TEMA 20 EL CONOCIMIENTO HISTÓRICO.TIEMPO HISTÓRICO Y CATEGORíAS TEMPORALES. EL HISTORIADOR Y LAS FUENTES. EXPLICACiÓN y COMPRENSiÓN EN LA HISTORIA
1. El conocimiento histórico.
1.1. El conocimiento histórico como conocimiento cientlfico.
1.2. La estructura dei conocimiento histórico.
1.3. El conocimiento histórico a través de la Historiografía..
2.. La periodización;
3. El historiador y las fuentes.
3.1. Concepto general de fuentes.
3.2. Clasificación de las fuentes.
3.3. La autenticidad y fiabilidad de las fuentes.
4. Explicación y comprensión en Historia
INTRODUCCiÓN.
En cualquier comunidad cientrfica surge una cierta especialización, ya que mientras unos se limitan a resolver los problemas inmediatos aplicando los principios establecidos y aceptados por la mayoría (los practicantes de esa ciencia), otros dedican su esfuerzo a mejorar los métodos y herramientas de trabajo y, finalmente, existe un reducido grupo de científicos, que es el más especulativo, consagrado a resolver problemas teóricos. Los tres grupos de científicos enumerados formarían una pirámide de ancha base.
En la comunidad científica de los historiadores existe un numeroso grupo de practicantes: son los encargados de "construir la Historia mediante sus investigaciones". Por 0.ncima de ellos se situarían los dedicados a problemas metodológicos y especialmente a las técnicas de investigación histórica, como, por ejemplo, el análisis crítico de las fuentes. Estos trabajos forman parte de la Metodología Histórica. Ya en la cúspide de '? pirámide habría que situar a los teóricos del conocimiento histórico, ocupados en reflexiones sobre la Epistemología (estudio del conocimiento científico), la Gnosología (indagación sobre el conocimiento en general), la Historiografía (estudio crítico sobre la Historia), y la Teoría de la Historia, que especula sobre el lenguaje de la ciencia histórica y analiza las operaciones de investigación desde el punto de vista' teórico.
En el presente tema se incluyen aspectos relativos a varias de estas disciplinas.
1.EL CONOCIMIENTO HISTÓRICO..
1.1. EL CONOCIMIENTO HISTÓRICO COMO
CONOCIMIENTO CIENTíFICO.
El conocimiento científico del pasado, objeto de. la Historia, se denomina conocimiento histórico y difiere del conocimiento cotidiano que tenemos del pasado. Si hemos de asegurar la cientificidad del conocimiento histórico, será conveniente precisar antes qué se entiende por conocimiento cientrfico.
1.1.1.EL CONOCIMIENTO CIENTí lbo EN GENERAL.
Diversos autores han ido acumulando rasgos para una aproximación a la definición de este tipo de conocimiento:
1. Por su objetivo, el conocimiento científico es un conocimiento verdadero, es decir, se basa en la "verdad" contra la falsedad como principio.
2. Por su método, es un conocimiento generalizado, distinto del conocimiento sensorial de los hechos, para lo cua1 hay que determinar la identidad de los objetos y dasificarlos, es decir, poner juntos aquellos objetos entre los que se haya detectado la misma identidad.
3. Por su inspiración, es neutral, por no estar sometido a la ideología que sustenta los intereses de los diversos grupos sociales.
4. Por sus cultivadores, se trata de un conocimiento que se adquiere por un grupo de personas apropiadas que se ocupan de la ciencia de un modo profesional. Estos hombres de ciencia se guían por ciertas normas de conducta especializadas que están destinadas a obtener un conocimiento verdadero. La más común de estas normas es el principio de supervisión de la investigación por la totalidad de los científicos.
5. Por el proceso cognoscitivo por el que se accede a él, es una variante del proceso cognoscitiva general, que se basa en la experiencia sensorial y requiere el empleo de instrumentos especializados, que le permiten descifrar la Información normalmente inaccesible a la gente ordinaria.
6. Por la naturaleza de dicho proceso cognitivo, en el que predomina el conocimiento abstracto, se hace imprescindiblo 01 uso del lenguaje científico, que facilita al máximo el trasvase de información dentro y fuera del mundo científico.
7. Para su validación requiere ser comprobado. Sólo el conocimiento comprobado puede ser científico.
1 .1.2. LOS RASGOS DEFINITORIOS DEL CONOCIMIENTO HISTÓRICO.
Algunos autores han cuestionado la validez del conocimiento histórico como conocimiento científico. La razón fundamental que argumentan es nuestra situación en el tiempo (la de los historiadores), que no nos permite observar los diversos hechos pasados que constituyen el objeto de la historia.
Para ser científico, el conocimiento del pasado debe diferenciarse del conocimiento cotidiano del pasado. cumpliendo las condiciones generales más arriba enunciadas y haciendo un uso prioritario de las fuentes y un uso secundario de la memoria (al revés que en el conocimiento cotidiano).
Pero, ¿cuáles son los rasgos que distinguen el conocimiento científico histórico de otros conocimientos científicos? .
1 . Se adquiere, fundamentalmente, mediante una aproximación indirecta. Esta afirmación, aún siendo Cierta, debe ser matizada con las siguientes precisiones:
a) El conocimiento del pasado incluye la observación de objetos físicos todavía existentes, incluyendo los seres humanos (sus restos y sus acciones actuales), sus recuerdos y sus conductas (mediante grabaciones. fotografías o películas).
b) También se puede realizar la observación de objetos inanimados: objetos materiales, restos humanos, sustancias orgánicas o fuentes escritas en forma de documentos originales. La observación de estos restos tiene una doble dimensión cognoscitiva: en si mismos constituyen objeto de observación directa, pero a la vez son portadores de un contenido determinado (ese contenido son los datos que contienen y deben ser deducidos por el historiador), y como tales, pasarían a ser objeto de observación indirec1a.
c) Algunas fuentes registran las observaciones hechas por otras personas (por ejemplo, un cronista o el autor de una carta). Por lo tanto, el conocimiento histórico incluye el uso de las observaciones científicas hechas, directamente o no, por otros historiadores. M. Bloch afirma que "la existencia de intermediarios entre un hecho pasado y el historiador es 01 criterio do distinción entre conocimiento directo e indirecto".
d) El conocimiento basado en la memoria de otros (historia oral) es también una fuente de conocimiento histórico directo.
e) Nuestra propia memoria (la del investigador) es también una fuente de conocimiento histórico directo. .
f) Algunas fuentes de las que utili
zan los historiadores sirven de "indicadores ilativos" (aquellos sobre los que se sacan conclusiones sobre determinados sucesos). El trabajo con este tipo de indicadores constituye una observación indirecta.
Por tanto, el conocimiento histórico sería una combinación de conocimientos obtenidos directa e indirr3ctamente. Como muy a menudo el conocimlonto se basa en los datos proporcionados por otros (los historiadores trabajan principalmente sobre fuentes escritas), parece ndocuado señalar lo indirecto del conocimiento histórico como su propiedad principal. Ahora bien, el conocimiento basado en fuentes, ya sean orales o escritas, exige la movilización de conocimientos previos (conocimiento científico acumulado): la memoria de otras personas sólo puede "revivir" por nuestras preguntas, y las otras fuentes de conocimi,ento sólo pueden dar información si somos capaces de interpretarlas y extraer de ellas los datos que nos interesan.
Por lo tanto, maticemos que se trata de un conocimiento fundamentalmente indirecto obtenido desde la experiencia científica previa.
2. Es un conocimiento limitado por la existencia de las fuentes de conocimiento. Kula afirma que la "historia anterior" comenzaría en el momento en el qUé no hay testigos de los sucesos de los que nos ocupamos. Ahí empezarían los problemas para el historiador por su incapacidad de crear un número ilimitado de fuentes, ya que tiene que arreglárselas con las que existen, lo cual supone una limitación respecto al conocimiento obtenido por otras disciplinas. No obstante, esta limitación queda compensada por su conocimiento de los efectos y consecuencias consiguientes de los hechos que estudia.
3°. Es un conocimiento que se adquiere mediante un procedimiento de postgnosis. El historiador parte del conocimiento de los efectos (consecuenciRs de 105 hechos pnm buscar las causas). El procedimiento opuesto, el prognóstico, utilizado por otras ciencias, intenta predecir los efectos de un hecho que se torna como causa. De esta particularidad metodológica de la historia sobrevendrá un debate fundamental en la historiograHa: la capacidad de la historia para formular leyes sobre los hechos sociales.
1.2 LA ESTRUCTURA DEL CONOCIMIENTO HISTÓRICO.
Han sido muchos los intentos de establecer una estructura fundamental del conocimiento. Phoenix hablu do quo Inu uiunillcnrJnn qlln 01 ser humano adquiere pertenecen a seis cate,gorías o campos que él denomina:
. Simbólica: designa un campo de significados del cual dependen la mayoría de las restantes categorías, puesto que se refiere a la comprensión de los símbolos usados en el lenguaje ordinario en un área concreta (ejemplo: el área inglesa) o de comprensión universal (ejemplo: el lenguaje matemático).
. La Empírica: se aplica a las ciencias físicas, biológicas y sociales que se basan en la utilización del método científico y aceptan ciertas normas para la verificación de los resultados que proponen.
. La Estética: trata de los significados a encontrar en la contemplación de las artes y la música,
. La Sinoética: designa un tipo de conocimiento de objetos y personas al que se llega mediante la experiencia personal, aunque su cariz es más intuitivo que racional.
. La Ética: designa significados morales en los que lo importante es el desarrollo de la noción de lo que debe hacerse en el comportamiento personal.
. La Sinóptica: comprende aquellos campos de conocimiento que combinan o integran otros significados. como por ejemplo, la filosofía, la religión y la historia.
Hirst (1965) afirma que el conocimiento puede subdividirse en "formas" fundamentales independientemente del uso final a que se destine, En otras palabras, cualesquiera que sean las divisiones del conocimiento que puedan ser útiles en la práctica cotidiana, existe una división del conocimiento que es ir:lherente a lo que llamamos conocimiento.
Hirst entiende que existe un sistema de significados públicos que gozan del consenso general y son distintos de los significados e impresiones privados, propios de cada individuo (que no son comprendidos o compartidos) de manera general. Este sistema de significados ha sido construido por la humanidad a través de generaciones gracias a la capacidad del ser humano para el manejo del lenguaje, gracias a la capacidad de ::;imbolizar,
Estos significados públicos, construidos y simbólicos están integrados por conceptos, que tienen su origen en la necesidad de formular nuestras experiencias. Mediante un proceso de diferenciación progresiva, los conceptos van quedando encuadrados en grupos característicos. Así, los conceptos de masa, volumen y densidad están interrelacionadas en un grupo que generalmente denominamos Física. Estos conceptos no están relacionados con los conceptos de renta económica, utilidad marginal o costes sociales usados en Economía.
Dentro de cada forma de conocimiento, los conceptos no sólo están relacionados entre sí por medio de lo que se ha llamado su gramática lógica, sino que las proposiciones que relacionan estos conceptos entre sí (leyes y principios) tienen pruebas de verdad que también son características de cada forma de conocimiento. En Física, la prueba de verdad consiste en la verificación experimental de una hipótesis. Para otras formas de conoci:niento, Hirst no expone tan claramente sus pruebas de verdad características,
Aunque en la lista de formas de conocimiento propuestas por Hirst no aparece la Historia, quizá par el desacuerdo existente entre los historiadores respecto a qué es lo fundamental en las explicaciones, J. Dominguez (1989) considera que sí se puede aplicar el esquema de Hirst para determinar cuál es la estructura de la Historia como forma de conocimiento, y propone tres subestructuras: los conceptos, los procedimientos explicativos y los procedimientos de investigación-verificación.
Aplicando la propuesta de Dominguez a los conceptos y los procedimientos explicativos (los procedimientos de investigación-explicación se tratarán más adelante), tendríamos:
1.2.1.LA ESTRUCTURA CONCEPTUAL.
Otras disciplinas disponen de una estructura conceptual propia. Dicha estructura se puede jerarquizar, de manera que se establezcan qué conceptos tienen la categoría de inclusores (según la terminología empleada por Ausubel), y cuáles tienen menor rango y están incluidos en ella.
La Historia, sin embargo, no puede presentar una red conceptual jerarquizada, e incluso para algunos autores ni siquiera dispone de unos conceptos específicos, sino que utilizél los de la experiencia general humana.
A la hora de identificar y seleccionar los conceptos específicos de la historia y establocor las ,rolaciones de dependencia existentes entre ellos, encontramos varios problemas:
1. La indefinición conceptual. derivada de la utilización de'algunos conceptos con significados limi. tados o ahistóricos en el lenguaje cotidiano. Existe un gran número de conceptos compartidos por los historiadores y los hablantes comunes que utilizan dichos conceptos con significados mas limitados o diferentes, cuando no radicalmente contrarios al significado que tienen en su especificidad histórica. (Un ejemplo es el calificativo "histórico" como sinónimo de "excepcional", en el que desaparece el referente al pasado).
2. Muchos conceptos utilizados en el ámbito exclusivo de la historiografía presentan una carga de indefinición o no son aplicados con idéntica significación por parte de los historiadores, como son, entre otros muchos, los siguientes: subsistema, crisis, industrialización, progreso.., Algunos términos ponen en evidencia el componente de relativismo histórico, particularmente aquellos que aluden a diferentes interpretaciones que, respecto a los procesos de cambio, realizan historiadores o corfientes historiográficas. De ahí la dificultad a la hora de una aplicación uniforme de esos conceptos a determinados procesos de transformación.
Además, el significado de a1gu-, nos conceptos se modifica en función del contexto espacio-temporal al que hacemos referencia, es el caso de la tiranía en la Grecia Clásica y en el siglo actual. Otro tanto cabría decir de democracia, monarquía, sufragio, caballero, etc.
J. Dominguez (1989) propone la acoptación oclócllca do dou tipos do conceptos o nociones:
a) Hipótesis o conceptos explicativos sobre las diferentes conformaciones de las sociedades humanas en el tiempo. A esta categoría pertenecerían gran parte de los conceptos utilizados por el materialismo histórico, como clase, siervo, señor, excedente, etc.
b) Generalizaciones, que sin tener un carácter explicativo, son conceptos imprescindibles y continL:amente empleados. (Por ejemplo, los de Renacimiento, Absolutismo, Ilustración, etc.).
Las generalizaciones pueden ser consideradas metaconceptos, porque tienen tal densidad conceptual que su comprensión exige previamente la de otros conceptos. Su complejidad les viene dada por la condensación de experiencia histórica que comportan y por la propia complejidad de las relaciones que se ponen en juego para su definición.
El metaconcepto feudalismo ocupa la cúspide de un mapa conceptual (técnica propuesta por Novak, 1985), en el que, convenientemente enlazados mediante proposiciones, figurarían conceptos como servidumbre, vasallaje, feudo, corveas...
1.2.2.LOS PROCEDIMIENTOS EXPLICATIVOS.
Constituyen el entramado de relaciones que se da entre los conceptos. Nos proporcionan esquemas de análisis de los hechos sociales, tanto presentes como pasados.
a) El principio globalizador: aceptado por las distintas corrientes historiográficas y que puede enunciarse así: "La explicación histórica debe abordar los hechos como una realidad global, ya que la explicación histórica es el resultado de constatar la existencia de un alto grado de interdependencia y confluencia entre los distintos niveles que configuran una sociedad.
b) La explicación teleológico Intencional: que pone el acento en las motivaciones personales o grupales a la hora de explicar los hechos históricos. En relación con la explicación intencional hay que situar otro procedimiento utilizable en historia pero controvertido por algunas corrientes historiográficas: la empatía, con la cual se pretende alcanzar la comprensión.
c) La explicación causal: la noción de causa para las Ciencias Naturales se define como la "condición o condiciones suficientes que explican un determinado fenómeno que se considera el efecto". Pero en el caso de la Historia y en general en todas las ciencias o disciplinas sociales y humanas, la cuestión es bastante más compleja, como se explica más adelante; pero apuntemos aquí dos particularidades de la causalidad como principio explicativo de la historia: su multiplicidad y su internldad.
La multiplicidad de causas o multicausalidad proviene del hecho de que en el resultado de un proceso histórico entran en juego múltiples factores que interactúan, se condicionan mutuamente y dan lugar a una serie de nexos causales de relaciones en diferentes niveles estructurales (pollticos, económicos, sociales, mentales...). Además, los procesos de cambio en Historia tienen, según Mario Bunge, un carácter interno donde es imposible separar condiciones (o causas) externas de las realidades en cambio. Por lo tanto, será difícil separar efectos y causas, por ser éstas internas a la colectividad que experimenta los cambios y que, de alguna manera, dicha colectividad "se cambia a si misma".
d) Los procesos de cambio: los acontecimientos y las transformaciones. Evidentemente los acontecimientos o hechos históricos constituyen elementos específicos de la historia. Sin embargo, el uso que el historiador debe hacer de ellos ha sido objeto de enconados enfrentamientos historiográficos.
Según González Marzo (1993) la concepción positivista de la historia, desde una posición extrema y mediatizada como era la visión episádica, tan atenta a contamos batallas, acontecimientos políticos "relevantes", a confundir la vida de una sociedad con las notas de sociedad atribuibles a sus protagonistas principales y a difumin"ar hasta .10 irreconocible en una masa grisábea las multitudes de protagonistas individuales y protagonlsmos colectivos de la historia, que terminó por acarrear su descrédito' y; en cierto modo, el descrédito de la historia.
Frente a ese determinado "uso y abuso" del acontecimiento siguió una reacción antipositlvista (basada, bien erl la teoría, bien en los métodos cuantitativos) que desdeñaba y prescindla completamente de los hechos. Todavía se hace notar el influjo de este punto de vista historiográfico extremado que, frecuentemente, pretende negar la validez al acontoclmiento y al personaje singular o relevante.
Independientemente de su relevancia global en el análisis histórico hay que considerar la interpretación que los distintos historiadores hacen del hecho histórico como objeto de conocimiento.
Los hechos históricos para Pierre Vilar (1992) pueden ser contemplados bajo la triple perspectiva de causas, consecuencias" y síntomas.
Topolsky (1982) entiende que el hecho histórico se interpreta de dos maneras:
a) Ontológicamente, el hecho histórico es un objeto de investigación histórica que existe objetivamente, de forma independiente a la materia de conocimiento: un suceso en si mismo.
b) Epistemológicamente. el hecho histórico es una construcción cientffica, es una interpretación de un suceso efectuada por el historiador.
El acercamiento positivista al hecho histórico participa de ambas interpretaciones, de manera que un hecho histórico se interpreta como "un reflejo más o menos aproximado de un hecho considerado corno materia' objetiva de conocimiento", de suerte que el pasado lo constituye un número de hechos que reconstruye el historiador.
La aproximación estructuralista (antipositivista) considera el hecho histórico como una construcción científica y se centra exclusivamente en el papel activo de la materia de conocimiento en el proceso de "crear el pasado". La interpretación dialéctica, aceptando ambas posiciones (positiva y estructural), considera que existe una realidad objetiva e independiente de la materia de estudio y, al mismo tiempo, acepta que esta realidad no es una serie de hechos que sólo necesitan ser reflejados, sino que su complejidad y su diversidad (y las de sus relaciones mutuas) exige una construcción de las mismas como un método de acercamiento a la verdad absoluta a través de verdades relativas y aproximadas.
1.3. EL CONOCIMIENTO HISTÓRICO A TRAVÉS DE LA H ISTORIOGRAFIA.
La Historiografía es "el estudio bibliográfico y crítico de los escritos sobre la historia y sus fuentes". Un recorrido por las distintas épocas de ploducclón histórica resulta ilustrativo para descubrir la valoración y significado que en cada momento se ha dado al conocimiento histórico, así como cuáles eran sus procedimientos explicativos prédominanteso
Los inicios de la historia escrita e:5tán ligados, a juicio de J. Fontana (1982) a la justificación del estado monárquico por el doble procoso de señalar su origen sagrado y de identificarlo con el pueblo. Los más antiguos textos históricos conocidos son las listas de reyes, como las que los sacerdotes sumerios guardaban en los templos: asociaban a los reyes con las divinidades, reforzaban el prestigio de la casta sacerdotal y contribuían a explicar las formas de organización del presente. Al igual que en Mesopotnmin, en Egipto son listas de reyes los más antiguos documentos históricos.
La Historiografía griega nace con los "Iogógrufos" do Asia Menor, qUtl habían recogido la información de los manuales en que los marinos anotaban los puertos y pueblos de las costas mediterráneas, con observaciones sobre sus costumbres y sobre su historia local. La misma palabra "historia" deriva de un verbo que significa "explorar", "descubrir", lo que vendría a corresponder al hecho de que la primitiva historiografía griega era, ante todo, una exposición de "descubrimientos" sobre tierras y pueblos ajenos. La figura más destacada entre los logógrafos es la de Hecateo de Mileto (500 a. J.C.), cuyas obras se. refieren a la descripción de la tierra y la historia, y de quien se destaca la voluntad expresa de analizar racionalmonto 108 mitos dol pnnndo. Tras Hecateo vendrá el gran salto hacia adelante representado por dos hombres: Herodoto y Tucídides, con quienes la historiografía griega llega a su cima. Fontana dice que la interpretación histórica de la edad clásica es fruto de la concurrencia de cambios políticos (sustitución de los reyes por tiranos) y religiosos.
Horodoto continúa a los logógrafos y combina los conocimientos recibidos de ellos con los adquiridos personalmente en sus viajes. Por primera vez el historiador no se contenta con narrar, sino que señala las causas de los acontecimientos y busca el sentido profundo de la evolución histórica. Se interesa por los aspectos económicos y sociales y por la totalidad de la actividad humana, descubriendo relaciones para buscar una explicación para determinados acontecimientos.
Tucídides se dedicó a investigar las leyes que regulaban el predominio entre los estados y creía que un estudio exacto del pasado servía para manejarse en el presente.
En el siglo IV hay una decadencia que para Fontana tiene que ver con un cambio en los métodos de análisis: "Se desgaja de la historia la reflexión generalizada, convirtiéndola en la ciencia política de Platón y Aristóteles". Para este último, la ciencia política debe explicar "cuántas clases de constitución hay, cuáles son los medios más adecuados para su mantenimiento y cuáles las causas internas o externas por' las que cada forma puede ser destruida".
Polibio escribió sobre Roma y para los romanos, siendo un auténtico "cronista" del imperialismo romano, aunque escribiera en griego. Devolvió a la historia su antiguo propósito generalizador, ya que quería que no sólo fuera investigación sobre el pasado, sino también, y sobre todo, un medio de formación política. Es muy interesante su formulación de una teoría cíclica de los gobiernos: partiendo de las elaboraciones de Platón y Aristóteles, las incorpora a un marco histórico,
Los historiadores romanos escriben "proemios" (exposiciones filosóficas con las que inician sus obras y en las que se insiste en. su preocupación por la imparcialidad y en su propósito moralizador. Pero es difícil admitir la imparcialidad en los historiadores de la etapa final de la República y del primel' siglo del Imperio, cuya vinculación a la política era clara. Este es el caso de Sa. lustio, Tito Livio o Tácito.
Entre Tácito y San Agustín hay una larga coexistencia de una historiografía romana pagana y otra cristiana. Lo que distingue a ambas es, por un lado, el planteamiento: cíclico (para la pagana) y lineal (de la creación del mundo al fin de los tiempos), y por otro lado el hecho de que la grecorromana buscaba la explicación de los fenómenos en el interior de la propia sociedad, haciendo uso de una causalidad fundamentalmente tenena, mientras que la cristiana supone que existe un esquema determinado desde fuera de la sociedad humana, por designio divino, que marca el curso de la evolución histórica. El e:¡tudio de la historia le sirve al cristiano para confirmar la fe.
San Agustin, en "La ciudad de Dios" no se limitaba a condenar las especulaciones proféticas (que establecían una serie de edades después de las cuales vendría el fin del mundo), sino que iba más allá: reinterpretaba la historia, separando la de Roma de la del cristianismo. .
Siguiendo ese modelo, y en los siglos VI al IX, los historiadores cristianos se dedicaron a restablecer el enlace entre el relato bíblico y la realidad política en que vivían.
Isidoro de Sevilla es importante, ante todo por sus Etimologías, com- ' pilación enciclopédica de aquella parte del saber antiguo que parezra útil Integrar en la enseñanza de la Iglesia.
En la época feudal, la Iglesia ofrece una nueva interpretación de la sociedad, la teoría de los tres órdenes o estados, que justifica su función en el seno de la nueva sociedad feudal. Propone una división social del trabajo en tres grupos distintos: los caballeros, los eclesiásticos y los laboratores.
El Renacimiento, con su visión antropocéntrica del mundo propició que la Historia abandonara toda referencia al designio divino y volviera a interesarse por las causas de la evolución de la sociedad. Surge además una nueva visión de la historia, como compendio de enseñanzas morales y políticas. "El Príncipe" de Maquiavelo, o "La República" de J. Bodin son ejemplos de eilo.
La Reforma protestante añade un nuevo elemento, que supone la introducción de una perspectiva racionalista e individualista. Y los grandes decubrimientos ponen en contacto a la cultura europea con otras formas de organización social. Por otra parte, la aparición de la crítica histórica motivó la aparición de las lIt1mudus "ciencias auxiliares", como la Diplomática, encargada de verificar la autenticidad de los documentos oficiales.
Ya en el siglo XVIII, la aportación de Vico, precursor de Cornte, supone el intento de descubrir en la Historia los criterios de verdad, para lo que emplea su "ley de los tres estados" (edad divina, edad heroica y edad humana). Hay que destacar, además, lo novedoso de sus técnicas e investigaciones, como el estudio de documentos o el análisis lingüístico, que son consecuencia de su voluntad de aplicar a los hechos sociales los principios de Bacon, superadores de las visiones normativas en favor de un estudio realista y objetivo.
La obra de Montesquieu representa un hito en la historia de las Ciencias Sociales, ya que es considerado "el último de los filósofos" y en él se inician muchos caminos de desarrollo posterior: La Ciencia PoHtica, la moderna Sociologfa... Su gran aportación es considerar que la infinita diversidad de las leyes y de las costumbres puede ser sustituida por un orden inteligible, ya que las razones de los hombres son racionales y por lo tanto pueden encontrarse las causas que las rigen, que desde luego no hay que buscar en explicaciones teológicas o morales. e trata, por el contrario, de ePlcontrar leyes, que él define como "relaciones necesarias que deriven de la naturaleza de las cosas". Montesquieu es el primero en afirmar la independencia de los fenómenos sociales y en definir en las Ciencias Sociales un mé'todo' empírico, donde la hipótesis verificada se convierta en principio.
2.LA PERIODIZACIÓN.
En todas las construcciones históricas, el problema de una división cronológlca, es decir de una división del tiempo en periodos (periodización) se convierte en algo crucial. En la historiografía, la división del pasado en periodos ha sido objeto de múltiples controversias. Ello es debido a que el critedo cronológico adoptado por cada historiador está determinado, o al menos muy influido, por la totalidad de sus opiniones sobre el pasado, es decir sobre sus preconcepciones, que le guían en su ponstrucción de la síntesis histórica.
Kula distingue dos tipos de periodizaclones:
a) Convencionales: si el historiador Intenta construcciones simples. Son aquellas a través de las cuales el investi! ador se aproxima a un aspecto concreto del pasado o a un periodo corto.
b) Objetivas: las que establece el historiador cuando intenta descubrir los periodos cuya diferenciación se basa en el proceso histórico. Son más controvertidas ya que dependen de la visión del pasado que presenta el autor, por lo que puede afirmarse que las discusiones básicas sobre la periodización son, en realidad, discusiones básicas sobro los métodos de reconstrucción del pasado.
Topolsky distingue varios tipos de periodizaciones objetivas:
1. Periodizaciones cíclicas: Suelen
referirse a largos periodos y a la historia. de unidades territoriales grandes. Sin embargo, también podrían aplicarse a periodos cortos a condición de que haya fluctuaciones cíclicas (de procesos de producción, etc.) que sirvan como base para la división en periodos. En este tipo hay que encuadrar teorías como la del movimiento pendular, presididas por la idea del eterno retorno. El acercamiento cíclico al proceso histórico se puede como binar con el direccional, dando lugar así a una visión espiral del pasado.
2. Periodizaciones direccionales: son típicas de las concepciones que Imaginan un limite (como el Juicio Final cristiano) al que se acerca la historia humana. Este grupo incluye también la visión sobre un progreso constante en la historia, que tiene lugar con independencia de la causa o los hechos históricos concretos. Entre las más antiguas periodizaciones de este tipo hay que citar la realizada por San Agustín, que establecía cinco épocas anteriores a Cristo, y la sexta, a partir de él, que concluiría en el Juicio Final.Las periodizaciones direccionales están bastante caducas hoy en día.
3. Periodizaciones irregulares: se caracterizan por una estrecha unión de los periodos que se distinguen con los hechos históricos específicos, Estos hechos son complejos y suelen seguir curvas poco regulares, que esas periodizaciones intentan mostrar. El resultado (las periodizaciones) suele variar grandemente según el factor que determina una división concreta en periodos: primero fue el factor político, pero desde e/ marxismo, el factor económico se convirtió en elemento fundamental en el procedimiento de periodización, especialmente para , la división de la historia humana en sus etapas básicas.
3. EL HISTORIADOR Y LAS FUENTES
3.1. CONCEPTO GENERAL DE FUENTES.
Marrou define a las fuentes como "todo aquello que en la herencia del pasado pueda interpretarse como un indicio revelador por algún concepto de la presencia, de la actividad, do lor¡ tWlllillli'Jlllotl y 01 modo do pensar del hombre que nos precedió".
Bernheim, on un sentido parecido afirma: "las fuentes son resultados de la actividad humana que, por su destino o por su propia existencia, origen u otras circunstancias, son particularmente adecuados para informar sobre hechos históricos y para comprobarlos".
Las definiciones de fuentes históricas, por lo general, hacen referencia a dos aspectos:
a) Son restos, resultados, reliquias, productos de la existencia hUmana.
b) Esos restos facilitan el proceso cognoscitivo de reconstrucción de los hechos históricos.
Cabe añadir la memoria hum na (la tradición) en el concepto de fuente histórica, que debe abarcar todas las formas del conocimiento histórico: directas e indirectas (como se señalaba en otro apartado de este tema). Es decir, hay que incluir toda la información sobre el pasado humano, dondequiera que se encuentre esa información, junto con los canales utilizados para transmitir esa información.
A veces, la fuente lo es en potencia: cualquier cosa de la que un historiador pueda extraer información sobre el pasado. Pero para ser una fuente efectiva hay que realizar el trabajo investigador y extraer los datos con los que construir el conocimiento histórico.
3.2. CLASIFICACiÓN DE LAS FUENTES.
Se trata, una vez más, de un tema polémico, aunque en este caso se explica por la, dificultad de clasificar en general (en otras ciencias surgen también desacuerdos en la realización de clasificaciones).
La reflexión sobre los tipos de fuentes comenzó a finales de la E. Media. A finales del s. XVII la escuela erudita realiza una distinción elemental entre fuentes auténticas y falsas. Pero fue en el s. XIX cuando se elaboraron las primeras clasificaciones sistemáticas de las fuentes. Así Lelewel en 1815 dividió las fuentes en:
1. Tradición (relaciones orales).
2. Fuentes no escritas (monumentos silenciosos del pasado).
3. Fuentes escritas.
Droysen clasificó las fuentes en tres categorías:
1. Monumentos: Abarcan los restos
hechos a propósito para ser transmitidos a las generaciones posteriores, pero no con la intención de dar testimonio de los hechos pasados, sino servir a las necesidades de individuos específicos, familias, etc. (documentos legales, medallas, lápidas...).
2. Restos: Todos los signos materiales (escritos y no escritos) de los seres humanos y de los sucesos, con la excepción de las informaciones hechas a propósito. .
3. Fuentes: Serían los signos materiales hechos a propósito.
Otros autores distinguen tradición (fuentes indirectas) y restos (fuentes directas). Las fuentes directas son restos conservados de' lá existencia y de las actividades pasadas del hombre, que abarcan los restos materiales (monumentos) y no materiales (reliquias). Las fuentes indirectas son documentos destinados a conservar la memoria del pasado.
Topolsky propone una doble clasificación:
a) Directas e indirectas (y a su vez, con destinatario y sin él).
b) Escritas y no escritas.
También es importante saber si una fuente escrita estaba destinada o no a influir sobre las opiniones de algunas personas, incluidos los historiadores. Los destinatarios pueden ser: personas contemporáneas (cartas, anuncios, etc.), la posteridad (inscripciones, etc.) o los historiadores (crónicas, etc.).
LA AUTENTICIDAD Y FIABILIDAD DE LAS FUENTES.
El exceso positivista al magnificar la importancia de los documentos llevó a que algunos de sus críticos hablaran del "fetichismo de los textos". Precisamente por este peligro se exige al investigador el criticismo necesario para no dar por bueno cualquier dato por el simple hecho de aparecer en un texto. Porque, según Suárez todo dato falso nos aparta del objeto de investigación en la medida en que se acepta como verdadero un dato que no lo es. No se puede reconstruir sobre datos falsos, porque desde el momento en que los hechos suministrados por ellos jamás han existido como nos los presentan, lo que se reconstruye con ellos es imaginario, en la misma proporción en que los datos no son verdaderos.
Para dar como válidas las informaciones extraídas de las fuentes, el historiador debe valorar la cantIdad y la calidad de las mismas. Respecto a la cantidad, una formulación clásica de la escuela positivista es que un sólo rff'r:/ll1wnto no lmstll para establecer un hocho extorior. P. Vllar parece coincidir con dicho axioma cuando afirma: "El historiador, como el juez, rechaza el testimonio aislado. A sus ojos, sólo la frecuencia en la repetición confioro al dor:umonto subjetivo su grado de significación objetiva". Desde luego, si un hecho viene expuesto por diversidad de testimonios, reúne indudablemente más garantías, pero siempre y cuando tales testimonios sean fidedignos.
Se plantea así la otra gran cuestión: la calidad, porque no es la multiplicidad de fuentes lo que garantiza la seguridad de un/dato, sino la autenticidad de la fuente y la veracidad del autor del testimonio. El trabajo de validación de la información contenida en las fuentes es objeto de una parcela importan 'te de la investigación histórica: el análisis crítico.
. La autenticidad. La determinación de la autenticidad de las fuenles es el punto de partida de todas las operaciones de investigación, Un documento puede ser, o no ser, auténtico en cuatro sentidos:
a) Respecto a la fecha y el lugar en que fuo escrito. SI se conocen esos datos y son verdaderos, el documento es auténtico en cuanto a la localización espacio-temporal. Hay que decir que una fuente puede ser auténtica aunque no se conozca su autor (por ejemplo, una crónica).
b) En el sentido de su alcance, que se define como "la suma de aquellas cuestiones (problemas) a las Que una fuente concreta puede proporcionar respuestas verdaderas". Se da el caso de Que una fuente sea auténtica para el estudio de ciertas cuestiones y falsa para otras.
c) En el sentido m{\fJ ostrlcto : su falsedad o autenticidad puede ser total o parcial. Para discernirlo hay que atender a dos reglas básicas:
1 ) Las caracterfsticas externas del documento no deben ser anacrónicas respecto a otros de su época.
2°) Su contenido no debe ser demasiado discordante, no diferir demasiado respecto a otras fuentes reconocidas como auténticas, El gran número de falsificaciones que surgen continuamente ha agudizado el sentido crítico de los historiadores, que a menudo se vuelven hipercríticos (un ejemplo muy conocido es la negación inicial de Obermaier de la autenticidad de las pinturas de Altamira).
d) En la medida en que es original o por el contrario se trata de copias, transcripciones, extractos, elc, Sin embargo, un documento puede ser original pero falso, por lo que sería auténtico en el sentido d) Y falso en el c)
. La fiabilidad. Este concepto debe restringlrse para valorar al informante, no a la información. Determinar la fiabilidad del informante es una cuestión esencial en investigación histórica, y tiene dos facetas:
a) La relación entre los hechos y su mensaje. Cuando el informante construyó su mensaje estaba condicionado por varios hec!lOs: los medios de los que disponía, su propia formación cultural, la cantidad de información manejada, etc. Puede ocurrir que no exista una adecuación entre los hechos y el mensaje, ajona a la persona Informante.
b) La relación entre la visión que tiene el informante, y que considera veradera, y el mensaje que construye para transmitir. Ahr es donde entra en juego la intencionalidad. El análisis de la intencionalidad es complejo, y debe valorar la posición social del informante (como condicionante) y sus posibles motivaciones. No obstante, cada autor "se gana" nuestra fiabilidad en la medida en que vamos comprobando la veracidad de sus afirmaciones.
Englobando ambos aspectos se puede sitetizar que el informar,le sólo transmite información verdadera si puede acceder a la verdad y si quiere transmitirla.
Algunos historiadores han mostrado un celo excesivo en el tema de la fiabilidad. Así Langlois y Salgnobos afirman: "El valor de la afirmación de un autor depende exclusivamente de las condiciones en que haya trabajado". Llevando esta afirmación a sus últimas consecuencias se paralizarra la investigación histórica, porque haría falta un trabajo fmprobo para llegar a una conclusión: la imposibilidad de fijar el valor de un dato por la imposibilidad de precisar en cada caso las condiciones en que trabajó.
4. EXPLlCACIÓN y COMPRENSIÓN EN LA HISTORIA.
El objetivo último de la labor investigadora del historiador es ilegal' a interpretar los procesos que tienen lugar en la sociedad. Carr afirma que "historiar significa interpretar". Para él la interpretación viene a ser la visión que se adopta ante la historia. Así se puede interpretar on clavo "política", "económico-social", etc
Pero no todos los autores concIben así la interpretación. Salmon distingue entre interpretación (como un momento de la investigación en el que se colman lagunas recurriendo n In hirótosis, utilizando el razonamiento constructivo) y explicación, que es una operación posterior que supone superar la observación y la descripción de los hechos para intentar relacionarlos con otros hechos es decir, explicarlos por medio d sus causas y sus consecuencias.
LAS DIVERSAS MODALIDADES DE LA EXPLICACiÓN HISTÓRICA.
En Historia hay preguntas explicativas (¿por qué fue así?) que requieren una explicación causal. La tarea de la explicación histórica se puede interpretar, al menos de las siguientes maneras:
a) Descriptiva: Es el concepto más amplio, ya que puede abarcar todos los restantes tipos de explicación. Además, todas las formas de explicación suelen adoptar la forma de una descripción histórica (narración histórica). Aquí nos referimos a la simple descripción, sin ningún intento de señalar las causas.
b) Genética: La explicación genétlca consiste en se alar los sucesivos estadios de desarrollo de un hecho histórico cuando respondo ti la progunta ¿ cómo ocurrió?
Por ejemplo, ¿cómo ocurrió la Guerra Civil Española?: la respuesta se refiere no sólo a las causas, sino que deseamos una descripción de los hechos sucesivos que condujeron al estallido de la Guerra Civil. Algunos autores, que aseguran que la respuesta se refiere no solo a las causas sino que deseamos una descripción de los hechos sucesivos que condujeros al estallido de la Guerra Civil. Algunos autores que aseguran que la investigación histórica se ocupa de "lo único", y por tanto no ofrece ninguna explicación causal (al revés que las Ciencias Naturales). Esos autores dicen que al contestar con una descripción de lo que ocurrió estamos contestando a la vez a la pregunta ¿por qué?
c) Estructural ( o funcional): Señala las funciones de un elemento específico en un todo concreto. Una de las principales tareas del historiador es señalar el papel de determinados hechos dentro de estructuras más amplias.
d) Definitoria: Nos encontramos con dos variantes de dicha explicación: ¿ qué (quién) es eso? ¿porqué?
Por ejemplo ¿qué eran los reinos de taifas? Para contestar podemos recurrir a:
. definiciones nominales, si explican el significado de un término concreto refiriéndonos a los significados de los términos que el receptor conoce ya.
. definiciones reales, si intentan caracterizar un objéto concreto de un modo no ambiguo, al modo como lo hacen los diccionarios históricos y las enciclopedias.
e) Causal: Es la única que se puede considerar explicación en el sentido estricto del término. Es el procedimiento fundamental que adopta el historiador, por encirr¡a de las simples descripciones de los hechos y que une su investigación con el estudio de las leyes científicas y teorías.