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Los profesores apoyan la reválida y los itinerarios de la Ley de Calidad del PP

Uno de cada dos sufre la indisciplina de los escolares, según una encuesta de CC OO

Más de la mitad de los profesores defiende el establecimiento de itinerarios en la ESO, la Prueba General de Bachillerato (o reválida) y los programas de iniciación profesional, aspectos todos ellos considerados prioritarios en los planes del nuevo Gobierno para reformar la Ley Orgánica de Calidad de la Educación. Una encuesta realizada por el sindicato Comisiones Obreras revela, además, que la indisciplina del alumnado provoca tensión a uno de cada dos profesores, y el acoso sexual o psicológico, a uno de cada cuatro.

Mar Villasante, La Razón

Madrid- La mayoría de los profesores aceptan, con matices, que los alumnos superen la prueba de la reválida para obtener el título de Bachiller (51,9 por ciento), defienden el establecimiento de itinerarios formativos en Secundaria (55) y la sustitución de la Garantía Social por los Programas de Iniciación Profesional (64 por ciento), tres aspectos cruciales recogidos en la Ley de Calidad de la Educación y que la nueva ministra del ramo, María Jesús Sansegundo, ha incluido en sus planes inmediatos de paralización.
Los resultados de una encuesta del sindicato Comisiones Obreras elaborada por Demoscopia entre más de 2.000 profesores de toda España ponen de manifiesto, sin embargo, una actitud más crítica hacia la Ley de Calidad del PP en cuanto a la participación de los docentes, por ejemplo, en la elección de los directores y en las cuestiones que atañen a los planes de estudios. Aceptan las pruebas generales de diagnóstico (65 por ciento) para evaluar el sistema educativo y rechazan la supresión de medidas de atención a la diversidad (62) y el currículo uniforme y cerrado (44).
Ley centralista. Por comunidades, los de País Vasco y Cataluña son los más críticos con la reforma, «tal vez por ser una ley más centralista», según explicó el secretario de Política Educativa del sindicato y coordinador del estudio, Miguel Recio.
Los profesores sitúan en la falta de apoyo de las familias o la escasa motivación de los escolares algunos factores de tensión en su trabajo. El más importante, para el 51 por ciento de los encuestados, sería la indisciplina del alumnado, especialmente en la escuela pública, seguido del acoso psicológico (24 por ciento) y el sexual (26). Otros indicadores son el exceso de responsabilidad, la inestabilidad en el puesto, el desplazamiento al lugar de trabajo, las relaciones con los alumnos o con los propios compañeros.
El estudio muestra que el profesorado mantiene una visión positiva del funcionamiento de los equipos directivos y del consejo escolar. Sólo un ocho por ciento pone en evidencia su desacuerdo con el sistema de elección del director vigente hasta este curso y mayoritariamente demanda más participación en la designación, frente al modelo que introduce la Ley de Calidad de nombramiento del director por la Administración pública.
Para los directores se pide, de acuerdo con la LOCE, más formación y apoyo, capacidad para decidir sanciones en materia de personal y de alumnos y un incremento de sus competencias y retribuciones. Como objetivos prioritarios, los docentes citan las necesidades de formación (70 por ciento), la promoción (39) o la mejora retributiva (20).
La escuela padece los efectos de la discriminación laboral por sexo. Los directores varones en los centros públicos cuatriplican el número de mujeres, por cierto, más numerosas en los sectores menos remunerados y con jornadas más prolongadas. El porcentaje de profesoras interinas (16) duplica casi el de varones (9), que también son superados en contratos temporales.
La edad media de los profesores ha subido en la enseñanza pública cuatro años desde 1992, cuando sólo el 16 por ciento tenía más de 46 años, frente al 41 por ciento de ahora. Los docentes son más jóvenes en la enseñanza privada que en la pública porque allí «crecen más las plantillas», en opinión de Miguel Recio, y eso «debería servir» como aviso para la Administración, que debe emprender «una política de rejuvenecimiento» en la enseñanza.