Tema 70. Medios de comunicación y sociedad de masas
Si algo
es característico del mundo de hoy, en
los países capitalistas desarrollados, es el
transporte y la comunicación. El desarrollo de la comunicación y de la
transmisión de información es una de las características peculiares de nuestra
civilización desde que se inventara la imprenta de tipo móviles hacia 1450 por Johannes Gutenberg
.
Desde entonces, el libro se ha convertido
en el medio ideal y central de conservar y
transmitir información, ideas y cultura. Además, la nueva técnica puso al alcance de cualquiera la edición de
miles de ejemplares de libros, con lo que su precio se abarató y la Iglesia
perdió el monopolio de la copia de libros, y de su selección.
La tecnología del siglo XX ha multiplicado y perfeccionado los canales de transmisión de noticias e ideas. El teléfono, la radio, la televisión, la prensa, Internet, etc. transmiten ideas y noticias rápidamente y a distancia.
La explosión final de la multiplicación de los
canales de información, y de los mensajes, se produce tras la segunda guerra mundial y la irrupción de los medios de comunicación de masas: radio y televisión.
En 1941 la radio mantiene informado a
todo el mundo de la batalla de Inglaterra. En 1963
la televisión divulga por todo el mundo las imágenes del asesinato de
Kennedy
, y el 21 de junio de 1969 de la llegada del hombre a la Luna
en directo. En 1991 la televisión por
cable se convierte en protagonista al retransmitir casi en directo la
guerra del Golfo. Y en 1998 Internet gana
la partida a todos los medios al divulgar en un tiempo récord y sin censura el
informe del fiscal Starr sobre las relaciones
sexuales del presidente norteamericano Bill Clinton con Mónica Lewinsky
. Junto a ellos se desarrollan las teorías de la información,
la teoría general de sistemas y la cibernética, que estudiarán cómo hacer llegar
los mensajes con mayor eficacia a un público cada vez mayor, más crítico, exigente o simplemente saturado e insensible. La unión de las telecomunicaciones y el tratamiento de la información crea la telemática, que abre un mundo nuevo en el campo de la
información.
La información y el conocimiento, han permitido concebir servicios nuevos y crear numerosos empleos. Pero, también, se han transformado las tareas tradicionales y hoy en día trabajan con información la mayoría de los empleados y las empresas. La información se ha convertido en un valor en sí misma.
En la actualidad, el acceso a la información es muy fácil por parte de cualquier persona del mundo desarrollado, y es posible guardarla en múltiples soportes y de diferentes formas. Se pueden guardar textos, imágenes y sonidos.
Ante esta avalancha de información el individuo debe saber discriminar, aprender a utilizar la información como vehículo de cultura y no como acumulación de datos apenas entendibles.
La comunicación se entiende como intercambio de información, y no sólo de recepción. Debe existir un emisor, un canal y un receptor, pero debe funcionar en ambos sentidos. Aunque habitualmente, en los medios de comunicación de masas han funcionado en un solo sentido, hasta la llegada de Internet. La complejidad de los soportes donde se recibe y se guarda la información necesita cierta especialización: emisor, codificador, canal, descodificador, receptor. Hoy en día quien no sea capaz de utilizar el descodificador no tiene acceso a gran parte de la información, y por tanto se encuentra en desventaja en la sociedad.
La historia de las telecomunicaciones tiene varios
hechos importantes. En 1832 Samuel Morse inventa el telégrafo, en 1833 Giuseppe Ravizza
a
máquina de escribir. En 1869 Hippolyte
Marinoni inventa la rotativa; en 1876 Graham
Bell el teléfono, en 1877 Thomas Edison
el
fonógrafo, en 1887 Emile Berliner
el disco,
en 1895 los hermanos Lumière
el cine,
Alexander Stepánovich Popov erigió una serie de antenas y en 1896 construyó un receptor para detectarlas,
en 1897 Guglielmo Marconi la radio y en 1906 nace la radiodifusión (1924 en España),
en 1909 Georges Claude
y León Gaumont
el cine sonoro.
En la década de los años 20 Vladímir Kosma Svorykin
comienza las investigaciones para inventar la televisión,
en 1936 la BBC hace una emisión de televisión de prueba, en diciembre de 1947 el equipo
de trabajo formado por J. Bardeen
, W. Brattain
y W. Shockley
inventaron el transistor. En 1953 en Estados Unidos la CBS
emite su televisión en color. En 1960 se
pone en órbita el primer satélite de
comunicaciones, el Eco I. En 1965 se inventa el circuito integrado. En 1966 un desarrollo en el laboratorio, propuesto
por K.C. Kao y G.A. Hockham
,
llevó a la producción del cable de fibra óptica y en 1977 fue instalada la primera línea, en 1970 el primer microprocesador, en 1971 Ray Tomlinson
inventa
el correo electrónico, en los años 70 y 80 se difunde el ordenador personal. Durante la guerra fría el Ministerio de
Defensa Estadounidense en colaboración con las universidades punteras en la
investigación cibernética crean (en 1968) Arpanet (Agencia de Proyectos Avanzados). En 1960 Paul
Baron había inventado una red que continuaba funcionando aunque parte de ella no
estuviese operativa. Este es el antecedente de Internet,
cuyo protocolo se debe a Vinton Cerf, Larry Roberts
, Robert Khan
y Leonard Kleinrock
(1969-73). En 1990 Microsoft lanza al
mercado Windows
3.0, un sistema
de gestión del sistema operativo MS-DOS que permite utilizar el ordenador a
personas que no son especialistas en informática. El PC adopta un sistema
similar al de Apple. En 1989-91 Tim Berners Lee
inventa
la Word Wide Web
(Máxima Malla Mundial), la página Web.
Cada uno de estos medios de comunicación, y de los medios de comunicación de masas, tienen un lenguaje y una manera de transmitir el mensaje. La prensa, tanto diaria como semanal, mensual, etc., emite mensajes escritos que permanecen en el medio indefinidamente, y es posible consultarla en cualquier momento. La radio emite mensajes sonoros, hablados, que permanecen unos segundos en el medio, por lo que frecuentemente hay que repetirlos. En la televisión los mensajes también permanecen unos segundos, y es necesario repetirlos, pero el sonido está apoyado por la imagen, con lo que el mensaje llega mejor. Internet es un medio, fundamentalmente, escrito, aunque también sonoro e icónico, pero los mensajes permanecen durante mucho tiempo en el medio y se pueden consultar en cualquier momento, tanto si son escritos como si son sonoros o icónicos. No obstante, no permanecen indefinidamente, sino sólo mientras lo decida el que emite el mensaje.
Esta explosión de medios de información ha sido posible por el paso, en los países desarrollados, de una sociedad productora de bienes a una sociedad productora de servicios y ocio, que ha ido de la mano de la expansión tecnológica y la creación de una sociedad del bienestar. Probablemente, el grado de respeto de los derechos humanos en un país depende de que los ciudadanos los demanden y los reclame, y esto es más fácil, y frecuente, en una sociedad informada y tecnológicamente compleja.
La microelectrónica, la informática y las telecomunicaciones son las claves que hacen surgir nuevos medios de comunicación. Cada vez es posible acceder a una cantidad de información mayor. Pero, también, cada vez es más fácil acceder a la información selectivamente. Esto ha hecho posible una nueva revolución industrial, la de la robótica, que libera grandes cantidades de mano de obra, aunque también la libera del sector servicios, lo que provoca un aumento del paro.
Los nuevos ordenadores personales permiten acumular información en grandes cantidades y en espacios muy reducidos. Esta información se puede tratar, por lo que sus funciones son muy complejas, las operaciones más rápidas, el consumo de energía menor y su precio más barato.
En 1977 aparece el primer ordenador personal moderno, de Apple
,
y su difusión por los EE UU es muy rápida. Necesita un lenguaje sencillo, el
binario, pero no hay que ser un experto para manejarlo. En 1978 Intel
crea el
primer microprocesador moderno: el chip,
que permitiría la revolución informática y telemática. Sus microprocesadores se
instalan en todos los electrodomésticos modernos.
La conexión de los ordenadores forma redes, lo que permite una paulatina descentralización de la información. También aumenta su volumen, con lo que es necesario una selección, ampliación y combinación de la información.
Cualquier información que se produce en el mundo entra en los canales de difusión, y se divulga rápidamente. El mundo parece no tener distancias y ser una aldea global, gracias a las telecomunicaciones, aunque esto sólo es cierto para los países capitalistas desarrollados.
La fusión de las telecomunicaciones y la informática se llama telemática, que permite la comunicación entre personas por medio de aparatos electrónicos de alta tecnología. El individuo no sólo recibe, pasivamente, la información sino que puede enviar mensajes, por lo que las opciones de comunicación se multiplican. La multiplicidad de caminos que abre la telemática permite acceder a la información que se desea, y no a la de masas, con lo que se individualiza y se consulta lo que a cada persona le parece más importante. Los sistemas de información en línea permiten el acceso a bases de datos y redes de telecomunicación. El único problema de este sistema, y la abundancia de información, es la publicidad de los mensajes, y encontrar lo que nos interesa entre miles de páginas de información.
Hay varios sistemas de telecomunicación en línea: el videotex, la televisión por cable e Internet. El videotex, o fusión entre la televisión y el teléfono, que permite el acceso a una información muy variada de manera selectiva. Es posible recibir mensajes pero no enviarlos. La modalidad más extendida es el teletexto, que no utiliza el teléfono, sino una señal diferenciada. La televisión por cable no sólo es una idea para recibir bien la señal de televisión, sino que permite organizar la programación según los gustos personales, por medio del acceso a los bancos de datos de una empresa de comunicación. Con este sistema es posible ver el programa que se desea cuando se quiere, o ver una programación especializada. Internet permite la comunicación en ambos sentidos.
El vídeo permite almacenar información en imagen y sonido totalmente personal. Cada forma de almacenar información tiene un soporte diferente: película fotográfica, papel, vídeo, cinta magnetofónica, disco, etc. Esto sucede porque la información almacenada es analógica y necesitamos un soporte que permita conservar una señal análoga a la original. Los sistemas digitales superan esta diferencia. Cualquier tipo de información se puede almacenar en el mismo soporte, ya que no almacenamos señales análogas sino series de «unos y ceros», da lo mismo que eso sea un texto, una imagen o un sonido. Esto nos facilita el tratamiento, y combinación, de las diferentes formas en las que encontramos la información.
Hasta hace algunos años los medios de comunicación de masas utilizaban las ondas para transmitir la información. Hoy en día continúa siendo el canal principal, pero cada vez más información llega a nuestras casas a través del cable de fibra óptica. Esta señal puede ser digital y por lo tanto tratada o modificada por el usuario según sus gustos y necesidades. La fibra óptica permite mandar información, con lo que se pueden establecer canales de comunicación.
El ordenador personal es la herramienta multiuso que permite la interconexión gracias a las redes informáticas y a las modernas vías de comunicación. La velocidad de la información es cada vez mayor y permite la convergencia de varios canales de comunicación de masas. Pero, también, permite el acceso selectivo a los datos, los mensajes y las ideas, y a una gran cantidad de información personalizada y de buena calidad.
Ante las nuevas tecnologías, los tradicionales medios de comunicación de masas deben mejorar para subsistir, pero no parece que puedan ser desplazados. El libro, como medio de comunicación, ni mucho menos ha quedado relegado tras la llegada de la radio y la televisión, pues sigue siendo el canal más adecuado para las largas lecturas, y permite la reflexión de los contenidos. Esta es la condición indispensable para que sirva de algo toda esa información que recibimos. Los medios de comunicación tienden a convivir en el tiempo.
Las nuevas tecnologías tienen un impacto decisivo en las formas de producir y en la organización empresarial. Se puede producir más a menor precio unitario. Esto tiene una influencia decisiva en las formas de ocupación del ocio de la gente. El aparato a través del cual se recibe la mayor parte de la información, hoy en día, es la televisión, prácticamente no se puede vivir, y estar al día, sin la televisión.
Estas nuevas formas de ocupación y ocio producen un cambio radical en la educación. La mayor parte de las ideas y los mensajes se reciben a través de los medios de comunicación de masas, y es tal la cantidad que cada vez se hace más patente que es imprescindible saber seleccionar críticamente la información.
El problema que se plantea es el de la selección de la información, de la filtración de la información bruta. El bombardeo masivo de información puede convertirse en desinformación, o en esclavización de la información y los datos: más propiamente, deformación. No hay tiempo material para el análisis y la reflexión de los datos, por lo que desde las ciencias sociales se debe abogar por una crítica de la información, para poder utilizar las ventajas de la misma con eficacia.
También se ha señalado como peligro el aislamiento del entorno inmediato que una persona puede sufrir por estar pendiente de las noticias de todo el mundo. Pero no parece demostrado que una persona normal, por estar informado de lo de fuera, no se preocupe por sus relaciones sociales. Lo mismo podría ocurrir con una persona que estuviese continuamente leyendo libros. El problema no es conocer cosas de lugares lejanos, sino no saber ver en el entorno las similitudes y las diferencias.
El conocimiento de otras culturas y otras formas de entender la vida, tiende a liberalizar las relaciones entre los individuos y las costumbres sociales. La visión del mundo, y su conocimiento, se amplía y surge una nueva moral, más homogénea, entre todos los receptores de la información de los medios de comunicación de masas.
Por otro lado, la cantidad de información hace tener la sensación, aparente, de que el mundo cambia rápidamente, cuando lo que en realidad pasa es que ocurren muchas cosas de las que nos enteramos.
La tecnología permite a los países desarrollados tener información de todos los rincones del mundo en un tiempo récord. Un mundo sin distancias en el que cada noticia y suceso se conoce en cualquier parte. La «aldea global» en la que todo está conectado.
Sin embargo, aún en los países desarrollados, esto no deja de ser una ilusión. Las diferencias sociales y la marginación se producen tanto por la situación económica como por las diferencias de acceso a la información y el transporte. El Tercer Mundo, en su mayoría, es ajeno a estos avances, que son, más bien, propios del capitalismo desarrollado de consumo de masas.
La sociedad de consumo de masas es producto del capitalismo industrial y de servicios que trata de hacer llegar sus productos a una parte de la población lo más amplia posible. A pesar de su apariencia, no es una sociedad sin clases, aunque hoy en día no se diferencian tanto por los artículos que consumen como por la estructura del consumo con respecto a su renta.
Las nuevas tecnologías permiten producir bienes cada vez más baratos y en mayor cantidad. La única manera de que esto sea rentable es vendiendo todo lo que se produce. Para ello ha sido necesario que se elevasen las rentas del trabajo por encima del límite de la supervivencia, para poder mantener activa la máquina del capitalismo. A esto se le une la agresión publicitaria, un elemento de propaganda del capitalismo que tiene como objeto que el proletariado y la pequeña burguesía se gaste toda la renta en consumir productos. Se consigue, así, producir consumidores. Los canales por los que se difunde la publicidad son los medios de comunicación de masas.
La pequeña burguesía, o la clase media, ha sido el sector de población que más ha influido para la difusión de los valores y los modos de vida y consumo de la sociedad actual. Ella ha sido la protagonista de la creación de la sociedad de consumo de masas. Esta sociedad hace un extraño paralelismo, e identifica la noción de libertad con la posibilidad de consumir. La Libertad es la libertad de comprar lo que se quiera y cuando se quiera. Cuanto más posibilidades haya de consumo más libre se es.
En la sociedad de consumo de masas, las necesidades básicas para vivir y estar plenamente integrado en la sociedad han aumentado. Estas necesidades se crean de diversas formas. Hay una cierta tendencia a resolverlas individualmente. El coche privado y el viaje de vacaciones son los objetos de consumo más representativos de ello. Gracias a esta individualización de las necesidades de consumo se identifican las nociones de libertad con la igualdad, de tal manera que se toma a la sociedad de consumo de masas como más igualitaria cuanto mayor sea su capacidad para comprar un producto o tipo de producto: el coche.
En la sociedad capitalista el mismo acceso a la información de las clases medias y la burguesía, e incluso del proletariado, produce una sensación de igualdad de oportunidades, que no tiene en cuenta la posición de partida para aprovecharlas. La tecnología tiene, así, un efecto propagandístico y de escaparate del capitalismo, muy eficaz.
El mayor peligro es que el uso masivo de la tecnología, el confort y la información nos impida ver cómo es nuestra sociedad en sus relaciones cotidianas, económicas y sociales. El mito de la información objetiva, y que cada cual saque sus conclusiones, es falso ya que el exceso de información impide la reflexión y el análisis, y la falta de formación ideológica nos priva de un instrumento eficaz para el análisis de la realidad. Las diferencias de educación se traducen en divergencias de opinión, y estas en diferencias sociales.
El ocio también es una de las características de la sociedad de consumo de masas, puesto que se necesita tiempo libre para comprar, para poder gastar el dinero conseguido con el trabajo. Se trabaja para poder consumir, y el ocio se convierte en el tiempo destinado para el gasto.
Existen dos tipos de necesidades: unas primarias y otras secundarias. Las primarias son aquellas que se consideran vitales para vivir en sociedad, y cada día son más. Las secundarias son prescindibles y pueden llegar al lujo y la ostentación. Sin embargo, las necesidades secundarias pueden convertirse en primarias si están suficientemente difundidas.
El aumento del nivel de vida y de las rentas, favorece que algunas de las necesidades consideradas como secundarias se conviertan en primarias, y se hacen necesarias para vivir en sociedad, este es el caso de la explosión de la adquisición de electrodomésticos para nuestras casas.
La ciudad es el modelo de convivencia, y el mercado por excelencia de la sociedad de consumo de masas, escaparate consumista y sinónimo de progreso.
Ortega y Gasset escribió en 1929 La rebelión de las masas. En esta obra sostiene que para mantener el nivel de producción es imprescindible la existencia de una gran masa de consumidores. La creciente población consumidora accede, con el tiempo, a todos los espacios que antes estaban reservados a las élites. La masa va reclamando unos derechos que no se le pueden negar, en virtud de su acceso al consumo.
Tras la segunda guerra mundial aparece un nuevo modo de entender la civilización: la sociedad del bienestar. Se trata de un nuevo mito en el que la apariencia de nivelación social, y desaparición de las clases alcanza un grado de perfección extremo. Aunque se gana más dinero en metálico el valor del trabajo disminuye, y el dinero ganado debe ocuparse en consumir. Es cierto que hoy en día las clases sociales no se pueden determinar por el aspecto exterior de su consumo, pero las rentas siguen siendo diferentes, y por lo tanto es diferente la estructura del consumo familiar. Las diferencias de clases se notan no en los signos externos sino en los internos, ya que externamente se puede aparentar opulencia, aunque esto suponga una gran parte de presupuesto familiar.
La cultura también influye en el compromiso consumista. Consumir cultura se ha convertido, hoy en día, en una necesidad primaria, como la alimentación, el vestido, la vivienda, el transporte o la salud.
El consumo ha invadido todas las esferas de la vida. Los símbolos más característicos del consumo son: el coche privado, la televisión y los electrodomésticos, las vacaciones y la casa secundaria. Los grandes almacenes, por un lado, y la vivienda, por el otro, son los lugares donde se expone el nivel de consumo estándar.
Para determinados consumos es necesario pedir créditos, sobre todo están en esta situación el proletariado y la pequeña burguesía. El consumo con créditos es más caro, puesto que hay que añadir al coste del producto el precio del dinero.
La publicidad tiende a hacer unas pautas de consumo comunes en todo el mundo desarrollado, e incluso en el subdesarrollado.
Uno de los problemas de la sociedad de consumo de masas es la escasa duración del producto. Esto genera una gran cantidad de basuras y desperdicios, y un alto consumo de energía. La publicidad ha generado el mito de utilitarismo, del usar y tirar. Esta es la única manera de mantener activo un mercado que se mueve continuamente, produciendo artículos nuevos y a ser posible perecederos. La gran cantidad de basuras y el desperdicio de energía está provocando problemas ecológicos.
Hoy en día, el ocio es el tiempo para el consumo, y la unidad de consumo básica es la familia. La mayor parte de los productos que se compran son para la familia, y en todo caso el dinero sale de la renta familiar.
3. La publicidad
En la publicidad es donde se encuentran los medios de comunicación de masas, por un lado, y la sociedad de consumo, por otro.
La publicidad tiene como fin crear necesidades, ideas y moral. La empresa decide qué producto es el que se ha de consumir, con el concurso de los medios de comunicación de masas. Gracias a ellos, y a la técnica, se amplían los canales de comunicación a través de los que se recibe la información, se disminuye el tiempo que transcurre entre la decisión de lanzar un producto al mercado y el conocimiento por parte de la sociedad de su existencia, y las características de ese artículo. La publicidad difunde los mensajes, y como llegan a todo el mundo, con el tiempo los criterios de consumo de las distintas parte del planeta se unifican, así como sus comportamientos, actitudes e ideas.
Los medios de comunicación de masas crean y son objeto de consumo. Se consume la información que nutre a la sociedad.
Todo el aparato publicitario va encaminado a fomentar el mito de la soberanía del consumidor. Esa libertad es una falacia, ya que la publicidad determina el gusto del consumidor, y el aparato productivo los límites en el ejercicio de esa libertad. No se consume lo que se quiere, ni siquiera lo que hay, sino que se consume lo que se ofrece. La estrategia consiste en convertir a las personas en individuos y a los individuos en masa, capaces de consumir acríticamente lo que se ofrece.
La publicidad es un intermediario entre el sistema productivo y los consumidores, gracias a los servicios que ofrece. Va dirigida, principalmente, a la clase media y el proletariado con recursos. El incremento de la clase media y el aumento de las rentas del proletariado tras la segunda guerra mundial ha hecho posible la sociedad de consumo de masas.
Además de la publicidad propiamente dicha, también existen unos intermediarios, informales, que comunican el mensaje con, o antes, de la publicidad, y crean un estado de opinión y unas ideas favorables a la adquisición del producto. El caso típico es el pinchadiscos y la radio fórmula en la música popular actual, o el hablar continuamente en todos los programas de informática e Internet.
La ciudad y los países desarrollados son los lugares de consumo principales, gracias a los medios de transporte y los canales de distribución, que en estos lugares están muy perfeccionados. Y a que aquí se encuentra concentrada la gran parte de la clase media con recursos suficientes para impulsar el consumo.
El núcleo consumidor es la familia, en mucha mayor medida que el individuo, aunque haya determinados productos que se consuman individualmente, el dinero siempre sale del presupuesto familiar. Es la familia la que tiene que repartir las rentas. Esta es la causa por la que, en la sociedad capitalista de consumo de masas, se tiende a la familia nuclear y con pocos hijos: para elevar el poder adquisitivo y el nivel medio de vida. El hogar es el escaparate del consumo familiar, el lugar en el que se acumulan los objetos y donde muestra el nivel de vida de la familia.
Las grandes superficies son los lugares privilegiados para el consumo. Su capacidad para ofrecer productos baratos, gracias a las economías de escala, las hacen muy competitivas; se tiende al fin del comercio minorista, exceptuando el que está muy especializado en productos de alto valor añadido, ropa, joyas, moda, arte, etc. En los últimos años 90 ha aparecido el comercio en Internet. El comercio en Internet tiene sus propias características. Las compras se hacen desde casa, no es necesario desplazarse, las empresas no tienen que instalarse en el centro urbano (donde el precio del suelo es muy caro), aunque deben tener un buen sistema de distribución. Gracias a esto pueden ofrecer de todo a precios muy competitivos. Las «tiendas» de Internet están permanentemente abiertas, con lo que se puede consumir en cualquier momento.
La cultura también se ha convertido en objeto de consumo. Se compran libros y discos, más que su contenido, o se va a museos, el cine o el teatro como acto social, más que como inquietud por saber. El comprar un best-séller o el último disco de oro es un buen negocio, pero poca cultura.
En la sociedad actual se hace cada vez más perentoria la protección del consumidor. Por eso, hoy en día, han surgido multitud de asociaciones de defensa de los derechos de los consumidores, que en ocasiones no son respetados, o se ven agredidos. Cada día es más patente la necesidad de una educación del consumidor.
El consumo de bienes aumenta el gasto de energía. La cultura de consumo de masas, y la producción en grandes cantidades, implica la expoliación de los recursos naturales y el deterioro del medio natural. Además, se generan residuos en la elaboración de productos, y basuras en su consumo, lo que no deja de ser un grave problema de contaminación que puede comprometer la supervivencia de la especie humana.
En la sociedad de consumo de masas, y de los medios de comunicación, las relaciones, los grupos de poder y las influencias en el poder y las instituciones dependen del número de personas que apoyen una determinada opción. Si un determinado producto triunfa en el mercado, es porque lo compra mucha gente. Una determinada idea triunfa en la sociedad porque es apoyada por muchas personas. La asociación: cultural, deportiva, política, reivindicativa, etc., es el medio de expresión de la sociedad de masas.
Este tipo de organización social permite a los individuos relacionarse con personas que tienen inquietudes similares a las suyas, desvinculándose de las personas de su entorno y adquiriendo un cierto anonimato.
Las organizaciones no se fundamentan en la relación personal de sus miembros, sino que frecuentemente son de tipo formal, basadas en los cargos que debe tener toda asociación y los objetivos definidos que se persiguen. Esto, por un lado, despersonaliza la relación, pero por otro se garantiza la existencia de la asociación y el cumplimiento de sus objetivos. Sus miembros tienen la seguridad de que el interés del tema que les llevó a ella se mantiene.
No obstante, existen dos tipos de asociaciones básicas: las que tienen miembros que realizan actividades directamente en la asociación, como los clubes deportivos, montañismo, juveniles, o partidos políticos y sindicatos; y las que también buscan un número grande de miembros que apoyen económicamente un proyecto, como las ONG.
El mundo del trabajo también está regido por las relaciones de masa. El trabajo suele estar dividido y especializado, de manera que un obrero sólo hace una parte del producto y no conoce el proceso total.
Este sistema introduce el mito del igualitarismo social, y de la inexistencia de la sociedad de clases. El carácter burocrático de las asociaciones, y el hecho de que a esos puestos pueda llegar cualquiera favorece la idea. Sin embargo, sólo acceden a los puestos de responsabilidad las personas más preparadas, lo que normalmente está en función de la renta y la pertenencia a una cierta clase social.
En esta sociedad de masas es imprescindible la cuantificación de las tendencias sociales. Las estadísticas y las encuestas son una constante en todos los ámbitos de la sociedad, desde la política a la empresa. En ocasiones, estas encuestas están destinadas a crear una opinión favorable a una idea.
La sociedad de consumo de masas, los medios de comunicación y las relaciones en esta sociedad, son las señas de identidad de la economía capitalista desarrollada en la que vivimos.
BIBLIOGRAFÍA
Raúl Rispa Márquez: «La revolución de la información». Temas Clave. Salvat. Barcelona 1982
Juan Cueto: «La sociedad de consumo de masas». Temas Clave. Salvat. Barcelona 1982
VV.AA.: «La sociedad de consumo». Salvat. Barcelona 1973
José A. Martínez Soler, Francisco Ros Perán, Ignacio Santillana del Barrio: «Las autopistas de la información». Debate. Dominós. Madrid 1995
C. Marenco, J. Urvoy: «Informática y sociedad». Labor. Nueva Labor. Barcelona 1975
R. Franco: «Historia y teoría de la cultura de masas». Gustavo Gili. Barcelona 1985