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TEMA 59. EL ARTE GÓTICO

El término gótico, en principio, se aplicaba sólo a la escultura. Aparece en el Renacimiento, en la obra “La vida de los más ilustres [...]”, de Vasari, para referirse a la arquitectura “pasada de moda” de los godos, los bárbaros, refiriéndose así a toda la arquitectura anterior al renacimiento italiano, lo que puede dejar traslucir la opinión de los artistas del s.XVI sobre este estilo; creían que lo habían traído los godos de las grandes invasiones del s.V. Este desprecio por el gótico se extiende desde el siglo XVI al XVIII.

A finales del s.XVIII surgen una serie de voces que reivindican el gótico (entre ellas, Goethe y su predilección por la catedral de Estrasburgo) y nace una interpretación mística del gótico, sobre todo por parte de arquitectos alemanes e ingleses. Asimismo, surgue un paralelo en la literatura gótica, el género de la novela gótica, cuya primera novela es “El castillo de Otranten”, de Walpole, y donde aparecen arquitectos góticos, criptas, vidrieras,...

Se construirá en neogótico en los siglos XIX y XX, incluso pasará a América, con un estilo en el que se recuperan la estética y las formas pero no la manera de construir. En el siglo XIX, con el comienzo de los nacionalismos, los países comenzarán a disputarse la invención del gótico; incluso empieza un interés por toda la época medieval, con lo que surgen diferentes caracterizaciones de lo medieval en Inglaterra, Francia, y Alemania, ya que la época gñotica se considera la gran época gloriosa.

Habrá dos visiones del gótico nacidos en Francia; una de signo laico, basada en la figura de Viollet-le-Duc, quien admira la técnica construcyiva gótica, preocupándose realmente de cómo funciona esta arquitectura; y otra de signo religioso retratada por Emile Mâle.

En el siglo XX se crea una historiografía de carácter idealista, donde intentaban encontrar la esencia del gótico, lo común a todas las manifestaciones de este estilo, representada por los alemanes. Generaciones posteriores intentarán encontrar lo cómun entre el pensamiento escolástico y el arte gótico.

El gótico es, fundamentalmente, un arte de ciudad, cuyo gusto proviene de la monarquía, a través de los burgueses, que eran los mecenas. La Iglesia se encuentra en una época de crisis que remata con el cisma en el siglo XIV, pero aún así, la población es tremendamente religiosa, lo que creará un arte fundamentalmente religioso.

Arquitectura gótica en Francia.

El arte gótico tiene como único centro de nacimiento e irradiación el norte de Francia. Desde el punto de vista histórico viene marcado por la alianza que se produce entre la monarquía francesa y la iglesia. La región denominada de la "Ile de France"  territorio dominado por la dinastía de los Capetos, fue adquiriendo una sólida estructura monárquica, favoreciendo la formación de una clase dirigente unitaria, animada por el ideal caballeresco y "cortés", esta sociedad se encontró frente a una iglesia debilitada, que solo se ve renacer en la reforma cisterciense propiciada por San Bernardo de Claraval. Unido como el románico al desarrollo de las lenguas romances, en esta época se establecen las lenguas literarias nacionales que viene determinadas por su prestigio político o poético.

El primer intento de arquitectura gótica se produce en Saint Denis, en la planta y la doble girola de la cabecera se aprecia la nueva estética, es propiciado por el abad de Suger, seguidor de San Bernardo de Claraval y consejero de Luis VI, en esta construcción existe una clara intencionalidad política buscándose en el nuevo estilo, un lenguaje más dúctil, sutil y elegante, que sea una expresión original y contundente del poder real frente al clero cluniacense y la nobleza feudal.

Siguiendo el ejemplo de Saint Denis, en la segunda mitad del siglo XII, se erigen varios edificios de un gótico primitivo. En la catedral de Laon (1156-1160) y en la de Notre Dame de París (1163), se ensaya una mayor elevación de la nave central y la luz se convierte en el elemento dominante, los intentos de mayor iluminación son constantes. En un principio en ambas se utilizan las bóvedas sexpartitas, sistema que es abandonado pronto por la introducción de un nuevo elemento, el arbotante, utilizado por primera vez en 1180 en Notre Dame de París, que permite dirigir los empujes desde las bóvedas hasta los contrafuertes exteriores, consiguiéndose la apertura de grandes vanos. En esos mismos años se inicia la construcción de la catedral de Chartres, que introduce la novedad de la eliminación de las tribunas sobre las naves laterales y la utilización de bóvedas de crucería simple.

A partir del siglo XIII y tras estos primeros intentos, el estilo gótico se afianza definitivamente en su fase clásica, las catedrales de Reims (1211) y Amiens (1220) son los mejores ejemplos del gótico internacional o clásico. En ambas se utiliza la planta cruciforme y los elementos son combinados en un sistema consciente que busca la ingravidez, la iluminación irreal y la regularidad. Las variedades regionales del gótico francés serán múltiples ramificadas y derivadas de la adaptación del estilo a las tradiciones regionales.

Pero el estilo perfectamente asentado se dirigirá a una artificiosidad continua empeñada en ganar altura, expandir los vanos y acentuar el apuntamiento de los arcos. Esta tendencia conforma lo que se ha llamado el "gótico radiante", cuyo ejemplo más característico es la Sainte Chapelle de París, representativa del estilo más efectista y ornamental.

En el siglo XIV se terminaran las grandes catedrales comenzadas y se construirán edificios de menor entidad, destacando la catedral de Albi o la iglesia de los Jacobinos de Toulouse ambas realizadas en ladrillo y de planta de salón.

En el siglo XV, el carácter ascensional del gótico francés alcanza su máxima cota cuando éste se une a la rica decoración flamígera, que llega ocultar los elementos arquitectónicos, correspondiendo a este momento la fachada de la catedral de Tours o la de Ruen.

Arquitectura gótica en Inglaterra.

El nuevo estilo se difundió rápidamente por Inglaterra, adquiriendo características originales. Uno de los primeros antecedentes góticos se encuentran en la catedral de Durhan (1093-1133) realizada bajo los influjos franceses, en donde los nuevos elementos arquitectónicos se ensayan en una concepción del espacio todavía románica.

En la evolución del gótico inglés cabe distinguir varias etapas:

Una primera, el gótico primitivo, desde los primeros tanteos del siglo XII hasta mediados del XIII, durante la cual las formas francesas normandas seguirán traduciendo, en el sentido ornamental, la lógica estructural románica francesa para desplegar en horizontal superficies vastas y muy decoradas. De este primer momento son la catedral de Salisbury, el crucero de la de York, la nave y la sala capitular de Lincoln y el coro de Worcester.

La segunda fase, llamada gótico decorado o curvilíneo, se desarrolla durante la segunda mitad del XIII y primera del XIV, ya libre del influjo francés: la tendencia decorativa del gótico inglés se fue acentuando dando lugar al llamado "estilo decorado", que se desarrolla desde 1230, y que se constituye como el gótico internacional de inspiración íntegramente inglesa, liberado de la influencia francesa, e históricamente marcado por el conflicto de la guerra de los Cien Años. Sus mejores ejemplos son las bóvedas estrelladas de Gloucester, Wells, Canterbury, Bristol y Winchester.

Por último desde principios del siglo XV a comienzos del XVI se generaliza el llamado estilo gótico vertical o perpendicular: A partir de 1350 el uso de las bóvedas de abanico que permiten el desarrollo de estructuras ligeras sin arbotantes, dará lugar al llamado "estilo perpendicular" caracterizado por complicadísimos entrelazados de nervaduras en las bóvedas y una profusa ornamentación. Sus obras más representativas son el claustro de la Abadía de Gloucester el King’s College de Cambridge la capilla de San Jorge de Windsor y la de Eton’s College. A finales del siglo XIV se desarrolla el "estilo Tudor" nacido a partir del uso del arco Tudor; uno de los mejores conjuntos de esta época final es la capilla de Enrique VII en la abadía de Westminster, cubierta con bóvedas planas ricamente decoradas. El gótico en esta modalidad adquiere valor de estilo nacional inglés, aflorando en la historia arquitectónica del Reino Unido a través del período romántico de la arquitectura "neogótica" o "historicista" de finales del siglo XIX.

Arquitectura gótica en Alemania

En los países germánicos la evolución de la arquitectura fue compleja, de una parte la pervivencia del espíritu románico hizo que el gótico no se desarrolla plenamente hasta bien entrado el siglo XIII y, de otra, la proximidad a Francia hizo que Alemania fuese uno de los países que mejor asimiló, junto al caso español, el espíritu gótico, caracterizado por edificios de gran altura realzada por lo puntiagudo y calado de sus altas torres y gabletes.

Sus primeras obras corresponden casi a la mitad del siglo XIII, copiando en sus catedrales, casi de forma literal los modelos de Chartres, Reims y Amiens, como ocurre en la catedral de Colonia (1240), Bamberg (1248), Estrasburgo o Friburgo, pues sin duda en muchas de ellas intervinieron artistas franceses. El rasgo más peculiar son las esbeltas torres rematadas con agujas caladas, de las que el mejor ejemplo se encuentra en la catedral de Ulm, cuya única torre central está decorada ya según el gusto flamígero.

Sin embargo, en el siglo XIV, consigue crear un nuevo modelo en las iglesias denominadas "plantas de salón", donde las naves dispuestas a la misma altura, unifican el espacio produciendo una sensación de diafanidad que no se había conseguido en los modelos franceses, esta visión del espacio se aplicará en el llamado gótico tardío de los siglos XV y comienzos del XVI; el ejemplo más temprano de esta tipología es la catedral de Minden. La influencia del gótico alemán se trasmitirá hacia el norte y centro de Europa hasta Rusia.

Arquitectura gótica en Italia.

En Italia, el gótico, como había ocurrido con el románico, se vio mediatizado por la pervivencia de la tradición clásica, por lo que no fue plenamente aceptado, limitándose únicamente a adoptar algunos aspectos técnicos y ornamentales, nunca el espíritu ascensional del gótico puro, sometiéndole a diversas modificaciones y adaptaciones caracterizadas por la tensión entre la verticalidad y la horizontalidad además de por la solidez de los muros. Todo ello lleva a una predilección por la planta basilical con una o tres naves cubiertas con madera, por lo que los soportes son simples columnas o ligeros pilares, en cambio la cabecera suele estar cubierta con bóveda de crucería. La carencia de pesadas bóvedas facilitó el sentido de horizontalidad e hizo que hubiera una tendencia a amplios muros cerrados, sobre los que se abren ventanas de reducido tamaño y arcos sólo ligeramente apuntados, dicha horizontalidad se remarca por la utilización de bandas horizontales de mármoles de diferentes colores alternados.

Ejemplos son las iglesias de Santa María Novella en Florencia (1278) o la de San Francisco de Asís (1228). La reacción contra las formas góticas, tan lejos de la tradición de la Antigüedad Clásica, es muy temprana apareciendo ya en las catedrales de Orvieto y Siena , perdurando hasta bien entrado el siglo XIV, según vemos en la traza del campanil de la catedral de Florencia. Por el contrario, mayor vinculación con el gótico europeo ofrece la catedral de Milán, ejecutada por artistas franceses y alemanes a finales del siglo XIV siguiendo los gustos flamígeros, aunque se inició en el XIII y no se concluyó hasta el XV.

La arquitectura civil tuvo un gran desarrollo debido a la intensa vida económica de las ciudades, siendo sus mejores muestras el Palacio Comunal de Siena, el Palacio de la Señoría de Florencia y, sobre todo, el Palacio Ducal de Venecia .

Arquitectura Gótica en Portugal.

Es una arquitectura tardía pues hay una natural tendencia a prolongar la tradición románica hasta muy entrado el siglo XIV; uno de sus mejores ejemplos de este momento es el monasterio de Batalha iniciado por Alfonso Domingues a finales del siglo XIV por encargo real para conmemorar la batalla de Aljubarrota (1385) y en la que se aprecian tanto los influjos góticos franceses como los ingleses.

Es el siglo XV el de mayor esplendor del gótico luso, en particular durante el reinado de Manuel el Afortunado (1495-1521), en que el gótico portugués recibe el nombre de "gótico manuelino" caracterizado por la integración, junto a su esencia anterior, de elementos hispano-flamencos y mudéjares, creando un estilo un tanto barroquizante por la exuberancia decorativa de motivos marítimos, heráldica y vegetales; las mejores muestras de esta escuela gótica son el monasterio de los Jerónimos de Belem, iniciados por el francés Boytac, autor asimismo de las "capillas imperfeitas" (inacabadas) de Batalha, y concluido por el español Juan del Castillo; la obra más popular del gótico manuelino es la torre de Belem, en Lisboa (1515) realizada por el artista portugués Francisco de Arruda.

ARTE GÓTICO EN ESPAÑA.

Generalidades y entorno histórico

El estilo gótico se desarrolla en España bajo el directo influjo de Francia; en los primeros momentos a través de la fase cisterciense o pregótica que desde finales del siglo XII penetra en Castilla; la llegada de los cistercienses en 1131, llamados por Alfonso VII, y la rápida implantación de sus monasterios, influyó en gran medida en el último románico español. El empleo de la bóveda de crucería en las construcciones románicas no fue un elemento extraño puesto que había antecedentes en Córdoba.

Las primeras manifestaciones que podríamos considerar góticas, en su etapa protogótica, se producen durante el último tercio del siglo XII. Después, en la primera fase propiamente gótica, a partir de finales del primer cuarto del siglo XIII, y en virtud de las estrechas relaciones que hubo entre las coronas de Castilla y Francia, se consolidó el gótico en su fase más clásica y purista unificando las diversas tendencias que habían florecido en la etapa anterior; en esta primera época el estilo gótico español participa de las características e influencias que llegan a la Península desde los grandes centros europeos; las primeras obras del gótico español derivan directamente de las catedrales de Chartres, Reims y Amiens y, como en Francia, es el momento de la construcción de las grandes catedrales.

El siglo XIV español está marcado por las calamidades medievales (peste, guerras, hambres, etc.) y especialmente Castilla se resiente de ello congelando su activo plan de construcciones catedralicias que había desarrollado en el siglo precedente. Únicamente en el Levante español, la Corona de Aragón, pese a los efectos de la peste es capaz de seguir con la construcción de catedrales siguiendo las formas características del gótico mediterráneo, de otra parte el clasicismo precedente se funde con las formas italianas que se introducen a través del reino de Aragón y con la influencia germánica del gótico internacional.

Por último en el siglo XV, se introducen formas borgoñonas que más tarde son sustituidas por las flamencas, que unidas a las germánicas darán como resultado el denominado "estilo hispano-flamenco", al fundirse con las formas ornamentales mudéjares sobre estructuras arquitectónicas góticas; todavía durante el siglo XVI se mantienen dichas estructuras en la arquitectura religiosa.

Arquitectura Gótica en España.

Siglo XII (finales): fase protogótica

La fusión de las últimas formas del románico con las formas cistercienses, dará lugar, en las postrimerías delsiglo XII y principios del XIII, a una serie de edificios como las catedrales de Cuenca, Ávila, Lérida, Tudela, Tarragona o Sigüenza, que se han interpretado como los primeros ensayos de arte gótico, aunque la concepción de su espacio y el tratamiento de la luz es todavía absolutamente de gusto románico. La catedral de Cuenca supone un hecho singular en el gótico español, por las influencias anglonormandas y borgoñonas que recibe. En la catedral de Sigüenza se combinan la austeridad cisterciense de sus inicios con la influencia francesa de las bóvedas de la nave central y del crucero.

Siglo XIII: el gótico puro

Durante el siglo XIII, siguiendo inicialmente la ruta del comercio lanero y debido a las estrechas relaciones que mantiene Fernando III el Santo con Francia, se introducirán en Castilla las formas góticas francesas.

En 1218, siguiendo el modelo de Amiens, se inicia la catedral de León, una de las más bellas catedrales góticas donde se reúnen todos los logros de la arquitectura francesa. El autor de la catedral, el maestro Enrique que trabajó en ella a partir de 1254, consta de tres naves, girola y capillas absidiales, y son de gran belleza las vidrieras de su interior; en su conjunto es la más francesa de todas la catedrales góticas españolas.

En 1221 se comienza la catedral de Burgos, a iniciativa del obispo Mauricio, que conocía las realizaciones europeas, el maestro Enrique, originario de la Ile de Francia, es el primer arquitecto que inicialmente dirige el proyecto, sin embargo la sucesión de nombres de maestros españoles en la dirección de las obras, Juan Pérez, demuestra como éstos habían asimilado el arte francés tanto en su esencia como en sus formas.

En 1226 se inician las obras de la catedral de Toledo, bajo la dirección, primero, del maestro Martín y después Pedro Pérez; esta catedral, mayor por sus dimensiones que la de León y Burgos, y también más independiente de los patrones franceses, refleja la presencia en ella de algunos elementos netamente hispanos (mudéjares), especialmente en el triforio que presenta arcos lobulados y entrelazados, siendo el cubrimiento de su doble girola uno de los aspectos más relevantes de la misma. A partir de la catedral de Toledo se puede decir que el gótico francés se había asimilado y se había acomodado al gusto y las maneras tradicionales del país.

Siglo XIV: el gótico mediterráneo.

El Gótico del siglo XIV se centra sobre todo en las construcciones del Reino de Aragón, donde el gótico adoptó cualidades particulares relacionadas con la horizontalidad del gótico italiano y del sur de Francia. Así los templos catalanes tienden a la planta de salón, prescindiendo de la diferencia de altura entre nave central y naves laterales, con lo que se reduce la función de los arbotantes que en muchos casos desaparecen, reforzando la función de los contrafuertes que frecuentemente flanquean capillas entre ellos; las cubiertas se hacen planas y se abren pequeños ventanales. Igualmente se prescinde del gran aparato decorativo que había invadido las construcciones castellanas del siglo anterior.

La catedral de Barcelona se inicia en 1298, consta de tres naves casi a la misma altura y girola sin arbotantes. La iglesia de Santa María del Mar, de Barcelona, presenta planta de salón, con tres naves de idéntica altura, separadas por pilares octogonales y con ausencia de arbotantes. La catedral de Gerona, inicialmente con un proyecto idéntico a la de Barcelona, tiene su fama por la simplificación de este proyecto, que hizo de ella un monumento único, ya que sus tres naves iniciales fueron reunidas en una, en 1417 fue encargado Guillem Bofill en realizar el nuevo proyecto. La catedral de Palma de Mallorca se inicia en el primer tercio del siglo XIV, se plantea como una iglesia de tres naves con cabecera rectangular, es un edificio falto de pureza estilística con elementos de las más diversas escuelas, destacando la utilización de pilares ochavados a imitación de Santa María del Mar y la utilización de gruesos contrafuertes exteriores, que le dotan de un aspecto recio. Respondiendo al carácter burgués de la sociedad aragonesa, se realizaran una gran cantidad de edificios civiles entre los que hay que destacar el salón Tinell, del Palacio Real de Barcelona, el Salón del Consejo de Ciento, del Ayuntamiento y las Atarazanas también de las misma ciudad. En Valencia la mejor muestra de este período es la torre campanario de la catedral, el popular «Micalét» construido a finales del siglo.

Durante el siglo XIV la actividad arquitectónica de Castilla decreció afectada por las crisis económicas, sociales y políticas que sufrió la corona y el reino castellano, aún así se inician las construcciones de las catedrales de Palencia, Oviedo y Vitoria, así como abundantes iglesias conventuales que se distribuyen por todas las regiones. Entre los grandes núcleos de arquitectura gótica, castellana y catalana, se encuentra el foco navarro, muy vinculado al francés por razones históricas; su máximo exponente es la catedral de Pamplona, construida entre 1397 y 1472, presentando una girola cuya planta es un pentágono irregular.

Siglos XV y XVI: gótico flamígero o isabelino.

La renovación de la arquitectura gótica que se había realizado en siglo anteriores dará como consecuencia el denominado "estilo hispano-flamenco", resultado de la fusión del gótico de caracteres flamencos (flamígero) con la tradición del arte hispano musulmán. En este siglo el arte gótico alcanza su plenitud, tanto en las construcciones religiosas como en las civiles, en buena mediada suscitado por la necesidad de las coronas de afirmar su dominio territorial, y sobre todo a partir del último tercio del siglo, cuando los Reyes Católicos pretenden crear un estado moderno unificado, potencian el nacimiento de un arte que pudiera representar la unidad de las coronas. De otra parte, la presencia de numerosos artistas provenientes de Flandes y Centroeuropa, determinará el nacimiento de una serie de escuelas artísticas regionales que introducirán los nuevos gustos europeos en la culminación de obras emprendidas en el período clásico y en otras que se inician en este momento. Técnicamente este estilo se va a caracterizar por la complicación infinita de las nervaduras en las bóvedas, la utilización de todo tipo de arcos, el carpanel, el conopial, el escarzano, o el mixtilíneo, y la abundante decoración de finos labrados. Pero además con los Reyes Católicos el gótico se simplifica en estructura, se consigue una clarificación en las construcciones que permitirá que el gótico, como expresión del poder real, se popularice y extienda a toda la península, renovándose en este estilo infinidad de iglesias situadas en el mundo rural y que inicialmente habían sido construidas en estilo románico. Estas últimas construcciones góticas coinciden en el tiempo con las primeras renacentistas, superponiéndose y utilizándose de manera aleatoria los dos estilos, los dos eran validos y novedosos, puesto que en la regeneración del gótico de la época de los Reyes Católicos se entiende que hay un abandono en las formas tradicionales, y se presenta como una expresión del pensamiento humanista, por ello es imposible entender el Renacimiento español sin este gótico final.

Las primeras muestras flamígeras se plasman en la construcción de la catedral de Sevilla, iniciada en 1402 sobre el emplazamiento de la mezquita almohade, de la que se conserva el minarete como campanario, la famosa Giralda y el patio musulmán como claustro de la nueva catedral, cuya construcción se prolonga a lo largo del siglo XV, y se singulariza tanto por sus dimensiones como por su estructura; la planta es de cinco naves de nueve tramos, con capillas laterales entre los contrafuertes, y recargadas de decoración; se cubren con bóvedas de nervadura sencilla, salvo en el crucero.

Con el traslado del arzobispo de Sevilla a Toledo, las formas flamígeras se extienden por Castilla, siendo Burgos y Toledo los focos de mayor irradiación.

Burgos fue otro de los focos que desde mediados del siglo XV acoge la presencia de artistas extranjeros como Juan de Colonia, encargado de las obras de la catedral de Burgos en 1442 comienza a construir la aguja sur y termina la norte, en ellas hay una clara imitación de las formas flamígeras germánicas, en 1454, en las cercanías de Burgos se realiza la cartuja de Miraflores. En 1482 su hijo Simón de Colonia realiza en la catedral la capilla del Condestable cubierta con bóveda octogonal estrellada y calada y clara influencia mudéjar. En Valladolid, vinculadas al taller de los Colonia de Burgos, se construyen las fachadas denominadas "de tapiz" de las iglesias del convento de San Pablo y del colegio de San Gregorio. Estas formas hispano-flamencas llegan a su máxima culminación con la construcción del cimborrio de la catedral burgalesa, en 1539, por Felipe Bigarny, donde se aprecia un virtuosismo artesanal heredado de las formas hispano musulmanas, al igual que ocurre en la catedral de Oviedo, que se puede considerar una de las obras más completas del flamígero.

En Toledo, hacia 1430 se nota la presencia de otro grupo de artistas flamencos que intervienen completando aspectos de la catedral bajo la dirección de Hanequín de Bruselas; en estos momento se construyen la puerta de los Leones de la catedral de Toledo, realizada por Hanequín, y las capillas sepulcrales de San Ildefonso y don Alvaro de Luna. Pero el gran maestro toledano de finales del siglo XV es el francés Juan Guas (1430- 1496), interprete indiscutible de la síntesis de los caracteres flamencos con los mudéjares y los gustos flamígeros del último gótico para configurar el denominado "gótico isabelino", normativo de la nueva arquitectura planteada en el período de los Reyes Católicos; la obra más representativa de este sistema arquitectónico y decorativo es el monasterio de San Juan de los Reyes, emprendido en el año 1477 por Juan Guas en el mismo Toledo, en este edificio la exuberante decoración del gótico flamígero se combina con una estructura de iglesia simplificada en sus elementos y sencilla concepción de nave única y cabecera poligonal. La decoración se utiliza como fórmula de exaltación de las Coronas. Este mismo arquitecto trabajara en el Palacio de los Duques del Infantado en Guadalajara y en el castillo de Manzanares el Real. Los hermanos Antón y Enrique Egas que trabajaran en el hospital de la Santa Cruz de Toledo y en los de Granada y Santiago, asimismo realizan los proyectos de la capilla Real y de la Catedral de Granada.

En Levante, el gótico final flamígero está representado por edificaciones civiles, principalmente lonjas dedicadas al comercio, como son la lonja de Palma de Mallorca y la de Valencia , realizadas respectivamente por Guillem Sagrera y Pedro Compte en las que utilizaron planta de salón cubierta con bóvedas de crucería y esbeltos pilares helicoidales.

Por último hay que citar que durante las primeras décadas del siglo XVI se construyen las últimas catedrales góticas, de 1512 es la de Salamanca y de 1525 es la de Segovia, obras debidas a Juan y Rodrigo Gil de Hontañón que combinan estructuras góticas con elementos renacentistas.

Escultura gótica en Francia.

El nacimiento de la escultura gótica se puede fechar alrededor de 1175, con los relieves dedicados a la Virgen de la catedral de Senlis, en ellos las figuras aparecen ya libres del soporte arquitectónico, en la catedral de Laon y en la de Chartres las estatuas columnas se presentan casi como esculturas de bulto redondo adosadas, contribuyendo con su tratamiento al sentido ascensional de la arquitectura. La evolución de la escultura hará que florezcan múltiples talleres que se irán preocupando cada vez más de la técnica de la representación que del tema representado, adquiriendo una mayor importancia la escultura exenta tanto en imágenes de santos como en escultura funeraria.

Los mejores conjuntos escultóricos corresponden al siglo XIII y en ellos se advierte la nueva iconografía del Cristo en Majestad, ahora como Maestro de expresiones humanas y bondadosas, así como la Virgen que ocupa el centro de las decoraciones escultóricas; así ocurre en las portadas de Notre-Dame de París, en la del crucero de la catedral de Chartres, catedral de Amiens, con bellas figuras de la Virgen Dorada o el Beau Dieu, y en la catedral de Reims, cuyas esculturas de los grupos de la Anunciación y de la Visitación, posteriores a 1250, ofrecen un naturalismo y clasicismo paradigmáticos del estilo.

En el siglo XIV la escultura entre en una fase de cierto manierismo, marcado interés por la expresividad y el movimiento, manifestado en el alargamiento y acusada curvatura de las imágenes tocadas con mantos de abundantes plegados curvilíneos de gran naturalidad y realismo. A finales del siglo surge en la Borgoña uno de los principales centros escultóricos donde trabaja Claus Sluter, creador de un tipo de sepulcros como el conjunto funerario de Felipe el Atrevido, en Dijon, autor también del conocido pozo de Moisés, en el que aparecen las figuras de los apóstoles dotadas de gran realismo

Escultura gótica en Italia

La mayor escuela de escultura gótica en Italia se desarrolla en la Toscana, sobre todo en la ciudad de Pisa, donde se había mantenido con más fuerza la cultura clásica, y donde se está en permanente contacto con la cultura de Oriente. Esta escultura influenciada por los logros de la escultura francesa, rápidamente evoluciona hacía un clasicismo que desemboca en el Renacimiento.

Nicolás Pisano sintetiza su conocimiento de la Antigüedad Clásica, a través de los sarcófagos romanos, con los logros de la escultura francesa, sus obras más importantes son el púlpito del Baptisterio de Pisa y el púlpito de la catedral de Siena. Su hijo, Giovani Pisano sigue la línea del padre introduciendo un mayor dramatismo, con una clara referencia a la escultura francesa, en los púlpitos de la catedral de Pisa y la fachada de la catedral de Siena .

Con un tono anunciador del Renacimiento, en Florencia Andrea Pisano realiza las primeras puertas del baptisterio de Florencia, en bronce y decoradas con temas bíblicos, en las que se recorta nítidamente el volumen de las figuras, así como en los trabajos que realiza en los relieves del Campanile de Florencia, que habían sido diseñados por Giotto.

Escultura gótica española

Siglo XIII

Desde finales del siglo XII la transición escultórica mostrada en el compostelano Pórtico de la Gloria o en las portadas de Tuy, San Vicente y Ciudad Rodrigo, así como la estilística esbozada en la Cámara Santa o en la Colegiata de Toro, confluirá durante todo el siglo XIII con la nueva escultura de inspiración francesa, ejecutada en un principio por maestros venidos de fuera que se instalan junto a las grandes catedrales castellanas. Es indudable que en las catedrales de Burgos y León trabajaron escultores llegados de Francia, solo así se entiende la repentina aparición de un estilo que no podía derivarse de las formas anteriores. El autor de la puerta del Sarmental de la catedral de Burgos, ha sido identificado como el mismo maestro que realizó el "Beau-Dieu" de la catedral de Amiens, apreciándose los mismos ecos franceses en la de la Coronería o de los Apóstoles del mismo templo. Otro tanto puede decirse de los maestros de la catedral de León, autores de la triple portada de la catedral y de la Virgen Blanca que decora el parteluz de la puerta central. Los talleres leoneses y burgaleses ejercen su influencia sobre los escultores españoles apegados a la tradición,sobre todo en la escultura de sepulcros, que rápidamente evolucionan hacia fórmulas góticas, pero la riqueza de planteamientos de la escultura anterior influirá en el nuevo estilo conformándole con caracteres propiamente hispanos, que tendrán un rico desarrollo, sobre todo, en la imaginería (en España destaca la talla en madera, generalmente policromada, de gran tradición en el país y muy utilizada en los retablos).

Siglo XIV

La influencia italiana es muy temprana en la escultura, que conecta rápidamente con el naturalismo de la escuela de Pisa, y se refleja en Castilla en las puertas del Perdón y de los Apóstoles de la catedral de Toledo, o en la puerta Dorada de la catedral de Pamplona.

En Cataluña se establece una escuela propia de gran tradición, iniciada por el Maestro Bertomeu durante el siglo XIII labra la imagen del parteluz de la catedral de Tarragona, pero es a partir de este siglo cuando alcanza su mayor esplendor; fuertemente influenciada por el gusto italiano trabaja el alabastro, muchas veces policromado, en la ejecución de sepulcros y retablos, entre los primeros sobresalen el sepulcro de Santa Eulalia de la catedral de Barcelona o los importantes sepulcros reales de Santes Creus y Poblet mandados realizar por los Reyes de Aragón.

Siglo XV

El siglo XV fue uno de los momentos culminantes marcado por la honda influencia realista borgoñona transmitida por los artistas de origen flamenco que llegan a España.

La escuela catalana alcanza su máximo desarrollo con las figuras de Pere Joan, autor de importantes obras tales como el Medallón de Sant Jordi en la Generalitat, el retablo mayor de la catedral de Tarragona y el banco o predela del altar mayor de la Seo, en Zaragoza, que luego será concluido por Hans de Suabia; en Mallorca el arquitecto Guillem Sagrera esculpe el ángel de la Lonja y las figuras de la puerta del Mirador, en la catedral de Palma, de las que destaca la cabeza de San Pedro.

Navarra fue uno de los puntos donde primero llegan estos influjos, manifestados en el sepulcro de Carlos III, el Noble y de su esposa, situado en la catedral pamplonica, realizado por Janin de Lomme en 1416.

En Castilla el influjo flamenco se mostró más tardíamente, segunda mitad del siglo, y ligado al desarrollo de la arquitectura hispano-flamenca; las primeras muestras se evidencian en la catedral de Sevilla en el sepulcro del cardenal Cervantes , obra de Lorenzo Mercader de mediados del siglo de penetrante realismo. En Toledo y Burgos se desarrolla una escultura influenciada por la presencia de maestros nórdicos como Hanequín de Bruselas, Egas Cueman y Rodrigo Alemán autor, éste último, de la sillería baja de la catedral de Toledo, o Juan Guas que proyecta y decora San Juan de los Reyes en Toledo.

Pero sin duda el autor más importante de este período es Gil de Siloé que trabaja en Burgos entre 1486 y 1501, cuya obra principal es el retablo de la cartuja de Miraflores y el sepulcro de Juan II e Isabel de Portugal, de planta estrellada y de magnífica decoración. En este mismo género y también de este momento cabe destacar el sepulcro adosado de Martín Vázquez de Arce, conocido como El Doncel, en la catedral de Sigüenza, escultura funeraria que anuncia el final de la Edad Media y que es atribuido, hoy ya confirmado, al maestro Sebastián de Almonacid, autor también del monumental sepulcro exento del Condestable don Álvaro de Luna, en la catedral de Toledo.

La riqueza artística de este período es inmensa y se refleja, fundamentalmente, en el desarrollo de los retablos, que con características netamente hispanas muestran la prodigiosa capacidad narrativa y creadora del momento, siendo los mejores los de la catedral de Sevilla, obra de Pedro Dancart y Jorge Fernández, y el retablo mayor de la catedral de Toledo, debido a numerosos artistas nacionales y extranjeros entre los que hay que citar a Sebastián de Almonacid y Felipe de Borgoña. Otra faceta muy reveladora de las capacidades del momento son las sillerías corales, talladas en madera de nogal con figuras sacras y profanas que se distribuyen por respaldos, brazos, misericordias; de los momentos finales del gótico destaca Rodrigo Alemán autor de la sillería baja del coro de Toledo, sillerías de las catedrales de Zamora, Plasencia y Ciudad Rodrigo.

 Pintura gótica. Características

Como en el románico, también la pintura gótica tuvo el fin de decorar los templos, pero al disminuir la superficie de los muros por la invasión que hacen las ventanas en las paredes de los edificios góticos, hace que la pintura mural pierda importancia y se desplace el interés pictórico hacia las vidrieras, reservándose la pintura como tal para tablas y miniaturas, al mismo tiempo que se desarrolla el arte del retablo, donde se mezclaran la pintura y la escultura y se desarrollaran programas iconográficos coherentes. La pintura gótica va a presentar una temática preferentemente religiosa, donde las figuras se representan como símbolos de la realidad natural, y donde el mundo sobrenatural se simboliza mediante fondos dorados que la luz hace brillar. Las figuras son planas e ingrávidas sin referencias a la realidad, tratando de crear un espacio simbólico desvinculado del entorno.

En su evolución cabe distinguir una serie de etapas o estilos diferentes, cuya cronología, aunque de difícil sistematización, pues la contemporalidad y la convivencia de varios de ellos sobre los mismo espacios dificulta cualquier intento de precisión:

Estilo franco-gótico o gótico lineal:

Las escasas posibilidades de desarrollar la pintura mural durante los primeros momentos del gótico, debido a la ausencia de muros en las grandes construcciones, y a que la pintura sobre tabla se encontraba en fase de nacimiento, hizo que el interés principal de la actividad pictórica se dirigiera hacia las vidrieras y las miniaturas. Tanto en una como en otra, la técnica de representación se cifra en hacer resaltar las figuras, de colores planos y recortadas por líneas, sobre el fondo monocromo; hay una claro predominio de la línea sobre el color, sin gradaciones tonales y fuerte naturalismo en la viveza cromática, prefiriendo los colores primarios (azul, amarillo, rojo) siempre planos. En los vitrales las escenas y las figuras aisladas frecuentemente están encerradas en medallones, nichos o espacios tetralobulados.

Los mejores ejemplos del siglo XIII se encuentran en las vidrieras de la catedral de Chartres, Notre-Dame de París y, especialmente importantes, las de Sainte-Chapelle. La miniatura se caracteriza por los encuadramientos arquitectónicos, así como por la viveza cromática, el abundante empleo del oro, las orlas de temas vegetales y decoración historiada de las letras capitales. Particularmente activo es el taller de París cuyas obras reflejan el lujoso refinamiento de la corte de San Luis y la riqueza iconográfica del momento. La muestra más elocuente de este escritorio es el salterio de la Reina Doña Blanca de Castilla y de San Luis, obra del primer tercio del siglo XIII.

En España la influencia de esta corriente es bien manifiesta no solo en las vidrieras de León, sino en las obras miniadas entre las que sobresalen las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio. En cuanto a pintura mural destacan los fresco de la catedral de Salamanca.

Estilo italo-gótico:

En Italia se conservó hasta entrado el siglo XIII la decoración de mosaico que, como influencia bizantina, tanto se había utilizado en el arte románico. En estos mosaicos se mantuvieron la mayor parte de los logros del arte bizantino, como el modelado de las figuras mediante la luz y la sombra o la generación del espacio mediante el escorzo, sin embargo estos conocimientos, expresados en la época románica, permanecen rígidos y anclados en el tiempo, será con el nuevo estilo gótico y una personalidad concreta, Giotto, cuando se liberen y puedan evolucionar hacía el Renacimiento.

El proceso de transformación de la pintura heredada de los bizantinos se inicia en Florencia con artistas como Cavallani y Cimabue que desarrollan su actividad en Roma y Florencia. Éste último, Cimabue, es considerado el iniciador de la escuela florentina, pero la verdadera figura de la escuela de Florencia es Giotto, introductor de la pintura moderna, con él se inicia el Renacimiento y una nueva valoración y consideración del Arte y los artistas.

Giotto de Bondone (1266-1337) consigue la representación del espacio real mediante el tratamiento de las figuras con luces y sombras, en el estudio de sus anatomías traducirá expresiones anímicas. Las escenas son tratadas como narraciones donde se crea la ilusión del tema que sucede delante de nosotros, el movimiento, la rotundidad casi monumental de las figuras, sus gestos dramáticos y el tratamiento de la luz hacen que la escena aparezca como un auténtico montaje escenográfico. La fama de Giotto se difundirá rápidamente y todos los pintores lo imitarán lo que da lugar a la llamada escuela florentina. Con él cambia el concepto del artista-artesano anónimo, solo diferenciado por la pericia y conocimiento de las técnicas tradicionales, pasando a un primer plano el ingenio inventivo, siendo la fuerza y la novedad de la creación su mayor valor. Estos conceptos darán forma al Renacimiento y serán la base de la historia de los grandes artistas. Sus obras más destacadas son los frescos de la capilla de los Scrovegni en Padua, y los frescos sobre la vida de San Francisco de la iglesia alta de Asís, así como varias versiones de la Maestá.

Sin embargo esta forma de entender el arte, primer paso hacia el Renacimiento, no queda reducida al núcleo florentino, en Siena se desarrolla la denominada "escuela sienesa", imbuida por la pintura del gótico internacional, con figuras estilizadas, onduladas y elegantes. Duccio di Buoninsegna es el mejor representante de esta escuela, donde se sintetizan la tradición bizantina y los nuevos modelos europeos. Sus obras más conocidas son la Pala Rucellai ( 285) y la Maestá

Escuela flamenca:

El arte flamenco, especialmente referido a la pintura, es el que se desarrolla durante el siglo XV en Flandes.

Durante los siglos XIII y XIV las ricas tierras de Flandes y los Países Bajos siguieron la misma dinámica que se había impuesto en el resto de Europa. Al mismo tiempo que en Italia se estaban produciendo las primeras experiencias renacentistas en Flandes se inicia, derivado de las formas del gótico internacional, el estilo flamenco. La pintura flamenca tiene una importante repercusión en toda Europa, a la que llega a lo largo del siglo XV, tanto por la nueva técnica que introduce, pintura al óleo, como en la adopción de novedosos temas y formas de expresión. Flandes, así se convierte en uno de los principales centros pictóricos europeos que compite con el modernismo del arte del Renacimiento.

El nacimiento de la pintura flamenca está íntimamente ligado al desarrollo del Ducado de Borgoña, constituido en 1363 y que en el siglo XV se extiende por todos los Países Bajos. El gusto por el arte de sus duques, la riqueza, el refinamiento y el lujo de su corte, hizo que confluyeran en ella importantes artistas de Francia, Italia, y de los mismos Países Bajos, y con ellos las diversas tendencias del gótico internacional europeo. Al mismo tiempo se produce la síntesis entre el espíritu caballeresco y cortesano de la Baja Edad Media con el sentido burgués y realista de la sociedad flamenca. De todo ello surge una nueva forma de representación, cuya amplísima influencia se debe al surgimiento de importantes personalidades artísticas. La pintura de las miniaturas, especialmente la de los hermanos Limburg, que trabajaron a comienzos del siglo XV, así como la escultura de Claus Sluter, desarrollada fundamentalmente en el círculo de Dijon, serán uno de sus puntos de partida.

El perfeccionamiento de la técnica de la pintura al óleo, mediante la utilización de aceite de linaza como aglutinante, en la pintura al temple se había utilizado huevo o cola, y la introducción de barnices y disolventes que aceleran el secado, van a permitir una minuciosidad que antes era imposible, así como el empleo de las veladuras, superposición de capas de pintura que transparenta las anteriores, con las que consiguen una mayor brillantez de colorido con mejores matices y texturas. Pero la pintura flamenca es todavía medieval, no tiene el aparato conceptual y teórico del Renacimiento, y va a considerar al pintor como un artista-artesano, conocedor de la técnica y de la tradición pictórica, que transcribe la apariencia de las cosas, mostrando la realidad dentro de una perspectiva atmosférica fruto de la maestría de una buena tradición técnica.

El estilo flamenco es desarrollado en un principio por un conjunto de pintores, los llamados "primitivos flamencos", que crean una escuela que durante casi trescientos años aportará artistas de primera calidad.

Se considera a los hermanos Van Eyck, Huberto y Jan, como los creadores de esta escuela flamenca. La temprana muerte de Huberto, en 1426, y las confusas noticias sobre su actividad plantean problemas a la hora de valorar su exacta aportación. Jan van Eyck, sobrevive a su hermano unos quince años, y a él se deben atribuir los mejores logros de esta primera fase de la pintura flamenca. Los dos hermanos trabajaran en el Políptico del Cordero Místico de la iglesia de San Bavón de Gante, cuyo trabajo fue encargado por un rico burgués de la ciudad. En él destacan ya todas las características de lo que será esta pintura: extremada minuciosidad y realismo con un gusto por los más mínimos detalles, impecable ejecución técnica, equilibrio cromático y compositivo, y tratamiento de todos los aspectos con igual intensidad, figuras, naturaleza, interiores. Este interés dará como resultado que, posteriormente, la pintura flamenca se especialice en estos temas, aunque también ejecute nuevos géneros como el retrato, paisajes, naturalezas muertas, pintura de interior, etc. Frente al pequeño tamaño que normalmente se va a utilizar en la pintura flamenca, realizada para las casas burguesas y el traslado de las cortes ambulantes, el retablo de San Bavón de Gante es de enormes dimensiones, y está formado por veinte tablas, en las cuales las interiores se pintan también en su cara interna.

Con Jan van Eyck la pintura flamenca adquiere toda su dimensión, en sus cuadros la acumulación de sutiles observaciones aisladas, constituyen por su fuerza una unidad cerrada y concluyente. Figuras de gran naturalidad, cuyos rostros son auténticos retratos, se incluyen en espacios donde cobran igual importancia los paisajes y los interiores. Sus obras más representativas son el Matrimonio Arnolfini, en la National Gallery, la Virgen del Canciller Rolin, del Louvre, y el de la Virgen del Canónigo Van der Paele, de Brujas, y retratos como el sorprendente Hombre del turbante.

Como creador de aspectos fundamentales de la estilística flamenca se encuentra el Maestro de Flémalle, cuyas obras se han confundido con el pintor Robert Campin, así como con una etapa juvenil de Roger van der Weyden; entre sus obras destaca la tabla de Santa Bárbara del Museo del Prado, y los trípticos de la Anunciación y la Trinidad. Sus pinturas son más arcaicas que las de los Van Eyck y presenta una influencia de la escultura muchos más acusada, con ropajes inspirados en las obras de Sluter. La influencia de sus obras será muy fuerte, a mediados del siglo XV el conocimiento de su obra se generaliza, mientras que la de Van Eyck, en muchos aspectos, resulta demasiado avanzada, su realismo y el tratamiento sutil de la luz son difíciles de plasmar.

Rogier van der Weyden, trabaja durante el segundo tercio del siglo XV. Con él se van a concretar los caracteres de la escuela flamenca, siendo el pintor que más influencia tiene como creador de composiciones. Su obra maestra es sin duda, el Descendimiento del Museo del Prado, que se caracteriza por su sentido plástico y su hondo patetismo. Este pintor tuvo una enorme influencia, sus tipos y sus temas iconográficos fueron repetidos por toda Europa a excepción de Italia.

En el mismo momento trabajan Dierick Bouts, cuyo estilo se caracteriza por el alargamiento de las figuras y por la importancia que concede a la luz, Petrus Christus, con una cierta tendencia a la abstracción de las formas. Siguiendo a Rogier van der Weyden, durante el ultimo tercio del siglo XV y principios del XVI se desarrolla un importante grupo de pintores: Memling y Gerad David, Hugo van der Goes, aunque la figura más original del arte flamenco en esta época es Jerónimo Van Aeken, el Bosco, que a través de sus fantasiosas obras, el Jardín de las Delicias, el Carro de heno, La Epifanía, nos ofrece todo un mundo de ensueños fantásticos y miedos medievales que ocultan intenciones moralizantes visibles por la alegorías que encierra.

Pintura gótica y flamenca en España

La pintura del gótico lineal o franco-gótica se mantuvo hasta finales del siglo XIII, manifestándose principalmente en la decoración de obras literarias, como vemos en las famosas Cántigas de Santa María , obra de mediados del siglo XIII escrita por el rey castellano Alfonso X el Sabio, y también en la ilustración de Biblias y salterios. No faltaron tampoco tablas para frontales de altar de tradición románica, cuyas muestras más relevantes se encuentran en el reino de Aragón: frontales de los maestros de Avía, Soriguerola y pinturas murales del monasterio de Sigena, todas ellas del siglo XIII. Del siglo siguiente son las tablas que decoran la techumbre mudéjar de la catedral de Teruel, así como las pinturas murales de Antón Sánchez de Segovia de la capilla de San Martín en la catedral vieja de Salamanca y el artesonado del claustro de Silos.

El estilo ítalo-gótico se manifiesta prontamente en tierras de la corona de Aragón, conviviendo con los modos lineales, en tanto que en Castilla se desarrolla más tardíamente. En tierras catalanas, desde mediados del siglo se acusa su presencia en las obras de Ferrer Bassa que decora la capilla de San Miguel en el monasterio de Pedralbes, en Barcelona (1346), con escenas sobre la Pasión de influjo italiano de filiación giottesca. La influencia sienesa es más evidente en las obras de Ramón Destorrents (retablo de San Marcos de la catedral de Manresa) y en los hermanos Serra, Jaime autor del retablo de Sigena y Pedro ejecutor del retablo del Espíritu Santo de Manresa, que al final de su obra empiezan a introducir las formas típicas del gótico internacional. En Castilla dominó más la influencia de la escuela de Florencia representado sobre todo por Rodríguez de Toledo autor que decoró la capilla de San Blas en la catedral toledana.

El estilo internacional es introducido, también vía Aragón, por Lluís Borrassa, discípulo de los Serra, que trabajó para las ciudades de Tarrasa y Vich (retablos de San Pedro y de Santa Clara, respectivamente), le siguieron Bernardo Martorell (retablo de las Transfiguraciones, catedral de Barcelona), en Valencia Lorenzo de Zaragoza y en Aragón el Maestro de Argüís. En Castilla las figuras más importantes son el galo Nicolás Francés, autor del retablo mayor de la catedral de León, de rico y variado cromatismo, con deleite en la narración de detalles anecdóticos, y el italiano Nicolás Florentino, autor, junto a su hermano Dello Delli, del monumental retablo mayor de la catedral vieja de Salamanca y del Juicio Final que decora el ábside de dicho altar. En otro orden de valores destaca el Maestro de Sigüenza, de claro y brillante colorido como se aprecia en sus retablos, el de San Juan Bautista (Museo del Prado) y el de Santa Catalina (Catedral de Sigüenza).

A mediados del siglo XV las relaciones comerciales con Flandes, marcan el desarrollo de la pintura flamenca en nuestro país. Jan van Eyck, realiza una estancia en Barcelona y Valencia, introduciendo las formas flamencas en la península. Lluís Dalmau , es enviado a Flandes por Alfonso V el Magnánimo, para formarse en la nueva pintura burguesa. Su obra Virgen dels Concellers representa la asimilación de las obras flamencas. Sin embargo en Cataluña se mantendrán con gran fuerza la pintura gótica y la influencia italiana. En Castilla la influencia de pintores flamencos es determinante, pintores como Jorge Inglés o Fernando Gállego son sus mejores representantes y sus principales obras son una buena muestra de las influencias flamencas recibidas.