TEMA 49
“LA JUSTICIA EN LA
POLIS COMO OBJETIVO DE LA FILOSOFÍA DE PLATÓN”
1. BIOGRAFÍA DE
PLATÓN
Platón nació alrededor del año 427 a.d.C. en Atenas, en
el seno de una distinguida familia ateniense.
La juventud de Platón estuvo marcada por la guerra del Peloponeso de las cuales Atenas salió
derrotada, y el poder y la economía que ostentaba sobre el mundo griego cayó en
las manos de Esparta.
Platón intentó embarcarse en el mundo de la política,
como era natural tratándose de un joven de su alcurnia. Los parientes que tenía
entre los oligarcas que formaban el “gobierno de los treinta”, querían que se
introdujera en la vida política bajo su protección; pero, cuando la oligarquía
empezó a practicar una política de violencias y trató de complicar a Sócrates en
sus crímenes, Platón se disgustó con sus parientes. Este suceso le hizo confiar
en los demócratas, a los que apoyó hasta que ocurrió la suprema catástrofe, que
habría hacerle odiar la democracia para siempre: su maestro, Sócrates, fue
acusado de impiedad y de corromper a la juventud. Fue condenado a muerte en el
año 399 a.C.
Después de la muerte de Sócrates, Platón viajo extensamente por Italia,
Sicilia, Egipto y Cirene en busca de conocimientos.
Viajó a Sicilia y en Siracusa conoció a Dionisio I en el que
halló el espíritu adecuado para ser educado bajo su ideal político. Sus
manifestaciones políticas, que en algunos casos eran irreverentes con la clase
dominante, lo llevaron a prisión. Tras recobrar su libertad volvió a Atenas,
donde fundó un centro especializado en la actividad filosófica y cultural, al
cual llamó La Academia, se llamó así por estar ubicada cerca del santuario
dedicado al héroe Academo. Muchos filósofos e intelectuales estudiaron en esta
academia, incluyendo a Aristóteles.
Cuando tenía 60 años recibió la invitación de su amigo Dión para que
interviniera directamente en la educación del joven rey Dionisio II. Platón
viajó a Siracusa y a los pocos meses, tras diversas intrigas palaciegas,
Dionisio II se vio obligado a deshacerse de Platón. Éste regresó a Atenas.
Nuevamente Dionisio II invitó al filósofo a ir a Siracusa para recibir sus
enseñanzas. Platón intentó persuadir al rey de que no estableciera en la isla
un régimen esclavizador, encontrándose esta vez con la directa oposición del
propio rey, pudiendo escapar de la persecución a la que fue sometido.
Desde ese momento decidió no intervenir nunca más, de modo directo, en los
asuntos políticos. Los últimos años de su vida los pasó enseñando en la
Academia.
Platón murió en el 347 a.d.C en Atenas a la
edad de 80 años.
2. CONTEXTUALIZACIÓN DEL AUTOR Y SU OBRA
La problemática filosófica de Platón se centra en el intento de que los
hombres vivan en una sociedad perfecta(utopía). En torno a esa idea se va a
desarrollar el conjunto de la obra platónica.
Por lo que respecta a la tradición filosófica que precedió a Platón, se
pueden distinguir dos grandes momentos:
a) el origen de la filosofía, en el
S. VI a.C., Tales, Anaximandro, Anaxímenes, pitagorismo, Heraclito... andaba
preocupada por el problema del arjé: primer principio material causa de lo que
existe y del cambio. Es decir una tradición interesada en el conocimiento de
las causas del mundo material.
b) La crisis social y política(S.V
a.C), representada en el plano de la filosofía por los sofistas, interesados
básicamente en los problemas humanos y en la educación. De las enseñanzas de
los sofistas se desprendía el relativismo en el conocimiento y, por tanto, la imposibilidad de establecer una
verdad única e igual para todos.
Dentro de esta problemática, pero totalmente opuesto a
los sofistas, hay que incluir a Sócrates, en esencia, se oponía a los sofistas por no aceptar dos cosas de
ellos:
a) El relativismo: Se imponía la
aceptación de que no había nada definitivo en la naturaleza humana; en
consecuencia, el bien, la justicia y el resto de virtudes morales, eran
consideradas como resultado del pacto entre los hombres y de las tradiciones
culturales de cada comunidad. No hay una idea definitiva y universal del bien,
como no hay ninguna religión universal, para todos los hombres.
Sócrates se separa de los sofistas al estar convencido de
la universalidad de las virtudes morales.
b) El método educativo empleado. Lo
sofistas enseñaban para triunfar y convertir a sus alumnos en políticos
versados y en triunfadores sociales, aunque lo que defendieran fuera injusto y
sólo persiguieran el enriquecimiento personal.
Sócrates cree que hay que educar para la verdad. Frente
al sentido práctico de los sofistas, Sócrates está convencido que el bien y la
verdad son únicos y descubiertos por la razón mediante la introspección.
Este planteamiento va a influir profundamente en Platón
que dedicará todos sus esfuerzos a interpretar la filosofía como la búsqueda de
la verdad y la educación como el método(camino) que tiene que llevar a ese fin.
Además, esa educación y verdad, tienen que estar al servicio de la
polis(ciudad) para hacer que la justicia resplandezca.
2. LA OBRA DE PLATÓN
Platón escribió sus obras en forma de diálogos en donde, con ocasión de
estar varios amigos reunidos, entablan una conversación con respecto a algún
tema que ha sido intencionalmente suscitado.
La estructura del diálogo filosófico es abierta, pues más que dar
soluciones finales lo que hace es plantear problemas a una a una cierta tesis
propuesta; se presentan pegas y objeciones y todos participan de la discusión
aportando distintos puntos de vista.
Para concluir, se puede observar que los diálogos platónicos poseen una
expresión teatral notable y que en ellos es Sócrates el protagonista más
habitual.
Aunque existen muchas dudas acerca de las fechas y las prioridades de las
obras, los diálogos principales son los siguientes (bajo una supuesta
ordenación cronológica): Menón, Cratilo, Simposio(o el Banquete), Fedón,
Apología de Sócrates, la República, Fedro, Parménides, Teeteto, Sofista, El
Político, Timeo, Critias, Filebo y las Leyes.
En este tema nos ocuparemos de desarrollar las líneas del pensamiento
platónico expuesto en su obra La República, ya que el tema que nos ocupa es el
concepto de justicia en el pensamiento platónico.
3. LA REPÚBLICA
3.1 El contenido de la República
La República es el más largo de los diálogos de Platón. Es, a todas luces, la propuesta de construir
una sociedad perfecta basada en la racionalidad y no en los hechos. Su objetivo
será, como el subtítulo de este diálogo “O de la Justicia” lo indica,
definir la justicia ideal; fundamentar sobre ella y constituir el estado
perfecto.
Pero para hablar sobre la teoría política de Platón, hay que hablar de su
íntima conexión con la ética. Ya que para platón se desarrollan conjuntamente.
En la época de Platón era esencial una vida comunal, vivida en el seno de
la ciudad estado e inconcebible aparte de la ciudad, hasta tal punto que a
ningún griego genuino se le habría ocurrido nunca que alguien pudiese ser un
hombre perfectamente bueno y cabal manteniéndose ajeno por completo al estado,
puesto que sólo en la sociedad y gracias a ella es posible que el hombre viva
como es debido, y la sociedad significaba para el griego la ciudad-estado. Por
consiguiente, para un filósofo como Platón, interesado en todo lo relativo a la
felicidad del hombre y a la vida verdaderamente buena para el hombre, era una
necesidad imperiosa determinar la genuina naturaleza y la función del estado.
Ahora bien, es totalmente evidente que ninguna Constitución ni gobierno
alguno de los de la realidad encarnan el principio ideal de justicia; pero lo
que le interesaba a Platón no era ver lo que son los estados empíricos, sino lo
que el estado debería ser, y así, en el diálogo la República, Platón aspira a
la constitución de un estado ideal basado en la justicia, por lo que examina
este concepto bajo todos los aspectos al comienzo mismo de la obra.
Hagamos un examen más detallado, libro por libro, de esta utopía sublime.
Libro I En este, Sócrates busca la verdadera naturaleza de la justicia y establece
que es sabiduría y virtud, así como la injusticia es vicio e ignorancia. Y así
como lo propio de la sabiduría y virtud es gobernar bien, lo propio de la
injusticia y de la ignorancia es hacerlo mal. Por lo tanto, la condición del
hombre justo será mejor que la del injusto, ya que el justo es feliz
precisamente por ser justo, y el malo desdichado precisamente por ser malo; de
donde puede inferirse con toda razón que siempre y de todas maneras la justicia
es preferible a la injusticia. Tal es el principio ideal de la República.
Libro II Su objeto es, en esencia, mostrar la diferencia total que existe entre el
bien y el mal, de cuya distinción bien establecida saldrá la definición de lo
justo y lo injusto.
Libro III En este libro Platón aborda una cuestión difícil: la de poner el mando en
manos de los verdaderamente dignos de mandar. Así, divide la nación en tres
clases: los trabajadores, los guerreros o guardianes, y los gobernantes.
Los trabajadores: el objetivo de esta clase es contribuir al mantenimiento
económico de todo el estado. Dentro de esta clase cada uno se dedicará a
aquello para lo que esté mejor dotado.
Los guerreros: están dedicados a la guarda del Estado, y son necesarios porque en una
comunidad de hombres siempre existe el peligro de que surjan enemistades
internas, o bien de que surjan conflictos con los de fuera. Los guerreros, sin
embargo, suponen un peligro puesto que son los únicos miembros armados de la
sociedad y bien podrían, en un determinado momento, intentar convertirse en los
amos de la sociedad. ¿Cómo evitar esto?. La mejor forma de evitar esto es
evitar que los guerreros tengan ningún tipo de interés, ya sea este económico,
familiar o de otro tipo.
De todos los ciudadanos son
ellos [los guardianes], los únicos a quienes está prohibido manejar ni aun
tocar oro o plata, o guardarlo bajo su techo, o usarlo en sus vestiduras, o
beber en copas de oro o plata; y que esa es la única manera de que ellos y el
Estado se conserven (libro III)
Quiero, en primer lugar, que
ninguno de ellos [los guardianes] tenga cosa alguna que a él sólo pertenezca,
salvo en el caso en que sea absolutamente necesario; que no haya, además, casa
ni almacén en que no pueda entrar todo el mundo (ibid).
Los gobernantes: deberán promulgar las leyes y
establecerlas. De entre los guerreros se escogen los mejor dotados, y entre los
20 y 30 años se les somete a un especial sistema de formación científica,
alternada con los correspondientes ejercicios de formación física. Los que
sobresalen son introducidos en el grado de los “guardianes perfectos”. Estos
guardianes perfectos deben ser filósofos perfectos, para que puedan poner como
fundamento de todo el edificio estatal a la verdad y al ideal. Estudian cinco
años filosofía, matemáticas, astronomía, bellas artes y dialéctica, para tomar
conocimiento de todas las leyes, verdades y valores del mundo. Después se
emplean durante 15 años en servir al Estado en altos cargos públicos. A los 50
años este grupo selecto se retira, pero vive entregado a la contemplación del
bien en sí y presta el servicio superior de dar al estado las grandes ideas
según las cuales ha de regirse. «Pues no tendrán fin las calamidades de los
pueblos mientras los filósofos no sean reyes o los reyes no se hagan
filósofos».
Libro IV De las cuatro virtudes que habrá de tener el
estado, la sabiduría encarnará en los gobernantes, el valor en los guerreros,
la templanza en el pueblo y en los gobernantes a un tiempo; la última la
justicia consistirá en que cada uno cumpla con constancia la función que le sea
propia y, por consiguiente, la injusticia, en invadir las funciones de los
demás. Ahora bien: ¿es la justicia en el individuo lo mismo que en el estado?
Desde luego, porque las costumbres del estado provienen de las de los
individuos que lo integran, y como en el alma del individuo hay tres
principios: Alma racional: parte superior del alma humana, inmortal y divina.
Gracias a ella alcanzamos el conocimiento y la vida buena, su virtud es la
prudencia. Alma irascible: parte del alma humana en donde se sitúan la voluntad y
el valor, su virtud es la fortaleza. Alma concupiscible: parte mortal del alma
humana responsable de las pasiones, placeres y deseos sensibles, su virtud es
la templaza, que
corresponden a las cuatro virtudes del estado, ya que en el individuo se dará
también la justicia cuando cada una de estas partes cumpla debidamente su
función, pues la injusticia no es sino el desacuerdo de las tres partes del
alma. Y como la justicia es para el alma lo que la salud para el cuerpo, es ventajoso
ser justo y perjudicial ser injusto.
Para Platón existe un paralelismo entre individuo y Estado, pues este no es
más que la imagen ampliada del alma humana.
En una palabra: la ciudad-estado
será prudente al ser gobernada por un reducido número de hombres escogidos;
fuerte, pues la educación de los guerreros habrá inculcado la justicia en su
corazón, haciéndoles conocer aquello de que han de preservarse y, por el
contrario, lo que han de amar; temperante, pues se gobierna así misma, regula
sus pasiones y placeres y siempre la parte del hombre más estimable gobierna a
la que lo es menos; en fin, será justa, pues se es justo obrando en virtud de
la prudencia, de la fuerza y de la templanza. Con todo ello, Platón puede
sentar la profunda afirmación de que la justicia no es otra cosa que el orden
establecido en las acciones del hombre que es dueño de sí mismo, o sea, en el
bien obrar.
*En el diálogo Fedro, Platón trata la cuestión de la
esencia y partes del alma, a través del mito del carro alado.
El "mito del carro alado" representa el alma racional con la metáfora del auriga. Es la parte más excelente del alma, se identifica con la razón y nos faculta para el conocimiento y la realización del bien y la justicia. Es un principio divino y dotado de inmortalidad. La sitúa en la cabeza (el cerebro).
Representa el alma irascible con la metáfora del caballo bueno y dócil a las instrucciones del auriga. Gracias a esta parte el auriga puede seguir a los dioses hacia el mundo de las Ideas y la contemplación de la Idea de Bien. En el alma irascible se encuentra la voluntad, el valor y la fortaleza. Platón no defiende con claridad ni su mortalidad ni su inmortalidad. La sitúa en el pecho (el corazón).
Representa el alma concupiscible con la
metáfora del caballo malo, poco dócil y que dirige al carro hacia el mundo
sensible. Es la parte del alma humana más relacionada con el cuerpo y en ella
se encuentran los placeres sensibles y los apetitos o deseos sensibles(deseos
sexuales, apetitos por la comida, la fama, la riqueza...). Por estar tan
íntimamente ligada al cuerpo se destruye cuando éste muere. La sitúa en el
abdomen (hígado).
Esquema de las partes del alma y sus
relaciones con la ética y la política.
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TIPOS |
RELACIÓN CON |
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PARTES DEL CUERPO |
MITO DEL CARRO ALADO |
LA VIRTUD |
EL TEMA DE LAS CLASES SOCIALES |
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Alma racional |
cerebro |
Auriga |
prudencia (fronesis) |
Gobernantes |
|
Alma irascible |
pecho |
caballo bueno, hermoso y dócil |
fortaleza (andreia) |
Guerreros |
|
Alma concupiscible |
abdomen |
caballo malo, feo y desbocado |
templanza (sophrosine) |
Artesanos o trabajadores |
Libro V Tras haberse ocupado de la
educación de los hombres, Sócrates se ocupa de la de las mujeres, las cuales,
en el Estado perfecto tendrán las mismas funciones y recibirán la misma
educación que los varones; es más serán comunes a todos los guerreros y, por
consiguiente, los hijos que nazcan de sus uniones serán comunes también. Platón
demuestra que este régimen, que destruye la familia, es el más conveniente para
el Estado.
Ante modificaciones tan encontradas con la ética y costumbres de la época
surge la duda de si semejante Estado, pese a sus excelencias, podrá realizarse.
Si, responde Platón; claro que únicamente cuando los reyes(los gobernantes)
sean filósofos o los filósofos reyes. Esto le lleva a definir la filosofía, a
distinguir el verdadero filósofo del simple curioso y a deslindar los campos
entre la ciencia o episteme(conocimiento universal y necesario de lo absoluto,
de lo eterno y una tarea eminentemente racional.) y la simple opinión o doxa
(conocimiento que se fundamenta en la percepción de las cosas
espacio-temporales), acabando con la afirmación de que los filósofos son
únicamente los que llegan a la esencia de las cosas.
Libro VI De lo anterior parece deducirse que
tan sólo el filósofo es digno y capaz de gobernar, desde el momento que es el
único que conoce la verdad ideal. Ahora bien: para cumplir esta misión
debidamente ¿Cuáles deben ser las excelencias de los filósofos y cual su
ciencia? El filósofo debe conocer aquello que verdaderamente es (existe), para
poder modelar el Estado sobre un ideal divino. Pero conocer lo que “es” no es
conocer el aspecto exterior de las cosas, tan incierto y cambiante de por sí,
sino elevarse hasta su esencia, es decir, colocarse frente a lo bueno y lo
bello, que es colocarse frente al “ser único”, ¿pero cómo se alcanza este
conocimiento de las esencias inmutables si los hombres viven en contacto
continuo con las cosas materiales y totalmente alejados de las esencias? En
Menón 81-84 se nos dice que la causa del conocimiento es el recuerdo
(anmnesis): al existir un sucesivo renacer de las almas, resulta que éstas han
visto en existencias anteriores las esencias de las cosas, lo que hace evidente
que todo lo que se llama aprender no es otra cosa que recordar. El
conocimiento, en grados sucesivos, lo recupera el alma al recordar hasta
alcanzar nuevamente el mundo de las esencias.
Para conducir al filósofo al conocimiento de Ser o las esencias, Platón nos
habla, al final de este libro, de las cuatro maneras de conocer y los cuatro
objetos de conocimiento, a través de la “analogía de la línea”*, metáfora
utilizada por Platón para representar los géneros de realidad:
a) mundo inteligible o mundo de ideas, independiente
del que vivimos, que tiene autonomía y existencia propia y que es causa del
nuestro. Es un mundo de esencias inmutables(silla, mesa, justicia, bien,
belleza, azul, etc.) puros conceptos que siempre son ellos mismos, mientras que
el mundo en el que vivimos es un mundo de cosas materiales, sometido al cambio
continuo, al nacimiento, a la extinción, pero construido a imitación del mundo
ideal. Este mundo de ideas es racional y conceptual y es, además, la causa de
las cosas sensibles. Ese mundo de esencias es para Platón la única realidad
existente y a la que se debe dirigir el conocimiento que aspire a la verdad. La
misión del filósofo es descubrir las esencias porque sólo ahí es donde radica
el conocimiento verdadero y la realidad de todo lo que existe.
b) Mundo sensible o mundo de los sentidos que se
ocupa de las cosas materiales, sensibles y
cambiantes. Este mundo material y sensible es una copia y duplicación,
una imitación, del mundo ideal, que es inmutable y eterno. Por este motivo el
conocimiento asociado al mundo sensible no resulta fiable.
El ascenso gradual hacia las esencias, que arranca con el
conocimiento sensible, Platón lo jerarquiza en cuatro estudios sucesivos de
conocimiento que el alma recorre hasta alcanzar el mundo de las ideas son:
a) sensible u opinión (doxa), se da
en el mundo sensible, conocimiento no fiable ni seguro, primero recorre la
eikasía, que se corresponde con los reflejos o sombras de las cosas, y
posteriormente accede a la pistis, que es el conocimiento directo de las cosas.
Ambos niveles están dominados por los sentidos, por lo que no pueden ofrecer
conocimiento verdadero al estar sujetos al cambio. Posteriormente se accede al
conocimiento
b) inteligible u cognoscible (episteme), se da en
el mundo inteligible, el de los objetos
matemáticos, al que corresponde la diánoia y, finalmente se accede a la
contemplación directa de las esencias o ideas que es la culminación del
conocer, al que le corresponde la nóesis.
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Grados de
Conocimiento |
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GRADOS DECONOCIMIENTO |
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nombre |
OPINIÓN (en griego doxa) |
CIENCIA
(en
griego epistéme) (*) |
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tipos |
conjetura |
creencia |
pensamiento
discursivo (diánoia) matemáticas fundamentalmente |
dialéctica o ciencia en sentido estricto o inteligencia o filosofía (noûs) |
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|
definición |
conocimiento sensible basado en
la percepción de las sombras y los reflejos |
conocimiento basado en la
percepción directa de las cosas sensibles |
conocimiento racional pero basado en los signos sensibles |
conocimiento puramente racional de las Ideas y sus relaciones esenciales, en particular de la Idea de Bien |
||
|
instrumento
del conocimiento |
la percepción |
la percepción |
la razón, pero apoyada en signos sensibles e hipótesis |
la pura razón |
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|
objeto de
conocimiento |
|
MUNDO INTELIGIBLE |
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sombras y apariencias de los objetos sensibles |
los objetos sensibles y las cosas fabricadas |
los objetos matemáticos |
las Ideas, principalmente la Idea de Bien |
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|
calidad del saber |
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*analogía de la linea: metáfora utilizada por platón para representar los géneros de realidad (mundo sensible y mundo inteligible), los tipos de conocimiento (conocimiento sensible u opinión y conocimiento inteligible o cognoscible) y sus especies.
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CONOCIMIE |
NTO SENSIBLE |
CONOCI |
MIENTO INTELECTUAL |
|
A |
D |
C E |
B |
|
conjetura |
creencia |
pensamiento discursivo |
inteligencia o dialéctica |
|
imágenes |
cosas físicas |
entes matemáticos |
Ideas (Idea del Bien) |
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MUNDO SEN |
SIBLE o visible |
MUN |
DO INTELIGIBLE |
Libro VII se abre con la célebre alegoría de la caverna. Supone Platón la existencia
de una caverna en cuyo interior hay una multitud de hombres prisioneros desde
su infancia y tan bien encadenados que no pueden hacer el menor movimiento, ni
siquiera volver la cabeza. Tras ellos hay una luz, y entre ésta y sus cuerpos
prisioneros pasan objetos cuya sombra, proyectada delante de ellos sobre la
pared de la caverna, es lo único que ven sus ojos. Esta caverna es
representación del mundo en que vivimos; las cadenas, las pasiones y prejuicios
que nos atan; las sombras, las falsas realidades entre las que vivimos. Es
decir, que el hombre esclavo de sus sentidos no tiene una existencia verdadera.
Únicamente existe la persona que consigue romper las férreas ataduras de los
sentidos, de las pasiones y de los prejuicios y salir al estado en que su alma
libre de vicios y esclavitudes materiales, puede manifestarse tal cual es. Tan
sólo entonces deja de ser una sombra, se hace inmortal y se eleva hasta la
esencia de su ser.
La significación de esta alegoría es la siguiente: el mundo sensible no
tiene razón de ser ni puede explicarse sin la posibilidad y examen del
invisible, es decir, sin referirse a una causa superior, fuera de la cual nada
es verdad. Este pensamiento anima toda la obra de Platón. Nadie que no se haya
liberado de los apetitos carnales y no haya penetrado en el mundo de las
esencias y de la verdad, es digno de ponerse a la cabeza de los demás y de
gobernarlos.
Ahora bien ¿Qué educación debe recibir este hombre para ser real y
verdaderamente filósofo? Pues la que permita a su alma elevarse hasta la
verdadera realidad. Platón describe los contenidos de la educación de los que
habrán de dedicarse a ser gobernantes en este libro, ésta consta de una serie
de asignaturas o materias y de unos tiempos y edades en las que los diferentes
conocimientos deberán ser adquiridos. Se inicia a los 20 años. Los
conocimientos para los aspirantes a futuros gobernantes se inician con una
sinopsis de todo lo estudiado anteriormente (ciencias y conocimientos
particulares que en la línea del conocimiento es la pistis) para pasar luego al
estudio de la aritmética, la geometría, la astronomía (dianoía) hasta los 30
años; todo este proceso lo que busca es el entrenamiento en la generalización y
la ampliación del pensamiento abstracto y globalizador que permita acceder al
mundo de las esencias.
A partir de los 30 años y por un periodo de 5 más, los que han ido pasando
las pruebas se inician en aquella que tiene por término el conocimiento del
bien, es decir, la dialéctica.
La dialéctica es el
método filosófico, propuesto por Platón, para acceder al mundo de las ideas.
Sus características principales son: es una actividad cognoscitiva pues se trata
del ejercicio de la razón; su objeto es el conocimiento del Mundo Inteligible,
de las relaciones existentes entre las Ideas; su aspiración última es el conocimiento
de la Idea de Bien y del modo en que ésta es el fundamento último de toda la
realidad; así, Platón definirá la filosofía como "una ascensión al
ser"; por ser una actividad estrictamente racional no se apoya en la
percepción; por utilizarse la pura razón el conocimiento al que da lugar es
conocimiento estricto, conocimiento universal y necesario; no acepta como
verdadera ninguna premisa que no haya sido cuestionada, busca el sentido
último, la razón más profunda de cada
tema que trata.
De este modo, y a través de
las ciencias citadas, el mundo material será el camino que conduzca al
intelecto. Unos y otros estudios, los materiales y los intelectuales, durarán
para los magistrados hasta los cincuenta años. Entonces y tras una escrupulosa
selección, les serán confiados los asuntos públicos. Y entonces serán dignos de
gobernar, ya que toda su vida anterior la habrán empleado en prepararse y en
irse elevando hacia la fuente de la bondad, de la belleza y de la justicia, es
decir, hacia la causa superior.
Libro VIII Una vez
establecidas las condiciones necesarias para la realización del Estado
perfecto, y asimismo las que son precisas para volver tal al gobernante, llega
Platón a la cuestión capital de la República, cuestión aún no resuelta,
relativa a determinar si el malo es feliz en la tierra. Esta cuestión requiere
que sea aclarada no solamente en el individuo, sino en la colectividad, en la
familia y en el estado, ya que tan sólo de este modo, es decir, tras un examen
profundo, podrá asentarse la moral en la cúspide de la política.
Platón se vale del examen de
las diversas clases de gobiernos defectuosos (gobiernos existentes) para
deducir de ella la resolución de este problema.
Para llevar a cabo tan ardua
tarea establece Platón que hay tantas clases de gobierno como clases de seres
humanos, pues el gobierno se origina a partir del carácter de los hombres que
forman un estado, y los forma a su vez. Platón investiga las diferentes formas
de estado y los tipos de hombres que son propios de ellas, y examina las
cualidades o defectos de ellos.
La forma ideal
de gobierno es, para Platón, la monarquía o
aristocracia, gobierno del mejor o de los mejores:
“Digo, ante todo, que la
forma de gobierno que hemos instituido es una, pero que puede dársele dos nombres.
Si gobierna solamente uno, se llamará al gobierno monarquía, y si la autoridad
está repartida entre varios, aristocracia” Libro VIII
“el individuo que
corresponde a la aristocracia ya lo hemos examinado, conviniendo en decir que
es justo y bueno” República, Libro VIII
El uno que
está al frente del gobierno es el rey filósofo.
Esta forma de
gobierno sería la existente por siempre si no ocurriese que las cosas tienden a
corromperse. El movimiento da lugar a nuevas formas de gobierno, tanto peores
cuanto más alejadas están de la aristocracia. Estas otras formas de gobierno
son: timocracia, oligarquía, democracia y tiranía.
En la timocracia, dominio de la clase
militar, no mandan los espiritual y moralmente mejores, sino los ambiciosos;
hombres que se tienen por capaces y excelentes, porque son buenos deportistas,
cazadores y soldados; carentes en cambio de finura espiritual y sentimientos
delicados. Les atrae también la ganancia de dinero, defienden por ello la
propiedad privada y se enriquecen ocultamente.
A continuación viene la oligarquía, significa
literalmente gobierno de pocos. En realidad es el dominio de los adinerados y
la postergación de los faltos de recursos aunque sean bien dotados. Si en la
timocracia el afán de dinero era una llaga más o menos disimulada, aquí la
codicia se convierte claramente en principio de gobierno. Allí regía aún la
parte irascible del alma, aquí impera la inferior de todas, la centrada en la
pura concupiscencia de los ínfimos bienes. El Estado no es ya administrado según
lo pide la naturaleza de las cosas y la rectitud, sino que se encuentra en
manos de unos pocos logreros y explotadores. No figuran a la cabeza del Estado
hombres especializados, de competencia, sino políticos que aparentan saberlo
todo y en realidad no saben nada. Tenemos el primado de la política convertida
en una caza de puestos bien retribuidos, que obstaculiza el trabajo, destruye
la interna unidad y condena el Estado a la impotencia, porque no representa ya
al Estado el pueblo, sino a una banda de explotadores.
–¿Qué entiendes por
oligarquía?
–Una forma de gobierno en
que el censo deduce de la condición de cada ciudadano; en que, por
consiguiente, corresponde a los ricos el mando, en el cual no tienen parte
alguna los pobres... la virtud y las gentes de bien serán menos estimadas en un
Estado, en la misma proporción en que más se estime en él a los ricos y a las
riquezas... se establecen por medio de una ley las condiciones exigibles para
participar del poder oligárquico, y esas condiciones se resumen en la cantidad
de las rentas. La cantidad exigida es más o menos considerable, según que el
principio oligárquico se halle más o menos en vigor. Y queda prohibido aspirar
a los cargos a aquellos cuya hacienda no llegue a la cifra señalada por las
leyes...
Un descenso aún mayor del ideal político lo
representa la democracia, gobierno del pueblo. Aquí impera la plena
libertad de acción; todos legislan y mandan a la vez. Frente a ella nos
quedamos ya sin autoridad que la sujete y limite; ningún derecho inviolable;
todos son iguales, cada cual es libre de expresar sus deseos cualesquiera que
sean, como le plazca, cual en la plaza del mercado.
Forma ideal, en apariencia,
de vida política, abigarrada, sin trabas coercitivas, sin nadie que mande, y
que dispensa de una cierta igualdad tanto a lo que es desigual como a lo que es
igual (ibid)
La perversión característica del demócrata está en
que “no reconoce orden ni fuerza alguna de deber moral, sino que vive al día
según su gusto y su humor, y a esto llama él vida amable, libre y feliz” (ibid)
El gobierno pasa a ser
democrático cuando los pobres, habiendo conseguido la victoria sobre los ricos,
asesinan a unos, expulsan a otros, y se reparten por igual con los que quedan
los cargos de la administración de los asuntos, reparto que en este gobierno se
rige de ordinario por la suerte... todo el mundo es libre en ese Estado... cada
cual es dueño de hacer lo que le plazca... A ese Estado, mi querido amigo,
puede ir cada cual a buscar el género de gobierno que le acomode... porque los
contiene a todos, ya que en él cada individuo tiene libertad de vivir a su
manera... Como ves, es ése un gobierno muy agradable, en que nadie es señor;
gobierno de encantador abigarramiento y en el cual reina la igualdad, así en
las cosas desiguales como entre las iguales (ibid)
A continuación viene la más extrema degradación de
las formas políticas, la tiranía, gobierno de un individuo preocupado
por su propio interés. No es el opuesto de la democracia, sino su consecuencia.
La democracia vive en el desbordamiento de la libertad. Las mujeres no hacen
caso ya a sus maridos, y hasta los animales parecen contagiados del hálito de
libertad que impregna el ambiente; son más osados y sueltos. El mismo caballo y
el asno sienten conciencia de su libertad, lo muestran en su andar por las
calles, sin ceder el paso a las personas, todo a tono con el principio de la
igualdad. Pero éste es el camino por donde la libertad se destruye a sí misma.
El pueblo necesita un líder para dirimir sus internas disensiones. Y como tiene
por costumbre “encumbrar siempre a uno con preferencia sobre los otros y a ése
mima y hace omnipotente”, puede llegar el caso de que tal dirigente del pueblo,
engreído aún más por los cantos de sirena de los “temibles magos y hacedores de
tiranos”, una vez en posesión y disfrute del poder, se haga como león que ha
lamido la sangre. Cae en la embriaguez del poder y en la ilusión de grandeza.
El tirano comenzará por lo pronto a vender favores y amistad, y a hacer toda
clase de promesas; después verá la manera de deshacerse de sus enemigos;
maquinará guerras para que el pueblo constantemente tenga necesidad de un jefe
y no le quede tiempo para pensar en alzarse contra el régimen; se rodeará cada
vez más exclusivamente de sus criaturas; aumentará y reforzará hasta el
infinito su escolta personal y se distanciará con ello más y más del pueblo;
acabará por quitar a éste las armas para que se le entregue indefenso, y así
“vendrá finalmente el pueblo a comprender qué clase de monstruo él mismo se ha
creado y alimentado”. Entonces se ve claramente lo que significa la tiranía:
esclavitud entre esclavos. Porque allí no sólo el pueblo es esclavo, lo son
también sus déspotas y gobernantes subalternos. Y el mismo tirano no es mas que
un esclavo, esclavo de sus deseos y pasiones.
Veamos, pues, mi querido
Adimante, cómo se forma el gobierno tiránico... es punto menos que evidente que
debe su nacimiento a la democracia... El paso de la democracia a la tiranía,
¿no es, sobre poco más o menos, el mismo que el de la oligarquía a la
democracia?... ¿no halla la democracia la causa de su pérdida en el insaciable
deseo de lo que considera como su verdadero bien?... ¿no es ese amor a la
libertad llevado al exceso (y esto es lo que yo quería decir), acompañado de
extremada indiferencia para todo lo demás, lo que acaba por perder a ese
gobierno y por hacer necesaria la tiranía? ... La misma plaga que perdió a la
oligarquía, tomando nuevas fuerzas e impulsos nuevos de la general licencia,
impulsa al Estado democrático hacia la esclavitud: porque con verdad se dice
que no cabe caer en un exceso sin exponerse a caer en el exceso contrario (...)
Así, respecto de un Estado, como respecto de un simple particular, la libertad
excesiva debe traer tarde o temprano una extremada servidumbre... Natural es,
pues, que la tiranía no nazca de ningún otro gobierno que del gobierno popular;
es decir, que a la libertad más completa y entera suceda el despotismo más
absoluto e intolerable (libro VIII)
Es evidente para todo hombre
que no hay Estado más desventurado que aquel que obedece a un tirano, ni le hay
más venturoso que el que está regido por un rey (libro IX)
Todo este libro está
integrado por el magnifico desarrollo de la generación y trasformación de los
estados; ahora bien, su esencia y su fin consisten en establecer sobre bases
inmutables la altísima verdad de la que Platón hace principio en su política:
que tan solo la justicia puede dar la felicidad.
Libro IX continuando la
cuestión de la tiranía, Platón pinta en este libro el retrato acabado del
tirano. Se trata de llegar hasta sus más recónditas pasiones, con objeto de
saber si es feliz o desgraciado, y con este propósito, Platón le describe
víctima de todos los vicios y de todas las pasiones: “ninguna injusticia le
detiene cuando se trata de satisfacer su capricho y de esclavizar algo a su
inconstante voluntad.”
La condición del tirano,
esclavo de sus pasiones es semejante a la de una ciudad entregada a los furores
de un populacho desenfrenado. Todos los crímenes que hacen gemir a la ciudad se
agitan en el alma atormentada y dolorida del tirano. De este modo, así como el
estado oprimido por un tirano es el más desdichado de los estados, el hombre
tiranizado por sus pasiones es el más infortunado de los hombres; la semejanza
es total y perfecta.
Concluye este libro
ofreciendo una serie de pruebas sobre al superioridad del hombre justo sobre el
injusto.
Libro X y último es un ataque contra las artes en
general, especialmente contra la pintura y la poesía por estar asociadas con
imágenes y no con la verdad.
Acaba el diálogo tratando de
averiguar cuales son las recompensas otorgadas a la virtud; y con motivo de si
tales recompensas son puramente terrenales o si se disfrutan también en otra
vida posterior, llega a la cuestión de la inmortalidad del alma.
El alma humana, que es
inmortal, tiene sucesivos periodos de vivir alojada en el cuerpo que , al
perecer, la libera regresando al mundo de los muertos para recibir su premio o
castigo y esperar un nuevo destino terrestre. El argumento para probar tal
inmortalidad no es de mucha fuerza; no consigue demostrar con positiva
evidencia lo que se propone; pero es sumamente bello el mito de Er, que vuelve
a la tierra tras haber podido contemplar lo que ocurre al otro lado de la vida.
De este modo, y tras haber
reglamentado la educación del pueblo, definido la justicia y el desarrollado
los fundamentos inconmovibles de la verdadera moral (al proclamar la felicidad
del justo y la desgracia del malo), y tras haber demostrado mil veces la
importancia que tienen los bienes morales y el deber que incumbe al legislador
de hacer reinar la virtud entre los mortales, termina Platón esta obra.
4. CONCLUSIÓN
Concluiremos puntualizando las características más
importantes del pensamiento platónico:
1. Sigue a Sócrates
en la búsqueda de los universales (definiciones)
2. Descubre que
esa necesidad se satisface postulando un mundo de ideas, eterno e inmutable.
3. Las cosas
físicas son un reflejo de esas verdades ontológicas, de las que participan y a
las que imitan.
4. En el alma
reside el conocimiento o recuerdo de las ideas, que es despertado al entrar en
contacto con las cosas del mundo sensible.
5. El fin de la
filosofía es la verdad, por tanto descubrir las ideas o esencias.
6. La educación es
un proceso gradual de ascenso desde la materia a las esencias (ideas).
7. Conocidas las
ideas, el filósofo puede ser gobernante y dirigir la ciudad bajo la idea de
justicia y bien.