocasiones tratan de evitar el prestigio de la marca. Corea tiene dos grandes firmas aut�ctonas: Daewoo dedicada al autom�vil y Sunkyong dedicada al petr�leo, entre las 50 empresas m�s grandes del mundo. Taiw�n es uno de los pa�ses m�s importantes en la producci�n de componentes para computadoras.

     El punto m�s d�bil de estas econom�as es su dependencia de los capitales de Jap�n y su producci�n, casi en exclusiva, para la exportaci�n. El consumo interno de todos ellos apenas a crecido, salvo en Corea.

BIBLIOGRAF�A

Pierre Gourou: �Asia�. Labor. Barcelona 1966

Max Derruau: �El Jap�n�. Ariel. Barcelona 1973

W. G. Beasley: �Historia contempor�nea de Jap�n�. Alianza. Madrid 1990

VV.AA.: �El estado del mundo 1994�. Akal. Madrid 1993

J. Mutel: �El Jap�n, 1: El fin del sogunado y el Jap�n meij�. 1853-1912�. Vinces Vives, Barcelona 1972

Luis Allen: �Jap�n: Los a�os de triunfo�. Nauta. Barcelona 1970