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TEMA 20 EL CONOCIMIENTO HIST�RICO.TIEMPO HIST�RICO Y CATEGOR�AS TEMPORALES. EL HISTORIADOR Y LAS FUENTES. EXPLICACi�N y COMPRENSi�N EN LA HISTORIA

1. El conocimiento hist�rico.

����������� 1.1. El conocimiento hist�rico como conocimiento cientlfico.

����������� 1.2. La estructura dei conocimiento hist�rico.

����������� 1.3. El conocimiento hist�rico a trav�s de la Historiograf�a..

2.. La periodizaci�n;

3. El historiador y las fuentes.

����������� 3.1. Concepto general de fuentes.

����������� 3.2. Clasificaci�n de las fuentes.

����������� 3.3. La autenticidad y fiabilidad de las fuentes.

4. Explicaci�n y comprensi�n en Historia

INTRODUCCi�N.

En cualquier comunidad cientrfica surge una cierta especializaci�n, ya que mientras unos se limitan a resolver los problemas inmediatos aplican�do los principios establecidos y aceptados por la mayor�a (los practicantes de esa ciencia), otros dedican su esfuerzo a mejorar los m�todos y herra�mientas de trabajo y, finalmente, existe un reducido grupo de cient�ficos, que es el m�s especulativo, consagrado a resolver problemas te�ricos. Los tres grupos de cient�ficos enumerados formar�an una pir�mide de ancha base.

En la comunidad cient�fica de los historiadores existe un numeroso gru�po de practicantes: son los encargados de "construir la Historia mediante sus investigaciones". Por 0.ncima de ellos se situar�an los dedicados a problemas metodol�gicos y especialmente a las t�cnicas de investigaci�n hist�rica, como, por ejemplo, el an�lisis cr�tico de las fuentes. Estos tra�bajos forman parte de la Metodolog�a Hist�rica. Ya en la c�spide de '? pir�mide habr�a que situar a los te�ricos del conocimiento hist�rico, ocu�pados en reflexiones sobre la Epistemolog�a (estudio del conocimiento cient�fico), la Gnosolog�a (indagaci�n sobre el conocimiento en general), la Historiograf�a (estudio cr�tico sobre la Historia), y la Teor�a de la Histo�ria, que especula sobre el lenguaje de la ciencia hist�rica y analiza las operaciones de investigaci�n desde el punto de vista' te�rico.

En el presente tema se incluyen aspectos relativos a varias de estas disciplinas.

1.EL CONOCIMIENTO HIST�RICO..

1.1. EL CONOCIMIENTO HIST�RICO COMO

CONOCIMIENTO CIENT�FICO.

El conocimiento cient�fico del pa�sado, objeto de. la Historia, se de�nomina conocimiento hist�rico y di�fiere del conocimiento cotidiano que tenemos del pasado. Si hemos de asegurar la cientificidad del conoci�miento hist�rico, ser� conveniente precisar antes qu� se entiende por conocimiento cientrfico.

1.1.1.EL CONOCIMIENTO CIENT� lbo EN GENERAL.

Diversos autores han ido acumu�lando rasgos para una aproximaci�n a la definici�n de este tipo de co�nocimiento:

1. Por su objetivo, el conocimiento cient�fico es un conocimiento ver�dadero, es decir, se basa en la "verdad" contra la falsedad como principio.

2. Por su m�todo, es un conocimiento generalizado, distinto del cono�cimiento sensorial de los hechos, para lo cua1 hay que determinar la identidad de los objetos y da�sificarlos, es decir, poner juntos aquellos objetos entre los que se haya detectado la misma identi�dad.

3. Por su inspiraci�n, es neutral, por no estar sometido a la ideolog�a que sustenta los intereses de los diversos grupos sociales.

4. Por sus cultivadores, se trata de un conocimiento que se adquie�re por un grupo de personas apro�piadas que se ocupan de la ciencia de un modo profesional. Estos hombres de ciencia se gu�an por ciertas normas de conducta es�pecializadas que est�n destina�das a obtener un conocimiento verdadero. La m�s com�n de es�tas normas es el principio de su�pervisi�n de la investigaci�n por la totalidad de los cient�ficos.

5. Por el proceso cognoscitivo por el que se accede a �l, es una variante del proceso cognosciti�va general, que se basa en la experiencia sensorial y requiere el empleo de instrumentos es�pecializados, que le permiten descifrar la Informaci�n normal�mente inaccesible a la gente or�dinaria.

6. Por la naturaleza de dicho pro�ceso cognitivo, en el que predo�mina el conocimiento abstracto, se hace imprescindiblo 01 uso del lenguaje cient�fico, que facilita al m�ximo el trasvase de informa�ci�n dentro y fuera del mundo cient�fico.

7. Para su validaci�n requiere ser comprobado. S�lo el conocimien�to comprobado puede ser cient��fico.

1 .1.2. LOS RASGOS DEFINITORIOS DEL CONOCIMIENTO HIST�RICO.

Algunos autores han cuestionado la validez del conocimiento hist�ri�co como conocimiento cient�fico. La raz�n fundamental que argumentan es nuestra situaci�n en el tiempo (la de los historiadores), que no nos permite observar los diversos he�chos pasados que constituyen el objeto de la historia.

Para ser cient�fico, el conocimiento del pasado debe diferenciarse del conocimiento cotidiano del pasado. cumpliendo las condiciones gene�rales m�s arriba enunciadas y ha�ciendo un uso prioritario de las fuen�tes y un uso secundario de la me�moria (al rev�s que en el conoci�miento cotidiano).

Pero, �cu�les son los rasgos que distinguen el conocimiento cient�fi�co hist�rico de otros conocimientos cient�ficos? .

1 . Se adquiere, fundamental�mente, mediante una aproximaci�n indirecta. Esta afirmaci�n, a�n sien�do Cierta, debe ser matizada con las siguientes precisiones:

a) El conocimiento del pasado in�cluye la observaci�n de objetos f�sicos todav�a existentes, incluyendo los seres humanos (sus restos y sus acciones actuales), sus recuerdos y sus conductas (mediante grabaciones. fotogra�f�as o pel�culas).

b) Tambi�n se puede realizar la ob�servaci�n de objetos inanimados: objetos materiales, restos huma�nos, sustancias org�nicas o fuen�tes escritas en forma de docu�mentos originales. La observaci�n de estos restos tiene una doble dimensi�n cognoscitiva: en si mis�mos constituyen objeto de obser�vaci�n directa, pero a la vez son portadores de un contenido de�terminado (ese contenido son los datos que contienen y deben ser deducidos por el historiador), y como tales, pasar�an a ser obje�to de observaci�n indirec1a.

c) Algunas fuentes registran las ob�servaciones hechas por otras per�sonas (por ejemplo, un cronista o el autor de una carta). Por lo tanto, el conocimiento hist�rico incluye el uso de las observacio�nes cient�ficas hechas, directa�mente o no, por otros historiado�res. M. Bloch afirma que "la exis�tencia de intermediarios entre un hecho pasado y el historiador es 01 criterio do distinci�n entre co�nocimiento directo e indirecto".

d) El conocimiento basado en la memoria de otros (historia oral) es tambi�n una fuente de cono�cimiento hist�rico directo.

e) Nuestra propia memoria (la del investigador) es tambi�n una fuen�te de conocimiento hist�rico di�recto. .

f) Algunas fuentes de las que utili�

zan los historiadores sirven de "indicadores ilativos" (aquellos sobre los que se sacan conclu�siones sobre determinados suce�sos). El trabajo con este tipo de indicadores constituye una obser�vaci�n indirecta.

Por tanto, el conocimiento hist�rico ser�a una combinaci�n de co�nocimientos obtenidos directa e in�dirr3ctamente. Como muy a menu�do el conocimlonto se basa en los datos proporcionados por otros (los historiadores trabajan principalmente sobre fuentes escritas), parece ndo�cuado se�alar lo indirecto del co�nocimiento hist�rico como su pro�piedad principal. Ahora bien, el co�nocimiento basado en fuentes, ya sean orales o escritas, exige la mo�vilizaci�n de conocimientos previos (conocimiento cient�fico acumulado): la memoria de otras personas s�lo puede "revivir" por nuestras pregun�tas, y las otras fuentes de conoci�mi,ento s�lo pueden dar informaci�n si somos capaces de interpretarlas y extraer de ellas los datos que nos interesan.

Por lo tanto, maticemos que se trata de un conocimiento fundamen�talmente indirecto obtenido desde la experiencia cient�fica previa.

2. Es un conocimiento limita�do por la existencia de las fuen�tes de conocimiento. Kula afirma que la "historia anterior" comenza�r�a en el momento en el qU� no hay testigos de los sucesos de los que nos ocupamos. Ah� empezar�an los problemas para el historiador por su incapacidad de crear un n�mero ili�mitado de fuentes, ya que tiene que arregl�rselas con las que existen, lo cual supone una limitaci�n res�pecto al conocimiento obtenido por otras disciplinas. No obstante, esta limitaci�n queda compensada por su conocimiento de los efectos y con�secuencias consiguientes de los he�chos que estudia.

3�. Es un conocimiento que se adquiere mediante un procedimien�to de postgnosis. El historiador par�te del conocimiento de los efectos (consecuenciRs de 105 hechos pnm buscar las causas). El procedimiento opuesto, el progn�stico, utilizado por otras ciencias, intenta predecir los efectos de un hecho que se torna como causa. De esta particularidad metodol�gica de la historia sobre�vendr� un debate fundamental en la historiograHa: la capacidad de la historia para formular leyes sobre los hechos sociales.

1.2 LA ESTRUCTURA DEL CONOCIMIENTO HIST�RICO.

Han sido muchos los intentos de establecer una estructura fundamen�tal del conocimiento. Phoenix ha�blu do quo Inu uiunillcnrJnn qlln 01 ser humano adquiere pertenecen a seis cate,gor�as o campos que �l de�nomina:

. Simb�lica: designa un campo de significados del cual dependen la mayor�a de las restantes catego�r�as, puesto que se refiere a la com�prensi�n de los s�mbolos usados en el lenguaje ordinario en un �rea con�creta (ejemplo: el �rea inglesa) o de comprensi�n universal (ejemplo: el lenguaje matem�tico).

. La Emp�rica: se aplica a las ciencias f�sicas, biol�gicas y socia�les que se basan en la utilizaci�n del m�todo cient�fico y aceptan cier�tas normas para la verificaci�n de los resultados que proponen.

. La Est�tica: trata de los signi�ficados a encontrar en la contem�placi�n de las artes y la m�sica,

. La Sino�tica: designa un tipo de conocimiento de objetos y per�sonas al que se llega mediante la experiencia personal, aunque su cariz es m�s intuitivo que racional.

. La �tica: designa significados morales en los que lo importante es el desarrollo de la noci�n de lo que debe hacerse en el comporta�miento personal.

. La Sin�ptica: comprende aque�llos campos de conocimiento que combinan o integran otros signifi�cados. como por ejemplo, la filoso�f�a, la religi�n y la historia.

Hirst (1965) afirma que el cono�cimiento puede subdividirse en "for�mas" fundamentales independiente�mente del uso final a que se desti�ne, En otras palabras, cualesquiera que sean las divisiones del conoci�miento que puedan ser �tiles en la pr�ctica cotidiana, existe una divi�si�n del conocimiento que es ir:lhe�rente a lo que llamamos conocimien�to.

Hirst entiende que existe un sis�tema de significados p�blicos que gozan del consenso general y son distintos de los significados e im�presiones privados, propios de cada individuo (que no son comprendi�dos o compartidos) de manera ge�neral. Este sistema de significados ha sido construido por la humani�dad a trav�s de generaciones gra�cias a la capacidad del ser humano para el manejo del lenguaje, gra�cias a la capacidad de ::;imbolizar,

Estos significados p�blicos, cons�truidos y simb�licos est�n integra�dos por conceptos, que tienen su origen en la necesidad de formular nuestras experiencias. Mediante un proceso de diferenciaci�n progresi�va, los conceptos van quedando en�cuadrados en grupos caracter�sticos. As�, los conceptos de masa, volu�men y densidad est�n interrelacio�nadas en un grupo que generalmente denominamos F�sica. Estos concep�tos no est�n relacionados con los conceptos de renta econ�mica, uti�lidad marginal o costes sociales usa�dos en Econom�a.

Dentro de cada forma de conoci�miento, los conceptos no s�lo es�t�n relacionados entre s� por medio de lo que se ha llamado su gram�tica l�gica, sino que las proposicio�nes que relacionan estos concep�tos entre s� (leyes y principios) tie�nen pruebas de verdad que tam�bi�n son caracter�sticas de cada for�ma de conocimiento. En F�sica, la prueba de verdad consiste en la ve�rificaci�n experimental de una hip�tesis. Para otras formas de conoci�:niento, Hirst no expone tan clara�mente sus pruebas de verdad ca�racter�sticas,

Aunque en la lista de formas de conocimiento propuestas por Hirst no aparece la Historia, quiz� par el desacuerdo existente entre los his�toriadores respecto a qu� es lo fun�damental en las explicaciones, J. Dominguez (1989) considera que s� se puede aplicar el esquema de Hirst para determinar cu�l es la es�tructura de la Historia como forma de conocimiento, y propone tres sub�estructuras: los conceptos, los pro�cedimientos explicativos y los pro�cedimientos de investigaci�n-verifi�caci�n.

Aplicando la propuesta de Domin�guez a los conceptos y los procedi�mientos explicativos (los procedimien�tos de investigaci�n-explicaci�n se tratar�n m�s adelante), tendr�amos:

1.2.1.LA ESTRUCTURA CONCEPTUAL.

Otras disciplinas disponen de una estructura conceptual propia. Dicha estructura se puede jerarquizar, de manera que se establezcan qu� con�ceptos tienen la categor�a de inclu�sores (seg�n la terminolog�a em�pleada por Ausubel), y cu�les tie�nen menor rango y est�n incluidos en ella.

La Historia, sin embargo, no puede presentar una red conceptual jerar�quizada, e incluso para algunos au�tores ni siquiera dispone de unos conceptos espec�ficos, sino que uti�liz�l los de la experiencia general humana.

A la hora de identificar y selec�cionar los conceptos espec�ficos de la historia y establocor las ,rolacio�nes de dependencia existentes en�tre ellos, encontramos varios pro�blemas:

1. La indefinici�n conceptual. deri�vada de la utilizaci�n de'algunos conceptos con significados limi. tados o ahist�ricos en el lengua�je cotidiano. Existe un gran n��mero de conceptos compartidos por los historiadores y los hablan�tes comunes que utilizan dichos conceptos con significados mas limitados o diferentes, cuando no radicalmente contrarios al signi�ficado que tienen en su especifi�cidad hist�rica. (Un ejemplo es el calificativo "hist�rico" como si�n�nimo de "excepcional", en el que desaparece el referente al pasado).

2. Muchos conceptos utilizados en el �mbito exclusivo de la histo�riograf�a presentan una carga de indefinici�n o no son aplicados con id�ntica significaci�n por parte de los historiadores, como son, entre otros muchos, los siguien�tes: subsistema, crisis, industria�lizaci�n, progreso.., Algunos t�r�minos ponen en evidencia el com�ponente de relativismo hist�rico, particularmente aquellos que alu�den a diferentes interpretaciones que, respecto a los procesos de cambio, realizan historiadores o corfientes historiogr�ficas. De ah� la dificultad a la hora de una apli�caci�n uniforme de esos concep�tos a determinados procesos de transformaci�n.

Adem�s, el significado de a1gu-, nos conceptos se modifica en fun�ci�n del contexto espacio-temporal al que hacemos referencia, es el caso de la tiran�a en la Grecia Cl�sica y en el si�glo actual. Otro tanto cabr�a decir de democracia, monarqu�a, sufragio, caballero, etc.

J. Dominguez (1989) propone la acoptaci�n ocl�cllca do dou tipos do conceptos o nociones:

a) Hip�tesis o conceptos explicati�vos sobre las diferentes confor�maciones de las sociedades hu�manas en el tiempo. A esta ca�tegor�a pertenecer�an gran parte de los conceptos utilizados por el materialismo hist�rico, como clase, siervo, se�or, excedente, etc.

b) Generalizaciones, que sin tener un car�cter explicativo, son con�ceptos imprescindibles y continL:a�mente empleados. (Por ejemplo, los de Renacimiento, Absolutis�mo, Ilustraci�n, etc.).

Las generalizaciones pueden ser consideradas metaconceptos, por�que tienen tal densidad conceptual que su comprensi�n exige previa�mente la de otros conceptos. Su com�plejidad les viene dada por la con�densaci�n de experiencia hist�rica que comportan y por la propia com�plejidad de las relaciones que se ponen en juego para su definici�n.

El metaconcepto feudalismo ocu�pa la c�spide de un mapa concep�tual (t�cnica propuesta por Novak, 1985), en el que, convenientemen�te enlazados mediante proposicio�nes, figurar�an conceptos como ser�vidumbre, vasallaje, feudo, corveas...

1.2.2.LOS PROCEDIMIENTOS EXPLICATIVOS.

Constituyen el entramado de re�laciones que se da entre los con�ceptos. Nos proporcionan esquemas de an�lisis de los hechos sociales, tanto presentes como pasados.

a) El principio globalizador: aceptado por las distintas corrien�tes historiogr�ficas y que puede enunciarse as�: "La explicaci�n hist�rica debe abordar los hechos como una realidad global, ya que la explica�ci�n hist�rica es el resultado de cons�tatar la existencia de un alto grado de interdependencia y confluencia entre los distintos niveles que con�figuran una sociedad.

b) La explicaci�n teleol�gico In�tencional: que pone el acento en las motivaciones personales o gru�pales a la hora de explicar los he�chos hist�ricos. En relaci�n con la explicaci�n intencional hay que si�tuar otro procedimiento utilizable en historia pero controvertido por al�gunas corrientes historiogr�ficas: la empat�a, con la cual se pretende alcanzar la comprensi�n.

c) La explicaci�n causal: la no�ci�n de causa para las Ciencias Na�turales se define como la "condi�ci�n o condiciones suficientes que explican un determinado fen�meno que se considera el efecto". Pero en el caso de la Historia y en gene�ral en todas las ciencias o discipli�nas sociales y humanas, la cues�ti�n es bastante m�s compleja, como se explica m�s adelante; pero apun�temos aqu� dos particularidades de la causalidad como principio expli�cativo de la historia: su multiplici�dad y su internldad.

La multiplicidad de causas o mul�ticausalidad proviene del hecho de que en el resultado de un proceso hist�rico entran en juego m�ltiples factores que interact�an, se condi�cionan mutuamente y dan lugar a una serie de nexos causales de re�laciones en diferentes niveles es�tructurales (pollticos, econ�micos, sociales, mentales...). Adem�s, los procesos de cambio en Historia tienen, seg�n Mario Bunge, un car�cter interno donde es imposible separar condiciones (o causas) externas de las realidades en cambio. Por lo tanto, ser� dif�cil separar efectos y causas, por ser �stas internas a la colectividad que experimenta los cambios y que, de alguna manera, dicha colectividad "se cambia a si misma".

d) Los procesos de cambio: los acontecimientos y las transforma�ciones. Evidentemente los aconte�cimientos o hechos hist�ricos cons�tituyen elementos espec�ficos de la historia. Sin embargo, el uso que el historiador debe hacer de ellos ha sido objeto de enconados enfrenta�mientos historiogr�ficos.

Seg�n Gonz�lez Marzo (1993) la concepci�n positivista de la histo�ria, desde una posici�n extrema y mediatizada como era la visi�n epi�s�dica, tan atenta a contamos ba�tallas, acontecimientos pol�ticos "re�levantes", a confundir la vida de una sociedad con las notas de socie�dad atribuibles a sus protagonistas principales y a difumin"ar hasta .10 irreconocible en una masa gris�bea las multitudes de protagonistas in�dividuales y protagonlsmos colecti�vos de la historia, que termin� por acarrear su descr�dito' y; en cierto modo, el descr�dito de la historia.

Frente a ese determinado "uso y abuso" del acontecimiento sigui� una reacci�n antipositlvista (basada, bien erl la teor�a, bien en los m�todos cuantitativos) que desde�aba y pres�cindla completamente de los hechos. Todav�a se hace notar el influjo de este punto de vista historiogr�fico extremado que, frecuentemente, pretende negar la validez al acontocl�miento y al personaje singular o re�levante.

Independientemente de su rele�vancia global en el an�lisis hist�ri�co hay que considerar la interpre�taci�n que los distintos historiado�res hacen del hecho hist�rico como objeto de conocimiento.

Los hechos hist�ricos para Pie�rre Vilar (1992) pueden ser contem�plados bajo la triple perspectiva de causas, consecuencias" y s�ntomas.�

Topolsky (1982) entiende que el hecho hist�rico se interpreta de dos maneras:

a) Ontol�gicamente, el hecho his�t�rico es un objeto de investiga�ci�n hist�rica que existe objeti�vamente, de forma independien�te a la materia de conocimiento: un suceso en si mismo.

b) Epistemol�gicamente. el hecho hist�rico es una construcci�n cien�tffica, es una interpretaci�n de un suceso efectuada por el historia�dor.

El acercamiento positivista al he�cho hist�rico participa de ambas in�terpretaciones, de manera que un hecho hist�rico se interpreta como "un reflejo m�s o menos aproxima�do de un hecho considerado corno materia' objetiva de conocimiento", de suerte que el pasado lo consti�tuye un n�mero de hechos que re�construye el historiador.

La aproximaci�n estructuralista (antipositivista) considera el hecho hist�rico como una construcci�n cien�t�fica y se centra exclusivamente en el papel activo de la materia de co�nocimiento en el proceso de "crear el pasado". La interpretaci�n dial�ctica, acep�tando ambas posiciones (positiva y estructural), considera que existe una realidad objetiva e independiente de la materia de estudio y, al mismo tiempo, acepta que esta realidad no es una serie de hechos que s�lo necesitan ser reflejados, sino que su complejidad y su diversidad (y las de sus relaciones mutuas) exi�ge una construcci�n de las mismas como un m�todo de acercamiento a la verdad absoluta a trav�s de verdades relativas y aproximadas.

1.3. EL CONOCIMIENTO HIST�RICO A TRAV�S DE LA H ISTORIOGRAFIA.

La Historiograf�a es "el estudio bi�bliogr�fico y cr�tico de los escritos sobre la historia y sus fuentes". Un recorrido por las distintas �pocas de ploduccl�n hist�rica resulta ilustra�tivo para descubrir la valoraci�n y significado que en cada momento se ha dado al conocimiento hist�ri�co, as� como cu�les eran sus pro�cedimientos explicativos pr�dominan�teso

Los inicios de la historia escrita e:5t�n ligados, a juicio de J. Fonta�na (1982) a la justificaci�n del es�tado mon�rquico por el doble pro�coso de se�alar su origen sagrado y de identificarlo con el pueblo. Los m�s antiguos textos hist�ricos co�nocidos son las listas de reyes, como las que los sacerdotes sumerios guar�daban en los templos: asociaban a los reyes con las divinidades, refor�zaban el prestigio de la casta sa�cerdotal y contribu�an a explicar las formas de organizaci�n del presen�te. Al igual que en Mesopotnmin, en Egipto son listas de reyes los m�s antiguos documentos hist�ricos.

La Historiograf�a griega nace con los "Iog�grufos" do Asia Menor, qUtl hab�an recogido la informaci�n de los manuales en que los marinos anotaban los puertos y pueblos de las costas mediterr�neas, con ob�servaciones sobre sus costumbres y sobre su historia local. La misma palabra "historia" deriva de un ver�bo que significa "explorar", "descu�brir", lo que vendr�a a corresponder al hecho de que la primitiva histo�riograf�a griega era, ante todo, una exposici�n de "descubrimientos" so�bre tierras y pueblos ajenos. La fi�gura m�s destacada entre los log�grafos es la de Hecateo de Mileto (500 a. J.C.), cuyas obras se. refie�ren a la descripci�n de la tierra y la historia, y de quien se destaca la voluntad expresa de analizar racio�nalmonto 108 mitos dol pnnndo. Tras Hecateo vendr� el gran salto hacia adelante representado por dos hombres: Herodoto y Tuc�dides, con quienes la historiograf�a griega lle�ga a su cima. Fontana dice que la interpretaci�n hist�rica de la edad cl�sica es fruto de la concurrencia de cambios pol�ticos (sustituci�n de los reyes por tiranos) y religiosos.

�� Horodoto contin�a a los log�grafos y combina los conocimientos re�cibidos de ellos con los adquiridos personalmente en sus viajes. Por primera vez el historiador no se con�tenta con narrar, sino que se�ala las causas de los acontecimientos y busca el sentido profundo de la evoluci�n hist�rica. Se interesa por los aspectos econ�micos y socia�les y por la totalidad de la actividad humana, descubriendo relaciones para buscar una explicaci�n para de�terminados acontecimientos.

Tuc�dides se dedic� a investigar las leyes que regulaban el predo�minio entre los estados y cre�a que un estudio exacto del pasado ser�v�a para manejarse en el presente.

En el siglo IV hay una decaden�cia que para Fontana tiene que ver con un cambio en los m�todos de an�lisis: "Se desgaja de la historia la reflexi�n generalizada, convirti�n�dola en la ciencia pol�tica de Plat�n y Arist�teles". Para este �ltimo, la ciencia pol�tica debe explicar "cu�ntas clases de constituci�n hay, cu�les son los medios m�s adecuados para su mantenimiento y cu�les las cau�sas internas o externas por' las que cada forma puede ser destruida".

Polibio escribi� sobre Roma y para los romanos, siendo un aut�ntico "cronista" del imperialismo romano, aunque escribiera en griego. Devolvi� a la historia su antiguo prop�sito generalizador, ya que quer�a que no s�lo fuera investigaci�n sobre el pa�sado, sino tambi�n, y sobre todo, un medio de formaci�n pol�tica. Es muy interesante su formulaci�n de una teor�a c�clica de los gobiernos: partiendo de las elaboraciones de Plat�n y Arist�teles, las incorpora a un marco hist�rico,

����� Los historiadores romanos escri�ben "proemios" (exposiciones filo�s�ficas con las que inician sus obras y en las que se insiste en. su pre�ocupaci�n por la imparcialidad y en su prop�sito moralizador. Pero es dif�cil admitir la imparcialidad en los historiadores de la etapa final de la Rep�blica y del primel' siglo del Im�perio, cuya vinculaci�n a la pol�tica era clara. Este es el caso de Sa. lustio, Tito Livio o T�cito.

Entre T�cito y San Agust�n hay una larga coexistencia de una his�toriograf�a romana pagana y otra cris�tiana. Lo que distingue a ambas es, por un lado, el planteamiento: c�cli�co (para la pagana) y lineal (de la creaci�n del mundo al fin de los tiem�pos), y por otro lado el hecho de que la grecorromana buscaba la ex�plicaci�n de los fen�menos en el interior de la propia sociedad, ha�ciendo uso de una causalidad fun�damentalmente tenena, mientras que la cristiana supone que existe un esquema determinado desde fuera de la sociedad humana, por desig�nio divino, que marca el curso de la evoluci�n hist�rica. El e:�tudio de la historia le sirve al cristiano para confirmar la fe.

San Agustin, en "La ciudad de Dios" no se limitaba a condenar las especulaciones prof�ticas (que es�tablec�an una serie de edades des�pu�s de las cuales vendr�a el fin del mundo), sino que iba m�s all�: reinterpretaba la historia, separan�do la de Roma de la del cristianis�mo. .

Siguiendo ese modelo, y en los siglos VI al IX, los historiadores cris�tianos se dedicaron a restablecer el enlace entre el relato b�blico y la realidad pol�tica en que viv�an.

Isidoro de Sevilla es importante, ante todo por sus Etimolog�as, com- ' pilaci�n enciclop�dica de aquella parte del saber antiguo que pare�zra �til Integrar en la ense�anza de la Iglesia.

En la �poca feudal, la Iglesia ofre�ce una nueva interpretaci�n de la sociedad, la teor�a de los tres �r�denes o estados, que justifica su funci�n en el seno de la nueva so�ciedad feudal. Propone una divisi�n social del trabajo en tres grupos dis�tintos: los caballeros, los eclesi�sti�cos y los laboratores.

El Renacimiento, con su visi�n antropoc�ntrica del mundo propici� que la Historia abandonara toda re�ferencia al designio divino y vol�viera a interesarse por las causas de la evoluci�n de la sociedad. Surge adem�s una nueva visi�n de la his�toria, como compendio de ense�an�zas morales y pol�ticas. "El Pr�nci�pe" de Maquiavelo, o "La Rep�bli�ca" de J. Bodin son ejemplos de eilo.

La Reforma protestante a�ade un nuevo elemento, que supone la in�troducci�n de una perspectiva ra�cionalista e individualista. Y los gran�des decubrimientos ponen en con�tacto a la cultura europea con otras formas de organizaci�n social. Por otra parte, la aparici�n de la cr�tica hist�rica motiv� la aparici�n de las lIt1mudus "ciencias auxiliares", como la Diplom�tica, encargada de verifi�car la autenticidad de los documentos oficiales.

Ya en el siglo XVIII, la aportaci�n de Vico, precursor de Cornte, su�pone el intento de descubrir en la Historia los criterios de verdad, para lo que emplea su "ley de los tres estados" (edad divina, edad heroi�ca y edad humana). Hay que des�tacar, adem�s, lo novedoso de sus t�cnicas e investigaciones, como el estudio de documentos o el an�li�sis ling��stico, que son consecuen�cia de su voluntad de aplicar a los hechos sociales los principios de Bacon, superadores de las visiones normativas en favor de un estudio realista y objetivo.

La obra de Montesquieu repre�senta un hito en la historia de las Ciencias Sociales, ya que es consi�derado "el �ltimo de los fil�sofos" y en �l se inician muchos caminos de desarrollo posterior: La Ciencia Po�Htica, la moderna Sociologfa... Su gran aportaci�n es considerar que la infinita diversidad de las leyes y de las costumbres puede ser susti�tuida por un orden inteligible, ya que las razones de los hombres son ra�cionales y por lo tanto pueden en�contrarse las causas que las rigen, que desde luego no hay que bus�car en explicaciones teol�gicas o morales.� e trata, por el contrario, de ePlcontrar leyes, que �l define como "relaciones necesarias que deriven de la naturaleza de las co�sas". Montesquieu es el primero en afirmar la independencia de los fe�n�menos sociales y en definir en las Ciencias Sociales un m�'todo' emp�rico, donde la hip�tesis verifi�cada se convierta en principio.

2.LA PERIODIZACI�N.

En todas las construcciones his�t�ricas, el problema de una divisi�n cronol�glca, es decir de una divi�si�n del tiempo en periodos (perio�dizaci�n) se convierte en algo cru�cial. En la historiograf�a, la divisi�n del pasado en periodos ha sido ob�jeto de m�ltiples controversias. Ello es debido a que el critedo cronol�gico adoptado por cada historiador est� determinado, o al menos muy influido, por la totalidad de sus opi�niones sobre el pasado, es decir so�bre sus preconcepciones, que le gu�an en su ponstrucci�n de la s�n�tesis hist�rica.

Kula distingue dos tipos de pe�riodizaclones:

a) Convencionales: si el historia�dor Intenta construcciones sim�ples. Son aquellas a trav�s de las cuales el investi! ador se aproxima a un aspecto concreto del pasado o a un periodo corto.

b) Objetivas: las que establece el historiador cuando intenta des�cubrir los periodos cuya diferen�ciaci�n se basa en el proceso his�t�rico. Son m�s controvertidas ya que dependen de la visi�n del pasado que presenta el autor, por lo que puede afirmarse que las discusiones b�sicas sobre la pe�riodizaci�n son, en realidad, dis�cusiones b�sicas sobro los m�todos de reconstrucci�n del pa�sado.

Topolsky distingue varios tipos de periodizaciones objetivas:

1. Periodizaciones c�clicas: Suelen

referirse a largos periodos y a la historia. de unidades territo�riales grandes. Sin embargo, tam�bi�n podr�an aplicarse a perio�dos cortos a condici�n de que haya fluctuaciones c�clicas (de procesos de producci�n, etc.) que sirvan como base para la divi�si�n en periodos. En este tipo hay que encuadrar teor�as como la del movimiento pendular, pre�sididas por la idea del eterno re�torno. El acercamiento c�clico al proceso hist�rico se puede como binar con el direccional, dando lugar as� a una visi�n espiral del pasado.

2. Periodizaciones direccionales: son t�picas de las concepciones que Imaginan un limite (como el Jui�cio Final cristiano) al que se acer�ca la historia humana. Este gru�po incluye tambi�n la visi�n so�bre un progreso constante en la historia, que tiene lugar con in�dependencia de la causa o los hechos hist�ricos concretos. En�tre las m�s antiguas periodiza�ciones de este tipo hay que citar la realizada por San Agust�n, que establec�a cinco �pocas anterio�res a Cristo, y la sexta, a partir de �l, que concluir�a en el Juicio Final.Las periodizaciones direc�cionales est�n bastante caducas hoy en d�a.

3. Periodizaciones irregulares: se caracterizan por una estrecha uni�n de los periodos que se dis�tinguen con los hechos hist�ri�cos espec�ficos, Estos hechos son complejos y suelen seguir cur�vas poco regulares, que esas pe�riodizaciones intentan mostrar. El resultado (las periodizaciones) suele variar grandemente seg�n el factor que determina una divi�si�n concreta en periodos: primero fue el factor pol�tico, pero desde e/ marxismo, el factor econ�mi�co se convirti� en elemento fun�damental en el procedimiento de periodizaci�n, especialmente para , la divisi�n de la historia humana en sus etapas b�sicas.����������

3. EL HISTORIADOR Y LAS FUENTES

3.1. CONCEPTO GENERAL DE FUENTES.

Marrou define a las fuentes como "todo aquello que en la herencia del pasado pueda interpretarse como un indicio revelador por alg�n concep�to de la presencia, de la actividad, do lor� tWlllillli'Jlllotl y 01 modo do pensar del hombre que nos prece�di�".

Bernheim, on un sentido pareci�do afirma: "las fuentes son resulta�dos de la actividad humana que, por su destino o por su propia existen�cia, origen u otras circunstancias, son particularmente adecuados para informar sobre hechos hist�ricos y para comprobarlos".

Las definiciones de fuentes his�t�ricas, por lo general, hacen refe�rencia a dos aspectos:

a) Son restos, resultados, reliquias, productos de la existencia hUma�na.

b) Esos restos facilitan el proceso cognoscitivo de reconstrucci�n de los hechos hist�ricos.

Cabe a�adir la memoria hum na (la tradici�n) en el concepto de fuente hist�rica, que debe abarcar todas las formas del conocimiento hist�ri�co: directas e indirectas (como se se�alaba en otro apartado de este tema). Es decir, hay que incluir toda la informaci�n sobre el pasado hu�mano, dondequiera que se encuen�tre esa informaci�n, junto con los canales utilizados para transmitir esa informaci�n.

A veces, la fuente lo es en po�tencia: cualquier cosa de la que un historiador pueda extraer informa�ci�n sobre el pasado. Pero para ser una fuente efectiva hay que reali�zar el trabajo investigador y extraer los datos con los que construir el conocimiento hist�rico.

3.2. CLASIFICACi�N DE LAS FUENTES.

Se trata, una vez m�s, de un tema pol�mico, aunque en este caso se explica por la, dificultad de clasifi�car en general (en otras ciencias surgen tambi�n desacuerdos en la realizaci�n de clasificaciones).

La reflexi�n� sobre los tipos de fuentes comenz� a finales de la E. Media. A finales del s. XVII la es�cuela erudita realiza una distinci�n elemental entre fuentes aut�nticas y falsas. Pero fue en el s. XIX cuando se elaboraron las primeras clasifi�caciones sistem�ticas de las fuen�tes. As� Lelewel en 1815 dividi� las fuentes en:

1. Tradici�n (relaciones orales).

2. Fuentes no escritas (monumen�tos silenciosos del pasado).

3. Fuentes escritas.

Droysen clasific� las fuentes en tres categor�as:

1. Monumentos: Abarcan los restos

hechos a prop�sito para ser trans�mitidos a las generaciones pos�teriores, pero no con la intenci�n de dar testimonio de los hechos pasados, sino servir a las nece�sidades de individuos espec�ficos, familias, etc. (documentos lega�les, medallas, l�pidas...).

2. Restos: Todos los signos mate�riales (escritos y no escritos) de los seres humanos y de los su�cesos, con la excepci�n de las informaciones hechas a prop�si�to. .

3. Fuentes: Ser�an los signos ma�teriales hechos a prop�sito.

Otros autores distinguen tradici�n (fuentes indirectas) y restos (fuen�tes directas). Las fuentes directas son restos conservados de' l� exis�tencia y de las actividades pasadas del hombre, que abarcan los restos materiales (monumentos) y no ma�teriales (reliquias). Las fuentes indi�rectas son documentos destinados a conservar la memoria del pasado.

Topolsky propone una doble cla�sificaci�n:

a) Directas e indirectas (y a su vez, con destinatario y sin �l).

b) Escritas y no escritas.

��� Tambi�n es importante saber si una fuente escrita estaba destina�da o no a influir sobre las opinio�nes de algunas personas, incluidos los historiadores. Los destinatarios pueden ser: personas contempor�neas (cartas, anuncios, etc.), la pos�teridad (inscripciones, etc.) o los his�toriadores (cr�nicas, etc.).

�� LA AUTENTICIDAD Y FIABILIDAD DE LAS FUENTES.

El exceso positivista al magnifi�car la importancia de los documen�tos llev� a que algunos de sus cr�ti�cos hablaran del "fetichismo de los textos". Precisamente por este peli�gro se exige al investigador el criti�cismo necesario para no dar por bue�no cualquier dato por el simple he�cho de aparecer en un texto. Por�que, seg�n Su�rez todo dato falso nos aparta del objeto de investiga�ci�n en la medida en que se acepta como verdadero un dato que no lo es. No se puede reconstruir sobre datos falsos, porque desde el mo�mento en que los hechos suminis�trados por ellos jam�s han existido como nos los presentan, lo que se reconstruye con ellos es imagina�rio, en la misma proporci�n en que los datos no son verdaderos.

Para dar como v�lidas las infor�maciones extra�das de las fuentes, el historiador debe valorar la cantI�dad y la calidad de las mismas. Respecto a la cantidad, una formu�laci�n cl�sica de la escuela positi�vista es que un s�lo rff'r:/ll1wnto no lmstll para establecer un hocho ex�torior. P. Vllar parece coincidir con dicho axioma cuando afirma: "El his�toriador, como el juez, rechaza el testimonio aislado. A sus ojos, s�lo la frecuencia en la repetici�n con�fioro al dor:umonto subjetivo su grado de significaci�n objetiva". Desde lue�go, si un hecho viene expuesto por diversidad de testimonios, re�ne in�dudablemente m�s garant�as, pero siempre y cuando tales testimonios sean fidedignos.

Se plantea as� la otra gran cues�ti�n: la calidad, porque no es la mul�tiplicidad de fuentes lo que garanti�za la seguridad de un/dato, sino la autenticidad de la fuente y la vera�cidad del autor del testimonio. El trabajo de validaci�n de la informa�ci�n contenida en las fuentes es ob�jeto de una parcela importan 'te de la investigaci�n hist�rica: el an�li�sis cr�tico.

. La autenticidad. La determi�naci�n de la autenticidad de las fuen�les es el punto de partida de todas las operaciones de investigaci�n, Un documento puede ser, o no ser, au�t�ntico en cuatro sentidos:

a) Respecto a la fecha y el lugar en que fuo escrito. SI se conocen esos datos y son verdaderos, el do�cumento es aut�ntico en cuanto a la localizaci�n espacio-temporal. Hay que decir que una fuente puede ser aut�ntica aunque no se conozca su autor (por ejemplo, una cr�nica).

�� b) En el sentido de su alcance, que se define como "la suma de aquellas cuestiones (problemas) a las Que una fuente concreta puede proporcionar respuestas verdaderas". Se da el caso de Que una fuente sea aut�ntica para el estudio de cier�tas cuestiones y falsa para otras.

c) En el sentido m{\fJ ostrlcto : su falsedad o autenticidad puede ser total o parcial. Para discernirlo hay que atender a dos reglas b�sicas:

1 ) Las caracterfsticas externas del documento no deben ser ana�cr�nicas respecto a otros de su �po�ca.

2�) Su contenido no debe ser de�masiado discordante, no diferir de�masiado respecto a otras fuentes reconocidas como aut�nticas, El gran n�mero de falsificaciones que sur�gen continuamente ha agudizado el sentido cr�tico de los historiadores, que a menudo se vuelven hipercr��ticos (un ejemplo muy conocido es la negaci�n inicial de Obermaier de la autenticidad de las pinturas de Altamira).

d) En la medida en que es origi�nal o por el contrario se trata de copias, transcripciones, extractos, elc, Sin embargo, un documento puede ser original pero falso, por lo que ser�a aut�ntico en el sentido d) Y falso en el c)

. La fiabilidad. Este concepto debe restringlrse para valorar al in�formante, no a la informaci�n. Determinar la fiabilidad del informante es una cuesti�n esencial en investigaci�n hist�rica, y tiene dos facetas:

a) La relaci�n entre los hechos y su mensaje. Cuando el informante construy� su mensaje estaba con�dicionado por varios hec!lOs: los medios de los que dispon�a, su propia formaci�n cultural, la cantidad de informaci�n manejada, etc. Puede ocurrir que no exista una adecua�ci�n entre los hechos y el mensaje, ajona a la persona Informante.

b) La relaci�n entre la visi�n que tiene el informante, y que conside�ra veradera, y el mensaje que cons�truye para transmitir. Ahr es donde entra en juego la intencionalidad. El an�lisis de la intencionalidad es com�plejo, y debe valorar la posici�n so�cial del informante (como condicio�nante) y sus posibles motivaciones. No obstante, cada autor "se gana" nuestra fiabilidad en la medida en que vamos comprobando la veraci�dad de sus afirmaciones.

Englobando ambos aspectos se puede sitetizar que el informar,le s�lo transmite informaci�n verdadera si puede acceder a la verdad y si quiere transmitirla.

Algunos historiadores han mos�trado un celo excesivo en el tema de la fiabilidad. As� Langlois y Salg�nobos afirman: "El valor de la afir�maci�n de un autor depende exclu�sivamente de las condiciones en que haya trabajado". Llevando esta afir�maci�n a sus �ltimas consecuencias se paralizarra la investigaci�n his�t�rica, porque har�a falta un trabajo fmprobo para llegar a una conclu�si�n: la imposibilidad de fijar el va�lor de un dato por la imposibilidad de precisar en cada caso las condi�ciones en que trabaj�.

4. EXPLlCACI�N y COMPRENSI�N EN LA HISTORIA.

El objetivo �ltimo de la labor in�vestigadora del historiador es ile�gal' a interpretar los procesos que tienen lugar en la sociedad. Carr afirma que "historiar significa inter�pretar". Para �l la interpretaci�n viene a ser la visi�n que se adopta ante la historia. As� se puede interpretar on clavo "pol�tica", "econ�mico-so�cial", etc

Pero no todos los autores concI�ben as� la interpretaci�n. Salmon distingue entre interpretaci�n (como un momento de la investigaci�n en el que se colman lagunas recurriendo n In hir�tosis, utilizando el razona�miento constructivo) y explicaci�n, que es una operaci�n posterior que supone superar la observaci�n y la descripci�n de los hechos para in�tentar relacionarlos con otros hechos es decir, explicarlos por medio d� sus causas y sus consecuencias.

LAS DIVERSAS MODALIDADES DE LA EXPLICACi�N HIST�RICA.

En Historia hay preguntas expli�cativas (�por qu� fue as�?) que re�quieren una explicaci�n causal. La tarea de la explicaci�n hist�rica se puede interpretar, al menos de las siguientes maneras:

a) Descriptiva: Es el concepto m�s amplio, ya que puede abarcar todos los restantes tipos de expli�caci�n. Adem�s, todas las formas de explicaci�n suelen adoptar la for�ma de una descripci�n hist�rica (na�rraci�n hist�rica). Aqu� nos referi�mos a la simple descripci�n, sin nin�g�n intento de se�alar las causas.

b) Gen�tica: La explicaci�n ge�n�tlca consiste en se alar los su�cesivos estadios de desarrollo de un hecho hist�rico cuando respon�do ti la progunta � c�mo ocurri�?

Por ejemplo, �c�mo ocurri� la Guerra Civil Espa�ola?: la respuesta se re�fiere no s�lo a las causas, sino que deseamos una descripci�n de los hechos sucesivos que condujeron al estallido de la Guerra Civil. Algu�nos autores, que aseguran que la respuesta se refiere no solo a las causas sino que deseamos una descripci�n de los hechos sucesivos que condujeros al estallido de la Guerra Civil. Algunos autores que aseguran que la investigaci�n hist�rica se ocupa de "lo �nico", y por tanto no ofrece nin�guna explicaci�n causal (al rev�s que las Ciencias Naturales). Esos autores dicen que al contestar con una descripci�n de lo que ocurri� estamos contestando a la vez a la pregunta �por qu�?

c) Estructural ( o funcional): Se��ala las funciones de un elemento espec�fico en un todo concreto. Una de las principales tareas del histo�riador es se�alar el papel de deter�minados hechos dentro de estruc�turas m�s amplias.

d) Definitoria: Nos encontramos con dos variantes de dicha explica�ci�n: � qu� (qui�n) es eso? �porqu�?

Por ejemplo �qu� eran los reinos de taifas? Para contestar podemos recurrir a:

. definiciones nominales, si ex�plican el significado de un t�rmino concreto refiri�ndonos a los signifi�cados de los t�rminos que el re�ceptor conoce ya.

. definiciones reales, si intentan caracterizar un obj�to concreto de un modo no ambiguo, al modo como lo hacen los diccionarios hist�ricos y las enciclopedias.

��� e) Causal: Es la �nica que se pue�de considerar explicaci�n en el sen�tido estricto del t�rmino. Es el pro�cedimiento fundamental que adop�ta el historiador, por encirr�a de las simples descripciones de los hechos y que une su investigaci�n con el estudio de las leyes cient�ficas y teo�r�as.