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TEMA 68.- LA POES�A ESPA�OLA A PARTIR DE 1940.

1.-La poes�a en el exilio.

����������� Como ocurre con los otros g�neros, se pierde el contacto con la renovaci�n de los a�os precedentes a la guerra: Antonio Machado muri� al poco de abandonar Espa�a. Le�n Felipe y Juan Ram�n Jim�nez se exilian al igual que gran parte de los noucentistas y de la mayor�a de la Generaci�n del 27, salvo Vicente Aleixandre, D�maso Alonso y Gerardo Diego.

����������� Los temas que son comunes a todos ellos son: la patria perdida, la evocaci�n de� la lucha, la derrota con un tono amargo al principio para luego recrearse en la nostalgia, los recuerdos y el ansia de volver. Sin embargo, tambi�n se preocupan por la realidad de las tierras donde viven. Siempre va a predominar una perspectiva existencial de la vida y un estilo cada vez m�s sencillo y coloquial: especialmente importantes fueron en es te sentido Rafael Alberti, Le�n Felipe y, especialmente, Luis Cernuda.

2.-La poes�a espa�ola tras la guerra.

����������� El proceso de rehumanizaci�n que se vino dando desde el 27 se seguir� tras la guerra: preocupaci�n por el hombre como tema existencial y social. Ahora bien, esto no es del todo cierto para la poes�a que se cultiv� en nuestro pa�s en los a�os cuarenta y cincuenta: mientras que los poetas afines al r�gimen ve�an en �l sus leg�timas ra�ces, los poetas que no estaban de acuerdo con �l se sienten carentes de tales ra�ces. Por eso el panorama po�tico espa�ol se divide en poes�a arraigada y desarraigada.

����������� 2.1.- Poes�a arraigada

����������� Son un grupo de autores que tienen una luminosa visi�n coherente y ordenada del mundo. Se autodenominan juventud creadora, contraria a los enfoques negativos existenciales del resto de la poes�a del momento. Tambi�n llamados garcilasistas, por la revista Garcilaso y porque vuelven sus ojos a Garcilaso y otros poetas del Imperio. T�cnicamente, sus formas son cl�sicas: sonetos, tercetos,... Sus temas abordan y se apoyan en un firme sentimiento religioso, en el amor, el �paisaje, las cosas bellas...

����������� Destacan autores que luego sufrir�n un desenga�o de ese mundo, como Dionisio Ridruejo, Leopoldo Panero o Luis Rosales. �ste �ltimo ser� muy influyente, con su giro hacia una po�tica m�s existencialista, con La casa encendida.


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2.2.-Poes�a desarraigada


����������� Contrariamente a los anteriores, para estos poetas el mundo es un caos y una angustia, lejos de toda armon�a y serenidad. D�maso Alonso, con� Hijos de la ira ser� quien marque la l�nea de esta
escuela. Todos ellos se agrupar�n bajo la revista Espada�a, fundada por Victoriano Cr�mer y Eugenio de Nora.
����������� Desde el punto de vista de los temas, la de los desarraigados es una poes�a arrebatada, con un agrio tono tr�gico: incluso fue calificada a veces de tremendista. Se enfrenta al mundo deshecho, ca�tico.

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Sin embargo lo hacen con una religiosidad muy presente que adopta el tono de la desesperanza, de la duda: las invocaciones a Dios residen sobre el misterio del dolor humano m�s que en la celebraci�n de la fe. De ah� que entronque con una l�nea existencialista.


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Su estilo es muy distinto al de los garcilasistas: es m�s� directo, sencillo, menos preocupado por la est�tica: hab�a que decir muchas cosas al margen de su forma est�tica, que pasa aun plano secundario.

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Destacan autores como: Carlos Bouso�o., Jos� Luis Hidalgo, Leopoldo de Luis, Vicente Gaos, Gabriel Celaya o Blas de Otero.

3.- La poes�a social.


����� Durante la d�cada de los 50 y primeros a�os de los 60 se consolida, como en el teatro y en la novela, la poes�a social. Especialmente a ra�z de dos libros muy importantes: Pido la paz y la palabra, de Blas de Otero y Cantos iberos, de Gabriel Celaya. Ambos, que provienen de la poes�a desarraigada, superan la angustia existencial de �sta y afrontan ahora los problemas humanos desde una perspectiva pol�tico-social. Un poeta del 27, Vicente Aleixandre, da un giro profundo a su obra con Historia del coraz�n. hacia la poes�a social, y, con �l,
muchos de los de la anterior poes�a desarraigada.

�Con estos autores se crea un nuevo concepto de la funci�n de la poes�a, los rasgos principales de �sta son:

/      Debe tomar partido ante los problemas del mundo.

/      Solidaridad ante los dem�s hombres.

/      Se abandona la expresi�n de los problemas �ntimos o existenciales.

/      Rechazo de lujos esteticistas.

/      Repulsa de la neutralidad ante las injusticias.

/      En cuanto a los temas, Espa�a es muy importante desde un enfoque pol�tico (sirvan de ejemplo los t�tulos siguientes: Que trata de Espa�a, de Otero, o Dios sobre Espa�a, de Carlos Bouso�o ) dentro de esta preocupaci�n, se sit�an temas como la injusticia social, la alienaci�n o el anhelo de libertad.

/       El estilo se explica por la tem�tica, los poetas se dirigen a la mayor�a por voluntad de llegar al pueblo: por eso se da un lenguaje claro y un tono coloquial. No obstante se fue cayendo en el peligro de una poes�a prosaica. Mientras que los grandes poetas descubrir�n valores po�ticos nuevos con los que ir evolucionando, a otros se les ir�n apagando las vpces po�ticas, y, con ellas, las de la poes�a social.

4.- La generaci�n de los cincuenta.


����������� Ya en los 50 comienzan a aparecer poetas j�venes que superan el riesgo de prosa�smo del realismo social: �ngel Gonz�lez, Jos� Manuel Caballero Bonald, Claudio Rodr�guez o Francisco Brines. Estos y otros han sido recogidos bajo el nombre de Promoci�n o Generaci�n de los 50, esto es poco acertado: ser� en los a�os 60 cuando realmente destaquen con voz propia: a pesar de no seguir un programa po�tico com�n, s� tienen rasgos comunes:

/      Preocupaci�n fundamental por el hombre.

/      Huyen de todo tratamiento pat�tico: sus sentimientos son apasionados, pero siempre serenos.

/      Inconformismo ante el mundo.

/      Escepticismo que los aleja de la poes�a social: creen m�s en biograf�as personales y en las �ticas intransferibles� que en proyectos pol�ticos colectivos, tan apreciados en la etapa anterior.

/      Por eso hay consolidaci�n de una poes�a de la experiencia personal: los temas abordan reflexiones generales sobre el hombre a trav�s de experiencias vividas: retorno a lo �ntimo: evocaci�n nost�lgica de la infancia, experiencias amorosas y er�ticas, la amistad, los enfoques morales de lo cotidiano y, especialmente, la conciencia de soledad.

/       T�cnicamente, buscan una exigente labor de depuraci�n y concentraci�n de la palabra y una b�squeda de un lenguaje personal: renace el inter�s por los valores est�ticos.

5.-Los Nov�simos.


����������� En 1970 Jos� M� Castellet publica una antolog�a titulada Nueve nov�simos poetas espa�oles: Jenaro Talens, Ana Mar�a Moix, Guillermo Carnero, Leopoldo Mar�a Panero, Manuel V�zquez Montalb�n, Luis Antonio de Villena, Luis Mart�nez Sarri�n, Antonio Colinas y Luis Alberto de Cuenca.

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Todos ellos son poetas nacidos despu�s de la guerra, a los que les queda lejos la diatriba de los arraigados y los desarraigados.


����������� Como referencias significativas toman a poetas hispanoamericanos con tradici�n de renovadores: Vallejo, Octavio Paz, a poetas del 27: Cernuda, Aleixandre, el Lorca m�s surrealista, y a grupos po�ticos espa�oles de posguerra minoritarios, como a los postistas �que practicaban un surrealismo epigonal- o al cordob�s Grupo C�ntico.

����������� Sus temas est�n nutridos de culturalismo: expresar un sentimiento o experiencia personal proyect�ndolo en alg�n motivo cultural y erudito (de ah� t�tulos como Giacomo Casanova acepta el cargo de biblitecario que le ofrece, en Bohemia, el conde de Waldstein, donde Antonio Colinas proyecta la reivindicaci�n de un mundo libre de prejuicios bajo el pretexto de los �ltimos d�as del c�lebre conquistador).

����������� Sin embargo, no ocultan su admiraci�n por la cultura pop: influenciados por c�mics, discos, televisi�n, libros de culto, el cosmopolitismo...

����������� Rechazan la idea de que el mundo cambie por la poes�a, al contrario, suelen ser sarc�sticos y corrosivos.

Su estilo es coloquial, pero de una impecable seriedad formal: predominan los endecas�labos y alejandrinos acentuados en la sexta s�laba y una continua referencia a hechos culturales que les sirven como alegor�as de sus experiencias personales.

Este cuidado por la forma se llama refinamiento veneciano: decadentismo esteticista que se relaciona con el Modernismo.

A veces se sirven del hermetismo:� una ruptura de la l�gica del significado, entroncando con las met�foras y s�mbolos de raigambre surrealista.

6.- La poes�a espa�ola desde 1975 hasta hoy.


����������� Siguen apareciendo importantes libros de poetas consagrados de las generaciones anteriores, especialmente de los de la Generaci�n de los 50: Jos� Hierro, Francisco Brines, Jaime Gil de Biedma, pero tambi�n otros anteriores, como Luis Rosales, Rafael Alberti,...


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En un principio persisten todas las huellas de los Nov�simos. Se fue percibiendo en los 80 un alejamiento del estridente vanguardismo, prefiri�ndose una mezcla de lo coloquial de la Generaci�n de los 50 con el refinamiento de los nov�simos que va a desembocar en la llamada Poes�a de la experiencia: con una expresi�n serena se da una visi�n desenga�ada de lo cotidiano. Los poemas van tomando formas de relatos cortos: muchos de ellos se agruparon bajo la librer�a-revista-editorial Renacimiento, de Sevilla, o Pre-textos, de Valencia.

����������� Esta misma l�nea, con una atenci�n a los sentimientos, est� siendo cultivada por poetas como Luis Garc�a Montero o Javier Egea.

����������� Con todo, hay diversas
escuelas vanguardistas o experimentales: la Poes�a del silencio se basa en abstracciones para expresar sentimientos abstractos de la vida: tienden a un a poes�a pura desligada de toda referencia a lo real