-PATENTE
DE CORSO. Permitidme tutearos, imbéciles -
( 29/12/2007 17:18 ) XLSemanal. ARTURO PÉREZ-REVERTE
Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros
casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados
de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente
del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios
generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos.
Ministros y ex ministros �aquí matizaré ministros
y ministras� de Educación y Cultura. Consejeros varios.
Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros
�el tuteo es deliberado� a la madre. Y me refiero a la madre
de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos
infames la enseñanza pública en los últimos
veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible
que este autocomplaciente país de mierda sea un país
de más mierda todavía. De vosotros, torpes
irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín,
el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía,
el análisis inteligente, la capacidad de leer y por
tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes,
por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de
que España figure entre los países más
incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de
comprensión lectora, los colegios privados se distancien
cada vez más de los públicos en calidad de
enseñanza, y los alumnos estén por debajo
de la media en todas las materias evaluadas.
Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre
es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica
y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre,
nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse
los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas
del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa
de todo a la Logse de Maravall y Solana �que, es cierto,
deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg
cultural�, pasando por alto que durante dos legislaturas,
o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo
Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente
la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza
pública en beneficio de la privada y permitiendo,
a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo
hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos,
ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País
Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora
nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están
las reacciones oficiales, con una consejera de Educación
de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte
años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde
la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de
cargarle el muerto al «retraso histórico».
O una ministra de Educación, la señora Cabrera,
capaz de afirmar impávida que los datos están
fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan
de maravilla, que «el sistema educativo español
no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien»
y que éste no ha fracasado porque «es capaz
de responder a los retos que tiene la sociedad», entre
ellos el de que «los jóvenes tienen su propio
lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.
Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente �recuérdame
que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte
una foto a la Real Academia Española�. Deslumbrante,
lo juro, eso de que «lo que más determina la
educación de cada generación es la educación
de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos
tenido muchas generaciones en España con un bajo
rendimiento educativo, fruto del país que tenemos».
Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos
mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano
a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós,
Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada,
la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá
en los próximos años, al fin, gracias a futuros
padres felizmente formados por tus ministros y ministras,
tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu
género y génera, tus pedagogos cantamañanas,
tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar
en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus
universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos
y tira p�alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande
chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación,
confusión y agrafía, no la tenéis los
políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el
bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno,
Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián
Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que
estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz
Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez
Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez,
Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos,
padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.
Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio.
Cuánto más peligro tiene un imbécil
que un malvado.
|