Tema 58. El arte isl�mico
El arte isl�mico nace para expresar la nueva religiosidad musulmana. El islam nace en la pen�nsula ar�biga y desde las primeras predicaciones, hacia el 612 hasta el fin de los Omeyas en el 750, cuando dominan desde la pen�nsula ib�rica hasta el r�o Indo, han pasado tan solo 138 a�os. Por ello, el arte isl�mico a adoptado influencias de diversas culturas, y elementos art�sticos diferentes. Sin embargo, es un arte, fundamentalmente, religioso lo que le da una sorprendente unidad.
Destaca la arquitectura sobre las dem�s artes, y la mezquita y los palacios sobre las dem�s construcciones. La decoraci�n es muy abundante. Pero son escasos los motivos figurativos y se fundamentan en los abstractos: vegetales, geom�tricos y caligr�ficos.
Las artes figurativas en el islam nunca tuvieron un gran desarrollo, m�s por prejuicios sociales que por una prohibici�n expresa del Cor�n. Lo que el Cor�n condena es la idolatr�a, no la representaci�n figurativa. Esto quiere decir que hay una escasez real de pintura y escultura, aunque no absoluta. No obstante, en �pocas rigoristas anic�nicas, s� que se lanzaron fatuas de prohibici�n de pintar seres vivos. Hoy en d�a la mayor�a de los musulmanes no las tiene en cuenta. Lo que s� se ha respetado es el tab� de pintar la cara de Mahoma y sus compa�eros de los primeros tiempos.
En pintura hay que destacar la miniatura persa, que al igual que la de los cristianos decora libros, el Cor�n, libros de literatura y cient�ficos. Los motivos son tanto religiosos como de la vida palaciega y sus placeres. Es la mayor fuente de im�genes figurativas del islam que tenemos. Su �poca de esplendor son los siglos X y XI.
En la miniatura distinguiremos tres escuelas la �rabe, la persa y la turca. La escuela �rabe aparece en el siglo XII en torno a Iraq. Nos proporciona un testimonio a cerca de las costumbres de la �poca. Destacan obras como los Aut�mata de al-Jarizi, obras de medicina atribuidas a Galeno o Diosc�rides (La materia medicina), el libro de f�bulas de Calila y Dimna, y libros de aventuras. Pero sobresale el Libro del arte veterinario. La segunda escuela es la persa, a partir del siglo XIV, que tiene una influencia oriental, sobre todo china. Destacan el Bestiario de Ibn Bajtista, el Libro de los reyes y el Tratado de anatom�a de las constelaciones. En el siglo XVI se conoce la figura de Bezad, que crea la escuela bezadiana, famosa por sus obras de g�nero y los retratos. La tercera es la escuela turca, a partir del siglo XIII. La obra m�s representativa es El libro del saber de los aparatos mec�nicos.
En la decoraci�n predominan los motivos geom�tricos, los colores planos y vivos y las l�neas negras. Uno de los motivos m�s caracter�stico es la caligraf�a, con frases del Cor�n.
La escultura es a�n m�s escasa. Se reduce a las artes menores: cer�mica, vidrio, marfil, cofres, etc. Sin embargo, existen relieves con motivos geom�tricos y caligraf�a, en puertas y paredes. Este tipo de representaciones encuentra su �mbito en la �lite social isl�mica, que gusta del lujo. Escultura como la del Patio de los Leones en la Alhambra es extraordinaria.
La cer�mica comienza en el per�odo abas�. El principal centro productor es la ciudad turca de Izmir (Esmira), en la que se fabricaron los primeros azulejos decorados.
En marfil destacan los olifantes (cuerno de marfil) de car�cter decorativo y finamente labrados.
En la fabricaci�n de vidrio aparecen nuevas t�cnicas, como el soplado y el vidrio pintado.
La madera se trabaj� con mayor profusi�n, ya que las obras estaban destinadas a la talla de alminares, tribunas, mihrabes, armarios y recubrimiento interior de cubiertas.
Entre los metales sobresale el bronce, en el que aparecen motivos animales. Serv�an como objetos de vajilla o de uso religioso.
Pero lo m�s representativo es el desarrollo de los tejidos. Utilizan todo tipo de telas, pero gustan sobre todo la seda, y las alfombras y tapices.
La arquitectura es la representaci�n art�stica, por excelencia, del islam, goza de una notable uniformidad, a pesar de la variedad de influencias que recibe, e incluso a lo largo del tiempo. Los musulmanes adoptan, y adaptan, todos estos elementos de forma creativa, seg�n sus necesidades y su concepci�n del mundo. Lo m�s destacado es la exuberancia decorativa, geom�trica, epigr�fica y vegetal, de lacer�a y moc�rabes. Los almohades utilizan los pa�os de sebja, una ret�cula de rombos de trazos lobulados o mixtil�neos. Todo el espacio se decora, debido al horror vacui. Es una decoraci�n notablemente abstracta. La celos�a se utilizar� para cerrar vanos.
Las construcciones son de escasa altura, y de gran perfecci�n matem�tica. Predominan los vol�menes c�bicos y geom�tricos, entre los que destacan las c�pulas. Utiliza todo tipo de materiales, pero en general usa poco la piedra, salvo en Egipto y C�rdoba, y prefiere la mamposter�a y el recubrimiento con yeso. Como soportes utiliza tanto el pilar como la columna. Son delgados, bajos y de poco peso. Las columnas est�n coronadas por capiteles con decoraci�n geom�trica, que pueden ser novedosos, como el capitel nazarita, el capitel de avispero o el orden corintio estilizado, que se convierte en el capitel isl�mico.
Usa todo tipo de arcos pero prefiere, y perfecciona, el arco de herradura y el peraltado. Frecuentemente los arcos est�n lobulados. Encontramos arcos de herradura apuntados, mixtil�neos, etc. Est�n decorados con moc�rabes, festoneados o angrelados. Tambi�n existen arcos entrelazados y superpuestos. Las cubiertas son de poco peso, frecuentemente de madera y plana. Tambi�n hay b�vedas y c�pulas. Utilizan la b�veda de ca��n y de arista, pero tambi�n la gallonada o la esquifada.
En el siglo XII, por influencia turca, se inicia la tradici�n de los mausoleos, tambi�n con patio cuadrado y cubierto con una c�pula. Poseen una c�mara para el sarc�fago y otra para orar.
Junto a la mezquita se encuentra la madraza, o escuela cor�nica, que consta de un patio central al que dan las celdas de los estudiantes y una sala rectangular grande llamada al-quaah.
Tambi�n se construyeron fondas para viajeros, con un patio alrededor del cual se organizan las dependencias. Las fondas son fundamentales en las traves�as del desierto. Constan de un gran espacio amurallado, con patio interior, galer�as, establos, almac�n, etc.
Las atarazanas son el lugar donde se construyen los buques, por lo que requiere grandes espacios pr�ximos al mar. Se trata de una gran nave cubierta con madera.
Los ba�os, ham�n, imitan las termas romanas ya que tienen la misma estructura, piscinas de agua caliente, fr�a y templada. Est�n ricamente decorados y cubiertas por una c�pula calada, para que entre la luz.
Entre los edificios civiles destaca el palacio, dividido en tres partes, cada una con una funci�n diferente y estructurada alrededor de un patio. La mexuar est� dedicada a la administraci�n de justicia y a las audiencias; el quaat al-arsh es la sala del trono. El sal�mlik est� reservado a las ceremonias importantes, es la parte p�blica de la casa. Y el har�n son las habitaciones privadas. Aqu� se encuentran los jardines y los ba�os.
La vivienda com�n se construye en torno a un patio sin vanos al exterior, los pocos que hay est�n cerrados por celos�as. En el patio hay una fuente o un pozo y est� rodeado por p�rticos. Es una casa pensada para la vida privada.
Adem�s se construyen puentes, alcazabas, alc�zares, acueductos, hospitales, y todo tipo de edificios que hacen posible la vida en la ciudad.
La ciudad isl�mica es muy caracter�stica. La medina es el n�cleo central de la vida urbana donde se construyen la mezquita mayor y el zoco o mercado. El trazado de sus calles es irregular, con numerosos callejones sin salida y adarves. No hay plazas, y los barrios est�n especializados en diferentes profesiones, que cierran sus puertas por la noche. Las casas presentan al exterior muros sin vanos. Esta caracter�stica de agrupaci�n de edificios y oficios en ciertas calles, permite en la ciudad una fuerte segregaci�n espacial.
El edificio fundamental es la mezquita. Esencialmente consta de un patio, con una fuente central, que est� rodeado por un p�rtico cubierto. Hay, tambi�n, un gran sal�n cuadrado, sala de oraciones, con un muro orientado hacia La Meca (alquibla), con el mihrab, nicho muy decorado, y el mimbar o p�lpito de predicaciones, y la macsura, o espacio reservado al califa. Adem�s de los minaretes, que est�n adosados al patio.
En el islam no es necesario acudir a la mezquita para rezar, pero s� se establece la costumbre de acudir a ella a la oraci�n del medio d�a del viernes, lo que justifica la construcci�n de mezquitas de grandes dimensiones. A diferencia de otras religiones, la mezquita no es el lugar sagrado en el que reside Al�, y por supuesto no se guardan en ella estatuas de santos. Se trata de un lugar de oraci�n en el que se re�ne la umma y en el que se escucha el serm�n del im�n.
Existen tres tipos b�sicos de mezquita: la mezquita hip�stila, que es el primer modelo. Se concreta en la �poca omeya y posee gran n�mero de columnas perpendiculares a la alquibla, aunque tambi�n pueden ser paralelas. La cubierta es plana y de madera; la mezquita de ivanes, que aparece asociada a la madraza, desde el siglo X (el elemento diferenciador es el iv�n, un espacio cuadrado, generalmente cupulado y abierto al exterior por uno de sus lados); y la mezquita de planta centralizada, cubierta por una c�pula. Este tipo aparece tras la toma de Constantinopla por los turcos, que toman la iglesia de Santa Sof�a como modelo. La mezquita completa, incluso el patio de abluciones, est� cubierta por una c�pula.
Siria es el lugar en el que est�n los monumentos m�s interesantes de este per�odo. En Damasco se instala la dinast�a omeya, la primera dinast�a de califas. Se nota el influjo de Bizancio. Damasco es la capital omeya. Los Omeyas trataron de islamizar los territorios conquistados. Para ello, entre otras medidas, utilizaron el arte, construyendo en todas partes edificios con un aspecto similar que se identificaba con el islam. Para conseguir esto aglutin� elementos t�picos de la cultura �rabe, de Bizancio, la cultura m�s prestigiosa de la �poca, y la cultura local. En Damasco destaca su mezquita, construida entre el 706 y el 714. Se trata de una mezquita hip�stila con una planta en forma de T. Las naves son paralelas a la alquibla y su altura es notable, lo que da al conjunto una sensaci�n de espacio amplio. La decoraci�n exterior es extremadamente rica, hasta llenar todos los huecos del muro.
Utiliza c�pulas, y una profusa decoraci�n con mosaicos coloridos. La m�s representativa es la mezquita de Omar (687-692), o C�pula de la Roca, en Jerusal�n. La planta central est� cubierta con una c�pula y rodeada por un deambulatorio. La decoraci�n es abundante, tanto en el exterior como en el interior. En realidad es un edificio conmemorativo, construido en el lugar en el que se supone que est� enterrado Omar. Los templarios la tuvieron como su sede principal en Jerusal�n, por lo que su modelo influir�a en el arte cristiano.
Son notables los palacios sas�nidas con sus salas abovedadas, como el palacio de Qusair Amra y el de Jirbat al-Mafyar. Estos palacios se encuentran en el desierto, alejados de las ciudades.
En el siglo VII se derroca la dinast�a omeya y se entroniza la abas�. En el 762 al-Mansur funda Bagdad (la ciudad de la paz) y traslada all� la capital del califato. Se pretende hacer de ella un modelo de belleza, y se la llena de monumentos. Utilizan para ello el adobe o el ladrillo. Las columnas son sustituidas por pilares. Los revestimientos con mosaicos dan paso al yeso labrado. Pero el aspecto resultante no se diferencia gran cosa de lo anterior.
En el siglo IX se construye la ciudad de Samarra (836), muy cercana a Bagdad, y que lleg� a rivalizar con esta. Aqu� se fija el tipo de mezquita, con patios cuadrados rodeados de p�rticos y salas divididas en naves por pilares, como la mezquita de Mutauakil. Tambi�n aparecen los alminares, con rampa espiral, inspirados en los zigurates persas. Tanto Bagdad como Samarra son ciudades de nueva planta, lo que exige un esfuerzo de planificaci�n. Estos son dos ejemplos claros del urbanismo isl�mico.
En el siglo X se instala la dinast�a fatim� en Egipto y funda al-Qahirah, en donde se construir� la mezquita de Ibn Tulum, con patio y soportales, pero utilizando columnas en lugar de pilares, arcos apuntados y lobulados, y con una c�pula en el mihrab. La segunda que se construye es mezquita de al-Hakim, en la que se vuelven a utilizar pilares y se cubre el mihrab con una c�pula sobre trompas. El minarete es escalonado, con un cuerpo inferior de planta cuadrada y otro superior octogonal. En la decoraci�n aparecen los moc�rabes.
Es en esta �poca en la que se crean las formas b�sicas del arte isl�mico; que luego se difundir� por todo el mundo adapt�ndose a las caracter�sticas locales.
En el siglo IX Mesopotamia deja de ser el centro creador y difusor de la arquitectura, y aparecen otros. En Persia las plantas de las mezquitas comienzan a ser cruciformes, de cruz griega. Se generalizan los monumentos funerarios, con torres de planta poligonal. Se construye en ladrillo, pero sobre un z�calo de piedra. La cubierta al exterior es piramidal, pero oculta una c�pula en el interior. Destaca el mausoleo de Ismail ibn Ahmad. Se crea el tipo de mezquita ivanes, asociada a la madraza. Son t�picos los alminares cil�ndricos. Destaca la mezquita de Isfah�n.
Aparecen las torres como construcciones independientes, la torre atalaya y la columna triunfal, como la de Gazni, de planta estrellada.
Por el impulso se las cruzadas surgen diversas dinast�as locales, y las ciudades comienzan a amurallarse. El siglo XIII es el de las grandes invasiones mongolas de Gengis-Jan, que finalmente ser� detenido por los turcos mamelucos. De esta forma entran las formas turcas, que se imponen en Egipto, con la mezquita de madraza, de patio central, y los sepulcros con c�pula. Aparece un cierto barroquismo decorativo por el contacto con Bizancio, y se comienza a cubrir la madraza con una c�pula. La piedra se convierte en el material de construcci�n por excelencia.
En 1299 Osm�n I se hace con el poder y funda la dinast�a de los Otomanos que acabar�n por conquistar Bizancio en 1453. En la mezquita verde de Nicea se observa la continuidad de las formas precedentes, pero a partir de siglo XIV se crea un nuevo estilo. Se desarrolla la c�pula, y se unifica la madraza con el resto del edificio, a trav�s de un sistema de c�pulas, a la manera de Santa Sof�a de Constantinopla. Nace, as�, la mezquita de planta centralizada.
Se hacen las mezquitas de Solim�n I, la del Pr�ncipe y la mezquita azul. El tipo turco de mezquita se difunde hacia Oriente y en menor medida hacia Occidente. El centro de toda la estructura es la c�pula, que permite la entrada de la luz, con lo que se realza la armon�a y la belleza de las proporciones.
En este periodo se funden los elementos turcos con la tradici�n persa. Las mejores construcciones son los edificios civiles y religiosos de Isfah�n. Se trata de mezquitas con c�pula, palacios con p�rticos, kioscos y estanques en los jardines, etc. Destaca la decoraci�n en cer�mica y porcelana. Se usa con profusi�n el arco apuntado y peraltado. El centro de la vida isl�mica en la India es Delhi en la que se encuentra la Gran mezquita de Qutbudin Aibak, construida sobre un antiguo templo hind�.
Los siglos XIV y XV son la �poca de los emperadores soldados, que construyen grandes palacios como el de Tugluq. Tambi�n destaca la mezquita de Jami, con una nave central abovedada y c�pulas en las alas laterales.
El siglo XVI es de una fuerte influencia persa. Se construye la mezquita del viernes de Delhi. Destacan los mausoleos, como el de Akbar o el Taj-Mahal en Agra, con la c�pula m�s perfecta del mundo.
En Occidente hay dos centros que se influyen m�tuamente: T�nez y al-�ndalus. En al-�ndalus se desarrolla un arte original e independiente de Oriente. La originalidad le viene de sus contactos con la cultura hispanorromana y visigoda, del conocimiento del arte romano y del rom�nico.
Este es uno de los per�odos m�s esplendorosos del ate isl�mico. Tienen influencias hispanorromanas, sirias y bizantinas. Se desarrolla entre los siglos IX y X. Cuando en Occidente a�n no ha aparecido el rom�nico.
Emplea el muro de piedra con sillares bien labrados, el hormig�n y la mamposter�a. Pero tambi�n aparece el ladrillo y el yeso.
El soporte preferido es la columna con fuste y capiteles de estilo hispanorromano, en el que destaca el orden corintio estilizado, que con Abderram�n II se convierte en el capitel isl�mico. Abderram�n III construye Medina Azahara en donde se emplea el capitel de avispero. Aparece el pilar compuesto de planta cuadrada o cruciforme con columnas adosadas. Se superponen los soportes para ganar altura, poniendo una columna sobre un pilar o sobre otra columna. Los capiteles llevan encima amplios cimacios, lisos o decorados de manera geom�trica, en los que se apoyan los arcos de herradura.
El arco de herradura es de origen visigodo, pero en C�rdoba se estiliza y perfecciona, se hace un poco m�s peraltado. Desde aqu� se difunde a todo el mundo isl�mico que lo adopta como una de las se�as de identidad de su arte y su cultura. Los arcos de herradura m�s cerrados se hacen en el siglo X. Aparecen los arcos lobulados de tres o cinco l�bulos. Las dovelas se decoran, en principio se alternan las dovelas blancas y rojas, m�s tarde se alternar�n dovelas decoradas y lisas. Los arcos, a veces, se entrelazan para formar arcos apuntados y mixtil�neos. El arco es un elemento arquitect�nico exento, por lo que puede superponerse y yuxtaponerse. No forman b�vedas sino que son perpendiculares al muro y forman vigas para sostener una cubierta plana, o una falsa b�veda de crucer�a. Se combina el arco y el dintel. El arco puede ser un elemento decorativo o un elemento de descarga. Cuando el arco forma parte del muro se enmarca con un alfiz, que generalmente est� decorado.
La cubierta suele ser plana o una falsa b�veda, que da como resultado una b�veda gallonada, en forma de huso y abundantemente decorada. Pero no faltan ejemplos de b�vedas de ca��n y de arista. La m�s original es la b�veda califal, formada por una serie de nervios entrecruzados que dejan un espacio central en el que se sit�a una b�veda gallonada.
Tambi�n son caracter�sticos los modillones, elemento voladizo sobre el que se asienta una cornisa o alero, o los extremos de un dintel, y las almenas escalonadas que rematan los edificios.
La decoraci�n es compleja y variada. Utiliza todos los convencionalismos de la decoraci�n musulmana. Est� realizada en m�rmol, estuco, alicatado e, incluso, mosaico.
Los edificios m�s representativos de este per�odo son la mezquita de C�rdoba, de larga historia constructiva y compendio de todo el arte, y el palacio de Medina Azahara. La mezquita de C�rdoba responde al modelo hip�stilo con una sala de oraci�n de once naves perpendiculares a la alquibla. Consta de dos pisos: el inferior, con columna con un capitel corintio estilizado que sostienen arcos de herradura y las dovelas alternan los colores blanco y rojo; y el piso superior, en el que encontramos pilares que se apoyan en las columnas y sostienen arcos de medio punto. El palacio de Medina Azahara lo mand� construir Abderram�n III en el 936, como palacio califal y centro del poder. Se trata de una aut�ntica ciudad privada. El conjunto est� rodeado por una muralla. En el interior hay diversas terrazas y jardines alrededor de los cuales se articulan los edificios. Los muros de piedra fueron cubiertos con m�rmol y con una decoraci�n muy estilizada. Tambi�n son de rese�ar la mezquita de Bad al-Mardum, (hoy ermita del Cristo de la Luz), el castillo de Gormaz, y el puente sobre el Henares en Guadalajara. Abundaron las alcazabas que formaron la l�nea defensiva del Califato.
La descomposici�n del califato de C�rdoba, y la aparici�n de las taifas, favorecen la Reconquista, abriendo un per�odo de inseguridad, pero tambi�n de intercambio cultural. Es la �poca del rom�nico pleno. Se popularizan las formas califales. Todos quieren imitar el esplendor de C�rdoba, pero no tienen su dinero, as� que utilizan materiales pobres pero que parecen buenos. Predominan el ladrillo y la mamposter�a recubiertos con yeso y estuco, y pintura de esmalte. Es un arte muy decorativo y efectista en el que se deja sentir la influencia mud�jar.
Surge el arco mixtil�neo, con zonas curvadas y rectas, quebradas, de alto valor decorativo. Se entrecruzan los arcos, e incluso hay arcos ciegos. Esta se considera la �poca �barroca� del per�odo califal.
La mayor�a de las mezquitas de taifas han desaparecido, por la pobreza de los materiales y por que fueron convertidas en iglesias cristianas. Sin embargo, se conservan mejor los palacios, y sobre todo los edificios militares, alc�zares, alcazabas, murallas, torres, etc. Destacan la aljafer�a de Zaragoza, las murallas de Almer�a o las alcazabas de M�laga o Granada.
Tras el per�odo de taifas el poder pol�tico se traslada al norte de �frica de la mano de los integrismos religiosos. Es la �poca de las mezquitas de Argel y Fez. Predominan los edificios religiosos, mezquitas de car�cter austero. Los modelos arquitect�nicos no s�lo son los de la tradici�n andalus�, sino tambi�n del norte de �frica. En la cristiandad comienza a aparecer el g�tico.
Utilizan el ladrillo y la mamposter�a. Se enriquecen las techumbres con moc�rabes y se decora con yeser�as. El soporte por excelencia es el pilar, hecho de ladrillo. El arco se vuelve, a�n m�s, un elemento decorativo, y abundan los arcos ciegos, entrecruzados, lobulados, etc., generalmente de herradura y apuntado, y enmarcado por un alfiz. No obstante, predomina lo constructivo sobre lo decorativo, y se diluye el horror vacui. Destaca la cer�mica vidriada para la decoraci�n, la decoraci�n vegetal y el recubrimiento con pa�os de sebja en el per�odo almohade.
El mayor car�cter militar de los almohades les lleva a construir edificios militares, murallas, torres albarranas, alcazabas, etc.
Los edificios m�s representativos son los de Sevilla: la Giralda, el alc�zar y la torre del Oro, y la Qutubia de Marraquech.
El reino de la taifa de Granada fue el que m�s dur� de todo el per�odo musulm�n de al-�ndalus. Evolucion� en un c�rculo cerrado de gran creatividad. Los edificios m�s emblem�ticos son la Alhambra y el Generalife.
Se caracteriza por la exuberancia decorativa, que enmascara las formas y la pobreza de los materiales de construcci�n: mamposter�a, estructuras de madera, soportes de ladrillo, etc., que abundan incluso en las construcciones militares. Predomina lo decorativo sobre lo constructivo.
Los soportes suelen ser pilares y columnas, con un capitel poligonal o cil�ndrico decorado con una banda ondulada, capitel nazarita. Pero tambi�n se encuentran los �rdenes cl�sicos estilizados. Los capiteles poseen un gran �baco. Se crea la columna nazarita, formada por un fuste fino y liso que se levanta sobre una basa �tica. Posee una serie de collarinos que preceden al capitel.
La tipolog�a de los arcos es muy variada, pero los m�s caracter�sticos son: el arco de medio punto peraltado, generalmente angrelado, y el arco con moc�rabes en el intrad�s, generalmente apuntado.
Las techumbres est�n ricamente decoradas, lo que oculta la pobreza de los materiales. Existe todo tipo de b�vedas repletas de moc�rabes.
La decoraci�n presenta todos los convencionalismos habituales, pero sobresale la belleza de la caligraf�a. En la parte baja del muro hay un z�calo con piezas de cer�mica y yeser�a. Todo combinado con gran originalidad.
La Alhambra de Granada es el edificio m�s destacado, en el que se resumen todas las caracter�sticas del arte nazarita. Se trata de un edificio civil y militar situado en una colina. Hay una alcazaba y un palacio, adem�s de una extensa zona ocupada por los sirvientes. Destacan los jardines, y sobre ellos el Generalife. Todo el conjunto representaba un trozo del para�so.
BIBLIOGRAF�A
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