Pedagogía
moderna
Estos días
he estado repasando el boletín de evaluación
de mi hija, que este curso termina la Educación Infantil.
Por supuesto que no vienen notas (o calificaciones numéricas,
como diría el lenguaje transparente de los pedagogos
modernos), ya que las notas fueron prohibidas hace tiempo
por ser discriminatorias y por atentar contra los derechos
universales del niño. Así que ahora sólo
figuran en el boletín tres conceptos que califican
los resultados escolares del niño: "Adquirido",
"En desarrollo" o "No adquirido".
Es curioso que no se especifique
nunca si un niño sabe o no sabe hacer una cosa, o
que en todo caso se recurra al pudoroso "No adquirido",
que consuela a los padres (y también a los niños)
con la venturosa posibilidad de que unos conocimientos aún
no adquiridos puedan ser adquiridos muy pronto, tal vez
en un plazo de tres días, como parecen creer los
responsables educativos de la Junta que programan los exámenes
de recuperación para finales del mes de junio.
Pero lo que más me ha llamado
la atención del boletín son los tipos de conocimientos
que se valoran en el último curso de Educación
Infantil. Mi hija habla con corrección y sabe escribir
muy bien, aunque en ningún sitio se hagan constar
estos hechos (que yo calificaría de muy importantes).
En cambio, el boletín me informa de que mi hija ha
adquirido unos conocimientos en materias que me han dejado
perplejo. Un apartado, por ejemplo, dictamina que mi hija
"afianza las habilidades perceptivo-motrices para lograr
una imagen ajustada de las propias posibilidades".
¿Qué significa eso?, me pregunto. ¿Será
que sabe coger un lápiz con una mano? Pero eso no
puede ser, porque mi hija "afianza", es decir,
que todavía se halla en un estadio vacilante de este
aprendizaje, consista en lo que consista (si es que consiste
en algo).
Otro de los conocimientos de mi hija
es el de utilizar "las habilidades perceptivas y óculo-manuales
con precisión". Es posible que la consejera
de Educación de la Junta, por citar a la primera
persona eminente que se me ocurre, conozca el significado
de este concepto, pero yo, que soy muy burro, no logro entenderlo
bien.
Más difícil ha sido
averiguar qué diantres quería decir el apartado
que precisaba que mi hija "identifica conceptos cualitativos
(formas, colores, grosores... ) a través de iconos
que expresan la negación de propiedades características".
Si yo no estuviera seguro de que esta frase aparece en un
boletín de educación infantil, pensaría
que forma parte del texto de un reputado crítico
de arte que ensalza las instalaciones de un artista finlandés
que cuelga monos de peluche de un hilo de tender ropa. Pero
me temo que no se trata de esto.
Desde luego que me enorgullece saber
que mi hija ha adquirido ese conocimiento tan arduo y meritorio.
Lo que me llena de extrañeza es que ignoro a qué
pueda referirse. ¿Será que mi hija es capaz
de distinguir un icono ortodoxo de una estampita del niño
Jesús? No parece probable, ya que su escuela es laica.
¿Será que identifica una señal de tráfico?
Tampoco parece probable. ¿Qué demonios será
esto? ¿Lo sabe alguien? ¿Y a qué botarate
se le ha ocurrido expresarlo de esta forma?
Diario de Cádiz. Eduardo
Jordá
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