DÍGANOS
ALGO, SEÑOR MARCHESI (INFORME PISA).
Sí, díganos algo,
don Álvaro, usted que es uno de los más animosos
defensores de la Logse. Díganos algo acerca del demoledor
Informe Pisa, en virtud del cual "Ni en matemáticas
ni en ciencia ni en lectura. Los alumnos españoles
de 15 años (secundaria obligatoria) no logran alcanzar
la media de conocimientos de los países desarrollados.
Su nivel se sitúa entre los peores, hasta el punto
de que más de un 20% ni siquiera es capaz de superar
ejercicios básicos en dichas materias.
Tampoco corre mejor suerte el nivel de excelencia, uno
de los más bajos de Europa". Esto es lo que
literalmente se publicó en la prensa. ¿Y ahora?
Pues parece que el Gobierno de ZP recomienda a las comunidades
autónomas dedicar más dinero a la Enseñanza.
Pero no se otea, ni de lejos, una voluntad de reformar el
llamado sistema educativo a la vista de unos datos tan demoledores.
Leen poco o nada. Las operaciones matemáticas,
por lo que se dice, se hacen con unas deficiencias alarmantes.
Y, nada, inyectemos dinero, que buena falta hace para que
haya menos alumnos por aula, para que se cuente con mejores
dotaciones bibliotecarias, de laboratorios, etc. Pero los
programas no se modifican. Pero la filosofía en que
se inspira la Logse es intocable y sacrosanta. Miren, mientras
no haya un cambio radical que incline el sistema de enseñanza
del lado del esfuerzo, mientras no se suprima de raíz
la demagogia conducente a que existe ciencia infusa, mientras
no se alcance un nivel de exigencia mínimo, mientras
no se recupere la disciplina en las aulas, y así
un inacabable etc, las carencias detectadas seguirán
ahí y no habrá forma de terminar con ellas.
No hace falta esforzarse para aprobar. La lectura es cosa
de otros tiempos. Nunca hubo tantas colecciones de la muy
mal llamada literatura infantil y juvenil, pero resulta
que no se lee, y lo poco que se incurre en ello no da como
resultado la comprensión de los textos. Nuestra
tarea, señor Marchesi, señor Maravall, señora
San Segundo, es educar en valores. ¿Qué valores?
Aquellos donde no existe el esfuerzo. Aquellos
en que la tolerancia es, en el mejor de los casos, purañoñez.
Aquellos en que casi todos los grandes saberes se reducen
a murales muy monos. Aquellos en
que no existe ambición por aprender. Y,
eso sí, se legisla protección en horarios
televisivos contra la televisión basura. Así
se limpian las conciencias públicas. ¿Pero
es que acaso no existe enseñanza basura?
¿No es enseñanza basura
que se concluyan estudios de secundaria con los resultados
que arroja el informe referido? ¿No es
enseñanza basura la estafa que supone hacer creer
al alumnado que no existe el esfuerzo en la vida, cuando
a la salida de la escolarización obligatoria se van
a encontrar con todo lo contrario, es decir con un listón
muy alto en el rendimiento personal y en la competitividad?
¿No es enseñanza basura que a lo largo de
unos cuantos años apenas se hayan adquirido conocimientos
básicos? ¿No es enseñanza
basura que la curiosidad esté adormecida?
Díganos algo, señora ministra. Díganos
si contempla usted la posibilidad de reformar este sistema
de enseñanza ideado y aprobado por el felipismo,
y puesto también en práctica por el PP y ahora
por el Gobierno del que usted forma parte.
Sabemos todos, señora ministra, el profesorado
en primer término, que la Escuela no puede ganar
la batalla a casi todo lo que hay fuera de ella, con lo
que entra en colisión casi permanentemente. Pero
le rogaría que se desterrase del sistema de Enseñanza
esa demagogia en que se sustenta, esa patraña de
la falta de esfuerzo que es justo lo contrario de la realidad
con la que todos se van a encontrar al término de
sus estudios obligatorios. Le rogaría también
que, haciendo alarde de ese talante que los adorna a todos
ustedes, se sienten ya a dialogar con todas las partes implicadas
con vistas a poner en marcha medidas que corrijan el descalabro
y el desastre que vivimos.
A todos ustedes, permítame,
señora ministra, esta solemnidad, les juzgará
la historia. Habrá generaciones que se sientan estafadas
por un sistema de enseñanza que les apartó
del conocimiento. Corrijan, reformen. Y recuerden que no
se contraen enfermedades graves por leer, por saber, por
aprender.
La Opinión. Luis Arias. Argüelles
Meres.
|