TEMA 64. ARQUITECTURA EN LOS SIGLOS
XIX Y XX. EL MODERNISMO.
����������� 64.1
ARQUITECTURA ROM�NTICA (1� MITAD DEL SIGLO XIX).
����������� 64.1.1
INGLATERRA.
����������� 64.1.2
FRANCIA.
����������� 64.1.3
ALEMANIA.
����������� 64.1.4
ESPA�A.
����������� 64.2
ARQUITECTURA 2� MITAD DEL SIGLO XIX.
����������� 64.2.1
EL ECLECTICISMO.
����������� 64.2.2
NUEVAS T�CNICAS Y MATERIALES.
����������� 64.2.3
LA ESCUELA DE CHICAGO.
����������� 64.3
LA ARQUITECTURA DEL SIGLO XX.
����������� 64.3.1
INTRODUCCI�N.
����������� 64.3.2
EL MODERNISMO.
����������� 64.3.3
PRECEDENTES DEL FUNCIONALISMO.
����������� 64.3.4
EL FUNCIONALISMO.
����������� 64.3.5
LA ARQUITECTURA ORG�NICA.
����������� 64.3.6
TRADICIONALISMOS:
����������������������� 64.3.6.1
ALEMANIA.
����������������������� 64.3.6.2
ITALIA.
����������������������� 64.3.6.3
UNI�N SOVI�TICA.
����������������������� 64.3.6.4
ESPA�A.
����������������������� 64.3.6.5
OTROS PA�SES.
����������� 64.3.7
SITUACI�N ACTUAL.
����������� 64.3.8
EL TEMPLO CAT�LICO.
����������� 64.3.9
ARQUITECTURA DEPORTIVA.
����������� 64.3.10
HACIA LA CIUDAD DEL FUTURO.
����������� BIBLIOGRAF�A.
BIBLIOGRAF�A
����������� -
Mart�n Gonz�lez, J.J. HISTORIA DEL ARTE II. Gredos. Madrid.
����������� -
Angulo I�iguez. HISTORIA DEL ARTE. Madrid, 1984.
����������� - Bozal, Valeriano. HISTORIA DEL
ARTE EN ESPA�A II. Istmo. Madrid.
����������� Bassegoda
Nonell, �Gaud�� Madrid 1971
����������� Ben�volo,
L �Dise�o de la ciudad� Gustavo Gili. Barcelona.1969
����������� Chueca,
F. �Historia de la arquitectura occidental. El siglo XX.�Madrid- 1974
����������� Flores,
C �Gaud�, Jujol y el modernismo catal�n� Aguilar. Madrid-1982
����������������������� Schmutzler,
R �El modernismo� Alianza. Madrid-1985
����������� Droste,
M �Bauhaus� Berlin-1990
����������� Hithock, H. �Arquitectura de los
siglos XIX y XX� C�tedra. Madrid-1985
64.1 ARQUITECTURA ROM�NTICA (1� MITAD DEL SIGLO XIX)
����������� En
Arquitectura se imitaron los estilos principales de la Edad Media. El preferido
fue el g�tico, pero tambi�n el rom�nico y bizantino eran frecuentemente
imitados. As� se construyen edificios neog�ticos, neorrom�nticos y
neobizantinos. Los peri�dicos y la literatura contribuyeron a la rehabilitaci�n
de estos estilos, sobre todo del g�tico. Victor Hugo hace al gran templo
franc�s de Notre Dame (Par�s) el escenario de una gran novela rom�ntica. Dumas
deja transcurrir los principales pasajes de sus invenciones en l�bregos
castillos medievales. Chateaubriand escribe grandes elogios de los edificios
g�ticos y John Ruskin proclama la supremac�a de la arquitectura g�tica, en
belleza y ciencia constructora por encima de cualquier otro estilo.
����������� 64.1.1
INGLATERRA.
����������� Este
pa�s que nunca abandon� el goticismo se pone ahora a la cabeza del movimiento neog�tico.
Viene a ser un estilo oficial. Hasta el punto, que en 1818 se public� una
disposici�n obligando a proyectar en g�tico todos los templos. Es la era del
Renacimiento g�tico. Figuras
notables fueron R. Morris, George Dance, Gilbert Scott, G. Street, pero sobre
todo Charles Barry (1795-1860). Este y el franc�s Augusto Pug�n (1812-1852) triunfaron en el concurso
de 1843 para construir el nuevo Parlamento de Wetminster, en el cual se sigui�
el estilo perpendicular ingl�s. Se generaliza la imitaci�n de renombrados
edificios g�ticos, tomando ahora carta de naturaleza la voz �pastiche� o
imitaci�n a la letra. Se prefer�an imitar los edificios m�s simples y sencillos
del g�tico del siglo XIII.
����������� 64.1.2
FRANCIA. (1814-1830 = RESTAURACI�N DE LOS BORBONES).
����������� El
Neogoticismo franc�s est� alentado por dos fuerzas: La revitalizaci�n del
catolicismo y el ansia de la propia casa reinate de identificarse con las ideas
mon�rquicas medievales y por consiguiente con los estilos de esta �poca.
�����������
El desarrollo que durante el
Neoclasicismo habr�n alcanzado los libros y revistas en materia de arte se
acent�a ahora pero aplicando la investigaci�n a los monumentos nacionales. E.
Viollet-le-Duc (1813-1879) acaudilla el neog�tico franc�s. Compuso un diccionario
de arquitectura g�tica francesas, que tuvo y tiene todav�a gran aplicaci�n.
Dirigi� infinidad de restauraciones, destacando la que hizo en el castillo de
Pierrefonds, cerca de Par�s. Otro restaurador importante es Lassus (1807-1857)
que dirigi� la restauraci�n de la Santa Capilla y la Catedral de Par�s. El m�s
puro edificio neog�tico de Francia es la iglesia parisina de Sta. Clotilde,
obra del alem�n Hittorf (1792-1867) que construye en Par�s, ayudado por L�pere
la Iglesia de San Vicente, inspir�ndose en la fachada de San Sulpicio. Una
mezcla de bizantino, rom�ntico y g�tico se aprecia en la iglesia marsellesa de
Ntra. Sra. donde Le�n Vaudoyer, su autor, imit� hasta la policrom�a de los
edificios medievales.
����������� 64.1.3
ALEMANIA.
����������� El
neogoticismo tuvo en Alemania extraordinaria acogida, pues all� se consideraba
el g�tico como una manifestaci�n original del esp�ritu germano. Es ahora cuando
se termina la gran empresa g�tica de Alemania. La Catedral de Colonia. Se ponen
agujas caladas a algunos antiguos edificios g�ticos. Seg�n un modelo muy
germano, J. D. Ohlm�ller, construye la Iglesia de Mar�a Auxiliadora de Munich,
ciudad que es el principal centro de la arquitectura del siglo XIX en Alemania.
Italia es la gran inspiradora de esta arquitectura. F. von C�tner (1792-1847)
toma por modelo preferentemente los monumentos g�ticos y renacentistas
italianos, como puede apreciarse en la iglesia de San Luis de Munich y en la
Biblioteca del Estado de la misma ciudad; donde utiliza el tipo de los palacios
del siglo XV. En el monumento dedicado en esta ciudad a los generales que
lucharon contra Napole�n, copia la loggia del Lanzi florentina. Ziebland
(1800-1873) construye la iglesia de S. Bonifacio de Munich, conforme al modelo
de las antiguas bas�licas paleocristianas. Semper (1803-1870) es tambi�n uno de
los grandes paladines de este neorrenacimiento italiano en la arquitectura
alemana. En la Galer�a de Pintura de Dresde armoniza un arco de triunfo romano
con el almohadillado, los grutescos y los medallones de la arquitectura
italiana renacentista. El tramo central de la fachada de la iglesia de
Abbiategrasso de Bramante.
����������� 64.1.4
ESPA�A.
����������� Por
lo que Espa�a se refiere, la arquitectura decimon�nica no dio sino frutos sin
gracia. Continuo langidamente existiendo el neoclacicismo, al lado de un
romanticismo arquitect�nico sin consistencia. Ello origin� un eclecticismo sin
originalidad, prodig�ndose por doquier, los pastiches y las restauraciones sin
sentido. Para colmo de males, la incautaci�n de los bienes del clero, determinada
por las leyes desamortizadores, trajo la ruina a muchos antiguos edificios
religiosos, que privados de sus moradores, fueron insensatamente entregados a
la ruina. Un hecho positivo fue, no obstante, la creaci�n en 1845 de la Escuela
de Arquitectura.
����������� Colomer
restaur� la iglesia g�tica madrile�a de San Jer�nimo.
����������� Mestres
y Font edificaron la fachada de la Catedral de Barcelona en estilo neog�tico.
Ortiz de Villanos planea la
iglesia del Buen-Suceso de Madrid, mezcla de g�tico y rom�nico; una empresa de
grandes pretensiones era la iglesia g�tica de Ntra. Sra. de la Almudena,
proyectada para Catedral de Madrid por el marqu�s de Cubas, en desarmon�a de
estilo con el vecino Palacio Real. De ella tan s�lo lleg� a construirse la
rom�ntica cripta.
����������� El
romanticismo impuls� la arquitectura jardinera. El jard� rom�ntico anglo-chino,
naci� ya en el siglo XVIII, lleg� a Espa�a con retraso, pero hall� aqu�
calurosa acogida. Los jardines con sus laberinticos trazados, umbrosos �rboles
y serpenteantes arroyuelos ven surgir dentro de ello fuentes, kioscos,
templetes, monumentos dedicados a personajes ilustres, bibliotecas p�blicas,
pabellones para exposiciones y casitas para guardas hechas r�sticamente de
troncos y rocas. Cuenta entre los m�s famosos el Retiro de Madrid, con su
Fuente Egipcia, tan oriental y rom�ntica, y la Casita del Labrador, reflejada
en un estanque.
����������� La
Alameda de Osuna en la vecindad de Madrid; los Jardines de Horta en Barcelona ;
el Parque de la Florida en Vitoria; el Campo grande de Valladolid;...
����������� Al
lado de estos parques hay que destacar los cementerios. A la ciudad de los
vivos se opone la ciudad de los muertos, adornada tambi�n con jardines. Aunque
fue Carlos III quien hiciera resurgir los cementerios al prohibirse durante su
reinado los sepelios en las iglesias (costumbre no desaparecida hasta bien
entrado el S. XIX. Tuvo que llegar esta centuria para que alcanzara verdadero
desarrollo. Es entonces cuando se trazan en ellos calles y grandes avenidas; se
construyen mausoleos, a imitaci�n de los romanos, surgiendo por doquier la
silueta afilada del cipr�s, el cual deja de tener para nosotros el significado
alegre que pose�a en las villas de recreo it�licas.
����������� �Cementerio
del Padre Lachause� (Par�s), se desplazan los cementerios al extrarradio, se
convierten en verdaderas ciudades con calles y avenidas.
64.2 ARQUITECTURA 2� MITAD DEL SIGLO XIX.
����������� La
segunda mitad del siglo XIX puede decirse que empieza en 1848, a�o en el que en
los distintos pa�ses europeos tienen lugar revoluciones nacionales, que imponen
libertades, entre ellas el derecho al trabajo. En todas ellas predomina un
car�cter netamente social.
����������� 64.2.1
EL ECLECTICISMO.
����������� El
romanticismo hab�a fomentado la vuelta al pasado, pero sin �nimo de interpretar
los estilos. La mezcla de estos determina el desarrollo de una modalidad
ecl�ctica que llega a invadir toda Europa.
����������� -
Francia.- Theodore Ballu (1817-1888) edifica en Par�as la iglesia de la
Sant�sima Trinidad juntando elementos g�ticos y renacientes. En esta ciudad se
levanta una obra verdaderamente grandiosa �La �pera�, fue erigida por Charlies
Garnier (1825-1898) en uno de los puntos centrales de la vida parisina.
Influencia de monumentos italianos y griegos, combinando m�rmoles y bronces que
dan una gran policrom�a, gran escalinata, ordenaci�n ca�tica de elementos
bramatescos, miguelangeslesco, etc... Re�ne el orden gigante barroco y las
l�neas sencillas del Renacimiento, todo vestido de m�rmoles pol�cromos seg�n la
tradici�n italiana.
����������� Visconti
y Lefuel se encargan de enlazar las Tullerias y el museo del Louvre,
sintetizando el estilo de estos monumentos.
����������� Abadie
seguidor de Viollet le duc construye la Iglesia del Sagrado Coraz�n en Par�s
sobre el modelo rom�ntico-bizantino de Saint Front de P�rigueux, que el mismo
restaura.
����������� -
Alemania.- Paul Wallot erige en Berl�n el Reichstag, que es el edificio
m�s representativo del eclecticismo alem�n.
����������� -
Italia.- La m�s importante obra italiana de arquitectura ecl�ctica es el
monumento a Victor Manuel II en la Plaza de Venecia de Roma, edificado por
Sacconi (1854-1905). Esta imponente masa de m�rmol tiene una disposici�n
cl�sica, pues imita los altares helen�sticos. La decoraci�n escult�rica resulta
empalagosa y acumulativa en exceso siguiendo el car�cter reiterativo del dise�o
arquitect�nico.
����������� -
Espa�a.- Entre los ecl�cticos espa�oles hay que destacar a Ricardo
Vel�zquez Bosco, que ha ofrecido su aspecto m�s positivo en la erecci�n de los
edificios de hierro y cristal. El eclecticismo espa�ol acude a un estilo
nacional: el mud�jar. El auge de las ciudades determina la erecci�n de plazas
de toros, que no sabemos por que se hacen en estilo ecl�ctico neomud�jar.
����������� URBANISMO
Francia
����������� Se
produce en esta segunda mitad del siglo novedades urban�sticas. De 1853 data el
proyecto del arquitecto Deschamps de urbanizaci�n de la Plaza de la Estrella en
Par�s. En rigor, no hizo sino poner en ejecuci�n las ideas de Hausmann,
prefecto del Sena. El objetivo consist�a en la descongesti�n de Par�s, donde el
tr�fico empezaba a preocupar. Dos instrumentos se ponen en marcha: el bulevar y
la plaza radial. El bulevar es una calle ancha, con un paseo con �rboles en el
centro y calzadas laterales a los lados. El tr�fico y el paseo p�blico quedan
asegurados. Tres anillos de bulevares establecen, con lo cual no es necesarios
atravesar el casco viejo. En esta �poca se est� imponiendo en Par�s la plaza
radial (plaza de Italia, Naciones, Trocadero y esta de la Estrella). La �ltima
es la que expresa la idea de verdadera monumentalidad de Par�s, dadas las
enormes perspectivas que proporcionan las doce calles que de ella parten, entre
la que sobresalen la Avenida de los Campos El�seos. En esta plaza se aplican
unos principios que se funden con las ideas abstractas y los usos pr�cticos. En
el centro de la plaza de la que salen doce calles se encuentra el Arco de la
Estrella, la forma circular de la pieza resuelve el problema de tr�fico. El eje
este-oeste formado por la Avenida de los Campos El�seos y la de la
Grande-Armee, es el principal, es la gran avenida de Par�s.
����������� Espa�a.
����������� Por
lo que a Espa�a se refiere, merece resaltar el plan Cerd� desarrollado en la
ciudad de Barcelona. Data de 1858. Previ� el arquitecto la expansi�n de la
ciudad, y, dejando a un lado el casco viejo, traz� un plan de damero paralelo
al puerto, con una gran v�a diagonal que permite el desplazamiento r�pido a lo
largo de todo el conjunto urbano. Resolvi� las encrucijadas creando plazas
ochavadas, pues chaflan� las esquinas. En Madrid, en 1857, se traz� la plaza conocida
por Puerta del Sol, en forma de media luna y despiezo radial de las calles, �Plan de ensanche� de Madrid. La puerta del sol fue proyectada por Juan Bautista
Peironet.
����������� 64.2.2
NUEVAS T�CNICAS Y MATERIALES
����������� Como
paradoja frente al estilo imitativo del eclecticismo, la ingenier�a estaba
probando otros materiales renovadores, eliminando del dise�o todo adornismo.
Hierro, hormig�n armado y cristal constituyen lo m�s caracter�stico de esta
renovaci�n en los materiales. Pero hay que decir que con ellas intervienen
nuevas t�cnicas y sistemas, como el del remachado, soldado, moldeado, etc,,,
Todo ello iba a desembocar en la prefabricaci�n de elementos, que hechos en el
taller se montan a pie de obra.
�����������
La aparici�n de los nuevos
materiales viene unida a la revoluci�n industrial. El hierro no adquiere
verdadera importancia hasta que su producci�n alcanza un volumen grande.
Inglaterra fue la primera naci�n en la batalla de la Revoluci�n Industrial.
Entre 1777 y 1779 constru�a Abraham Derby un puente total de hierra sobre el
r�o Severn, en Inglaterra. Pronto el uso del hierro se generaliz� en las
cubiertas de edificios para prevenir incendios. El arquitecto Juan Nash
construye el pabell�n real de Brighton (1818-1820) sirvi�ndose de columnas de
hierro, que por ser delgadas permiten un mayor desahogo en los espacios
interiores. Al asociarse la columna con la vigueta de hierro la construcci�n se
transforma. Empieza al propio tiempo la carrera en altura. Guillermo Le Baron Jenney
construye en 1883 un edificio de diez plantas en Chicago, de armadura f�rrica,
para la Compa��a Metropolitana de Seguros.
����������� El
empleo masivo del hierro ofrece el inconveniente de su dilataci�n, que es
evitado por el hormig�n armado. Constituye este el material moderno por
antonomasia. Tiene la ventaja de que permite construir a molde. El encofrado
dar� la forma que se desee. Dentro se coloca una red met�lica, que queda
envuelta por la masa de hormig�n, compuesta de agua, arena, grava y cemento. Al
cabo de cierto tiempo, esa masa fragua, pero puede asegurarse que esta labor de
fragua dura a�os. El empleo de este material ha desencadenado seria pol�micas,
por considerarse peligroso e inseguro. Sin embargo su triunfo es hoy un hecho
irrefutable. Como el hormig�n y el acero se dilatan en la misma medida, no
existen riesgos de fisuras. Adem�s el hormig�n se adhiere plenamente al acero.
����������� Con
el hormig�n armado se permite la construcci�n en esqueleto. Todo el edificio
desde el punto de vista tect�nico, se reduce a una jaula de pilares y vigas,
que trabajan sincr�nicamente, en virtud del principio de la cohesi�n. Los
elementos tect�nicos est�n indisolublemente unidos, de forma que hermanan los
elementos sustentantes y los sostenidos. La pared es un relleno. En 1884 hacia
Anatolio Baudor La Iglesia de San Juan de Montmartre, que es el primer edificio
construido totalmente a base de hormig�n armado.
����������� Con
el hierro se asoci� el cristal. Esta asociaci�n demostr� su utilidad en la
construcci�n de invernaderos, museos y salas de exposiciones. Estas
exposiciones fueron un motor de gran experiencia en la historia de los
materiales. Construcciones ef�meras y de r�pida erecci�n permitieron mantener
tensa la novedad en materia arquitect�nica.
����������� En
1854 se celebr� en Londres una gran exposici�n que fue congregada en el Palacio
de Cristal, una especie de castillo de hadas. Pero especialmente significativa
fue la exposici�n de Par�s de 1889 La Sala de M�quinas construida por el
ingeniero Cottincin y el arquitecto Dutert, ofrec�a todo un r�cord en materia
de abovedamiento, ya que todo el edificio se reduc�a a un vast�simo espacio
acristalado, sostenido con arcos de 115 metros de luz, la mayor b�veda conocida
hasta entonces.
�����������
La gran novedad fue La Torre
Eiffel, que debe el nombre a su constructor. Se trata de una obra prefabricada,
se calcul� con tal precisi�n, que los ajustes no representaron problema alguno.
Pese a la violenta oposici�n desencadenada por los elementos reaccionarios, los
viejos residuos del academicismo. La Torre se termin�.
����������� Sus
304 metros de altura indican el futuro camino en vertical de la arquitectura y
no puede decirse que esta construcci�n de apariencia arquitect�nica careza de
gracia, pues su autor supo sacar partido de sus bellas l�neas curvas.
����������� Otros
materiales modernos han sido sucesivamente usados. El pl�stico y la madera para
los interiores y el aluminio en sustituci�n del acero.
����������� Frente
a frente se hallaban el ingeniero y el arquitecto. El primero desde�aba al
arquitecto por considerar que todo cab�a esperarlo de la t�cnica. Pero el
arquitecto despreciaba al ingeniero porque solo sab�a calcular t�cnicamente,
sin dejar juego a la imaginaci�n art�stica y sin embargo ambas cosas eran
necesarias. As� es como se produjo una aproximaci�n de ingeniero-arquitecto
primero como una colaboraci�n (la referida a prop�sito de la Sala de M�quinas
de la exposici�n parisina) y despu�s en el marco de una formaci�n distinta que
har� el nuevo arquitecto sentir el problema de las formas, pero dentro de una
realidad t�cnica de ingeniero.
����������� Eso
ha determinado que muchas obras ingenieriles de nuestro tiempo sean a la vez
magn�ficas obras de arte, siendo de destacar los puentes construidos por Robert
Maillart en Suiza.
����������� 64.2.3
LA ESCUELA DE CHICAGO.
����������� En
la segunda mitad del siglo XIX se produce en los Estados Unidos un vigoroso
impulso arquitect�nico. El sentido pr�ctico del norteamericano, la existencia
de nuevas necesidades y el desarrollo de la t�cnica son los m�viles de este
movimiento. La experiencia se logr� en esa arquitectura que se ha llamado
estructura-bal�n, hechas con listones de madera y clavos.
����������� El
incendio de Chicago en 1871, que destruy� la ciudad de madera, iba a ser una
armaga experiencia. El futuro iba a ser utilizar el hierro y el hormig�n
armado. El lema era alcanzar la incombustibilidad. En 1885 termina William Le
Baron Jenney el Home Insurance Building, construcci�n de doce pisos armada
totalmente con esqueleto f�rrico la carrara en altura era provocada por el alto
precio que alcanzaban los solares. El tel�fono y el ascensor vinieron en ayuda.
Hay una competencia entre Chicago y Nueva York en esta carrera de verticalidad.
En 1868 aparece en Nueva York el primer ascensor. Pero ser�a Chicago la ciudad
que impulsar�a el rascacielos decimon�nico. Nace este tipo de edificio como una
necesidad espec�ficamente norte americana: la concentraci�n de la vida
comercial y burocr�tica en una zona. El rascacielos alberga una colmena de
oficinas. La firma Burnham y Root (es frecuente la asociaci�n de arquitectos en
Estados Unidos) levanta en 1890 el Relianca Building de doce pisos y con
superficie totalmente acristalada. El r�cord del siglo es alcanzado por los
mismos arquitectos en el Capitol de Chicago, veintid�s pisos y noventa metros
de altura.
�����������
El progresismo comercial de
Chicago, cimentado en su privilegiada situaci�n geogr�fica, atrae a las figuras
principales de la arquitectura del periodo. Eso ha determinado la existencia de
una verdadera escuela arquitect�nica. Su fundador es H. H. Richardson
(1838-1886), se forma en Par�s, y de ah� le viene el eclecticismo del estilo.
El revestimiento de piedras de colores y las arquer�as de medio punto proceden
del rom�ntico franc�s. Sus Almacenes Marshall admiran por la rotundidez de su
volumen, su pureza arquitect�nica norteamericana: el almac�n (store). Ahora se
trata de concentrar el �rea de las ventas en un edificio adecuado, en que el
cliente pueda ver directamente los productos. Es por lo tanto un edificio que
sirve de exposici�n y de oficina.
����������� Disc�pulo
suyo es Louis Sullivan. Toma de su maestro el gran ventanal vertical, que
abarca varios pisos (Auditorium Building). Hace rascacielos (Wainwright Building, de S.
Louis; Guaranty Building, de Buffalo). Predomina aqu� la verticalidad y el edificio
tiene ya una forma definida: un gran bloque, con el piso bajo y el �tico
imponiendo una l�nea horizontal y el ventanaje ordenado verticalmente. En su
Carson Store, de Chicago, se atiene el car�cter de almac�n y priva la
horizontalidad. Pero aqu� llama la atenci�n la disposici�n apaisada de la
ventana, conquista que se impondr� en la arquitectura contempor�nea. Sullivan
es invocado como el pionero del funcionalismo.
64.3 LA ARQUITECTURA DEL SIGLO
XX.
����������� La
arquitectura ha experimentado un profundo cambio en los �ltimos tiempos. Se
puede hablar de una verdadera revoluci�n.
����������� Bruno
Zevi, atribuye este cambio a varias causas:
����������� a)
Adelantos t�cnicos.
����������� b)
Cambio en el gusto, que tiende en la simplificaci�n hasta el m�s exacerbado
desnudismo.
����������� C)
Factor social. Ej: los campos de deporte figuran hoy entre las m�s grandiosas
obras de la arquitectura presente. Las autopistas suponen una noble concepci�n
arquitect�nica, en r�tmica identificaci�n con el paisaje.
����������� La
arquitectura del presente ha pasado por tres estadios sucesivos:
����������� -
El modernismo.
����������� -
Funcionalismo.
����������� -
Organicismo.
����������� Los
pioneros de la arquitectura moderna han pasado por las mismas fases de
oposici�n con que se recibi� a los impresionistas franceses.
����������� Se
trata de una arquitectura limpia y desornamentada. No sabemos porqu� el hombre
moderno ha escogido la l�nea m�s sencilla para expresar sus sentimientos
est�ticos. Pues no basta una raz�n econ�mica para este desnudismo. Por esta
raz�n, convendr� advertir que muchos monumentos del presente, desnudos, no son
menos grandiosos que otros del pasado cubiertas de ornamentaci�n.
����������� Esta
arquitectura tiende a la internacionalizaci�n: Sin embargo razones clim�ticas y
de todo orden garantizar�n a esta arquitectura la supervivencia de estilos
nacionales, si bien mucho m�s amortiguadas que en el pasado, por razones de la
falta de adornos y de la unidad de los medios constructivos. Y tampoco esta
internacionalizaci�n ahogar� por completo la autonom�a del pensamiento
art�stico, de suerte que seguir� el artista mandando por encima de toda clase
de imposiciones, si bien m�s restringida su iniciativa que en tiempos pasados.
����������� 64.3.1
EL MODERNISMOS.
����������� Desde
el siglo XIX se asiste a un acercamiento del arte al producto industrial. A
ello contribuyeron Ruskin y Morris, pero sobre toda la organizaci�n de Artes y
Oficios. Se prescinde de toda inspiraci�n tradicional. La l�nea va a ser el
gran medio de expresi�n.
�����������
El movimiento modernista tuvo a
B�lgica por centro pero se extendi� al mundo entero. Pero el Modernismo no supo
crear lo que se esperaba, se limit� a ser una poes�a de las formas, expresadas
generalmente mediante el hierro. Se considera a la casa planeada por Victor
Horta, en la calle Tur�n, de Bruselas, como el prototipo de aquel estilo. El
interior est� ennoblecido por una decoraci�n arborescente y floreal, de hierro.
En Alemania, el estilo tom� el nombre de Jugendstil y a el pertenecen Olbrich y
Otto Wagner; la labor de este �ltimo se desarrolla en Viena. En la Caja de
Ahorros de esta poblaci�n puso en pr�ctica la superficie plana con una
sencillez de l�neas que anuncia todo el movimiento posterior. En Inglaterra el
estilo se llam� Liberty, y tuvo un buen cultivador en Williams Morris. Tambi�n
irradi� a los Estados Unidos como se aprecia en la ornamentaci�n aplicada por
Sullivan.
����������� En
Espa�a el Modernismo, cuyo nombre universal es el de Art Nouveau, produjo al
eminente catal�n Antonio Gaud� (1852-1926). Su arte es un elemento m�s de ese
poderoso resurgimiento de la cultura catalana que se llama la �Renaixen�a�.El
impulso de la industria catalana act�a sobre la arquitectura, sobre todo en lo
que respecta a la metalurgia. En su arte cabe sreconocer varios periodos.
����������� 1)
La Cascada del Parque de Barcelona, le sit�a en un principio en la senda del
eclecticismo franc�s.
����������� 2)
Sigue luego una etapa mud�jar u oriental caracterizada por el fuerte uso del
color, especialmente en los azulejos y de las celos�as, que le sirven para
formar ambientes misteriosos (Casa Manuel Vicens y Palacio G�ell de Barcelona),
en este �ltimo aparecen ya sus habituales arcos parab�licos.
3) Periodo goticista,
determinado por el culto que hab�a en Catalu�a por la arquitectura medieval, la
tendencia de este estilo episcopal de Astorga y la Casa de los Botines de
Le�n), este �ltimo edificio estuvo destinado a almac�n de tejidos. Por esta
raz�n el piso bajo hubo de prescindir de pesados muros de carga, sirvi�ndose de
pilares de hierro. Sin embargo el tratamiento de alzados y fachadas responde al
entusiasmo que sent�a el autor por el G�tico.
4) Aplicaci�n plena al
modernismo. El Parque G�ell de Barcelona significa ya la madurez de Gaud�.
Trata la arquitectura como un objeto pict�rico y crea el mosaico con desperdicios
de azulejer�a, anticip�ndose a los �collages� de los cubistas. Se adapta a la
l�nea ondulada de la naturaleza (que es asimismo la del estilo). Emplea pilares
inclinados que cumplen diversas funciones: una decorativa, porque aconsejan una
hilera de �rboles; y otra t�cnica porque hacen de contrafuerte al empuje del
terreno y, de drenaje para eliminar las aguas. Gaud� fue adem�s de un gran
artista un soberbio t�cnico.
����������� En
la casa Batll� utiliza un repertorio inusitado para organizar los huecos. Se
perfilan en curvo, inspir�ndose en la oquedades de los huesos pelvianos ,
tibias y f�mures le han inspirado a la vez los maineles. Supera a todo por su
fantas�a La Casa Mila, tambi�n la llamada la Pedrera; supone la incorporaci�n
de la monta�a a la arquitectura. Una l�nea ondulada como el remate de una
cordillera, dibuja la cresta del tejado. La superficie de la fachada se anima
con convexidades y concavidades, que parecen labios humanos. Los pretiles
(cerramientos) de las ventanas se hacen con hierros retorcidos y en los
interiores el visitante va de sorpresa en sorpresa, pues todas las habitaciones
son diferentes, a veces en nivel.
����������� Su
parte culmina en el templo de La Sagrada Familia que ha quedado inconcluso. El
aspecto G�tico. Todo se concibe simb�lico: las puertas, las ventanas, el color.
El aspecto chorreante de las portadas no parece ser modernista. En las
numerosas ventanillas de la torre iban a colocarse reflectores y altavoces,
pues Gaud� hab�a previsto el templo en funci�n ac�stica y la luminot�cnia.
����������� Gaud�
es el primer arquitecto espa�ol que emplea el hormig�n armado. Utiliz� formas
tradicionales como las b�vedas tabicadas, pero incorpor� otras muy modernas
como los parabolcides hiperb�licos. Si en las superficies valora la textura,
como si se tratara de un tejido, en la manera de manejar los huecos se conduce
como un escultor. La Casa Mila es una escultura para habitar. Seg�n Cassou,
nadie ha elevado a la arquitectura m�s cerca de la poes�a y la m�sica.
El modernismo actualmente es
considerado algo m�s que un estilo decorativo. Esto es lo que ha
resultado aparente, por el
�nfasis puesto en el ornamento. Pero no debe olvidarse que los arquitectos
modernistas renovaron las estructuras. Es m�s el mismo ornamento llega a ser
estructura. El hierro ondulado (l�nea l�tigo) ya incorpora una funci�n
tect�nica. En muchos edificios existe una continuidad espacial que no puede ser
m�s moderna.
����������� 64.3.2
PRECEDENTES DEL FUNCIONALISMO.
����������� El
modernismo dio lugar a una gran insatisfacci�n. Hab�a cargado la nota en lo
decorativo. Lo peor es que desencaden� una oleada de imitaci�n de p�simo gusto,
que hac�a la delicia de los advenedizos del dinero.
����������� Una
reacci�n vigorosa no tard� en hacerse sentir. Ahora surge una direcci�n
opuesta: el nudismo arquitect�nico.
����������� En
Francia Augusto y Gustavo Perret se aplicaron con valor a las
estructuras de hormig�n armado. Se han distinguido en la construcci�n de
templos, pero todav�a los siguen considerando con un lujo ex profeso para
disponer ornamentaci�n. Augusto Perret usa por primera vez el cemento armado,
en el garage de la rue de Pontheu (1905). Entre 1911-1913 los hermanos Augusto
y Gustavo Perret construyeron El Teatro de los Campos El�seos, proyectado por
el Holand�s Van de Velde, y de aqu� nace la discusi�n que dar� origen a la
segunda corriente, el racionalismo de Perret, no rompe con el pasado, Van de
Velde es un naturalista y este naturalismo, r�pidamente es aceptado por las
artistas j�venes, se contrapone y enfrenta el racionalismo.
����������� El
Teatro de los Campos El�seos uno de los primeros edificios de Par�s construido
con cemento armado, realizado por los hermanos Perret y la fachada adornada por
bajorrelieve de Bourdelle. El interior est� formado por tres salas
superpuestas: primero el gran teatro, la segunda es la Comodine y la tercera el
Studio.
����������� M�s
inter�s posee lo que sucede en Alemania, naci�n que hace de abanderado
en la renovaci�n arquitect�nica europea. En 1907 se funda en Alemania �La Uni�n
Alemana del Trabajo�, cuya pretensi�n es conciliar el arte con la industria. De
esta escuela es una figura relevante Peter Behrens, quien construyera para la
empresa A.E.G. una red de centros fabriles concebidos con ruda dignidad
arquitect�nica. El mismo edificio de la f�brica ten�a que ser el exponente de la
calidad del producto realizado. Y en correspondencia con ellos el mismo
edificio central de esta firma en Berl�n, es ya, por su belleza de l�neas, de
una modernidad desconocida en su �poca.
����������� 64.3.3
EL FUNCIONALISMO O RACIONALISMO.
����������� El
funcionalismo o racionalismo se apoya en la fase atribuida a Sullivan de que
�las formas siguen a la funci�n�. Tarea fundamental es conocer la realidad
t�cnica del edificio; el problema de la forma queda subordinado a las
necesidades tecnol�gicas. Estructuras rigurosamente ortogonales (�ngulo recto).
La forma curva es excepcional, porque aumenta el costo del programa
constructivo. En consecuencia las formas siguen a las estructuras. Puede
hablarse de una ley de ahorro. Los edificios se hacen bajos de techo y se
prefiere el blanco para la pintura de interiores. El fin pr�ctico de esta
arquitectura queda patente en la fase de Le Corbusier �la casa es una m�quina
para habitar�.
����������� El
esfuerzo se realiza por igual, de suerte que el viejo concepto de sost�n y
sostenido queda superado. El esfuerzo y la superficie son continuos. Se
despierta un amor por la asimetr�a como expresi�n de una libertad compositiva.
����������� El
racionalismo naci� en convivencia con otros movimientos art�sticos de la
pintura y la escultura, tales como el neoplasticismo y el cubismo. Hay una af�n
por combinar espacios cuadrados y rectangulares (coincide con el
neoplasticismo). Su coincidencia con el cubismo es mayor, pues ambos participan
del llamado espacio-tiempo.
����������� Los
pintores tratan de representar un objeto desde varios �ngulos, haci�ndolo
simult�neamente; por eso juntan la visi�n frontal con la de perfil. Igual hacen
para conocer el espacio interior de un objeto, lo perforan. Tambi�n el
racionalismo trata de obtener la simultaneidad de vol�menes. Se valoran todas
las visuales, de suerte que se abandona la dictadura de la fachada principal.
Todos los planos importan. Los vol�menes se incrustan, de suerte que las
verticales alternan con las horizontales. Y, respecto al af�n de penetrar el
espacio interior nada m�s expresivo que las inmensas cristaleras. El cristal
fue el gran asociado del racionalismo. Una arquitectura m�s luminosa parec�a un
fiel aliado de la higiene y el confort.
Esta arquitectura reconoce a
Walter Gropius como su progenitor. Naci� en Berl�n en 1883. En sus primeras
obras (Fagus) hizo ver las grandes posibilidades de aplicaci�n del cristal en
gran escala, cubriendo con �l fajas enteras y haciendo visibles las escaleras.
Para ello traslad� los apoyos al interior del edificio, de forma que la pared vitrea
se halla totalmente aliviada de peso (exonerada).
����������� Con
ello hac�a al propio tiempo una arquitectura de gran sentido social, por la
dignidad que un� edificio notablemente
construido aporta a la propia persona que lo utiliza.
����������� Bajo
la protecci�n de Gropius se funda en 1919 en la ciudad de Weimar, una escuela
de arquitectura privada llamada Bauhaus. Aqu� se va a fraguar la gran reforma
funcionalista.
�����������
Un primer Bauhaus de Weimar,
1919.
����������� �Decorar
los edificios fue anta�o la tarea m�s distinguida de las artes pl�sticas: la
Bahaus propugna reunir toda la actividad art�stica (arquitectura, escultura,
pintura) en una sola unidad. Pretenden fundar una comunidad de trabajo
compuesta de maestros y aprendices, que sean capaz de crear obras arquitect�nicas
completas.
����������� Un
segundo Bauhans
����������������������� Se
establece despu�s en Dessau y ya el propio edificio daba clara idea de los
ideales arquitect�nicos. Se rompe con el principio de la fachada �nica, ya que
es un edificio con plantas en forma de aspa, siendo plenamente valiosas todas
las visuales. El horizontalismo se quiebra por la presencia de un cuerpo
vertical. Desaparece la cornisa. Los planos macizos alternan con las cintas de
cristal, prestando un aire leve y flotante a toda la construcci�n. Bajo los cuidados
del arquitecto, todas las artes se funden. El m�todo es eminentemente pr�ctico.
El estudiante debe experimentarlo todo, y ha de trabajar de continuo en el
taller, con la herramienta en la mano. Toda la formaci�n descansa en la
elaboraci�n incesante de proyectos. Frente al sistema cl�sico imitativo y
receptivo; el Bauhaus deseaba hacer al arquitecto un creador. El dibujo
acad�mico quedaba sustituido por el apunte, el dibujo de imaginaci�n. Se impone
el trabajo en asociaci�n, en �equipo�. El proyecto aparecer� firmado por el
arquitecto, pero incorporar� el pensamiento del ingeniero, del electricista,
del soci�logo, etc..
�����������
����������������������� Gropius
concede una gran importancia a la tecnolog�a. Acepta la m�quina pero trata de
evitar su dictadura. Detalle importante: desplaza del �Fagus Werke� el montaje
de madera para las cristaleras e impone la carpinter�a met�lica, ahora tan
boga.
����������� En
1928 surge la oposici�n nazi. El Bauhaus de Dessau queda bajo la direcci�n de
Mies van der Rohe, a requerimiento de Gropius; pero en 1933 el centro fue
definitivamente clausurado. Los Estados Unidos supieron aprovechar la ceguera
pol�tica alemana y en 1937 se hace a Gropius una tentadora oferta: la Direcci�n
del departamento de Arquitectura de la Universidad de Harvard. Europa perd�a a su
gran talento. Otros muchos siguieron este rumbo, engrandeciendo a la naci�n
norteamericana. El asignar a estos talentos funciones de ense�anza iba a tener
r�pidamente saludables resultados, pues las nuevas generaciones aprovechar�an
las nuevas tendencias. Gropius ha trabajado incesantemente para Harvard, donde
ha construido �El Centro para Graduados� popularizando los corredores
cubiertos, para unir los distintos pabellones. Tambi�n se ha expresado en el
campo del urbanismo, ya que piensa que hoy en d�a no se puede ser buen
arquitecto cuando se ignora saber emplazar debidamente un edificio en la
ciudad. A Gropius se debe tambi�n el que muchas f�bricas hayan tomado artistas
para dar aspecto m�s bello a sus productos.
����������������������� Mies
van der Rohe naci� e Aquisgr�n (1886-1969), de familia holandesa tuvo amistad
con Gropius y aparece directamente unido a la aventura racionalista. En su
arquitectura prepondera la l�nea horinzotales, las largas cintas de cristal
suspendido. Es el poeta de las rectas. Gran te�rico a �l pertenecen opiniones
como �cuanto menos, m�s� es decir un edificio es m�s noble si somos capaces de
proyectarle con el menor n�mero de l�neas; �la arquitectura comienza cuando los
ladrillos est�n bien puestos�, en lo que afirma que el edificio ha de empezar
por estar debidamente aparejado, exaltando por tanto la obra del alba�il. Y
tambi�n �la estructura es la esencia de la arquitectura�, afirmaci�n que da a
entender el pecado de proyectar un edificio como soporte de la decoraci�n.
����������������������� En
1927 dirig�a la construcci�n de la �Colonia de Weissenhoff� en Stuttgart, aqu�
impuso la planta libre, los inquilinos pod�an libremente mover los tabique para
organizar el espacio interior a su antojo, lo cual era posible porque la pared
hab�a quedado liberada del papel sustentante. Gran �xito alcanz� por la
edificaci�n del �Pabell�n alem�n de la Exposici�n de Barcelona� 1929. Ya
impon�a la poes�a de los planos libres, verticales y horizontales. De este
edificio se ha llegado a decir que es una de las pocas obras contempor�neas con
honores de posteridad, pese a lo cual se ha destruido. La pared solo tiene
papel de Illinois (Chicago). Desde aqu� ha ejercido su magisterio. Plane� para
dicho Instit delimitante del espacio, de suerte que el peso decae sobre los
pilares de acero cruciformes, que permanecen exentos para evitar todo equ�voco.
����������������������� Contra
Van der Rohe actu� tambi�n la persecuci�n nazi. En 1937 se le ofrece el cargo
de director de la secci�n de Arquitectura del Instituto de Tecnolog�a uto todo
el �campus� formado por veinticuatro edificios. Ning�n arquitecto ha sido m�s
sabio que Mies en esta tarea de integrar bloques ortogonales en proporci�n con
el vac�o de los espacios libres. Se ha observado que Mies Van der Rohe y le
Corbusier, son los �nicos arquitectos del siglo XX que el de Mies es de 7�30.
Tambi�n Mies se ha aplicado a la construcci�n de rascacielos laminares hechos
totalmente de acero y cristal. Emplea en ellos las vigas en forma de I, que
adem�s de ser m�s resistente producen claroscuro. La estructura en este edificio
es totalmente visible. En 1956 construy� para Nueva York �El Seagram Building�
el m�s lujoso rascacielos, pues la estructura est� revestida por planchas de
bronce y m�rmol, y est� preparado para la iluminaci�n nocturna.
La personalidad m�s acusada del funcionalismo
es Le Corbusier, nacido en Suiza, hijo de un relojero. Arquitecto muy
discutido, hay que decir en su honor que ha sido fiel a sus propias ideas, por
osadas que parezcan. Aunque de hecho a Francia centro de sus actividades, en
rigor es un arquitecto internacional, el m�s internacional de los arquitectos
contempor�neos. Ahora bien, su programa llega a rebasar las intenciones
puramente racionalistas, en cierta manera, es un portador ya de las ideas
organicistas.
����������������������� La
verdadera realizaci�n es un tipo de arquitectura con pretensiones urban�sticas:
�la unidad de habitanon� viene a ser un rascacielos, pero acostado. El edificio
que construy� para Marsella es el que mejor cumple su programa; levanta el
edificio sobre soportes exentos (pilotes o palafitos) que tiene forma c�nica,
de suerte que todo el bloque flota sin estorbar a la circulaci�n. Las calles
pasan bajo el edificio y all� se pueden disponer de jardines, caf�s, etc..Estos
pilotes dan fisonom�a particular a la �unidad� cuyo conjunto parece una
descomunal oruga. Otra novedad son las terrazas, que quedan incorporadas al
destino colectivo. All� se montan piscinas, escuelas al aire� libre, juegos infantiles, paseos, etc.. En el
interior del bloque se disponen calles con tiendas. El efecto nocivo de la gran
ciudad, que sepulta en el aislamiento a los habitantes, tiene aqu� un
corrector, ya que al fomentarse los encuentros familiares se despierta en ella
el trato. Le Corbusier ha sido al propio tiempo un programador ambicioso para
pa�ses muy distintos: la India, Brasil, Estados Unidos, etc.. Buen conocedor de
las repercusiones del clima sobre la arquitectura, para el Brasil ide� el
�rompesol� (brise-so-leil), l�mina a modo de persiana que permite la entrada de
la luz, pero no la del rayo solar, con lo cual el edificio combate mejor el
calor.
����������������������� En
Estados Unidos desarrolla su actividad Eero Saarinen, su obra m�s notable es
�el centro t�cnico de la Generals Motors�, en Detroit, siguiendo el ejemplo de
Behrens, esta important�sima firma industrial es proyectada seg�n un esquema
arquitect�nico de la mayor dignidad. Acero, vidrio, ladrillos, coloreados,
etc... se emplean en la construcci�n de los pabellones fabriles, que se
dispersan en un �campus� verdegueante, con una fuente monumental, llena de
surtidores y con estatuas. Este Versalles norteamericano, como se ha
denominado, pregona claramente una nueva mentalidad, todo din�mico que desea
para el producto industrial y para todo lo que le represente (la propia
f�brica) la mayor nobleza art�stica.
����������� Los
rascacielos.-
����������������������� Uno
de los frutos de la arquitectura racionalista es el rascacielos. Su infancia
transcurre, a orillas del lago Michigan, en Chicago pero su madurez la alcanza
en Nueva York. El rascacielos es un �tour de force� de la t�cnica, pero por eso
mismo requiere una justificaci�n. Socialmente se justifica por la necesidad de
congregar a individuos que trabajan en una firma y realizan una acci�n
conjunta. Su destino es esencialmente burocr�tico. En Nueva York la carest�a de
solares no solamente se justificaba por la competencia econ�mica, sino que aqu�
se a�ade la gran verdad de que el terreno vale, pues no en balde se asienta
aqu� el mayor puerto del mundo. Se contaba adem�s con la ventaja de un firme
rocoso muy duro y pronto de se hallan frente al suelo blando de Chicago. El
emplazamiento va a ser la Pen�nsula de Manhattan (ahora isla). No pudiendo
crecer el edificio a lo ancho, tuvo que emplear el camino de la verticalidad,
como las plantas. Incluso se ha dado el famoso caso de la �compra del aire�, es
decir, del espacio que hay sobre un edificio.
�����������
����������������������� Pero
no todas las razones son de fuerza mayor. Act�a tambi�n el elemento
competitivo, la propaganda. As� cada rascacielos, representante de una empresa,
procura superar en altura, lujo y forma a sus colindantes.
����������������������� La
construcci�n de estos gigantescos espacios plantea serios problemas t�cnicos.
El primero es el de la cimentaci�n. Hay edificios que hunden un tercio de su
masa en el terreno. Como material predilecto usa el hierro; cuando se a�ade el
hormig�n, este se destina a la estructura horizontal. Pues hay que tener
presente que el rascacielos debe ser el�stico, ya que ha de recibir el impacto
del viento y �ste le mover�. En la cumbre el rascacielos tiene una gran
oscilaci�n.
����������������������� La
distribuci�n suele ser bastante com�n, las habitaciones principales -oficinas-
se disponen en el exterior y aparecen comunicadas por un pasillo en forma de
cuadro. Los servicios se alojan en la parte central. Todo requiere aireaci�n
artificial, pues hay que eliminar patios. No existen portales y todo movimiento
corre a cargo de los ascensores. Como la organizaci�n es vertical y los
desplazamientos horizontales muy cortos, la comunicaci�n humana se puede
efectuar con rapidez. El rascacielos no puede entenderse como una mera superposici�n
de pisos. En la parte superior presentan un remate m�s estrecho, para
alojamiento de la maquinaria y dep�sitos.
����������� En
la historia del rascacielos se reconocen dos �pocas:
����������� 1)
Hasta 1930, son edificios escalonados, con vestimenta hist�rica. As� hay rascacielos
asirios, griegos, g�ticos, renacentista. El m�s noble rascacielos de esta
primera �poca es el �Empire State Building� que con sus 85 pisos y m�s de 400
metros sigue siendo el m�s alto edificio del mundo.
����������� 2)
Desde 1930. Y siguiendo al cambio de orientaci�n que sigue a la crisis
econ�mica (el crach de 1929), se impone la forma de torre laminar, de un
racionalismo a ultranza, de 1930 es el rascacielos del peri�dico Daily News.
1932-39 se construye el grupo de 14 edificios conocido por �Rockefeller
Center�:
�����������
����������������������� Este
tipo de edificio ha sido objeto de numerosos ataques. Desde luego, no hay que
contar con que se destinen a vivienda. Su origen ha sido la oficina y esta es
la funci�n que deben mantener. Sabido es que al t�rmino de la jornada laboral,
los monstruosas se vac�an. �Edificio de la sede de Naciones Unidas� en Nueva
York (proyecto Harrison).
����������������������� Artisticamente
(una vez justificada su existencia) tiene tambi�n su defensa. Los mismos
materiales (aluminio, bronce, vidrios antical�ricos), la forma y el reflejo del
edificio pr�ximo en las grandes vidrieras, son motivo de valoraci�n est�tica.
����������� 64.3.4
LA ARQUITECTURA ORG�NICA.
����������������������� El
movimiento org�nico parte de las soluciones t�cnicas aportadas por el
funcionalismo. Una arquitectura de ritmo constructivo acelerado y m�s
econ�mica, con la posibilidad de ser disfrutado por un mayor n�mero de
personas. El pecado del Racionalismo radic� en confiarse excesivamente en los
medios y en la ley del m�ximo ahorro. Parecieron una gran conquista las
vidrieras continuas, pero se acab� cayendo en exceso, por la grave irradiaci�n
cal�rica que producen. Regular la cantidad de macizo y de vano no es tanto una
cuesti�n matem�tica como psicol�gica. Lo que pretende la arquitectura
organicista es poner los medios t�cnicos al servicio del hombre.
�����������
����������������������� El
conocimiento del hombre ha de ser el punto de partida. El arquitecto ha de
tener en cuenta la ac�stica, la armon�a de los colores, el medio geogr�fico
circundante, etc... Ha de acentuar la relaci�n ya preconizada por Gropius, con
el ingeniero, el electricista, el ge�grafo, el matem�tico, etc...
����������������������� La
forma del local influye en la propagaci�n de la onda sonora. Los materiales
influyen en la vista, el tacto y el olfato. Por eso hay que estudiarlos. La
manera aumenta el recogimiento y hace el ambiente m�s grato, la piedra acent�a
la solemnidad, pero es m�s distante y fr�a. El mismo edificio estando fr�o,
parece m�s grande, por que el hombre se distancia f�sica y psicol�gicamente.
Los colores animan, las luces fijas cansan. De ah� la tendencia a combinarlas.
El espacio, seg�n esta concepci�n org�nica, tiene una fundamentaci�n
fisiol�gica y psicol�gica.
Esta arquitectura tiene un fin
humano y social. El padre y definidor de esta arquitectura es el norteamericano
Frank Lioyd Wright (1869-1959) se form� en la escuela de Chicago y fue
disc�pulo de Sullivan. Pronto abandon� el funcionalismo. El amor a la vida es
el n�cleo de todo su pensamiento arquitect�nico. Por eso el edificio como una
planta ha de nacer del suelo. En �la casa de la Cascada� el piso inferior
muestra la misma roca del terreno. El edificio se proyecta de dentro hacia
afuera. Se respetan las desigualdades del terreno. El edificio se proyecta de
dentro hacia afuera. Se respetan las desigualdades del terreno y se impone la asimetr�a.
En 1893 constru�a �la casa en Forest Avenue� envolviendo un �rbol que sigui�
creciendo, usa en los interiores los materiales en su estado natural: la madera
en su color, la roca, el ladrillo tosco, etc... As� nos sentiremos m�s cerca de
la naturaleza. Destierra las grandes cristaleras. En el interior debe penetrar
la luz necesaria. De ah� el empleo de aleros muy volados, tomado en pr�stamo a
la casa japonesa, la luz solar penetra directamente en la vivienda, sino que lo
hace despu�s de reflejarse en el suelo. As� se produce una iluminaci�n
indirecta; la horizontalidad del voladizo identificar� la casa con la llaneza
del terreno, las ventanas se emplazar�n arriba rasg�ndose hasta el voladizo
para proporcionar buena visibilidad y evitar que la casa resulte accesible a la
curiosidad p�blica. La vivienda debe contar con adecuada calefacci�n, los pies
son la parte m�s sensible del cuerpo al fr�o. No es necesario tener muy elevada
la temperatura en una� habitaci�n, pues
la cabeza debe estar despejada para el trabajo. Entonces desentierra el viejo
sistema de calefacci�n romana, del hipocaustum. Su calefacci�n se aplica al
pavimento. Tambi�n usa el sistema usado por el hombre. Proporciona fuego real,
pero la contemplaci�n de las llamas acent�a el efecto acogedor, ya que
falta
p�gina 22
brica de Ceras, en Racine. El
gran sal�n para empleados adopta el aspecto de un fabuloso hall. Techo de
cristal sostenido por columnas fungiformes de hormig�n centrifugado. Fue una
obra� muy cara pero aumentaba el rendimiento
de los empleados.
�����������
El Museo de Guggenheim de Nueva
York fue muy discutido, se necesitaba comodidad e iluminaci�n; por eso se
emple� un sistema de rampa, la luz procede de una gran c�pula y la calefacci�n
es del pavimento. La rampa helicoidal est� solidamente unida a la pared y es, a
la� vez, estructura.
����������� De
l�nea similar es Richard Neutra (Viena, 1892). Tambi�n emigr� a Estados Unidos,
fue el creador de la escuela californiana. Su especialidad es la vivienda de
campo. Su prop�sito de sacar el m�ximo partido del terreno le relaciona con el
organicismo, pero sus formas son del m�s r�gido funcionalismo. Dota a sus casas
de buenas panor�micas. Mies le influye en el amor por la cristalera. Levant�
muchas viviendas en parajes des�rticos, por eso busc� mucho el agua; estanques
ondulados incluso en el interior de la casa. El ambiente de la casa transporta
a regiones m�s h�medas, en esto reposa el car�cter org�nico de la vivienda
Neutra.
����������� Alvar
Aalto (Finlandia, 1898) es el representante europeo del movimiento org�nico.
Mantiene los estilos nacionales, en su pa�s de bosques, r�os y lagos �l
conserva la formula ondulada y la madera. Resucita la pared alabeada de la
arquitectura borrominesca. En la sala de conferencias de Vipuri construy� el
techo de forma ondulada con listones de madera, que a parte de la est�tica crea
muy buenas condiciones ac�sticas. De igual forma en la biblioteca de esta
ciudad resuelve el problema de la iluminaci�n abriendo en el techo unas
perforaciones en forma de tronco de cono, que produce una luz cenital pero
evita que penetre el rayo.
Recibi� muchos elogios en el
pabell�n finland�s de Nueva York, para la exposici�n de 1939. Hizo las paredes
de listones de madera ondulada y con inclinaci�n en la parte superior hacia
adentro para ver con comodidad cuadros y carteles. Otros edificios en los
Estados Unidos son la Residencia del Instituto de Tecnolog�a de Cambridge,
Massachussets. Su lecci�n aqu� fue desalojar la monoton�a.
����������� 64.3.5
TRADICIONALISMOS.
����������� El
desarrollo de la arquitectura contempor�nea aparece frenado por la aparici�n de
fuerzas reaccionarias, que tratan de resucitar viejos estilos. Esta reacci�n en
la arquitectura se dio en pa�ses que quer�an expresar as� su ideal pol�tico.
����������� 64.3.5.1
ALEMANIA.
����������� La
Alemania nazi hizo de la Grecia cl�sica modelo para sus creaciones oficiales;
tambi�n hubo alusiones a la arquitectura egipcia. El arquitecto m�s
comprometido fue Albert Speer (Canciller�a del Reich en Berl�n y el Campo de
los Congresos en Nuremberg). Paul Ludwing Troost (urbaniz� la plaza real de
Munich) y Fritz Todt (creador de las autopistas).
����������������������� 64.3.5.2
ITALIA
����������� La
Italia fascista se dej� influir por la Roma Imperial. Se erigieron muchos arcos
de triunfo. Tambi�n resucitaron la Roma barroca, ejemplo de esto son la V�a de
la Conciliazione.. Destaca como renovador de formas y estructuras Pier Luogi
Nervi (1891) realiz� amplios espacios abovedados, tanto de hormig�n armado como
de cristal y acero. Sus proyectos principales son para hangares y campos
deportivos. Le ha dado fama su estructura reticular para las b�vedas de
hormig�n.
����������������������� 64.3.5.3
UNI�N SOVI�TICA
����������� Tambi�n
aqu� fue Grecia el pa�s escogido para expresar su ideal pol�tico. En 1931 se
celebr� el concurso para la construcci�n del Palacio de los Soviets. Participaron
entre otros Le Corbusier y Gropius, pero gan� el ruso Iof�n. Se llen� el pa�s
de columnatas a la manera neocl�sica; aunque en los �ltimos tiempos se ha dado
un giro completo buscando algo m�s pr�ctico.
����������������������� 64.3.5.4
ESPA�A
����������������������� El
Modernismo se prolonga por medio de la obra de Luis Dom�nech, Jos� Grases y
Riera, autor del Palacio Longoria de Madrid.
����������������������� Tras
el movimiento modernista se desencadena la corriente tradicionalista. Olvidando
lo de fuera, se mezclaron elementos muy distintos pero nacionales, prestando
mucha atenci�n a los motivos ornamentales. En el primer cuarto de siglo destac�
Antonio Palacios (1876-1945) en sus edificios hay una h�bil combinaci�n de
vol�menes netos y espacios vac�os (Palacio de Correos y Tel�grafos, Madrid).
����������������������� Eduardo
de Torroja introdujo algunas novedades extranjeras, es uno de los pioneros del
hormig�n armado (marquesina del Hip�dromo de la Zarzuela. Antonio Florez dise��
en Madrid edificios escolares de formas ortogonales y grandes superficies
acristaladas (funcionalismo).
����������� La
creaci�n del �Gatepac� (1930) pretend�a desarrollar un programa similar al
Bauhaus alem�n. Sus ideas se difundieron a trav�s de la revista A.C. publicada
en Barcelona. Ejerci� una alta funci�n depuradora, de suerte que en los a�os
precedentes a la guerra civil se advierte una poderosa renovaci�n del
pensamiento arquitect�nico.� Destacan en
este movimiento Jos� Luis Sert, Jos� Torres Clav�, J. B. Subirana, Luis Blanco
Soler, Rafael Bergam�n, etc... Destaca el conjunto de edificios de la Ciudad
Universitaria de Madrid, dirigida por Modesto L�pez Otero. Destruido los
edificios durante la guerra civil dice bastante que hayan sido reconstruidos
despu�s conforme a los planos originales.
����������������������� Durante
la guerra se paraliz� la construcci�n y despu�s se dedicaron a la
reconstrucci�n de ciudades y obras p�blicas. Entonces se producen emigraciones
como la de Jos� Luis Sert (a Estados Unidos). Se intenta lograr una
arquitectura �nacional�, chapada a la antigua al igual que en otros
pa�ses. Exponentes claros de esto son el Ministerio del Aire en Madrid obra de
Luis Guti�rrez Soto seg�n el esquema escurialense, la Universidad Laboral de
Gij�n, con gigantismo helen�stico, y el Valle de los Ca�dos, cuyo proyecto
inicial es de Pedro Muguruza, pero fue ejecutada en sus partes esenciales por
Diego M�ndez: consta de una iglesia subterr�nea, con elementos de tipo
tradicionales, como el almohadillado toledano (Alc�zar), y con una enorme cruz
de ciento cincuenta metros de altura.
����������������������� Al
margen de esta corriente tradicionalista se fue formando una generaci�n m�s
innovadora. Destacan Fisac (medalla de oro de la Exposici�n de Arquitectura
Religiosa, 1954), la obra premiada fue la iglesia del Seminario de Arcas Reales
(Valladolid), este arquitecto se especializ� en obras religiosas; otras obras
suyas son el convento Teologado de Dominicos en Alcobendas (Madrid), La
Parroquia de la Coronaci�n (Vitoria): para �l la iglesia tiene que estar
concebida como un intensivo impulso hacia el altar mayor.
����������������������� Jos�
A. Corrales y Ram�n V�zquez Molez�n fueron tambi�n premiados por el pabell�n
espa�ol de la Exposici�n de Bruselas (1957). Tambi�n destaca C�sar Ortiz
Echag�e, asociado con Rafael Echaide en el edificio para exposiciones de la
Casa Seat (Barcelona).
����������� Arquitectos
actuales que merecen destacar son Jos� Luis Fern�ndez del Amo, Jos� M� Garc�a
de Paredes, Francisco Cabrero, etc...
����������������������� 64.3.5.5
OTROS PA�SES
����������������������� En
Italia despu�s de la II Guerra Mundial se abandona el lastre historicista y se
producen novedades. La Stazione Termini de Roma es un ejemplo de esto; en ella
destaca la marquesina como sustento de toda obra. Construida con lujosos
materiales encaja perfectamente en el ambiente hist�rico.
����������������������� En
Finlandia, Alvar Aalto impulsa una corriente basada en la madera que se adapta
a la geograf�a del pa�s.
�����������
����������������������� En
M�jico destac� el madrile�o F�lix Candela especialista en el hormig�n armado,
extendi� all� el tipo de cubierta �suspendida�. Cre� la Ciudad Universitaria de
M�jico.
����������� En
Brasil ha habido un gran desarrollo arquitect�nico, aparecieron pronto los
rascacielos (R�o de Janeiro). Le Corbusier influy� con el sistema de
�parasoles� sobre todo en �scar Niemeyer (Ministerio de Educaci�n, R�o de
Janeiro); ha hecho la mayor parte de los edificios de Brasilia.
����������� En
la India impact� la arquitectura contempor�nea con los edificios proyectados
por Le Corbusier en Chandigarth donde usa estructuras colgantes a modo de
tienda de campa�a.
����������������������� En
Jap�n los edificios son tradicionales (disposici�n apaisada y montaje sobre
pilotes). Este pa�s ha influido sobre la arquitectura contempor�nea, un ejemplo
es el jard�n �org�nico�.
����������� 64.3.6
SITUACI�N ACTUAL.
����������������������� Se
han producido muchos cambios desde el siglo XIX, aunque la estructura sigue
haci�ndose de hierro y hormig�n los materiales aparentes han variado
considerablemente. El hormig�n tiene un tratamiento especial para exterior, las
placas de encofrado dejan una huella decorativo, a veces; cementos coloreados.
Se descubren continuamente materiales muy resistentes y decorativos, claro
ejemplo son las vidrieras. Se han obtenido materiales aislantes, del calor y
del ruido, que permiten obtener los mayores rendimientos con peque�os grosores.
����������������������� En
cuanto a la estructura se utiliza la llamada colgante o suspendida. A la vez de
cubierta, sirve de estructura. Se construye con una red de cables de acero, que
forman una especie de telara�a, rellen�ndose luego los intersticios con hormig�n,
lana de vidrio o un pl�stico aislante. Adopta forma de tienda de campa�a, con
ca�da c�ncava, pero tambi�n se emplea la forma convexa, con hiperboloides o
paraboloides hiperb�licos, que origina la cubierta llamada de tipo �concha�,
porque la superficie no es continua, sino que se arma con gajos o gallones. Los
cables quedan embebidos en la estructura, que es una fina l�mina. Las
estructuras colgantes han eliminado el tejado.
����������������������� En
la ac�stica tambi�n hay progresos para evitar los ruidos en las viviendas, pero
en los lugares destinados a la audici�n deben procurar tambi�n la propagaci�n
del sonido en buenas condiciones.
����������������������� Como
las ondas sonoras se propagan en forma de curva, el plano m�s adecuado es el
cuadrado o el redondo. Debe tenerse en cuenta la reflexi�n del sonido, tanto en
edificios cubiertos como al aire libre. La reflexi�n del sonido deber ser
difusa, esto se obtiene diversificando con superficies o materiales adecuados
la pared de reflexi�n; si se hace plana y uniforme se producir� el molesto eco.
����������������������� Cada
material tiene un indice de reflexi�n, existen tablas que lo recogen. Se llaman
materiales fonoabsorbentes los que debilitan la reflexi�n, pero hay que
graduarlos debidamente, pues tampoco se trata de una absorci�n total. Un
edificio con c�pula central no produce buena ac�stica, pues, lo mismo que si se
tratara de un espejo, concentra el sonido en un punto y deja zonas sin voz. El
mismo p�blico constituye elemento fonoabsorbente, de suerte que algunos
arquitectos conf�an en �l para la correcta ac�stica; por eso en caso de escasa
concurrencia el efecto resulta desagradable.
����������������������� En
nuestro siglo se han hecho tales adelantos t�cnicos, empezando por la propia
fusi�n t�cnico-est�tica, que un edificio puede ser proyectado con la misma
libertad de un pintor. La funci�n ser� el punto de partida de toda buena
arquitectura. Hoy todo es posible, por lo tanto no se debe tachar de mon�tona.
La prefabricaci�n es un grave oponente contra la libertad compositiva, pero el
arquitecto inventor siempre puede combinar dentro del repertorio de cosas
prefabricadas.
����������������������� En
la arquitectura actual los arquitectos son especialistas en determinado tipo de
edificios; el enorme complejo de la vida moderna cuenta con expertos en cada
rama. Hay soluciones comunes en cada campo. Cada edificio se debe tratar como
una cuesti�n singular, influye el aspecto geogr�fico, el econ�mico y los
sentimientos personales del arquitecto.
����������� 64.3.7
EL TEMPLO CAT�LICO.
����������������������� La
Iglesia cat�lica utiliza todos los medios expresivos de la arquitectura de nuestro
siglo. Fue un error de Ruskin considerar que el templo cristiano ten�a que ser
necesariamente g�tico.
����������������������� Se
debe tener muy en cuenta las funciones del templo; por ejemplo hay que dar
importancia a la piedra sacrifical (el altar), debe haber tensi�n hacia este
punto esencial. Existen varios medios para llevar la atenci�n del espectador
hacia el altar. La luz tambi�n debe ser tenida en cuenta, as� como los
distintos tonos.
����������������������� Si
la iglesia se destina a una comunidad religiosa, han de colocarse altares laterales,
pero de forma que no se estorbe al principal. El recinto debe tener el lugar de
los fieles de forma que �stos vean c�modamente al sacerdote.
����������������������� Teniendo
en cuenta la liturgia de la palabra hay que poner especial �nfasis en la
ac�stica. Los elementos fonoel�ctricos tender�n a reforzar el sonido, pero nada
podr�n hacer si existe gran reverberaci�n.
����������������������� Los
confesionarios, por su funci�n, deben estar en lugar apartado, asimismo el
bautisterios debe colocarse junto a la puerta del templo por su funci�n de dar
la entrada al nuevo cristiano.
����������������������� Las
im�genes ayudan a crear la atm�sfera espiritual que este edificio precisa.
Ning�n medio m�s adecuado que la vidriera, que colorea la luz y la hace
distinta de la del exterior, haciendo la imagen m�s espiritual.
����������� 64.3.8
ARQUITECTURA DEPORTIVA.
����������������������� El
gran desarrollo de la vida deportiva y los fuertes capitales invertidos en
ellos han hecho que la arquitectura y la urban�stica se ofrezcan como
importantes logros de nuestro tiempo. Esto se puede ver bien reflejado en las
olimpiadas, donde los arquitectos saben coordinar todos los aspectos
importantes (entorno, t�cnico, nuevos materiales, y como no la est�tica).
Tambi�n tienen en cuenta la amplitud del proyecto y las funciones que debe
cumplir.
����������� 64.3.9
HACIA LA CIUDAD DEL FUTURO.
����������������������� En
la t�cnica se han producido muchos avances que no se han reflejado en la
estructura de la ciudad. La urban�stica camina m�s lentamente que la misma
arquitectura.
����������� Generalmente
la planificaci�n urban�stica se ha limitado al trazado de calles y plazas,
mientras que la ciudad del futuro habr� de concebirse como una totalidad de
funciones. Debe plantearse como un trabajo en equipo de muchos especialistas
(ge�logos, arquitectos, ingenieros, bi�logos, etc...), adem�s de buena
planificaci�n es necesario que resulte viable econ�mica y pol�ticamente.
�����������
����������� En
el futuro no se har�n piezas sueltas, el futuro nos depara la industrializaci�n
de la arquitectura, que es tanto como decir de la ciudad. La ciudad ser� fabricada
industrialmente y funcionar� mec�nicamente. La automatizaci�n saltar� del
dominio de la f�brica al mismo hogar.
La ciudad se extiende en todas
direcciones. Tambi�n el progreso se advierte en que disponemos de mayor espacio
para desenvolvernos. Muchas persona tienen m�s de una residencia al cabo del
a�o.
����������������������� La
estructura vertical es la que prima en las ciudades actuales frente a la ciudad
a ras del suelo se ofrece la ciudad erguida. Actualmente el rascacielos debe
evitar un problema que se est� produciendo que es el aislamiento. Son
previsibles pasadizos que unen unos bloques con otros, as� como la comunicaci�n
a�rea que se prev� como fundamental en la ciudad del futura. Tambi�n deben
salvarse los problemas de tr�fico.
����������������������� Por
�ltimo se�alar que el subsuelo juega un papel importante en este nuevo tipo de
ciudad, tanto para circulaci�n como para oficinas almacenes, etc...