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14.- EL SINTAGMA NOMINAL.

 

 

 

1.- El sintagma nominal: definici�n.

 

����������� 1.1.- Definici�n de sintagma.

 

 

����������� El sintagma es la palabra o grupo de ellas que, como expansi�n m�xima de un n�cleo, posee un sentido unitario aunque pueda ser incompleto en una oraci�n o proposici�n. Las palabras - o la palabra, en el caso de que el n�cleo sea su �nico integrante- son las unidades m�nimas desde el punto de vista sint�ctico. El n�cleo mantiene una relaci�n de reacci�n con sus expansiones y, si es pertinente, una relaci�n a�adida de concordancia.

 

 

����������� 1.2.- Definici�n de sintagma nominal.

 

����������� En este sentido, el sintagma nominal (SN en adelante) posee como n�cleo a un modo de concebir la realidad en s� misma, que categorialmente se traduce en un sustantivo, en un pronombre -Ya lo s�-,� o en alg�n elemento que haya sufrido una met�basis, o transposici�n categorial a sutantivo: un infinitivo nominalizado -Es un deber respetar a los dem�s-, un adjetivo sustantivado mediante lo, un art�culo o incluso si el adjetivo est� sin determinar -Las viuditas , las casadas y solteras para m� son todas peras en el �rbol del amor-; hay adjetivos que normativamente aparecen con una frecuencia mayor sustantivados, convirti�ndose en sustantivos de lengua: Los viejos miran los patos del parque. Las extensiones del n�cleo nominal concuerdan en g�nero y n�mero con el mismo -Los coches rojos-. De los distintos tipos de adyacentes y determinantes trataremos m�s adelante.

 

 

2.- Definici�n del sustantivo.

 

 

����������� 2.1.- Definici�n categorial y sem�ntica.

 

����������� Al margen de su car�cter formal el sustantivo puede ser definido, desde el punto de vista categorial como aquello que concibe seres o hechos en s� mismos, a diferencia del adjetivo, que los concibe como atribuciones de otro; o del verbo, que asume la realidad como un modo del ser o del devenir. Tiene significado l�xico, seg�n T�sni�re, de ah� que sea una palabra constitutiva: puede formar n�cleo, regir otros elementos y aparecer solo, es decir: puede tener car�cter aut�nomo.

 

����������� Sem�nticamente estas sustancias concebidas en s� mismas pueden ser concretas si se perciben por los sentidos y abstractas si son captadas por el entendimiento. De ah� que los nombres concretos sean en primer lugar comunes si referencialmente no son �nicos -una mesa-. Entre �stos se distinguen los g�nericos, que son contables, individuales -un zapato-; y colectivos, si significan una pluralidad -el velamen-, y los de materia, incontables: pan, agua,... por eso si reciben plural se hace con un matiz estil�stico: Se abrieron las aguas. Los concretos propios, por su parte, se�alan una individualidad referencial -por eso no suelen admitir art�culo que los actualice -salvo en hechos de norma: el Jap�n, o en vulgarismos: el Pepe- , ya sean antrop�nimos si son referidos a personas o personajes -Tint�n- y top�nimos si hacen referencia a localizaciones espaciales: -T�nger-.

 

����������� Los nombres abstractos son de fen�meno -la espera-, de cualidad -la gentileza- y colectivos numerales, si indican un n�mero preciso -un quinteto- o indefinidos si no denotan tal precisi�n -un batiburrillo-.

����������� 2.2.- Definici�n morfol�gica.

 

����������� Morfol�gicamente se compone de un lexema, que aporta el significado l�xico de la palabra y de dos morfemas constitutivos: el de g�nero y el de n�mero, y de tres facultativos, u opcionales: sufijos despectivo, aumentativo y diminutivo, que pueden tomar valores estil�sticos -pel�n, para el que tiene el pelo corto-; y prefijos: Preelecci�n.

 

����������� El g�nero en espa�ol se limita a los morfemas de masculino y femenino. Al ser el primero el elemento no marcado puede funcionar por el femenino: Los jueces [se incluyen las jueces] son el coraz�n del Poder Judicial. El masculino queda marcado por los alomorfos o y �; mientras que los femeninos se marcan con a.

 

����������� �Hay sustantivos invariables cuyo g�nero le viene dado por la relaci�n sintagm�tica de concordancia que mantiene con sus determinantes: -el /la centinela-o, en el caso de los epicenos, a�adi�ndole un sustantivo adyacente -el jabal� hembra-. No siempre el g�nero es referencial-el cocinero / la cocinera- tambi�n es inmotivado y, por tanto obedece a cuestiones gramaticales -la ambulancia, el delf�n,...-. E incluso la diferencia referencial puede reflejarse en lexemas distintos en los sustantivos heter�nimos: el caballo / la yegua. Las variaciones de g�nero pueden implicar diatop�a o diafas�a: la calor, la mar,... El g�nero igualmente puede conducir a oposiciones sem�nticas por razones de homonimia -el huerto / la huerta-, o por oposiciones de distintos tipos; por ejemplo de agente - instrumento: -el espada / la espada-. Otros lexemas se ven ampliados como marca de femenino: actor / actriz, papa / papisa,...

 

����������� En cuanto al n�mero, el espa�ol tiene morfema de singular � y los alomorfos de plural -s y -es. El alomorfo de plural -es se a�ade cuando la palabra acaba en consonante -camiones- o vocal acentuada, normalmente si es -� o -�: alfons�es, hind�es,... La norma actual va aceptando el alomorfo -s para las dem�s vocales t�nicas -beb�s, sof�s, land�s, carn�s,...-, y para las �tonas -coches-. Los extranjerismos no adaptados hacen su plural en -s si acaban en consonante: Le han puesto todos los h�ndicaps posibles.

 

����������� El singular es elemento no marcado, por eso puede funcionar por el plural: El alem�n[por los alemanes] es amante de la naturaleza. Incluso algunos nombres pueden indicar pluralidad de modo que normativamente admiten un solecismo en la concordancia num�rica: La multitud de manifestantes reclamaron mejoras urgentes.

 

����������� Por otra parte hay sustantivos de n�mero invariable: van siempre en singularia tamtum -la tez- o en pluralia tantum -los a�icos-; no deben confundirse �stos con los que son invariables formalmente pero tienen marcado el morfema de n�mero por los determinantes: las hip�tesis.Por otro lado, como el g�nero, el variaci�n n�merica puede indicar una intenci�n estil�stica: Estoy hasta las narices de viajar por los mares.

 

 

 

����������� 2.3.- Definici�n funcional.

 

����������� Funcionalmente puede ser, dentro de la oraci�n:

 

��� Objeto directo: Me compr� una moto.

��� Objeto indirecto: Le compr� una moto.

��� Complemento circunstancial: Vendr� el jueves.

��� Sujeto: Juan vino pronto.

��� Aposici�n: Juan, el burgal�s, qued� conmigo ayer.

��� Vocativo: �He visto el coche nuevo, Juan!

��� Atributo: Juan es el burgal�s.

��� Complemento del adjetivo: El vestido era rojo siena.

3.- Adyacentes: el adjetivo calificativo.

 

����������� 3.1.- Definici�n categorial.

 

����������� El adjetivo es un modo de categorizar la realidad como ser en otro y de modo graduado o no: expresa por ello una cualidad adjunta a otro elemento: El coche blanco / balnqu�simo.

 

����������� 3.2.- Definici�n morfol�gica.

 

����������� Morfol�gicamente es un nombre, por tanto tiene los mismos morfemas constitutivos que el sustantivo. Tanto es as� que, como vimos, puede aparecer sustantivado. Para algunos autores el hecho de que vaya acompa�ado de lo, no significa que se transponga categorialmente a sustantivo: estar�a adjetivando al pronombre lo, que no funcionar�a entonces como art�culo: Lo bueno de esto es que solo ha empezado.

 

����������� Los morfemas de n�mero son iguales a los del sustantivo. No obstante se distingue en su clasificaci�n en cuanto al g�nero: son invariables los acabados en -a: centinela; en -� y -�: ceut�, hind�; y muchos de los acabados en consonante: capaz, dif�cil, cruel, terrible,... Por otra parte tenemos los acabados en -o para el masculino y en -a para el femenino -campe�n / campeona-; y los que tienen como alomorfo de masculino uno que no es -o, manteni�ndose para el femenino -a: cordob�s / cordobesa.

 

����������� Sin embargo, el morfema de gradaci�n es privativo del adjetivo: es el morfema que marca morfol�gica y sint�cticamente en qu� grado se atribuye la cualidad expresada por el adjetivo.

 

����������� El grado positivo atribuye un grado neutro: indica que la cualidad est� en otro elemento simplemente: La incre�ble historia de Mant.

 

����������� El grado superlativo absoluto expresa la posesi�n de una cualidad en algo o alguien aisladamente : se expresa de modo anal�tico, es decir con medios sint�cticos:Juan es muy moreno, tela de moreno. Tambi�n puede expresarse sint�ticamente mediante sufijos cultos: balnqu�simo, mis�rrimo,...; prefijos coloquiales: supertonta, requetemalo,... o por herencia del lat�n: �ptimo, p�simo, m�ximo y m�nimo. El superlativo relativo expresa tal cualidad pero en relaci�n a otro elemento en el que se integra: El hombre m�s fuerte del mundo.

 

����������� El grado comparativo da idea de cotejo de cualidades entre dos elementos. Igualmente se expresa de modo anal�tico cuando expresa inferioridad-menos+adjetivo+que-, igualdad -tan+adjetivo+como- o superioridad -m�s+adjetivo+que-. En el de superioridad a�n perviven las formas venidas directamente del lat�n mejor, peor, mayor y menor.

 

 

����������� 3.2.- Definici�n funcional.

 

����������� El adjetivo tiene dos funciones b�sicas: la de atribuci�n directa a un sustantivo y la de predicativo cuando se atribuye a aqu�l mediante una predicaci�n atributiva con verbos copulativos o semicopulativos; en el caso de acompa�ar a un semipredicativo funciona como modificador del sujeto y tambi�n del verbo: Los estibadores vinieron cansados.

 

����������� La atribuci�n directa se hace sin nexo de uni�n -El sombrero gris- y adopta una serie de matices seg�n su posici�n: normalmente la anteposici�n al sustantivo indica subjetividad y valor explicativo de una cualidad inherente al sustantivo -blanca nieve-, pero si tal cualidad no esta l�gicamente en el significado del sustantivo estaremos ante un matiz ponderativo: buenas espaldas,...

 

 

����������� A veces hay adjetivos que aparecen antepuestos siempre normativamente: la mera noticia. Los adjetivos pospuestos expresan, normalmente, cualidad objetiva no incluida l�gicamente en el sustantivo -pie alabastrino-: aunque no siempre es as�: Es un vino excelente. Incluso tambi�n en esta posici�n hay adjetivos normativamente inamovibles: maquinaria agr�cola. Por �ltimo tenemos que se�alar que muchos adjetivos, por razones de norma, cambian de significado seg�n su posici�n: mi antigua casa -en el sentido de mi casa anterior- y mi casa antigua -como envejecida-.

 

 

4.- Adyacentes: el complemento del nombre, la aposici�n, la oraci�n de relativo y el adverbio.

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����������� El complemento del nombre es un sintagma preposicional que especifica el significado del sustantivo. Muchos de estos complementos se han especializado en significar procedencia o materia -borato de sodio, queso de Burgos,...-, finalidad -papel de secar- o circunstancia -lomo en ca�a-.

 

����������� La aposici�n es un sintagma nominal adjunto al n�cleo de un sintagma nominal que le explica su significado o se lo restringe: se llama aposici�n directa si va unida sin pausas, �sta tiene valor especificativo: el monte Itoiz, el hombre lobo,... Si la uni�n va separada por pausas, marcadas gr�ficamente por comas, estaremos ante un aposici�n indirecta con valor explicativo: Federico, hermano de Giulio, gobern� durante dos a�os; Madrid, capital de Espa�a.

 

����������� Las oraciones de relativo tienen los mismos valores que la aposici�n seg�n si van separadas por pausas: de este modo las explicativas, unidas por pausas, integran a la totalidad del sustantivo al que acompa�an, mientras que las especificativas, no unidas por pausas seleccionan a una parte de la totalidad: Los solicitantes, que previamente han entregado el impreso E-111, podr�n recibir su asignaci�n es un caso de explicativa que se convierte en especificativa si se le restan las comas: Los solicitantes que previamente han entregado el impreso E-111 podr�n recibir su asignaci�n.

 

����������� Especialmente el lenguaje coloquial admite a los adverbios con valor de� calificadores adyacentes: Un beso as� merece un regalo.

 

 

5.- Los pronombres sutantivos y los pronombre adjetivos.

 

 

����������� 5.1.- Definici�n.

 

����������� Son elementos que por s� mismos carecen de significaci�n y funci�n, que les viene dada por el sintagma nominal� que sustituyen en el discurso como proformas del sustantivo: Juan es gijon�s, Rafael es de Oviedo; a aqu�l le gusta Andorra, �ste prefiere el Pirineo leridano. Puede sustituir a tales elementos en el discurso porque los se�ala de�cticamente, es decir extraling��sticamente -Dame eso, por favor-, o porque se aparece por ellos anunci�ndolos mediante la cat�fora -Te lo digo ahora: �burro!-, remiti�ndose a �l si ya aparecido mediante la an�fora: Me gusta el teatro, lo prefiero a la danza, o, si es f�rico, sustituy�ndolo sencillamente sin que haya aparecido antes ni lo anuncie : La que venga ahora tiene premio.

 

����������� Cuando el pronombre tiene funci�n de n�cleo de un sintagma nominal estamos ante un pronombre sustantivo, pero si modifica el significado de un sustantivo cumplir� la funci�n de pronombre adjetivo, o determinante junto al art�culo, que luego veremos.

 

 

����������� 5.2.- Pronombres personales.

 

����������� Son siempre pronombres sustantivos y poseen, por herencia del lat�n, formas determinadas para distintas funciones: son �tonos los que funcionan como complemento directo, indirecto y atributo -en el caso de lo- que presuponen un verbo sobre el que se apoyan acentualmente: me, te, se, le, les, os, nos, lo, los, la y las.

 

����������� Por el contrario, los t�nicos reciben el acento principal de su grupo, y funcionan como sujeto o como t�rmino de preposici�n: yo, t�, �l, ella, usted, nosotros, nosotras, vosotros, vosotras, ellos, ellas, ustedes, m�, ti, s�, y, por razones diacr�nicas, cuando estos tres �ltimos se combinan con con pasan a conmigo, contigo y consigo.

 

����������� 5.3.- Pronombres de relativo.

 

����������� Sutituye a un elemento nominal que le antecede , es decir, a su antecedente, aunque �ste est� omitido -en las oraciones de realtivo con antecedente callado: El que lo diga gana- relacion�ndolo con la oraci�n subordinada -por eso tiene, adem�s, la funci�n de nexo oracional-. Los pronombres de relativo son que, quien, quienes -estos dos para persona-, cual, cuales, cuanto, cuanta, cuantos, cuantas, cuyo, cuyos, cuya y cuyas -estos cuatro siempre funcionan como pronombres adjetivos con valor posesivo: Los futbolistas cuyos equipos son grandes viven bien-.

 

����������� Donde, como y cuando pueden funcionar como relativos. Se identifican porque son parafraseables por en+art�culo+que: La casa donde nac� es bonita = La casa en la que nac� es bonita.

 

����������� Son interrogativos cuando se�alan a un elemento desconocido: No s� qu� hizo. Pueden tomar un valor ponderativo en oraciones exclamativas, pasando a exclamativos: �Qu� lindo! Se diferencian ortogr�ficamente en este uso por la tilde diacr�tica.

 

 

����������� 5.4.- Pronombres posesivos.

 

����������� Se�ala posesi�n -mi coche- o estrecha relaci�n -mi novio- del poseedor con lo pose�do. Funcionan, variando su forma, como pronombres adjetivos y como pronombres sustantivos -Mi helado es m�o-. Generalmente no va acompa�ado de determinates: si los lleva, la construcci�n toma matices estil�sticos -no olvidar� la tierra m�a-; con adjetivo indefinido siempre va pospuesto -Busco unos papeles m�os-. Los antepuestos son mi, tu, su, nuestro-a, vuestro-a, con sus plurales; los pospuestos y los que funcionan como pronombres sustantivos coinciden en la forma: m�o-a, tuyo-a, suyo-a, nuestro-a, vuestro-a, con sus respectivos plurales. No har� falta notar la tercera persona tiene forma �nica para un poseedor y para varios.

 

����������� 5.5.- Pronombres demostrativos.

 

����������� Funcionalmente actualizan -por eso no admite al art�culo como actualizador, que resultar�a redundante- y se�alan de�cticamente al sustantivo al que determinan o sustituyen de un modo gradual en cercan�a, que de mayor a menor son: este, ese y aquel, con sus respectivos femeninos, neutros y plurales. Tal y tanto pueden tomar valores demostrativos: Tal es mi situaci�n, y no he dicho tanto.

 

����������� Este car�cter de�ctico puede referirse a distintas coordenadas espacio temporales y tomar valores estil�sticos: El d�a que me des un beso, ese d�a, me caso contigo; Ese ni�ato no me dirige la palabra; Bienaventurado aquel que...

 

 

����������� 5.6.- Pronombres cuantitativos: indefinidos y numerales.

 

����������� El indefinido cuantifica de modo impreciso al sustantivo al que sustituye o acompa�a porque se haga as� intencionadamente -S� ciertas historias de ti-, o no -Vi algo, pero no s� qu�-: quienesquiera, algo, nada, dem�s, mucho, bastante, diversos,ninguno, nada,... son algunos de ellos.

����������� Los numerales cardinales, por el contrario, precisan num�ricamente el sustantivo al que se refiere en unidades, decenas, centenas, de modo anal�tico del once al diecinueve y del veintiuno al veintinueve y en las centenas, y formando sintagmas: trescientos treinta y cinco.

 

����������� Los numerales ordinales, cuantifican qu� posici�n num�rica y precisa ocupa un sustantantivo -Quincuag�simas jornadas de arte moderno-. En los numerales ordinales superiores a cien la norma los va� haciendo desaparecer, ocupando su lugar los cardinales -Trescientos aniversario de su muerte-.

 

����������� Ambos y sendos son duales en cuanto se�alan una dualidad y �ste tiene valor distributivo -Vinieron con sendos acompa�antes: cada uno con el suyo-. Por otro lado los numerales pueden se�alar multiplicaciones mediante los m�ltiplos doble, triple, cu�druple, qu�ntuple y s�xtuple; y partici�n gracias a los partitivos, que se forman sintagm�ticamente con ordinal + parte y, a partir de diez con el sufijo -avo, con sus pertinentes femeninos y plurales: Me corresponden dos doceavos.

 

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6.- El art�culo.

 

����������� Tiene valor de actualizador del sustantivo al que acompa�a sin que le a�ada valores de�cticos -como los demostrativos- o de posesi�n -como los posesivos-. En cuanto no puede ser aut�nomo, ni n�cleo, ni tiene valor lexem�tico y es dependiente de un sustantivo ha sido incluido por muchos autores -Alarcos entre ellos- como un morfema constitutivo, de actualizaci�n, del sustantivo. Sus alomorfos ser�an el, la, los y las -y aun lo si se admite como art�culo y no como pronombre, seg�n vimos-.

 

����������� Este valor de actualizador supone un conocimiento del sustantivo por los interlocutores y realce de su existencia, aisl�ndola y resalt�ndola en una especia de de�xis neutra. Por todo esto puede tomar valores demostrativos -Los que van por all� son mis amigos-, posesivo -Me lavo las manos- o ponderativo - �Qu� bien lo ha hecho el amigo! -. Por tanto su ausencia marcar� indeterminaci�n, desconocimiento,...: Vi hombres de negro pasar, Esta ma�ana han pasado helic�pteros por mi casa.