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TEMA 42.- LA �PICA MEDIEVAL. LOS CANTARES DE GESTA.

EL POEMA DE M�O �ID.

 

 

1.- Caracter�sticas generales de la �pica.

 

����������� La palabra �pica viene del griego epiqu�, que a su vez se forma de ep�s, que significa palabra o canto. Por su parte, gesta proviene del lat�n gero, hacer. En efecto, un poema �pico, o, entre nosotros, cantar de gesta, es un canto narrativo de tipo tradicional en el que se narran las haza�as legendarias de un h�roe para la creaci�n de una unidad nacional. El conjunto de poemas �picos de un pa�s forman su epopeya. Encontramos cuatro grandes grupos �picos: el oriental, con el Ramayana y el Mahabharata; el cl�sico, con la Il�ada y la Odisea; el germ�nico, sin textos conservados; y el rom�nico, es decir, el franc�s y el espa�ol, ya sea primitivo y medieval o bien culto y renacentista.

 

����������� Seg�n Colin Smith, los elementos definitorios de ella son los siguientes:

 

/   Un h�roe que ha de conseguir un ideal y se ve obstaculizado en su empresa.

/   Tal ideal es un ejemplo moral para una comunidad.

/   El h�roe tiene contactos con la divinidad, de modo que su gesta puede devenir empresa providencial.

/   El mundo es el varonil de la guerra, sin cabida para lo cortesano.

/   Ostenta un tono elevado y sublime.

 

 

2.- Teor�as sobre el origen de la �pica rom�nica.

 

����������� 2.1.- Teor�a rom�ntica: G. Paris.

 

����������� Piensa �ste que es reflejo del esp�ritu del pueblo, Volkgeist, de modo que es una creaci�n colectiva y espont�nea: entre los siglos VIII y IX los soldados cantan en franc�s poemas �pico-l�ricos sobre hechos hist�ricos llamados cantilenas. En el siglo XII un juglar une varias cantinelas y surge, en el 1100 el primer poema �pico: la Chanson de Roland.

 

����������� 2.2.- Teor�a positivista: Mil� i Fontanals.

 

����������� No fue compuesto por el pueblo sino por un autor individual, que se dirige con su poema a una clase aristocr�tica y caballeresca. Posteriormente llega a manos de los juglares, que lo divulgan entre�� el pueblo. Para �l no existen las cantilenas porque es una invenci�n cr�tica: antes del XII no se puede demostrar que haya nada

 

����������� 2.3.- Teor�a jacobea: B�dier.

 

����������� Los poemas �picos rom�nicos son plasmaciones de leyendas eclesi�sticas inventadas, antes del XII, por monjes en monasterios del Camino de Santiago para atraer p�blico. Ellos, o juglares contratados para el caso, son los autores del poema, cuyas bases hist�ricas se recogen en las cr�nicas en lat�n.

 

����������� 2.4.- Teor�a latina: Willmote y Chiri.

 

����������� Es una continuaci�n de la tradici�n �pica latina que parte de La Eneida: sus promotores eran los guardianes de la cultura impresa: los monjes. Men�ndez Pidal les adujo que el tema fundamental de la �pica rom�nica es la venganza de sangre, contraria al Derecho Romano; adem�s hay un costumbrismo germ�nico que no aparece en las fuentes latinas.

����������� 2.5.- Teor�a tradicional: Men�ndez Pidal.

 

����������� Es tradicional en cuanto el poema tiene un autor individual originario: tiene forma de cantilena, de pocos versos. Cuando �ste empieza a divulgarse se recuerda qui�n es el autor, como ocurre con la poes�a popular. Posteriormente se olvida al autor y las lagunas que no se recuerdan del poema se reponen mediante nuevas invenciones: llega un momento en que el poema vive a trav�s de variantes, que es lo que define la poes�a tradicional. Los que tienen unos mil versos -los franceses- los llama kurtzepos; mientras que los que cuentan con dos o tres mil versos -los espa�oles- los denomina grossepos. Alguien, en esta etapa tradicional, fija por escrito una de las variantes ampli�ndola y modific�ndola, que es lo que hoy tenemos. Por tanto hubo �pica anterior al siglo XII.

 

����������� Nuestra �pica deriva de los cantos historiales germ�nicos, anteriores al XII. Tres hechos lo demuestran: en primer lugar, se nota que los Fragmentos de La Haya son un trasvase del siglo X de un poema en hex�metros latinos que ya contiene a cuatro caballeros carolingios; adem�s la forma de contar las batallas es t�picamente germ�nica, demor�ndose en el cuerpo a cuerpo. Por otro lado, hubo una enorme moda onom�stica Roland - Olivier y Rolando - Oliveros antes del XII, lo que indica la popularidad de los h�roes de la Chanson. Por �ltimo, la Nota Emilianense, del siglo XI, de diecis�is l�neas y en lat�n, ofrece un resumen de la leyenda de Roncesvalles, donde hay personajes que no est�n en la tradici�n latina ni en la francesa, pero s� en la espa�ola.

 

 

3.- Caracter�sticas de la �pica primitiva espa�ola.

 

 

����������� Para Paris y Bello nace de la francesa porque los primeros poemas de �sta son anteriores. Men�ndez Pidal les aduce que la materia �pica espa�ola surge en el siglo VIII, y la francesa uno m�s tarde pues surgen a ra�z de los hechos que cantan; s� es cierto que �sta tendr� una influencia decisiva entre los siglos XI y XII. Parece m�s probable que la espa�ola provenga de� los cantos historiales de los francos y los godos. De hecho, Men�ndez Pidal establece una cronolog�a, partiendo de que los poemas se escriben de modo coet�neo o muy pr�ximo a los hechos:

 

I.     Per�odo de formaci�n (siglo VIII-1140): son poemas breves de unos seiscientos versos. Cuentan luchas entre familias hisp�nicas, sin influencia francesa. Incluye el Cantar del rey Rodrigo; el ciclo de los Condes de Castilla, con el Cantar de Fern�n Gonz�lez, el de los siete Infantes de Lara, el de la Condesa traidora, el Romance del Infante Garc�a y la Gesta de Ramiro y Garc�a; y un primer ciclo del �id, que incluye el Cantar del rey Don Fernando y el de Sancho II.

II.   Per�odo de florecimiento (1140-1236): alcanza los cuatro o cinco mil versos. Es el g�nero de moda y acoge una gran influencia francesa. En �l encontramos el Poema de M�o �id, de la mora Za�da, la Peregrinaci�n del rey Luis de Francia, y el ciclo carolingio, con el Poema de Bernardo del Carpio, Roncesvalles y El mainete.

III.Per�odo de decadencia (1236-finales del siglo XIV): decae porque no hay guerras: la raz�n de ser del cantar es la creaci�n de una conciencia nacional. Los poemas se van prosificando en las cr�nicas. Los poemas nuevos, en los que llega a interferir el mester de clerec�a, no crea h�roes nuevos y dan m�s cabida a la ficci�n que al rigor hist�rico. En esta fase entran las Mocedades del rey Rodrigo, el Segundo cantar de los Infantes de Lara, otro Poema de Fern�n Gonz�lez, las Gestas del abad Don Juan de Montemayor y el Cantar de la Campana de Huesca. Hoy nos quedan, de todas las fases,� el Poema de M�o �id,� las Mocedades del rey Rodrigo y cien versos del� Roncesvalles; el resto se encuentra prosificado en las cr�nicas.

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����������� En definitiva, podemos decir que surge durante la reconquista: el pueblo necesita narrar su formaci�n como naci�n, de modo que se transmite de modo oral. Es poes�a an�nima que se hace colectiva: al estar compuesta en una lengua romance, sin valor, la autor�a pasa a un segundo plano.

 

����������� A pesar de que, debido a su car�cter colectivo, se desarrolla en un continuo cambio tiene siempre una base hist�rica, pues se escribe a ra�z de unos hechos. De este modo, con el tiempo se les asign� el mismo valor hist�rico que el que ten�an las cr�nicas en lat�n. Ahora bien, no podemos olvidar que la intenci�n primera no es hacer historiograf�a, sino literatura acerca de unos hechos que a todos interesaba. Cuando no existen hechos hist�ricos que narrar pierden raz�n de ser y entran en decadencia.

 

����������� Por otro lado, la �pica espa�ola se diferencia de la francesa en diversos puntos: es m�s realista y con menos elementos sobrenaturales que la francesa; es anisosil�bica, de rima asonante y no tiene estrofas, sino tiradas o laisses,� al contrario de la �pica vecina, que opt� por el decas�labo, era de rima consonante y contaba con estrofas.

 

 

4.- El Poema de M�o �id.

 

����������� 4.1.- Manuscrito, autor y fecha.

 

����������� Se conserva en setenta y cuatro hojas de pergamino de mediados del siglo XIV, m�s dos de guarda que son del XV. Consta de 3730 versos, aunque faltan uno o dos folios del principio y otros tantos del interior, que se han podido reconstruir gracias a las Cr�nicas de los veinte reyes.

 

����������� En el explicit se lee que Per Abbat le escrivi� en el mes de mayo. En era de mill CC� XLV. La era es la del C�sar, que se inicia en el 38 a.C., de modo que se fecha en 1207 de la era cristiana. Era normal que los copistas dieran su nombre, como hace Per Abbat, de modo que su copia datar�a de mediados del XIV, fecha del pergamino. Sin embargo son muchas las dudas que presenta tanto su dataci�n como su autor�a.

 

����������� Ya en el siglo XVIII, Tom�s Antonio S�nchez vio que la lengua era anterior a Berceo; incluso llega a fechar el poema a mediados del XII porque a Alfonso VI se le llama Buen Emperador, ep�teto lexicalizado a su muerte: el poema se escribir�a entre 1157 y 1200. Per Abbat lo copi� en 1207.

 

����������� Men�ndez Pidal estima que el hueco que hay en la fecha, En era de mill CC� XLV, se debe a que falta una C porque los n�meros romanos no se escrib�an separados. De modo que la copia de Per Abbat ser�a de 1307. En cuanto al autor, apunta que fue escrito hacia 1140 por un vecino de Medinaceli tras la muerte del �id en el 1099. Sin embargo rectifica esta primera hip�tesis en favor de una autor�a compartida: un primer autor, juglar de San Esteban de Gormaz, lo escribe entre 1103 y 1109: San Esteban es descrito en detalle y dice que la frontera con los moros m�s cercana estaba en la Sierra de Mieres, algo que cambi� a la muerte del �id: los m�nimos detalles hist�ricos son de �l porque vivi� pr�ximo a los hechos. Elabor� el plan general de la obra, pero s�lo llev� a cabo la primera parte y algo de la segunda, donde predominan las tiradas cortas y las rimas dif�ciles. Un segundo juglar, de Medinaceli, recre� el resto del poema hacia 1140: su ciudad se describe con detalle, pero recuerda mal los hechos de la �poca del �id. Continu� el segundo cantar e hizo el tercero, mucho menos �pico e hist�rico. Se delata peor versificador que el San Esteban: predominan las tiradas largas y con rima f�cil en �-e, �-o y �-e.

 

����������� Para Nicasio Salvador el autor es un cl�rigo que recoge la tradici�n oral de muchos autores: un juglar no conocer�a tantos datos eruditos. Se compuso a finales del XII, pues antes a�n viv�an los Infantes de Carri�n y nadie se hubiera atrevido a ofenderlos.

 

����������� Colin Smith acuerda con Salvador en que un juglar no conocer�a tantos datos eruditos, ni un cl�rigo confundir�a al abad de Carde�a, Sisebuto, con el abad Sancho: el autor es Per Abbat, un jurista: el poema consigue un alto dramatismo en las cortes, y no en el duelo o en la guerra. Los datos hist�ricos provienen de las cr�nicas: el poema se compuso, pues, en 1207.

����������� 4.2.- Unidad y composici�n.

 

����������������������� 4.2.1.- L�nea argumental.

 

����������� L�pez Estrada nota dos orientaciones: por un lado, se muestra primero al �id como guerrero desterrado y conquistador que logra conciliarse con su rey para posteriormente presentarnos a un �id m�s humano: un infanz�n que se va a emparentar con su rey por medio de las bodas de sus hijas, primero afrentadas y, luego, casadas en reparadoras bodas. El mismo estudioso hace ver que los poemas �picos representan una lucha entre el bien y el mal, que en la Romania se identific� con los moros. No obstante, en el Poema de M�o �id los verdaderos enemigos son cristianos, incluso hay moros amigos, como Ab�n Galv�n; mientras, Alfonso VI queda por encima de todos.

 

����������� Por eso Edmund de Chasca expone que la trama avanza por la honra, que sufre dos grandes hundimientos, en el destierro y en la afrenta de Corpes, y dos grandes cumbres, cuando se resarce de las dos afrentas, como guerrero y como padre, gracias a Alfonso VI y las Cortes.

 

����������������������� 4.2.2.- Personajes.

 

����������� De Rodrigo D�az de Vivar, el �id, no se cuenta no su infancia ni su adolescencia, como era habitual en la �pica. Se retrata como un personaje muy humano: se recalca su condici�n de padre y esposo. Es un infanz�n y, por tanto, est� por debajo de la alta nobleza y llega a emparentarse con los reyes por m�ritos propios, no por su sangre. Adem�s tiene una serie de caracter�sticas que lo marcan como h�roe: es mesurado, no pasional; tiene sapientia, que no es sin�nimo de cultura, sino de saber obrar con sentido com�n y seg�n se espera de �l; posee fortitudo y es, despu�s de vencedor, ponderado con el enemigo. Literariamente se marca con el ep�teto �pico, el �id, �mi se�or�, y con los signos externos propios del h�roe: las barbas, las espadas Colada y Tizona y su caballo Babieca, tambi�n con ep�teto �pico, corredor.

 

����������� Su familia juega un papel secundario y es pertinente para resaltar al buen padre y al buen esposo. Do�a Jimena, Do�a Elvira y Do�a Sol cumplen el t�pico medieval de mujeres sumisas, al servicio del h�roe y sin personalidad -las dos hermanas son de hecho geminadas-. Como dice Luck�cs, puesto que en la �pica lo que importa es la comunidad, ning�n personaje aparece con personalidad propia.

 

����������� M� Eugenia Lacarra divide a sus vasallos as�: la mayor�a son de criaz�n, es decir, criados con �l. Los de soldada, es decir, pagados, se dividen a su vez en peones, que iban a pie; villanos, que no son caballeros, pero tienen caballo y espada, y otros caballeros que no son de criaz�n y que forman una minor�a. Lo que s� es cierto es que todos son dignos de su se�or porque la bondad del se�or�o, seg�n el t�pico medieval, es comunicable. �lvar F��ez, Minaya, no acompa�� realmente al �id: su presencia la explica S�inz Moreno: el autor del poema es un personaje que se autorretrat�, Don Jer�nimo Visqu� de Perigord, quien dio importancia a �lvar F��ez porque la di�cesis de Valencia se debe a su familia. Mart�n Antol�nez tiene cierto esp�ritu burgu�s y se encarga del dinero; Nu�o Gustioz y F�lix Mu�oz son familiares del� �id.

 

����������� En cuanto a los cristianos - religiosos, Don Sancho, acoge a su familia y Don Jer�nimo Visqu� de Perigord aparece como un cluniacense que impulsa el cristianismo en Valencia. Los cristianos - enemigos,� Garc�a Ord��ez y los Infantes de Carri�n, son de la alta nobleza de los Benig�mez, leoneses, e invierten todas las cualidades del �id: de hecho los propios Infantes son geminados. Alfonso VI est� por encima de todos: nunca es criticado y representa la Ira Regia.

 

����������� Los moros aparecen como dignos enemigos, adem�s se les presenta con cotidianidad: �l es admirado por los musulmanes, conoce el �rabe e incluso sus hijas son acogidas por Ab�n Galv�n tras la afrenta de Corpes.

����������������������� 4.2.3.- M�trica y rasgos de estilo.

 

����������� La lengua del M�o �id es a�n discutida: para Lapesa es castellano con muchos mozarabismos; mientras que para Men�ndez Pidal es soriano influido por el aragon�s.

 

����������� Sus rasgos de estilo son los de oralidad �pica, definidos especialmente por Parry:

 

/   F�rmulas: grupo de palabras repetidas en las mismas condiciones m�tricas y que expresan una misma idea esencial, como los ep�tetos �picos: el que en buen ora nasci�.

/   Expresiones formulaicas: son f�rmulas no expresadas en las mismas condiciones m�tricas.

/   Motivos: partes de un tema frecuente repetidos: el correr de la sangre.

/   Temas: lugares comunes: la descripci�n de una batalla.

/   F�rmulas f�ticas: o�d, vi�redes,...

/   F�rmulas exclamativas: Por ejemplo �Dios + que + adjetivo!

/   Es una marca de oralidad, por lo que de mnemot�cnico supone la parataxis y las esticomitia, o ausencia de encabalgamiento.

/   Binomios inclusivos: por ejemplo hombres e mugieres por todo el mundo.

 

����������� Por lo dem�s presenta versos anisosil�bicos, de rima asonante, y con -e parag�gica. Est�n� divididos en hemistiquios predominantemente de entre seis y ocho s�labas, por eso podemos encontrar algunas rimas internas entre hemistiquios. Las tiradas, o laisses, puede unirse mediante versos de encadenamiento, que inician una tirada con el mismo verso que acab� la anterior.

 

����������� Por lo dem�s encontramos ciertos rasgos de estilo: paralelismos, l�totes, an�foras, enumeraciones y una movilidad interna marcada por la alternancia de verbos sin l�gica gramatical. La �pica tiene un predominio del estilo elevado basado en la Rota Virgilii de un an�nimo carolingio y que sigue nuestro poema:

 

Tipo

Obra de Virgilio

Estilo

Pastor

Buc�licas

Humilde

Agricultor

Ge�rgicas

Medio

Noble

Eneida

Elevado

 

 

 

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