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Terror en los pasillos

Las pandillas que amenazan a los profesores y a sus propios compañeros proliferan en los colegios.

Un grupo de alumnos coruñeses cogió a uno de sus profesores y agarrándolo por las piernas lo colgó por la ventana. Esta es una de las historias que cualquier día puede llegar al centro de apoyo pedagógico Castelao, uno de los gabinetes de la ciudad que ayudan a niños con mal comportamiento. Karina Pardo, una de las profesionales que trabaja en este centro culpa a los padres de la mayor parte de los casos.

"El comportamiento de un niño depende de las normas que le inculquen en su casa. El problema es que muchos padres pasan la mayor parte del tiempo fuera de casa, y el que están no lo utilizan para estar con sus hijos, así que los menores se educan con la televisión, las consolas e Internet". Además, indica Pardo, su grupo de referencia no es la familia, sino los amigos, "que siempre saben más". Los casos de violencia en las aulas son de los más variopinto, desde la pandilla o el abusón que amenaza a los hijos de un docente hasta los que abofetean a un profesor o se pelean con sus compañeros, pero casi todos tienen algo en común, el fracaso escolar. Karina Pardo afirma que el problema surge porque muchos padres dicen: "yo no voy a hacer con mis hijos lo que hicieron conmigo", así que les dan demasiado dinero y libertad, "además de que muchas familias que apenas pasan tiempo con sus hijos suplen el afecto con cosas materiales".

La mayor parte de los alumnos que llegan al gabinete Castelao están en ESO y "sus padres están desesperados", situación que no les impide defender a sus hijos. "Cuesta mucho conseguir que un padre o una madre se de cuenta de que su hijo es un vándalo, porque siempre intentan justificarlo y echarle la culpa a otro, normalmente a los profesores, a pesar de que muchos de ellos llegan a robar en casa o a faltar de forma reiterada a clase".

Karina Pardo coincide con el psicólogo Manuel Armas en que no es apropiado que la ley obligue a un menor a permanecer escolarizado hasta los 16 años. "Son chavales mayores que se enfrentar a los profesores, que no son capaces de mantenerlos a raya", dice Pardo, quien cree que esta situación no se da en los colegios privados, "porque cuando un alumno molesta, lo echan y punto".

El 90% de los chavales que reciben ayuda en el centro Castelao obtienen malos resultados académicos, ese es el principal problema que intentan solucionar, "aunque en muchas ocasiones ya es demasiado tarde, y más en el tiempo que los padres quieren", dice Karina Pardo, quien insiste en que "hoy en día hay que marcar muy corto a los niños" y "dedicarles todo el tiempo que sea posible".

La labor de los profesionales consiste "en trabajar con los estudiantes para que entiendan que lo que están haciendo está mal, enseñarles a estudiar e intentar que mejoren la relación con sus familias".

La Opinión. M.P. .A Coruña