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Publicidad insultante

Viajes Iberia está emitiendo estos días por la televisión un anuncio insultante para todos los profesionales de la enseñanza, pero particularmente para las mujeres dedicadas a este trabajo, yo no sé por qué será.

Sale un tipo haciéndose el simpático defendiendo las vacaciones de la familia, seriamente amenazadas porque el crío ha cateado las matemáticas, y ante tamaño engorro el tipo en cuestión se camela a la profesora para que le cambie la nota al alumno suspendido, por un aprobado. Al parecer la maestra sucumbe a los encantos del agente de viajes Iberia que, tan campante y por arte de birlibirloque, consigue que las matemáticas ya no estropeen el veraneo.

Después del triunfo conseguido a continuación dice que también irá a ver a la profesora de lengua, con la intención de obtener el mismo resultado. O sea: que por obra y gracia de su labia las calabazas van transformándose en aprobados. Yo me dedico a la educación, y mientras veía el anuncio por la tele me iba subiendo la bilirrubina de purita indignación. Ahí lo tienen: el aprobado de una materia impartida por una profesional de la enseñanza está sujeta a los vaivenes argumentales de cualquier personaje gilipollas, que el negocio es el negocio y no se pueden perder clientes porque la muy borde haya cateado al niño. Y encima, en el anuncio, sólo argumenta él. Y con éxito. La profesora no dice ni oste ni moste.

Debe ser porque se ha quedado alelada ante un hombre con tanta seducción, inteligencia y savoir faire. Las profesoras, cuando viene a vernos un cachas que tiene gracia, salero y lo que hay que tener, no decimos ni pío. Simplemente se nos ponen los ojos en blanco y corremos raudas a por el típex para poner un sobresaliente allí donde hemos puesto un cero. Cómo íbamos a negarnos a la fuerza arrebatadora de la masculinidad. Nuestra labor es tan insignificante, tan infravalorada y tan arbitraria que, ya lo ven, en un pis pas se pueden cambiar los resultados de tal o cual asignatura. Pues estaría bueno que la maestrita nos fastidiara los beneficios de la agencia de viajes, castigando además a toda la familia, sólo porque le ha dado por suspender a diestro y siniestro.

Y de ese modo, el anuncio de marras ejerce una pedagogía que cala en la audiencia de manera nefasta : primero en los alumnos/as, pues si sale en la tele es que eso sucede y es real como la vida misma. Luego en los padres, que ya no verán tan raro ejercer presión para cambiar una o varias notas, mostrándoles el procedimiento a seguir e invitándoles a eludir su responsabilidad.Después en el público en general que no se toma en serio nuestro trabajo, ya que el hecho de suspender es juzgado como un acto de poder unilateral, sólo dependiente de la profesora, sin cuestionar en ningún momento que el alumno/a también tiene algo que ver en el asunto.

A ello hay que añadir asimismo la deriva androcéntrica del mensaje publicitario, al considerar más manipulable y menos serio el trabajo femenino, pues con un profesor como protagonista no les hubiera quedado tan convincente, ni hubieran podido introducir el tópico de la seducción varonil que ejerce el empleado de la agencia de viajes ante una profesora que quizá sabe mucho, pero que tal vez es una solterona con gafas que no tiene quien le haga cosquillas. ¿Se imaginan el anuncio con los papeles cambiados? Hubiera resultado un espot surrealista con un profesor de matemáticas, al cual una señora promocionadora de viajes intenta convencer con chispeantes ocurrencias para que apruebe a un alumno cateador. Vamos, que no cuela ni con fórceps. Y puestos a imaginar, ¿se imaginan en el anuncio, por ejemplo, a un juez tentado por una simpática damisela para que cambie una sentencia...? Pues si se trata de una profesora los cambios de notas son posibles y deseables, y eso de la deontología, ¿qué es eso? ¿una nueva marca de dentrífico...?.

La mal entendida libertad de expresión, el beneficio de la empresa, la comodidad de los padres, el poco o nulo esfuerzo del alumno/a.... pasan por encima del derecho a la imagen, a la dignidad personal y profesional, a la trascendencia de la tarea educativa.... Y no sucede nada. Nada.

Ganas me dan de jubilarme.

Elvira. Catedrática de Secundaria

( 05/06/2004 19:46 ) La-Mañana.-Elvira-Masiá-Espín.