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TEMA 1.- LENGUAJE Y COMUNICACI�N. COMPETENCIA LING��STICA

Y COMPETENCIA COMUNICATIVA.

1.- El concepto de comunicaci�n.

����������� B�sicamente, para que exista una verdadera comunicaci�n han de darse necesariamente los siguientes factores: un emisor ha de emitir un mensaje, a trav�s de un canal, en forma de una se�al, o signo, que un receptor pueda percibir, descifrar e interpretar. Para ello es necesario que ambos compartan el mismo c�digo en que se cifra el mensaje y que �ste remita a un determinado referente. Para que se d� un bucle de retroalimentaci�n, o feedback, el receptor ha de ser capaz de asumir las funciones de emisor y, al mismo tiempo, el anterior emisor puede pasar a receptor. De este modo la comunicaci�n no presupone un sujeto activo frente a otro pasivo, pues mientras que el emisor emite, el receptor decodifica y es, a su vez, emisor potencial.

����������� Para Jakobson, a cada factor le corresponde una funci�n, dependiendo de las intenciones comunicativas del emisor:

A� Expresiva: pone de relieve la interioridad del emisor: Estoy alegre.

A� Conativa: la comunicaci�n se centra en el receptor, esperando un cambio de actitud en �ste: �Ven!

A� Referencial: el enunciado se limita a enfocar el referente: Son las dos en punto.

A� F�tica: intenta comprobar la viabilidad del canal; as� las onomatopeyas en las pruebas de sonido de un concierto.

A� Po�tica: el lenguaje trata de llamar la atenci�n sobre s� mismo: Tres tristes tigres com�an en un trigal.

A� Metaling��stica: El lenguaje se centra en el propio c�digo: �Yo� es un pronombre personal.

����������� Ambos integrantes deben compartir en parte su sistema referencial: comunicar algo sobre lo que el receptor carece de informaci�n alguna implica que la interpretaci�n del mismo no sea satisfactoria. Seg�n la Teor�a de la Informaci�n, un sistema de signos �ptimo es aqu�l que consiga transmitir el m�ximo de informaci�n con el m�nimo de unidades s�gnicas. Adem�s, si cualquiera de los factores que dificulten la comunicaci�n se llama ruido, mientras que todo aquel recursos destinado a subsanar el ruido se conoce como redundancia, el mejor sistema de comunicaci�n ser� el que menos posibilidades tengan de ruido y el que mayor n�mero de recursos tenga para redundar el mensaje.

����������� El estudio de la comunicaci�n ha sido estudiada por la semiolog�a y por la semi�tica. Saussure defini� la semiolog�a como la ciencia que estudia la vida de los signos en el seno de la vida social, haci�ndola depender de la sicolog�a y siendo su rama m�s importante la ling��stica. Peirce, por su parte, concibi� la semi�tica desde un enfoque m�s logicista que sociol�gico. Hoy ambas disciplinas se funden a menudo en una y llegan a ser realmente sin�nimas desde el momento en que ambas tienen un objetivo com�n: el del estudio y la clasificaci�n de los sistemas de comunicaci�n y de sus unidades m�nimas: los signos.

����������� Un signo es toda aquella sustancia perceptible portadora de significado. Seg�n Reznikov, el signo funciona como veh�culo de un significado, como soporte de una informaci�n con respecto a un objeto determinado; la relaci�n entre �ste y su signo puede ser natural o arbitraria. Los signos se utilizan para percibir, conservar, transformar y retransmitir una informaci�n, funcionando como mediatizador entre el hombre y la realidad, hasta el punto de que llega a ser un instrumento capaz de crear un a cultura. Umberto Eco llega a firmar que, de hecho, toda cultura se ha de estudiar como un fen�meno de comunicaci�n, de modo que la semiolog�a ser� la ciencia que estudie todos los procesos culturales en tanto procesos de comunicaci�n.

����������� De esta manera, el semi�logo italiano ha establecido una taxonom�a no cerrada de diferentes semiolog�as: la animal, o zoosemi�tica aborda la comunicaci�n entre animales; la semiolog�a olfativa oscila entre los signos naturales como �ndices - olor a fresco - y los c�digos artificiales de los perfumes, por ejemplo; la t�ctil es un sistema de comunicaci�n muy usado entre los humanos: el beso, el abrazo,...; la semiolog�a gustativa ha sido abundantemente estudiada por el estructuralista L�vi - Strauss en comunidades primitivas, especialmente fundada en antinomias del tipo dulce/ amargo,...; la semiolog�a del gesto, o kin�sica, estudia los gestos corporales con valor significativo, as� los movimientos rituales de los sacerdotes budistas o hinduistas, la danza,los gui�os,...; la semiolog�a del silbido ha sido muy frecuente entre pueblos primitivos y algunos de ellos se conservan como en La Gomera; la de los lenguajes formalizados, como los matem�ticos, los lenguajes de programaci�n inform�ticos, el de la l�gica proposicional,... y, evidentemente la semiolog�a ling��stica. Como el mismo autor reconoce, esta tipolog�a es provisional: muchas de las semiolog�as sufren intersecciones, como la gestual y la animal, y otras faltan: la crom�tica o los sistemas mixtos audiovisuales.

2.- La clasificaci�n de los signos.

����������� No tiene por qu� haber sistema de un s�lo tipo de signos: hay sistemas de comunicaci�n mixtos, donde se mezclan signos de diferente naturaleza, como en las artes esc�nicas. Por otro lado, tambi�n es conveniente advertir que la comunicaci�n no precisa de intencionalidad por parte del emisor: ya afirm� Roland Barthes que el hombre es un animal comunicativo porque no puede no comunicar ni dejar de descifrar.

����������� Podemos clasificar los signos seg�n su naturaleza. De un lado tendremos lo naturales, o �ndices, y, de otro, los artificiales. Los artificiales pueden dividirse en ling��sticos - y �stos a su vez, en auxiliares y fundamentales - y no ling��sticos - divididos en se�ales, s�mbolos e iconos -. Los signos naturales no son creados por el hombre, pero s� interpretados por �ste: as�, la fiebre es �ndice de enfermedad, o el humo, del fuego.

����������� Los signos artificiales no ling��sticos son creados por el ser humano. Pueden ser de tres tipos: s�mbolos, iconos y se�ales. Los s�mbolos son objetos materiales que representan ideas abstractas, funcionan por ejemplificaci�n, alegor�a o met�fora y por ello precisan de una convenci�n previa para que sea entendido: as� ocurre con el s�mbolo de sustancia nuclear, la cruz como s�mbolo del cristianismo,o f como s�mbolo de sagitario. Los iconos, por el contrario, no representan ideas abstractas, sino concretas, con la que guardan una relaci�n de semejanza: as� una calavera cruzada por tibias en un cartel ante un campo es un icono peligro de muerte; o un mu�eco con faldas a la puerta de un servicio es icono de servicio de se�oras; o ( como icono de tel�fono p�blico. En este sentido, algunos autores han hecho casi equiparables iconos y pictogramas, en cuanto definen �stos como dibujos figurativos que expresan un contenido sem�ntico simple, como las vi�etas de un tebeo. Por su parte, las se�ales pueden compartir las propiedades de los s�mbolos o los iconos, pero se diferencian de �stos en que en ellas predominan la funci�n conativa, es decir esperan un cambio en la actitud del receptor as� los mu�ecos de los sem�foros, o como se�al viaria de sentido �nico.

����������� Por su parte, los signos artificiales ling��sticos son los propios de la comunicaci�n verbal humana.� Los dem�s sistemas semi�ticos carecen de una estructuraci�n y un desarrollo an�logos al del lenguaje verbal. Igualmente, no pueden clasificar el continuo de la realidad: parece en cierto modo demostrado que sin la ayuda de signos ling��sticos ser�a imposible diferenciar dos objetos o conceptos de forma clara y permanente. Los estudios realizados sobre patolog�as af�sicas, o p�rdida de parte de la capacidad verbal, muestran c�mo el individuo pierde de manera paralela el lenguaje y su capacidad intelectiva.

����������� Martinet ha demostrado que una de las caracter�sticas esenciales al lenguaje verbal humano es su doble articulaci�n, es decir, el hecho de que un enunciado pueda dividirse en fonemas y sonidos y en unidades mayores: lexemas y morfemas. El monema, seg�n su terminolog�a, est� formado por un fonema o grupo de ellos que comportan un valor significativo en cuanto pueden diferenciar unidades superiores; mientras que el fonema, unidad m�nima de la segunda articulaci�n, es la m�s peque�a en que se divide un monema, comportando �nicamente valor distintivo, pero no significativo.

3.- Las diferencias y relaciones de los conceptos de lenguaje, lengua y habla.

����������� Saussure defini� el lenguaje como un fen�meno multiforme, f�sico, fisiol�gico y ps�quico que representa la capacidad propia del hombre para comunicarse por medio de un sistema de signos voc�licos y conson�nticos. Tal capacidad supone la existencia de una determinada funci�n simb�lica y de unos centros nerviosos gen�ticamente determinados. Antes que �l Humboldt y Gabelentz se�alaron una l�nea similar a la del franc�s, seg�n veremos al abordar la competencia ling��stica.

����������� La Glosem�tica, por su parte, introdujo un concepto m�s logicista: para ellos todo lenguaje no es exclusivamente verbal: para que un lenguaje pueda definirse como tal ha de basarse en una axiom�tica semi�tica abstracta, acr�nica e ideal y anterior a todo sistema en cuanto lengua y habla. El lenguaje humano se diferencia de otros sistemas semi�ticos en que presenta un sistema de signos analizable, adelantando el concepto de doble articulaci�n de Martinet.

����������� Para Humboldt, la forma interior del lenguaje es la abstracci�n que abarca la forma gramatical y los detalles sistem�ticos de todas las manifestaciones formales de una comunidad ling��stica. En t�rminos similares se expresan Gabelentz y Saussure: para aqu�l, sprach es la lengua particular de un pueblo, de modo que es interpersonal en una comunidad ling��stica; es un sistema din�mico y sus l�mites sincr�nicos dependen de la conciencia del hablante y del criterio del investigador. En definici�n de Saussure, lengua es el lenguaje actualizado como sistema de signos por una determinada comunidad, de ah� que sea lo social e instituido como un sistema de valores en cuanto supone haber clasificado la realidad de un modo particular.�

����������� Para la Escuela de Praga, la lengua es tambi�n social, abstracta y homog�nea y se define como un sistema ideal de funciones. La Glosem�tica a�ade que lengua es el conjunto de relaciones finitas que se establece entre los miembros de un determinado universo sem�ntico: estos miembros no est�n ligados a referencias materiales en cuanto �stas est�n ya asumidas en un determinado estado de significaciones. Martinet ahonda en esta �ltima definici�n, afirmando que el ser humano analiza su experiencia mediante las unidades sem�nticas y f�nicas de su lengua particular. La ling��stica norteamericana ha equiparado en gran medida el concepto de lengua al de gram�tica: as� Chomsky afirm� que la lengua es un conjunto ilimitado de oraciones de largura finita que se sirve de componentes tambi�n finitos; tal conjunto de oraciones se asocia a una serie de significaciones sociales.

����������� En un �ltimo nivel de concreci�n, el habla supone la actualizaci�n de la lengua, limitada por el uso, la adecuaci�n y la costumbre, es decir por la norma. Mientras que para Saussure el habla era asistem�tica e individual - hoy esto se niega: el habla individual es el idiolecto -, la Escuela de Praga afirma que el habla tambi�n puede ser sistem�tico y el sistema asistem�tico - as� en los verbos irregulares -, adem�s las determinantes contextuales que se dan en las diferentes manifestaciones formales de una unidad funcional pueden erigirse en leyes complementarias del sistema, por ejemplo, la concordancia de un sujeto colectivo en singular en espa�ol puede llegar a convertirse en una ley complementaria del sistema del nuestro idioma en casos como La mayor�a de los diputados votaron en contra.

4.- El concepto de competencia ling��stica.

����������� El concepto de competencia hunde sus ra�ces en la idea de energeia de W. Von Humboldt, a la que define como el eternamente repetido esfuerzo del esp�ritu humano para hacer capaz al sonido articulado de expresar el pensamiento, y el sprachverm�gen de G. von der Gabelentz, que corresponde a la facultad humana del lenguaje.��������

����������� La idea de competencia tiene un punto de partida en las teor�as ling��sticas de Noam Chomsky. Para �l, la competencia es el sistema de reglas innato e interiorizado que constituye el saber ling��stico de los hablantes. La competencia es universal en cuanto le subyacen un conjunto de reglas comunes a todas las lenguas. Gracias a esta competencia pueden producir y emitir un n�mero infinito de oraciones hasta entonces in�ditas.

����������� A la competencia universal la acompa�a, por un lado, la competencia particular, que ata�e a las reglas espec�ficas de cada lengua, y, por otro, la intuici�n del hablante, por la que �ste puede enjuiciar la gramaticalidad de los enunciados que les son presentados, en este sentido, se lleg� a equiparar, como hizo Weinrich, intuici�n con norma ling��stica.

����������� �Eugenio Coseriu hizo equivalente la competencia particular a la intuici�n, en el sentido que le otorgaba Chomsky: no s�lo es la gram�tica la genera expresiones, sino, sobre todo, una intuici�n que permite al hablante percatarse de la diferencias opositivas que hacen funcionar una lengua. A pesar de algunas afirmaciones, no debe entenderse por la competence chomskiana la idea de lengua de Saussure, pues mientras que �sta es sistem�tica y est�tica, aqu�lla es din�mica y generativa. Para Badura, la competencia ling��stica se compone de un repertorio de signos ling��sticos, una serie de reglas sem�nticas y una capacidad de manejar y transformar relaciones sint�cticas complejas.

����������� Por otra parte, la competencia chomskiana es un sistema cognoscitivo y abstracto de conocimientos que se desarrolla en las primeras etapas de la infancia, de modo que tambi�n aqu� se acerca a Humboldt a su concepto de cosmovisi�n de las lenguas, por el que cada lengua implica un modo distinto de estructurar la realidad y consecuentemente una cosmovisi�n tambi�n diferente.

����������� Por otro lado, Chomsky define la performance, o actuaci�n, como la sucesi�n de actos de habla sometidos a las influencias y limitaciones de variables extraling��sticas derivadas del uso de la lengua. S�lo a trav�s de la performance se infiere la competencia de un hablante espec�fico.

5.- El concepto de competencia comunicativa.

����������� Para Badura, la competencia comunicativa se infiere a trav�s de la competencia ling��stica. Aqu�lla se define como las condiciones que una determinada situaci�n comunicativa impone en la performance, es decir, se refiere a las capacidades de comunicaci�n en un determinado contexto sint�pico, sinf�sico y sinstr�tico. Tal competencia se divide en dos componentes. De un lado se encuentra el componente hermen�utico - anal�tico, es decir, la capacidad de comprender adecuadamente emisiones realizadas en una determinada situaci�n comunicativa . Es este componente el que garantiza la transformaci�n y elaboraci�n de informaciones necesarias para desarrollar una comunicai�n satisfactoria con los interlocutores de una determinada situaci�n comunicativa. De otra parte tendr�amos el componente t�ctico - ret�rico, por el que se procura que los actos de habla est�n dotados de una cierta efectividad comunicativa.

����������� En una l�nea similar Hymes define la competencia comunicativa como la capacidad de dominar situaciones de habla, de emplear adecuadamente subc�digos socioling��sticos diferentes del c�digo est�ndar de la norma particular.

����������� Steger completa en cierto modo a Hymes: para �l la competencia ling��stica se define como competencia social, en cuanto no es m�s que el conjunto de normas de conducta ling��stica del que se derivan de los diferentes usos diastr�ticos y diaf�sicos. Este conjunto de normas, como es una convenci�n social, dirige las estrategias de planificaci�n ling��stica en la producci�n y las expectativas en la comprensi�n. Hartig y Kurz a�aden que la competencia social es igualmente din�mica y generativa porque cambia con la evoluci�n de la sociedad al tiempo que adecua sus emisiones a las nuevas situaciones.

����������� Habermas, por su parte, entiende que la distinci�n chomskiana de competencia y actuaci�n no tiene en cuenta que las mismas estructuras generales de las posibles situaciones de actos de comunicaci�n son producidas por actos de habla. Estas estructuras sirven para situar pragm�ticamente expresiones generadas por la competencia y son clasificables como universales pragm�ticos que responden al sistema de reglas que las generan.

����������� Tales reglas transforman las frases, o unidades ling��sticas, en enunciaciones, o unidades pragm�ticas del discurso, que adem�s de un componente ling��stico tiene otro institucional y social que establece el verdadero sentido pragm�tico. Por tanto, una teor�a de la competencia comunicativa habr� de estudiar las enunciaciones elementales abstra�das de las componentes variables de las situaciones concretas, cuyo estudio queda a cargo de la pragm�tica emp�rica.