AYER
AL LEVANTARME...
Ayer, al levantarme,
yacía resplandeciente una noticia de este periódico
en la mesa del comedor de mi casa junto a un pedazo de papel
con la "burlona" letra de mi padre diciendo lo
siguiente: "Mira lo que te espera, amiguete".
Lo que me parece mal es que si un alumno no quiere estudiar
y en lugar de hacerlo se dedica a irrumpir en la educación
de otras personas, quizá sería conveniente
no obligarle Una escalofriante sensación de angustia
se ha apoderado de mí: sabía que una vez más
se trataba del tema de la educación.
Convencido de que nada de esa mañana de martes
(para muchos estudiantes, puente) iba a destruir mis ánimos,
me he dispuesto a leer dicha noticia con paciencia, mientras
desayunaba un exquisito cruasán de chocolate: Los
alumnos de secundaria españoles, entre los peores
de los países desarrollados.
Se me ha caído el alma al suelo.
Al finalizar de leer la noticia ha empezado mi reflexión.
Mi primer pensamiento ha sido para mi madre: "Pobrecilla,
trescientos mil años en el mundo de la educación
como para que ahora le tiren, como han hecho, un cubo de
agua helada en la cabeza".
Como siempre, después de leer una noticia de estas
dimensiones sobre el tema mencionado, he intentado autoconvencerme
de que no, no es nuestra culpa, sino del sistema educativo,
un sistema mal pensado y obligado a todo el mundo por igual,
incluso a los que no desean por completo estudiar y prefieren
dedicarse a otras actividades; pero no, si el sistema dice
todos por igual.
No me malinterpretéis, opino que todo el mundo
tiene que tener el derecho a estudiar. Lo que me parece
mal es que si un alumno no quiere estudiar y en lugar de
hacerlo se dedica a irrumpir en la educación de otras
personas, quizá sería conveniente no obligarle,
sino buscar otra alternativa para desarrollar sus cualidades.
Bien, pues ésta es la opinión de un joven
de 15 años estudiante en un instituto de secundaria
público de Barcelona.
El-País. Estudiante IES público
de Barcelona
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