TEMA 26.- EL TEXTO NARRATIVO:
ESTRUCTURAS Y CARACTER�STICAS.
1.- Definici�n y caracter�sticas.
����������� Las diversas propuestas para
representar la configuraci�n de la narraci�n coinciden en la delimitaci�n de
tres grandes fases: situaci�n inicial, o planteamiento; transformaci�n, o nudo;
y situaci�n final, o desenlace. Ellas marcan un antes, un desarrollo y un
despu�s de un proceso narrativo. Como explica Todorov, un relato ideal comienza
por una situaci�n estable que alguna fuerza perturba. De ello resulta un estado
de desequilibrio. Por la acci�n de una fuerza dirigida en un sentido inverso un
nuevo equilibrio se establece, nunca id�ntico al primero. Hay, pues, dos tipos
de episodios en un relato: los que describen un estado, de equilibrio o
desequilibrio, y los que describen el paso de un estado a otro.
����������� Dentro de las tipolog�as textuales,
la narraci�n se establece como una de las m�s importantes. Toda narraci�n
cuenta con una serie de elementos comunes o universales que la definen: actor
fijo, proceso orientado y complicado y evaluaci�n.
����������� 1.1.-
Actor fijo.
����������� El hecho de que haya al menos un
actor estable a lo largo de la secuencia narrativa favorece la necesaria unidad
de acci�n. Este actor puede ser polim�rfico: individual o colectivo, agente o
paciente. Ahora bien, en cuanto a su condici�n, suele tratarse de una persona o
de un ser antropom�rfico, o, en el caso de que no lo sea, la acci�n de dicho
actor tiene que afectar a personas.
����������� Por otra parte, el actor estable, o
sujeto de la narraci�n, se tiene que transformar durante la secuencia. Adam
puntualiza que esta transformaci�n a lo largo de la secuencia garantiza
realmente la unidad de acci�n y da como denotadores de la transformaci�n la
diferencia entre los predicados ser, tener y hacer, que definen al actor al principio de la secuencia, en el momento
inicial del relato, y los que la definen al final de la secuencia, en el
momento final del relato. El responsable directo de la transformaci�n es el
predicado funcional hacer, que da al
actor sujeto el papel de agente o de paciente, si es beneficiario o v�ctima.
����������� 1.2.-
Proceso orientado y complicado.
����������� Toda narraci�n incluye una sucesi�n
m�nima de acontecimientos caracterizados por su orientaci�n hacia un final y su complicaci�n. El hecho de que est�n
orientados hacia un final implica un car�cter temporal y una integraci�n,
propiciados por al permanencia del sujeto y las relaciones de causa-efecto que
se establecen entre los predicados.
����������� No obstante, el hecho de que una
narraci�n tenga un car�cter temporal no implica que se tengan que narrar los hechos
siguiendo necesariamente su orden temporal real. En este sentido es �til la
distinci�n que propone Genette entre historia, o narrado -serie de
acontecimientos de la historia contada- y relato, o narrante -significante o
serie de proposiciones narrativas-. En realidad el narrador opta por mantener o
alterar el orden l�gico-temporal de los hechos por factores pragm�ticos o
est�ticos: especialmente mediante los saltos temporales hacia atr�s -analepsis y flashbacks- o hacia
adelante�������� -prolepsis-, el inicio in
media res, es decir, ya avanzada la historia, o narrado, y los finales truncos, que no terminan de
contar la historia en s� misma.
����������� A pesar de que orden l�gico-temporal
de los hechos pueda ser alterado, la narraci�n ha de tener un car�cter integrado.
El orden de los acontecimientos del relato han de estar integrados de tal
manera que muestren la unidad de acci�n y nos orienten hacia un final. Ya
Arist�teles se�al� su necesidad cuando afirmaba en su Po�tica que las partes de la
acci�n tienen que estar dispuestas de tal manera que si una de ellas es
desplazada o suprimida el todo quede alterado o trastornado.
����������� Adem�s, tiene que haber una complicaci�n, o problematizaci�n: para
que exista narraci�n, la previsible sucesi�n de acontecimientos tiene que ser
alterada por alg�n hecho en alguna medida inesperado que modifique un estado
presente y desencadene el relato, que desemboca en una nueva situaci�n. Es lo
que Adam llama mise en intrigue, que
domina todo relato; Van Dijk, del criterio
de inter�s, por el cual se seleccionan los hechos que se desv�an de una
norma, de expectativas y de costumbres; y Lotman, de principio de expectativa frustrada.
����������� La �nica fase obligatoria,
realmente, es la complicaci�n, que garantiza que el hecho explicado no es rutinario,
sino diferente. En muchos casos obtenemos un relato completo tras inferir fases
de la narraci�n que no est�n expl�citas. As�, un caso extremo de lo que decimos
se da en el relato de Augusto Monterroso El
dinosaurio, donde leemos solamente: Cuando
despert�, el dinosaurio todav�a estaba all�.
�����������
����������� 1.3.-
Evaluaci�n.
����������� Esta es una de las claves de la
especificidad del texto narrativo y el motor que genera el relato. A pesar de
ello no es una condici�n necesaria que sea expl�cita, y a menudo sucede que la evaluaci�n
final se infiere del relato pero no se incluye en �l. Ahora bien, su existencia
es decisiva, ya que impulsa al narrador a explicar los hechos y a darles
sentido mediante la evaluaci�n final o moralidad. Por eso evaluaci�n es aqu�
equivalente a la finalidad del relato, que le confiere un sentido argumentativo
a la historia. Van Dijk considera que a toda narraci�n le subyace una moralidad
que nace en el autor y acaba en la reacci�n del lector: as�, desde la catarsis de la tragedia cl�sica hasta
los avisos morales y la explicitaci�n de historias que conducen a una
determinada interpretaci�n.
2.- Heterogeneidad del texto
narrativo.
����������� Un texto predominantemente narrativo
incluye a menudo secuencias que no son propiamente narrativas, en el sentido de
que, por lo menos aparentemente, no contribuyen a que la acci�n avance. Este
ser�a el caso de las descripciones, casi obligatorias en todas narraci�n, en
cuanto tenemos que caracterizar a personajes, circunstancias y situaciones
espacio-temporales que se pondr�n al servicio de la trama. De ah� que
tradicionalmente vayan a la principio de la narraci�n: cuando se plantea de
qui�n se va a narrar y en que circunstancias le sucedieron los hechos.
����������� La presencia de la argumentaci�n es
vital en la moralidad, aun de modo impl�cito, pero tambi�n pueden aparecer en
franjas digresivas, donde una voz, narrativa o no, reflexione acerca de hechos
o sucesos que nos van a ayudar a entender le sentido, o evaluaci�n de lo
narrado.
3.- Estructuras gramaticales del
texto narrativo.
����������� El esquema actancial de la mayor�a
de los textos narrativos podr�n reducirse a Sujeto humano, o animado+
Verbo� predicativo en pasado +
complementos circunstanciales de lugar y tiempo. El elemento determinante es el
verbo, que est� en tiempo pasado en cuanto narrar consiste en dar cuenta de
unos hechos que pasaron o que, en virtud de la verosimilitud, podr�an haber
pasado. El pret�rito indefinido es el m�s����
representativo de la secuencia narrativa, porque es el tiempo en que se
explica la complicaci�n narrativa que perturba el estado inicial y hace avanzar
la trama. En cambio, el tiempo en el que describimos este estado inicial suele
ser el imperfecto, por su car�cter evocativo y aspectualmente� inacabado. Por las mismas razones este tiempo
es el apropiado para describir los estados iniciales o las situaciones de fondo
de la acci�n principal. El presente hist�rico funciona por el indefinido para
dar mayor vigor a un suceso, atray�ndolo al tiempo de la enunciaci�n.
����������� En este sentido, Hopper ha observado
la importancia del aspecto verbal en la narraci�n, estableciendo el siguiente
cuadro:
|
Aspecto
perfectivo |
Aspecto
imperfectivo |
|
Indica
sucesi�n cronol�gica. |
Indica
simultaneidad. |
|
Sucesos
din�micos |
Situaciones
est�ticas y descriptivas |
|
Primer plano:
suceso indispensable para la narraci�n |
Segundo plano:
estado o situaci�n necesarios para comprender actitudes, motivos,... |
|
En cuanto
describe acciones su sujeto suele ser animado |
Su sujeto no
necesariamente es animado. |
4.- Cohesi�n y coherencia
textuales.
����������� En la narraci�n se pueden utilizar
los elementos cohesionadores comunes a cualquier otro tipo de texto, pero
ciertas caracter�sticas del texto narrativo favorecen el uso de determinadas estrategias
cohesivas. Por ejemplo, el hecho de que en la narraci�n haya por lo menos un
actor fijo obliga a usar la referencia, la repetici�n l�xica, la sinonimia
correferencial,... y continuas situaciones de foricidad para se�alar los hechos
pasados, los personajes tratados y las situaciones transcurridas.
����������� Por otra parte, existe en el texto
narrativo lo que Greimas llama universo
isot�pico, es decir, el conjunto redundante de categor�as sem�nticas que
hace posible la lectura uniforme del relato: es lo que marca el sentido
primordial y la coherencia de un relato.
����������� Igualmente la progresi�n tem�tica,
es decir, la sucesi�n de elementos conocidos, o temas, e informaciones nuevas,
o remas, ayuda a la coherencia textual. Esta sucesi�n se puede articular en cinco
modelos, seg�n Adam:
: Progresi�n
lineal: el rema de la primera
preposici�n se convierte en tema de la segunda, y �ste en rema de la tercera y
as� sucesivamente.
: Progresi�n
con tema constante: a lo largo de
la narraci�n se conserva el mismo tema, del que parten sucesivos remas.
: Progresi�n
con temas derivados de un hipertema:
Se tata de la enumeraci�n de diferentes componentes de un todo.
: Progresi�n
con temas derivados de un hiperrema:
el rema de la primera proposici�n se interpreta como compuesto por dos o m�s
elementos y cada uno de ellos se convierte en un nuevo tema.
: Progresi�n
con salto: Se recupera el primer
tema despu�s de haber introducido otros temas.
5.- Rasgos pragm�ticos.
����������� De acuerdo con Cicer�n, en una narraci�n
tenemos que encontrar las caracter�sticas pragm�ticas de : a) la concisi�n -que concuerda con la teor�a
de Grice, seg�n la cual tenemos que tender a la econom�a de esfuerzos y no dar
nunca demasiada informaci�n ni demasiado poca-, b) la claridad -ya defendida en general por Arist�teles para los
oradores- y c) la verosimilitud
-para que lo que expliquemos sea plausible en cuanto ha ocurrido o podr�a haber
ocurrido-. Adam a�ade a esta lista el inter�s:
el �xito de una narraci�n consiste en que ha de ser capaz de captar en todo
momento la atenci�n del receptor, en muchas ocasiones por identificaci�n.
����������� Concisi�n, claridad, verosimilitud e
inter�s van dirigidos a la consecuci�n de su adecuada recepci�n. No hemos de
olvidar nunca la presencia del receptor y, por tanto, el proceso de la
interpretaci�n. Ya lo menciona Bakhtine cuando dice que cualquier texto tiene
una base dial�gica: es la respuesta a una pregunta expl�cita o impl�cita que
nos dirige el interlocutor presente o ausente. Y si la narraci�n es un di�logo,
tenemos que encontrar en ella los tres elementos fundamentales, que var�an
seg�n el nivel:
|
|
EMISOR |
MENSAJE |
RECEPTOR |
|
EN LA
FICCI�N |
NARRADOR |
TRAMA |
NARRATARIO |
|
EN LA
REALIDAD |
AUTOR |
NARRACI�N |
LECTOR / OYENTE |
����������� Tambi�n en el �mbito pragm�tico
puede ser interesante recordar la triple mimesis que Ricoeur ve en las
narraciones, y que construyen emisor y receptor:
O Primera
mimesis, o prefiguraci�n: anclaje
del texto en la memoria y comprensi�n del lector, mediante estrategias del
emisor.
O Segunda
mimesis, o configuraci�n: los
hechos se configuran en materia narrativa, con el punto de intriga necesario.
O Tercera
mimesis, o refiguraci�n:
inserci�n del mundo del texto en el mundo del lector, es la refiguraci�n de la
experiencia del lector despu�s de haber le�do el texto. Esta parte corre a
cargo del receptor.
����������� La modalidad, o el punto de vista
del emisor son traspasables de lleno al narrador. �ste, adoptando un estilo
determinado, prioriza o privilegia unas lecturas del texto por encima de otras.
Es cierto que, como dec�a Stendhal en El
rojo y el negro, una novela es un
espejo que se pasea por una carretera. Tan pronto refleja el azul del cielo
como el barro de los charcos del camino,
pero quien enfoca el espejo es, al fin y al cabo, el narrador.
����������� Como primera muestra de esta
perspectiva hemos de se�alar el punto de vista espacio-temporal, mediante la
narraci�n en primera, segunda o tercera persona, y mediante los elementos de
de�xis y foricidad: posesivos -mi casa
era...-, demostrativos -en aquella
colina-, adverbios -aqu� todos se
aman-,... La duraci�n del relato tambi�n sirve para mostrar el punto de
vista temporal. Si entendemos por duraci�n el tiempo que reservamos para cada
hecho, es evidente que podemos encogerlo o alargarlo a nuestro gusto,
acelerando o ralentizando los acontecimientos, omitiendo partes con lagunas,
inicios in media res o finales
abiertos o truncos.
����������� Otra posible muestra de la
perspectiva del autor, o del narrador,�
es la orientaci�n emotiva y cognitiva de �l hacia lo que focaliza: su
inserci�n emotiva en lo narrado, o su alejamiento ante lo que cuenta. Y en este
sentido es imprescindible hablar del discurso reportado, es decir, de la
referencia continua del narrador al discurso de sus personajes:
1Estilo directo: Tiene un verbum
dicendi y una fragmentaci�n oracional que se indica ortogr�ficamente. En �l
la presencia del narrador queda muy al fondo: �l dijo: ��volver�!�.
1Estilo indirecto: se reflejan de modo indirecto los discursos con
el mismo verbum dicendi y con una
subordinada: �l dijo que volver�a.
1Estilo directo libre: se omite el verbum
dicendi y/o algunas marcas ortogr�ficas:
��Volver�!�
1Estilo indirecto libre: se da cuenta de un voz dual ��l volver�a!
1Referencia narrativa al acto de
habla:� No intentar reproducir lo emitido, sino que
hace una representaci�n del pensamiento, lo cual exige una omnisciencia
narrativa: Pens� acerca de volver.
1Libre fluir de la conciencia: se muestran los pensamientos deshilvanados del
personaje: Volver�. Mira qu� sorpresa voy a dar. Volver�: s�.
����������� Simpson cree que la ventaja de las
representaciones libres de los pensamientos o palabras, es que� dejan que los personajes hablen por s�
mismos, sin que el narrador interfiera.
����������� Respecto al punto de vista
psicol�gico, Genette se�ala que la di�gesis es el conjunto de elementos
mediante el que se aborda una trama: es el texto actual con sus conjunto de
idiosincrasias ling��sticas. As� distingue tres tipos de focalizaciones:
/Focalizaci�n cero: cuando el narrador es omnisciente, sabe muchas
m�s cosas que los personajes. Es la forma narrativa cl�sica.
/Focalizaci�n interna: el narrador casi no est� presente, pero quedan
restos de su omnisciencia en el momento en que es capaz de dar cuenta de los
pensamientos de los personajes.
/Focalizaci�n externa: el narrador dice menos de lo que saben los
personajes. Es propia de las narraciones conductistas, en las que la voz
narrativa no puede acceder a los pensamientos de los personajes.
�����������
����������� Por otro lado, apunta que el
narrador ser� diferente si est� presente como personaje en la trama y si est�
dentro de la acci�n principal, pues estos aspectos lo implicar�n m�s o menos en
la misma:
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|
PRESENTE
COMO PERSONAJE |
NO
PRESENTE COMO PERSONAJE |
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DENTRO
DE LA ACCI�N PRINCIPAL |
Homodieg�tico Infradieg�tico |
Heterodieg�tico Infradieg�tico |
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FUERA
DE LA ACCI�N PRINCIPAL |
Homodieg�tico Extradieg�tico |
Heterodieg�tico Extradieg�tico |