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Tema 65. Picasso, Dal� y Mir� en su contexto art�stico

1. Picasso y el cubismo

     El cubismo es el movimiento m�s significativo y transcendente de la historia de la pintura occidental desde el Renacimiento, por lo que tiene de ruptura con la est�tica cl�sica, el concepto de belleza y las nuevas formas de observar la naturaleza. Su visi�n del arte es tan radicalmente diferente que conmocion� todo el mundo del arte. A partir del cubismo, el concepto de arte y de belleza cambia radicalmente, nada se podr� hacer igual, y las obras anteriores se mirar�n de otra forma.

     Picasso est� en el origen de la creaci�n del cubismo y es su representante pict�rico m�s destacado. Pero tambi�n es su inventor te�rico, junto con Georges BraquePronunciado /yorchs brac/ y Juan Gris. Sus planteamientos son totalmente in�ditos en el arte. Crea un nuevo lenguaje pict�rico y est�tico que implica una nueva relaci�n entre el espectador y la obra de arte. El espectador no se puede quedar contemplando sin m�s la obra, sino que debe reconstruirla en su mente para poder comprenderla. La pintura es algo mental, el espectador interpreta la realidad seg�n las pautas que da la obra y se convierte en artista, en creador. La nueva est�tica se desliga completamente de la interpretaci�n o la semejanza con la naturaleza, lo que significa que la obra de arte tiene valor en s� misma, como medio de expresi�n de ideas. Esta desvinculaci�n de la naturaleza se consigue a trav�s de la descomposici�n de la figura en sus partes m�nimas, y pintadas de forma geom�trica. Esta descomposici�n no es casual, sino que est� muy estudiada y calculada, para permitir la recomposici�n mental de la figura.

     El cubismo es un arte creado, es un nuevo lenguaje y una nueva est�tica, un replanteamiento integral de la pintura y las artes pl�sticas. Hasta el momento, ni los m�s radicales fovistas se hab�an atrevido a romper con el lenguaje convencional y sensitivo que representaba, en mayor o menor grado, la naturaleza, desde los tiempos griegos. Pero el cubismo rompe con todo eso; es un arte mental no s�lo en las formas sino en la concepci�n de la obra. Para comprender un cuadro hay que pensarlo. Har� un replanteamiento de la obra de arte, de lo que son las formas, de la luz, la perspectiva, el movimiento, el volumen, el espacio, el color, etc. Todo ello exige del espectador un esfuerzo mental para reconstruir la figura, que no se observa a simple vista. En el cubismo no es el color, sino la l�nea la que crea la figura y compone el cuadro. Sus obras no son producto de la casualidad sino de un proceso de creaci�n meditado y consciente.

     El cubismo se pregunta, tambi�n, por los problemas del volumen y del espacio. Su ruptura con la tradici�n renacentista e impresionista es total, y busca un nuevo espacio pict�rico para sus formas. Una de las caracter�sticas del cubismo es su representaci�n en blanco y negro, consecuencia de su desvinculaci�n con la naturaleza e influido por la fotograf�a, para facilitar la lectura del cuadro. El cubismo se preocupa por la representaci�n del movimiento y por lo tanto del tiempo: de la cuarta dimensi�n. El tiempo cobra un nuevo significado tras la teor�a de la relatividad de EinsteinPronunciado /éinstein/. El cuadro cubista pretende representar, al mismo tiempo, todas las formas posibles de ver una figura, esto implica que el espectador est� obligado a mover los ojos para recomponer la figura. El color ceniza, el blanco y el negro, ayudan a la reconstrucci�n del cuadro. La cuarta dimensi�n est� en la mente humana, vemos el mundo con movimiento, con el paso del tiempo, y eso es lo que pretende captar el cuadro cubista.

1.1. Etapas del cubismo

     En el cubismo se distinguen, tradicionalmente, tres etapas o estilos: cezaniano, anal�tico y sint�tico.

     El cubismo cezanianoPronunciado /sesaniano/ se caracteriza por sus formas identificables, que son reducidas a formas geom�tricas puras. Se trata m�s de un protocubismo que una nueva est�tica.

     El cubismo anal�tico se caracteriza por la descomposici�n de la forma y de las figuras en m�ltiples partes, todas ellas geom�tricas. Su objeto es conocerlas, examinarlas y ordenarlas por separado. Es el cubismo m�s puro y el de m�s dif�cil comprensi�n. Es la aut�ntica la est�tica cubista, la creadora del nuevo lenguaje.

     El cubismo sint�tico se caracteriza por potenciar las partes m�s significativas de la figura, reduci�ndola a sus formas geom�tricas m�s puras. No es un cubismo simplificador, pero s� de m�s f�cil lectura. Est� altamente estructurado y se potencian las partes m�s significativas, o que se quiere resaltar.

     Tras la �poca cl�sica del cubismo aparecen tres escuelas: la Secci�n �urea (o Secci�n de Oro), que pretender� llevar las matem�ticas a la pintura de manera consciente, tanto en los ritmos como en las proporciones de la descomposici�n cubista; el orfismo es el cubismo colorista, un tanto evocador de sue�os extra�os, est� muy cerca de la abstracci�n pura; y por �ltimo est� el purismo de la BauhausPronunciado con hache aspirada que reaccion� contra los excesos del cubismo y vuelven a las formas simples y anal�ticas. Del cubismo surge una nueva t�cnica pict�rica: el colage, al pegar en los cuadro trozos de realidad que facilitan su lectura, tambi�n la inventa Picasso. Con el colage la palabra impresa entra a formar parte de la obra de arte. Pero el cubismo es, ante todo, la est�tica que da el paso definitivo hacia la abstracci�n pura.

1.2. Los cubistas

     Pablo Ruiz Picasso (1881-1973) es la gran figura central del cubismo, y uno de los grandes genios del arte universal. Su obra art�stica es muy extensa pero su nombre estar� siempre ligado al cubismo como su creador y su m�ximo representante. En 1907 pinta Las se�oritas de Avi��n, cuadro que marca el comienzo del cubismo. Otros cuadros cubistas son Mujer sentada en un sill�n, Mujer del abanico, La f�brica de Horta del Ebro, Cabeza de mujer, La muchacha de la mandolina, El aficionado, Retrato de Wilhelm UhdePronunciado /vílhelm ude/ con hache aspirada, Retrato de D. H. KahnweilerPronunciado /kanveiler/, Hombre con sombrero, Cabeza de muchacha, Naturaleza muerta con una silla de rejilla, Guitarra, Naturaleza muerta, estas tres �ltimas con colage, Las meninas y El Guernica.

     Georges BraquePronunciado /yorchs brac/ (1882-1963) es el otro gran creador del cubismo, m�s intelectual que Picasso. Se mantiene siempre fiel a la est�tica cubista. Son caracter�sticas sus naturalezas muertas: Naturaleza muerta en mesa de �rbol, Casas en el estanque, La Roche-Guy�n, El portugu�s, Ceret: los tejados, El hombre del viol�n, Viol�n y jarra, La mesa del m�sico.

     Juan Gris (1887-1927) es el tercer gran cubista. Sus composiciones tienen una firme estructura y un ritmo armonioso. Su cubismo es, fundamentalmente, sint�tico y coloreado. Comienza a poner a sus obras t�tulos intranscendentes. Composici�n, El fumador, Las tazas de t�, La celos�a, Vaso y paquete de tabaco, El lavabo.

     Como representantes de la Secci�n �urea tenemos a Marcel DuchampPronunciado /marsel dushamp/: Retrato de jugadores de ajedrez, Frenand Leger, que se caracteriza por dar volumen a los planos: J�venes en un interior, Desnudos en el bosque, Desnudos sobre fondo rojo, El hombre en la ciudad, Kasimir Mal�vich: El le�ador, y Piet Mondrian: Manzano en flor.

     Entre los m�s destacados del orfismo est�n Robert DelaunayPronunciado /delonay/ es su representante m�s destacado: La ciudad n�2, Ventanas sobre la ciudad n�4, una ventana, Campo de Marte: la torre Eiffel roja, Francis Picabia: Procesi�n en Sevilla, y FrantisekPronunciado /frántisek/ Kupka: Nocturno.

     Dentro del purismo est� Am�d�ePronunciado /amadé/ Ozenfant que es el representante m�s destacado: Naturaleza muerta, Vida, y Le Corbusier:Guitarra vertical.

     Muchos de estos pintores evolucionar�an hacia la abstracci�n pura y ser�n m�s conocidos por esa obra, lo que demuestra la vinculaci�n del cubismo con la abstracci�n pura.

1.3. La escultura

     El cubismo escult�rico tiene la misma est�tica que el pict�rico, y los mismos objetivos, pero trabaja en tres dimensiones. Sus esculturas se caracterizan por la intersecci�n de planos y vol�menes, y la descomposici�n de las formas. El cubismo descubre el hueco como elemento escult�rico, tanto la masa como el hueco sirven para la expresi�n pl�stica. Debido a la ausencia de color en la pintura la escultura se revela como una manifestaci�n art�stica especialmente valiosa. Se dedican a la escultura muchos de los pintores cubistas, Picasso: Cabeza, Mujer, Cabeza de toro, y George Braque: Mujer de pie.

     Entre los escultores cubistas destacan Alexandre Archipenko, (1887-1964) el gran escultor cubista: Torso negro, Cabeza, Estatuas de hierro del parque de la Universidad de Kansas City, Ossip ZadkinePronunciado /ósip zadkín/: Cabeza de mujer, Constantino Brancu�iPronunciado /brancusi/: La columna sin fin, Jacques LipchitzPronunciado /yacs lipshis/: Marinero con guitarra, Henri LaurensPronunciado /enrí lorens/: Mujer ante el espejo, Raymond Duchamp-VillonPronunciado /dushamp vilón/: Torso de hombre joven, Julio Gonz�lez: Mujer peinando sus cabellos, y Pablo Gargallo: El profeta, Bailarina, Estatua de Arlequ�n, el escultor cubista m�s destacado.

2. Picasso: vida y obra

    Pablo Ruiz Picasso es el gran genio del cubismo, y en buena medida su creador. Nace en 1881 en M�laga. En 1891 se traslada con su padre a La Coru�a y en 1895 a Barcelona, que est� viviendo el pleno modernismo, con Gaud� a la cabeza, y donde puede estudiar en la Escuela de Bellas Artes. Su formaci�n se completa entre Barcelona y Madrid.

     Picasso es un pintor precoz. Hacia 1900, cuando ten�a 19 a�os, ya era considerado como un pintor de estilo realista espa�ol. De M�laga hab�a tra�do sus palomas y sus toros. Pinta cuadros como Ciencia y caridad o La primera comuni�n. Tambi�n se ha iniciado en el gusto modernista.

     En 1900 se traslada a Par�s, que es la capital mundial del arte, y descubre el posimpresionismo de la mano de Nonell y Toulouse-LautrecPronunciado /tulús lotrec/, es entonces cuando comienza su aventura personal.

2.1. La �poca azul

     Las etapas del arte de Picasso son tantas y tan variadas que hacer una clasificaci�n es algo totalmente arbitrario, pero tradicionalmente se distinguen tres �pocas: la �poca azul, la rosa y el cubismo.

     La �poca azul dura unos cuatro a�os, de 1900 a 1904 y se desarrolla entre Barcelona y Par�s. En esta �poca predomina el color azul en sus cuadros, casi monocolores. De este periodo son cuadros como Viejo con guitarra, Arlequ�n pensativo, Miserables ante el mar, Evocaci�n: El entierro de Casagemas, Mujer acurrucada, Dos mujeres sentadas en un bar, La melancol�a y Autorretrato.

     Esa es una �poca que ya marca su personalidad como pintor y es perfectamente identificable su estilo: realismo, intimismo y melancol�a, que presiden sus cuadros. Sus motivos son gente pobre y marginal: ciegos, locos, prostitutas, etc. El brazo y La vida son sus dos obras m�s representativas de esta etapa. Es una �poca expresionista.

2.2. La �poca rosa

     En 1904 se instala definitivamente en Par�s, en una casa vieja del barrio de MontmartrePronunciado /montmartré/, y adopta el nombre de Picasso (con dos eses). Conoce a algunos de los artistas de la vanguardia de Par�s, como Max Jacob y Guillaume ApollinairePronunciado /guilom apoliner/. La �poca rosa dura unos dos a�os, de 1094 a 1906.

     En este per�odo predominan los colores rosa y azul. Los lienzos se hacen m�s c�lidos y no est�n exentos de cierto sentimentalismo. Los temas son m�s alegres: saltimbanquis, payasos, acr�batas, arlequines y desnudos femeninos. Todo ello con un corte cl�sico. Es una �poca bastante alegre.

     Los cuadros m�s representativos de esta �poca son: El abrazo, Dos desnudos, La hija de Fred�, Adolescentes, Gran desnudo en pie, Arlequ�n, La familia de Arlequ�n, La familia del saltimbanqui, Muchacho desnudo, El aseo y La se�ora de Canals, pintado en 1906 con una innovaci�n que le revela como genio de la pintura: pinta su primera m�scara sobre el lienzo.

2.3. El cubismo

     Sin embargo, el genio de Picasso comienza a buscar nuevas formas de expresi�n. Conoce a Georges BraquePronunciado /yorchs brac/, Andr� DerainPronunciado /derén/ y Juan Gris. Esta es la etapa m�s importante del arte de Picasso, y la m�s transcendente. Comienza en 1906 y termina oficialmente en 1921. En 1907 conoce a Henry KahnweilerPronunciado /henry kanvéiler/ con hache aspirada, un rico marchante. Los problemas econ�micos se terminar�an para Picasso, que incluso se convertir�a en un hombre rico.

Las se�oritas de Avi��n

     En 1906 pinta uno de los cuadros m�s transcendentes de la historia de la pintura: Las se�oritas de Avi��n. En este cuadro se pude observar la profunda impresi�n que le produjo el arte ib�rico expuesto en Par�s, arte prehist�rico y popular. M�s decisivo para �l que el arte expuesto en el Museo de Prado, que ya conoc�a perfectamente. Era el arte primitivo de su patria. La frontalidad que aparece en las figuras recuerdan a las pinturas egipcias. La sencillez de trazos, los desnudos, las m�scaras negroides, todo remite a un arte primitivo, pero que ha sido le�do y expuesto de tal forma que implica una absoluta modernidad.

     A pesar de su aspecto descuidado, no es un cuadro improvisado, sino que para su realizaci�n hizo muchos bocetos y estudios. Es, adem�s, un cuadro muy grande y trabajado.

     La radical modernidad de este cuadro, casi una revoluci�n, es su descarada agresi�n al naturalismo. Pierde totalmente el respeto a lo visible, lo que implica que la obra de arte se convierte en un mecanismo mental de creaci�n art�stica. El espectador debe imaginar la realidad interpretando el cuadro conscientemente y no intuitiva o pasivamente. En este cuadro todas las convenciones literales y todos los detalles, han desaparecido despu�s de un largo trabajo de composici�n. A base de grandes manchas de color se ha conseguido, no la imagen de un desnudo, sino su s�mbolo, una figura m�gica. Se ha dado un paso decisivo en la historia del arte, de la imitaci�n de la realidad a su interpretaci�n con un lenguaje exclusivamente pict�rico.

     Este es el cuadro que inicia el camino del cubismo, ya que en �l se observa una primera descomposici�n de las figuras en una af�n de simplificar las formas. Los planos se vuelven geom�tricos y los colores planos. Sus cuadros recuerdan a los de C�zannePronunciado /sesán/.

     A esta obra le siguen otras con una est�tica similar: Joven desnuda, Mujer del abanico, Cabeza de hombre, La f�brica de Horta de Ebro, Naturaleza muerta con vasija, Vaso y libro, Pan y compotera con frutos secos sobre una mesa, Mujer sentada en un sill�n.

El cubismo anal�tico

     Picasso contin�a investigando en las propiedades de las formas m�s elementales. Los elementos de las figuras se descomponen en formas geom�tricas cada vez m�s peque�as. Aparecen figuras puras, cuadrados, tri�ngulos, trapecios y trapezoides, y peque�os planos poligonales con algo de volumen, que se consigue gracias a las diferentes intensidades de luz. Los cuadros pierden color y se pinta en blanco, negro o ceniza.

     En 1909 Picasso sorprende de nuevo. En Cabeza de mujer los planos se descomponen hasta el infinito y desde todos los puntos de vista. En un cuadro como La mujer en camisa se puede observar el grado de geometrizaci�n a que somete a las formas: el tri�ngulo de la cara, las curvas ondulantes en el cuerpo y en el pelo, todo ello pura geometr�a.

     Picasso pretende llevar esta est�tica a la escultura, intentando representar el tiempo. En 1909 esculpe en bronce Cabeza femenina, cuyo aspecto es muy similar al de sus cuadros. Comienza una obra escult�rica que no abandonar� nunca.

     El cubismo anal�tico alcanza su esplendor en una serie de retratos: Retratos de D. H. KahnweilerPronunciado /kanvéiler/, Wilhelm UhdePronunciado /vílhelm ude/ con hache aspirada, Ambroise VollardPronunciado /ambruas volard/ y Mujer con mandolina. Adem�s de otras obras como La se�ora del sombrero.

     En 1911 comienza a pintar cuadros con formato oval, con lo que se rompe una convenci�n m�s. Con el formato cuadrado las figuras parecen estar en un espacio, con el oval est�n s�lo sobre la tela, la obra se hace importante por s� misma y no por su relaci�n con la realidad: El aficionado.

El cubismo sint�tico

     Poco a poco los planos se hacen m�s grandes y aparecen referencias de la realidad, siempre geom�tricas: cuerdas de guitarra, letras... Los temas son alegres y l�dicos.

     En 1913 Picasso hace otra aportaci�n genial a la pintura: el colage. Comienza a incluir en sus cuadros trozos de realidad, peri�dicos, revistas, maderas, tela, etc. Este ser� el camino que sigan muchos artistas posteriores. Con ello llegan a la misma conclusi�n que Duchamp en 1917 con sus ready-madePronunciado /redi meid/: la obra de arte no tiene porque salir �ntegramente de la mano del maestro. Hombre con sombrero, Naturaleza muerta con una silla de rejilla, Naturaleza muerta con viol�n y fruta, Guitarra, Naturaleza muerta en el que el colage alcanza la tercera dimensi�n.

     En el cubismo sint�tico las formas son m�s reconocibles, pero se ha llegado a una absoluta objetividad de la obra de arte. Se pueden crear objetos art�sticos salidos de la imaginaci�n, sin interpretar la realidad, creados artificialmente. Mujer en la butaca, La muchacha de la pelliza, Viva Francia, Cabeza, Cabeza de muchacha, Arlequ�n, Danza, Hombre acodado en una mesa. Con esto pr�cticamente se llega a la abstracci�n pura, adem�s se recupera el color.

     De esta �poca son algunas de sus esculturas en chapa, como la serie de Guitarra, o Proyecto para el monumento a ApollinairePronunciado /apoliner/.

     Desde 1916 Picasso no para de trabajar, pero aunque no faltan obras cubistas comienza a recuperar la figuraci�n en algunos cuadros. Reaparecen los temas de Pierrot y Arlequ�n y los detalles naturalistas. Paolo vestido de arlequ�n, Retrato de �gor Stravinsky, Madre e hijo, Figuras ante un fondo negro, Una anatom�a, Caballo destripado, Los tres m�sicos, La danza. En 1921 se da por concluido oficialmente el cubismo. Tambi�n se acerca al surrealismo, Figuras a la orilla del mar.

     Picasso comienza a trabajar en el mundo del espect�culo, dise�a figurines y escenograf�as para los ballets de DiaguilevTambién Diaghilev, Parada en 1917, Tricornio en 1919.

2.4. 1937: El Guernica

     El Guernica es, probablemente, la obra cumbre de Picasso, y es una referencia obligada del arte y la cultura occidental. Se trata de un encargo del gobierno republicano que, durante la guerra civil espa�ola, solicit� a Picasso con el fin de presentarlo en la exposici�n de Par�s y ganar adeptos para su causa. El gobierno republicano le hace dos encargos, el otro es Sue�o y mentira de Franco. Se trata de una serie de aguatintas y grabados que cuentan una historia, son el antecedente inmediato del c�mic moderno, y emparenta directamente con las tiras que Goya hab�a realizado, La captura del bandido maragato. Son tiras de f�cil lectura y sin palabras.

     El Guernica es un cuadro muy elaborado, para el que se hacen numerosas pruebas. En 1935 Picasso pinta una especie de autobiograf�a, La minotauromaquia, una serie de grabados donde �l mismo aparece en la figura de un toro. Este ser� el primer aspecto de la obra. En esta �poca pinta Mujer con estilete, Mujer con vela, Combate entre el toro y el caballo, Minotauro ciego guiado en la noche por una ni�a, Sue�o y mentira de Franco.

     El motivo del Guernica es el bombardeo que el 26 de abril de 1937 la aviaci�n alemana hace, en un d�a de mercado, sobre la poblaci�n de Guernica, dej�ndola virtualmente en ruinas. Los periodistas internacionales relatan inmediatamente las escenas de un drama que conmocion� al mundo. Este es el primer bombardeo a�reo indiscriminado sobre la poblaci�n civil de la historia.

     La elaboraci�n del Guernica se gesta en una serie de obras dibujadas y grabadas en las que se crean los tipos y los personajes que aparecer�n en el cuadro. Todas ellas expresan el horror humano, como lo hiciera Goya en Los desastres de la guerra. Esta tarea le lleva cinco meses, pero algunos cuadros de la serie se pintan una vez terminado: Mujer llorando, Mujer gritando. Hizo muchas rectificaciones del proyecto original, hasta deshacerse de todo barroquismo y teatralidad, y dejarlo en lo esencial de la tragedia humana.

     El cuadro se expuso el 4 de junio en el pabell�n de Espa�a de la Exposici�n Internacional de las Artes y la Industria de la Vida Moderna, en Par�s, y causo una profunda impresi�n.

     Picasso jam�s explic� el Guernica, ni sus s�mbolos. Es un cuadro que habla por s� mismo. Pero es necesario hacer un esfuerzo de interpretaci�n. El aspecto general pertenece al cubismo sint�tico en blanco y negro.

     En el Guernica no hay un solo personaje var�n que pueda considerarse de carne y hueso, lo que hay en el suelo es una estatua. Sin embargo, se multiplican por cuatro las mujeres, y hay un ni�o muerto. Est� la madre desesperada por la muerte de su hijo, una mujer desgarrada, una incendiada y otra perpleja. Adem�s, encontramos el s�mbolo de la feminidad apuntando a la luz que entra por la ventana.

     El caballo desbocado es la guerra, el s�mbolo de la guerra que lleva un ob�s en la boca. Las casas arden en el interior, lo que es una agresi�n a la intimidad. La esperanza surge de una flor que crece desde la espada rota que hay en el suelo.

     Todav�a queda mucho por interpretar del Guernica. La l�mpara el�ctrica incrementa el espanto de la destrucci�n, de una tecnolog�a que puede servir para mejorar la vida humana o para destruirla. El toro es el s�mbolo de lo ib�rico y la representaci�n del propio pintor, que como un dios ajeno a la escena mira de frente.

     Todo el cuadro es un desarrollo expresivo del horror. El Guernica expresa el horror de la guerra por encima del drama de Espa�a. Todav�a tendr� que expresar ese mismo horror en otros cuadros, Guerra y paz, El osario, Matanza en Corea.

     Picasso seguir� trabajando hasta su muerte en 1973. Con el tiempo sus cuadros se vuelven m�s esperanzados y alegres. Pinta La paloma de la paz, En el pa�s de la armon�a, Calma y voluptuosidad, La alegr�a de vivir, etc. En 1945 compone su primera litograf�a, que inicia una larga serie, practicar� la cer�mica, el cine y cualquier manifestaci�n art�stica, Tauromaquia. Picasso es un genio reconocido capaz de vender sus cuadros por sumas astron�micas. Vendi� dos cuadros Los dos hermanos y Arlequ�n sentado por 1.950.000 d�lares. Lo m�s significativo de este periodo es su reinterpretaci�n de grandes cuadros cl�sicos: Las se�oritas a la orilla del Sena (CourbetPronunciado /curbet/), Las mujeres de Argel (DelacroixPronunciado /delacruás/), Almuerzo en el campo (Courbet), El rapto de las sabinas (David), David y Betsab� (Lucas Cranach) Retrato de un pintor (El Greco), La ronda nocturna (RembrandtPronunciado /rémbrandt/) y la serie de cincuenta y ocho cuadros de Las meninas (Vel�zquez). En los �ltimos a�os pinta, sobre todo, el paisaje de la costa Azul francesa, donde vive.

3. El surrealismo

     Se ha descrito el surrealismo, o superrealismo, como la creaci�n de la irracionalidad, los sue�os y los instintos como motivo de inspiraci�n para el artista.

     Podemos encontrar antecedentes inmediatos del surrealismo en los caprichos de Goya, en la interpretaci�n de los sue�os y el psicoan�lisis de Sigmund FreudPronunciado /sígmond froid/, y en el arte de los ni�os, los locos y los primitivos abor�genes. Pero tambi�n a lo largo del arte occidental, en las figuras fant�sticas medievales, en el Bosco o en Vald�s Leal y, por supuesto, en la pintura metaf�sica.

     Los surrealistas intentan sobrepasar lo real impulsando, con automatismo ps�quico, lo imaginario y lo irracional. Crean un mundo fant�stico en el que las leyes de la ciencia y la representaci�n de la realidad no tienen cabida. Se considera a Andr� BretonPronunciado /bretón/ como el creador del movimiento surrealista, principalmente por sus aportaciones te�ricas. Es �l quien en 1924 escribe el primer manifiesto surrealista y organiza a una serie de pintores y escritores como grupo.

     Para los surrealistas la obra nace del automatismo puro, del dictado del pensamiento subconsciente con exclusi�n de todo control ejercido por la raz�n, al margen de cualquier preocupaci�n moral o est�tica.

     En 1930 Andr� Breton escribe el segundo manifiesto surrealista, en el que se pretende mostrar que la fragilidad del pensamiento oculto y prohibido son dos fuentes de inspiraci�n de los pintores. La inspiraci�n se busca en la asociaci�n de la psique, lo reprimido, el erotismo y la sexualidad, con lo que crean y descubren �mbitos y realidades on�ricas. Estos no tienen porqu� ser sue�os reales, se puede so�ar despierto: la larga elaboraci�n que requiere una obra no permite el automatismo. Crean un nuevo mundo visible. Se procura que el subconsciente brote espont�neo y sea el due�o de la obra de arte.

     Lo er�tico est� permanentemente presente, hasta el esc�ndalo. Este ha sido un tema poco tratado en la historia del arte. Curiosamente, este movimiento aparecen como reacci�n culta contra la revoluci�n dad�, contra el arrasamiento del arte, al recuperar el valor de la obra hecha.

     Al contrario que otros movimientos, el surrealismo no crea una est�tica uniforme y se debate entre la abstracci�n y el hiperrealismo formal. Aunque la mayor�a est�n influidos por el hiperrealismo de Dal�.

3.1. Los surrealistas

     Salvador Dal� (1904-1989) es el m�s escandaloso, extravagante y exhibicionista de todo el grupo. Sus cuadros presentan figuras imposibles, fruto de su imaginaci�n y de su prodigioso virtuosismo para dibujar. Evocaci�n a la aparici�n de Lenin, Nacida del deseo l�quido, Sue�o, Impresi�n de �frica, Canibalismo oto�al, La persistencia de la memoria, Premonici�n de la guerra civil, La �ltima cena.

     JoanPronunciado /yoan/ Mir� (1893-1983) es el m�ximo representante del surrealismo abstracto. Sus cuadros est�n llenos de poes�a. Pinta con colores puros y tintas planas. Sus im�genes son simples, con pocos trazos, a la manera de los ni�os. Personajes de noche, El bello p�jaro descifra lo desconocido a una pareja de enamorados, Naturaleza muerta con zapato viejo, Mano agarrando a un p�jaro, La estatua, Personaje lanzando una piedra, Mujeres y p�jaro al claro de luna, Noche y d�a (mural para la UNESCO).

     Max Ernst (1891-1976) logra visiones sorprendentes, propias de la ciencia ficci�n. Utiliza la t�cnica del frottagePronunciado /frotag/, que consistente en frotar un l�piz sobre un papel apoyado en una superficie irregular. Katharina ondulada, La primera palabra l�mpida, Napole�n en el desierto, Tentaci�n de san Antonio.

     Ren� MagrittePronunciado /magrit/ (1898-1967) provoca el choque emotivo del color aplicado a formas realistas puestas en lugares y momentos inveros�miles, y en contrasentido. El imperio de la luz, Man�a de grandezas, El uso de la palabra, La buenaventura, Noche de Pisa, Tiempo pasado, El demonio encantado, El Siglo de las Luces.

     Andr� MassonPronunciado /masón/ (1896-1987) analiza la estructura del objeto para convertirlo en una elucubraci�n intelectual. Dibujo autom�tico, Desnudo, �nfora.

     Yves TanguyPronunciado /ivs tangüí/ (1900-1955) presenta sus sue�os desligados de toda referencia a la realidad. Emplea para ello una t�cnica acad�mica. Unos transparentes, D�as de lentitud, La multiplicaci�n de los arcos.

     Marc ChagallPronunciado /shagal/ (1887-1985) presenta en sus cuadros hechos sacados de la realidad pero dentro de un ambiente enso�ador. Sus figuras vuelan sobre el paisaje. Utiliza colores y figuras muy sencillas. Doble retrato con vasos de vino, Guerra, El paseo, Sobre la ciudad.

     Otros surrealistas son Paul DelvauxPronunciado /pol delvós/: Venus dormida, Ivan AlbrightPronunciado /iván álbraight/: El retrato de Dorian GrayPronunciado /grey/, Vasco Taskovski: Los caballeros del Apocalipsis, M�lic St�nkovic: Octubre de 1944, Meret OppenheimPronunciado /méret ópenheim/ con hache aspirada, Hans Arp, Leonor CarringtonPronunciado /cárrington/, Antonio Saura, Jos� Caballero, WifredoPronunciado /vifredo/ Lam y Graham SutherlandPronunciado /graham súterland/ con hache aspirada.

4. Dal�

     Lo mejor de Dal� se lo ha dicho �l mismo. Siempre fue un genio autocomplacido que cre� un universo escandaloso y divertido.

     Salvador Dal� naci� en Figueras en 1904. Estudi� en Madrid, en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y vivi� en la Residencia de Estudiantes, el centro intelectual espa�ol de vanguardia m�s destacado de la �poca. Dese� hacer lo contrario que los dem�s, de ah� sus constantes extravagancias, y fue expulsado de la Academia de San Fernando en 1926.

     En 1928 viaja a Par�s y se convertir� en el miembro m�s escandaloso y ruidoso del grupo de los surrealistas. Siempre buscando el esc�ndalo, escribe con Bu�uel dos guiones de cine, Un perro andaluz y La edad de oro. Conoce a Gala, por entonces mujer de Andr� BretonPronunciado /bretón/, que ser� su musa y su esposa. Pinta La sangre es m�s dulce que la miel, con lo que se revela como un aut�ntico surrealista. Dal� crea el m�todo cr�tico-paranoico con el fin de potenciar la imaginaci�n y despertar las facultades alucinatorias del esp�ritu.

     En 1933 triunfa y gana dinero en Estados Unidos vendiendo cuadros y provocando esc�ndalos, el mundo de la propaganda era habitual en Estados Unidos y Dal� supo aprovecharlo dando rienda suelta a su imaginaci�n. Pero bajo su apariencia se esconde un pintor cl�sico, adem�s, la propaganda que se est� haciendo irrita a los surrealistas y le expulsar�n del grupo. En 1948 renuncia a su condici�n de escandalizador y acepta todos los �rdenes, lo que escandaliza a�n m�s a sus correligionarios. Regresa a Espa�a, una Espa�a franquista que le recibe con los brazos abiertos.

     Dal� define muy pronto su estilo pict�rico. En 1925 pinta La joven de espaldas, Cesta de pan y La joven en la ventana. Su estilo es rabiosamente figurativo. Dal� es un gran dibujante, y posee una extraordinaria habilidad para llevar al lienzo las formas m�s extra�as. Es un extravagante que tiene, al mismo tiempo, obras geniales y obras menores. En 1929 pinta La primavera y El gran mastrubador. Es escandaloso hasta en los t�tulos.

     Lo m�s asombroso es la habilidad de Dal� y su capacidad para el dibujo figurativo, su virtuosismo llega al extremo de que sus cuadros podr�an pasar por fotograf�as en color.

     En 1931 pinta La persistencia de la memoria, uno de sus cuadros m�s conocidos y t�picos, con sus fondos planos, la l�nea del horizonte baja, creando un espacio semides�rtico que evoca un mundo on�rico. Otro rasgo caracter�stico son las formas blandas, que s�lo se sostienen gracias a bastones, formas sin esqueleto. En 1934 pinta El destete del mueble alimento y hace numerosos retratos de Gala.

     Su pr�diga imaginaci�n le permite concebir figuras extra�as y componerlas. Sus cuadros son limpios y ordenados, y un tanto manieristas en su tratamiento. Son cuadros luminosos y divertidos. En 1936 y 1937 pinta El gran paranoico, La metamorfosis de Narciso y Canibalismo en oto�o, influido por los acontecimientos de la guerra civil.

     A su regreso a Espa�a aborda el tema religioso por primera vez, �l que se hab�a proclamado ateo. Pinta La Madona de Port Lligat, Cristo de san Juan de la Cruz, La �ltima cena, La cena, Santiago el Mayor, El sue�o de Crist�bal Col�n, con lo que aborda el tema hist�rico, del Imperio espa�ol.

     Obras importantes suyas son La joven de espaldas, La joven en la ventana, Cesta de pan, La sangre es m�s dulce que la miel, Evocaci�n a la aparici�n de Lenin, Nacida del deseo l�quido, Retrato de Bu�uel, La primavera, El gran mastrubador, La persistencia de la memoria, El destete del mueble alimento, Construcci�n blanda con habichuelas cocidas, El espectro del sex-appeal, Jirafa ardiendo, Sue�o, Impresi�n de �frica, El gran paranoico, La metamorfosis de Narciso, Rostro paranoico, Canibalismo oto�al, Premonici�n de la guerra civil, La �ltima cena, La Madona de Port Lligat, Cristo de san Juan de la Cruz, La cena, Leda at�mica, Santiago el Mayor, El sue�o de Crist�bal Col�n.

     Dal� tambi�n trabaj� para la escena. Decora los dramas de Lorca, Mariana Pineda, y algunos decorados para los Ballets rusos de Diaguilev.

     El saberse un genio le hace ser consciente del valor de su firma e hizo numerosos dibujos a l�piz, a veces apuntes de estudio, mucho m�s sint�ticos, que con su firma alcanzaban cifras astron�micas. En 1980 muere Gala y su actividad p�blica disminuye, s�lo rota para poner en el mercado sus obras millonarias.

     Tambi�n se prodig� en la decoraci�n de cer�mica y en la artesan�a. Hizo peque�as esculturas con una est�tica muy diferente, m�s decorativa y abstracta. En su museo de Figueras reuni� una ingente obra para un p�blico que ante todo se ha de divertir. Su megaloman�a le ha dado conciencia de genio, y desde su atalaya arremeti� contra todos los pintores de su tiempo, sobre todo para provocarles.

     Dal� muri� el 23 de enero de 1989 tras una estancia en el hospital de algo m�s de un mes que fue retransmitida por televisi�n a diario. Una vez m�s volvi� a salir su esp�ritu exhibicionista mostr�ndose ante todo el mundo con las m�quinas del hospital a su alrededor.

5. Mir�

     JoanPronunciado / Mir� es uno de los surrealistas con m�s personalidad, y m�s genial. Es uno de los pocos que no sigue la servidumbre figurativa de Dal�. Tiene en la ni�ez su fuente de inspiraci�n, pero no es nada f�cil pintar como un ni�o despu�s de toda una educaci�n y un aprendizaje para pintar como un adulto. La educaci�n, la vida social y el conocimiento del arte, que va encaminado a dejar la ni�ez y su espontaneidad irrepetible, pesan como losas. Volver a pintar como lo har�a un ni�o es todo un ejercicio consciente de recuperaci�n de los valores infantiles y de liberaci�n de las convenciones sociales, una de las aspiraciones surrealistas.

     Joan Mir� naci� en 1893 en Barcelona, aunque pas� su infancia en MontroigPronunciado /montroch/, Tarragona. A los catorce a�os ingres� en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona. Sus inicios en el arte no fueron muy halag�e�os. Tuvo que ser por una enfermedad, el tifus, cuando descubriera su potencial art�stico, su dominio del color.

     Mir� busca intensamente un medio de expresi�n que le aleje del arte burgu�s y el gusto modernista que se vive en Barcelona en la �poca. Organiza su primera exposici�n en 1918. Sus cuadros recuerdan al fovismo: El tejar, Paisaje con asno, La mas�a, La rodera, La iglesia y el pueblo.

     En 1919 se traslada a Par�s, conoce a Picasso y asume las soluciones cubistas: Autorretrato. Sus cuadros son cada vez m�s espont�neamente sencillos en sus trazos. Sin embargo, comienza a frecuentar al grupo surrealista. En 1921 expone en Par�s y entra a formar parte del grupo dada�sta. Estos opinan que todo el mundo deb�a ser cambiado del modo m�s dr�stico posible. Conoce las teor�as de FreudPronunciado /froid/ y se �afilia� a sus concepciones. Pinta La mas�a, que le compra HemingwayPronunciado /hémingüey/ con hache aspirada, y La masovera.

     En 1924 pinta Tierra labrada y El carnaval de Arlequ�n, lo que supone una ruptura definitiva con la realidad visible. Este es el a�o de la aparici�n del primer manifiesto surrealista. Tambi�n se encarga de la decoraci�n de las figuraciones para la representaci�n de Romeo y Julieta por los Ballets rusos de Diaguilev, y de los figurines para el ballet Juego de ni�os para el Ballet de Montecarlo. En 1930 expone en Nueva York, la capital del arte se est� comenzando a desplazar all�. En 1937 expone con Picasso en el pabell�n de Espa�a en Par�s: Segador catal�n.

     Las figuras de Mir� se vuelven cada vez m�s sint�ticas, como las har�a un ni�o. Surge, as�, el arte m�s personal de Mir�, un adulto que quiere recuperar la infancia. Sus cuadros se llenan de color, l�neas y trazos. Busca las relaciones entre los objetos que pinta en el cuadro, en sus composiciones, en una b�squeda del cuadro como objeto art�stico que le acerca a la abstracci�n. Progresivamente pierde la forma concreta y las referencias a la realidad. En sus cuadros predominan las l�neas y las manchas de colores puros y semipuros: rojos, azules, amarillos, verdes, negros y blancos. Con ellos llena sus cuadros. Los fondos son planos y amplios. Su obra est� llena de poes�a. Nos ofrece un mundo irreal de colores y formas, muy lejos de las visiones concretas de los dem�s surrealistas. Para ello, Mir� utiliza s�mbolos conocidos, esquematizados, que se yuxtaponen en la tela de manera aparentemente gratuita.

     Durante la segunda guerra mundial vuelve a Espa�a huyendo de los nazis, donde pinta la serie de Constelaciones. Ahora es un pintor reconocido en todo el mundo, sobre todo en Estados Unidos, a donde no viajar� hasta 1947.

     En 1950 realiza una pintura mural para la Universidad de HarvardPronunciado /hárvard/ con hache aspirada, los murales ser�n una constante en su obra. En 1958 realiza para la UNESCO el mural Noche y d�a, de su sede en Par�s, realizados en cer�mica, por el que recibe el premio GuggenheimPronunciado /gúguenheim/ con hache aspirada. Tambi�n trabaja en los murales del aeropuerto de Barcelona, mural de cer�mica para el Museo Guggenheim de Nueva York y el mural del Hotel Plaza en Cincinatti. En Catalu�a se convierte en un �dolo nacional y se le encargan numerosos carteles para diversos eventos, 75 aniversario de F�tbol Club Barcelona, aparici�n del diario Avui.

     En 1956 se instala en Mallorca y comienza a dedicarse a la cer�mica y la litograf�a. Su obra de cer�mica y escult�rica es ingente. Presenta las mismas formas y colores que su pintura.

     De su obra cabe destacar: El campesino, El pueblo de Montroig, Desnudo de pie, Paisaje catal�n, Maternidad, Perro que ladra a la luna, Interior holand�s II, La corrida, Figura cabeza abajo, Mujer y p�jaro, Personajes de noche, El bello p�jaro descifra lo desconocido a una pareja de enamorados, Naturaleza muerta con zapato viejo, Mano agarrando a un p�jaro, La estatua, Personaje lanzando una piedra, Mujeres y p�jaro al claro de luna, Noche y d�a (mural para la UNESCO), la serie de Constelaciones.

     Sus cuadros tienen una extraordinaria calidad est�tica, no tienen argumento narrativo ni formas na�f. Mir� es un genio del arte que no se limita a la pintura. Cultiva, tambi�n, la escultura, la cer�mica y las artes menores, llevando su universo a una dificultad nada infantil. Muere en 1983.

BIBLIOGRAF�A

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VV.AA.: �Summa Artis�. Espasa Calpe. Madrid 1990

Guillermo B. Floria: �Historia de la pintura�. Plaza y Jan�s. Esplugas de Llobregat 1975

Jos� Cam�n Aznar: �Pintura moderna�. Plaza y Jan�s. Esplugas de Llobregat 1976

Agust�n S�nchez Vidal: �Dal��. Alianza. Alianza Cien. Madrid 1994

Juan Antonio Ram�rez: �Picasso�. Alianza. Alianza Cien. Madrid 1994