TEMA 28.- EL TEXTO EXPOSITIVO.
ESTRUCTURAS Y CARACTERÍSTICAS.
1.- Definición y características.
El Diccionario de la Real Academia define el término explicar como declarar o exponer cualquier materia, doctrina o texto difícil, con
palabras muy claras para hacerlos más perceptibles. De hecho, explicar y exponer son dos verbos que expresan conceptos estrechamente
vinculados. Sin embargo, desde ahora vamos a establecer una diferenciación
entre exponer, que equivale a
informar, es decir, transmitir datos con un alto grado de organización y
jerarquización, y explicar, actividad
que, partiendo de una base expositiva o informativa necesariamente existente,
se realiza con una finalidad demostrativa.
Estás claro que las secuencias
expositivas, también llamadas explicativas, no se limitan a informar o exponer,
aunque también informen y expongan, sino que quieren hacer comprender por qué
tal elemento o proceso se define e identifica de una determinada manera. Por
eso podemos afirmar que el texto expositivo es la secuencia didáctica por
excelencia.
También conviene señalar que la
explicación no pretende transformar convicciones ni conductas. A diferencia del
argumentativo, que utiliza las estrategias retóricas adecuadas para convencer,
la exposición es neutra y objetiva y en ella ni hay intención de persuadir,
sino de aportar los elementos necesarios para facilitar la comprensión de un
tema difícil y complejo. No obstante señala Van Dijk que un texto expositivo
puede ser argumentativo en cuanto la claridad de exposición puede ser utilizada
para convencer: por ejemplo, la condena ecologista a los alimentos transgénicos
necesita exponer y explicar en qué consiste tal manipulación genética si quiere
tener cierta eficacia en su argumentación.
Nosotros más bien creemos que el
texto expositivo puede integrarse en otra secuencias predominantemente
narrativas, descriptivas, argumentativas y aun dialógicas en virtud de la
heterogeneidad textual que puede ofrecer cualquier discurso. También es cierto
que las exposiciones pueden ilustrarse con narraciones, descripciones y aun
diálogos, pero raramente con argumentaciones, a menos que éstas estén tan
consensuadas que no quepa el considerarlas como opiniones del emisor. Lo
importante es que en un texto del tipo que nos ocupa predomina la actitud
expositiva, que viene dada por un afán didáctico de objetividad y claridad.
2.- Esquema expositivo.
Todo texto explicativo parte de las
preguntas que nos suscita un objeto complejo que se explica según las
siguientes fases, que incluye la terminología de Adam, Grice y Coltier:
a)
Fase de cuestionamiento: son las preguntas suscitadas por un tema
complejo. Realiza una esquematización inicial del asunto objeto de la explicación
y puede corresponderse con el título del texto o con algún párrafo introductor.
Esta fase genera un cuestionamiento basado en las causas y los modos que
motivan que tal objeto sea o se comporte de determinada manera.
b)
Fase resolutiva: son las explicaciones que esclarecen la dificultad de dicho tema Suponen un
acercamiento a la explicación aportando todos los datos e informaciones
necesarios para su resolución. Realiza una esquematización problemática, y deja
aún incógnitas en el aire.
c)
Fase conclusiva: nos conduce a la esquematización explicativa, aportándonos todo la
interpretación de los datos, de modo que esta fase supone la verdadera etapa de
explicación del objeto de nuestro discurso.
Podemos ver esta determinación de partes
en el siguiente ejemplo: El paisaje
forestal del valle del Jerte está cambiando a pesar de que la actividad humana
casi ha desaparecido allí (Fase de cuestionamiento) Los responsables principales del cambio son los pájaros (Fase
resolutiva). Los pájaros trasladan
involuntariamente ciertas semillas a esa zona introduciendo nuevos tipos de
árboles (Fase conclusiva).
3.- Estructuras gramaticales.
Como afirma Adam , los textos con
secuencia dominante explicativa se asocien generalmente a la síntesis y al
análisis de las representaciones conceptuales. Las dos fórmulas a las que
pueden estar reducidos corresponden a estos dos tipos:
(a) Sujeto + Predicado nominal: síntesis. Agrupa las
partes y cualidades remitiéndolas a un ser definido.
(b) Sujeto + Predicado verbal -cuyo núcleo ideal es tener-: análisis. Determina las
diferentes partes del todo que supone el objeto de la explicación.
Estas fórmulas básicas se
desarrollan mediante tres funciones básicas: la causalidad, la consecuencia y
el modo, ya sea en forma de sintagmas o de proposiciones subordinadas
adverbiales: Las dos primeras conectan de modo lógico la sucesión de fases del
discurso, mientras que la tercera señala las circunstancias en las que se
desarrollan las cualidades que la síntesis y el análisis nos mostraron.
Podemos ilustrar esto que decimos con el siguiente
ejemplo: El agua es H2O
(síntesis). Su símbolo es así porque
tiene dos moléculas de hidrógeno y dos de oxígeno (análisis). Se congela a 0º C y hierve a 100º C (modo), de manera que si le restara una molécula
de hidrógeno (causa) las temperaturas
de ebullición y congelación variarían (consecuencia1) por que ya no se tendría agua, sino H1O (consecuencia2).
De hecho, el orden de estos textos
suele ser fijo, en cuanto piden una organización de causas consecuencias o de
enumeración de partes. Siguiendo la tipología de Marcos Marín tendríamos:
A Sintetizante: Por ejemplo, si el tema principal es la
germinación de una semilla, ésta será el final de un proceso natural que se
habrá ido desglosando a lo largo del texto.
A Analizante: especialmente cuando se ven las consecuencias de
algún hecho, ése va al principio. Las
consecuencias del consumo de hortalizas transgénicas son varias: ...
A Paralelo: se da especialmente cuando se describen las
partes de un todo. Estructura de los
batracios: el estómago se compone de (...) las agallas muestran forma de (...), ...
El orden de las palabras es el
lineal, en cuanto la alteración del orden sintáctico de modo envolvente responde
a motivaciones estilísticas, que, como dijimos, no son pertinentes en este tipo
de textos, donde ha de predominar la objetividad, la claridad y la precisión.
Uno de los tiempos verbales más
usados es el presente de indicativo. Por un lado abstrae la explicación de
coordenadas espacio-temporales, dándole a las explicaciones un carácter
universal, tomando el llamado valor gnómico, y, por otro, atrae el proceso al
tiempo del emisor aunque tal proceso ya haya sucedido; por ejemplo, para
explicar la situación de los Balcanes expongo que Sarajave es un crisol de
cultural a finales del XIX, de este modo se usa el presente con valor
histórico.
Los condicionales y el presente de
subjuntivo son aptos para explicar hipótesis como en el ejemplo anterior: si le restara una molécula de hidrógeno,
las temperaturas de ebullición y
congelación variarían por que ya no se tendría agua, sino H1O; o
El átomo que se encuentre en ese momento
entra en el proceso de fisión.
Por otro lado, hemos visto que la
actitud explicativa excluye cualquier tipo den subjetividad, de modo que
convendría señalar aquí que predominan los verbos en tercera persona,
especialmente las impersonales marcadas con se:
Se estima que su longitud es de 300
metros. Por la misma razón predominan de modo absoluto la emisión de
oraciones con función referencial y entonación enunciativa: cualquier otra
expresaría de algún modo la actitud personal del hablante respecto a su
enunciado.
En cuanto a la precisión y la
claridad, otro de los elementos constitutivos del texto expositivo, hemos de
señalar que los elementos funcionalmente adjetivales son especificativos y no
valorativos: adjetivos calificativos: ordenador
clónico; complementos del nombre, que suelen indicar procedencia o materia:
fosfato de sodio, dialecto de Indostán,...; oraciones de
relativo especificativas: las ondas que
percibe el oído humano posibilitan la recepción en la oralidad; ...
El establecimiento de relaciones
lógicas entre los enunciados es propio de la secuencia explicativa. Y si bien
dichas relaciones quedan a veces implícitas por yuxtaposición, mucho más a
menudo se explicitan mediante los conectores, conjunciones u otro tipo de
locuciones con valor relacionante, como las formadas por preposición más un
elemento anafórico, generalmente causales: por
ello, por dicha causa,... también
abundan las ilativas con valor consecutivo:
por lo tanto, por consiguiente, de modo que,... y las finales: para que, a fin de que, con vistas a,...
Igualmente nos encontramos con
conectores que introducen matices o condicionan la validez de las aserciones:
adversativas: pero, sino,...; condicionales: siempre que, a condición de que,...; y concesivas: aunque, a pesar de que,...
En definitiva, la selección de cada
uno de los elementos que integran una secuencia explicativa es debida a este
propósito de obtener la máxima claridad y precisión. Es por ello por lo que
cobra u relieve especial el empleo de la
terminología especifica del ámbito al que se refiere el texto. Estamos ante los
tecnicismos, que es una unidad léxica que asegura una determinación unívoca y
monosémica que evita ambigüedades: fosfato.
Hay palabras del corpus estándar que se han especializado en el ámbito de lo
científico: segmento de población.
Los tecnicismos están abiertos a la
entrada de múltiples neologismos y préstamos, y a ser creados por derivación -informatizar, indexar,...-, composición -placa-madre-,
parasíntesis -aterrizar,...- y
siglas: lenguaje HTML. Del mismo modo
hay palabras que revitalizan su significado para adaptarse a las nuevas
necesidades de designación: por ejemplo, la
red, para referirse a internet. Los calcos se producen cuando se traduce
literalmente una palabra o expresión de otro idioma, por ejemplo disco duro por hard disk. Pero también se puede optar por adaptarlo a la
morfología española: disquetera, cederrones,..., o, por el contrario,
respetarlos en su forma original, por lo que estaríamos ante los xenismos: software, applet,...
4.- Cohesión y coherencia
textuales.
Los textos explicativos utilizan los
procedimientos habituales para las remisiones al contexto lingüístico,
especialmente, como vimos, los conectores. En cuanto a la referencia, los
elementos anafóricos más utilizados son los relativos, en cuanto los
pronombres, si se usan en abundancia puede producir ambigüedades. En cambio,
existe un intenso uso de los procedimientos que aseguran la cohesión léxica:
desde la repetición de las palabras, hasta la inserción de sinónimos o
hipónimos e hiperónimos. El agua
mezclada con tierra silicosa produce un barro puro, más intenso cuanto más se
aumenta el líquido. No obstante, como señala Combettes, los
procedimientos para obtener la cohesión léxica de un texto no comportan el
mismo grado de dificultad. Así, conllevan muy poca o ninguna cuando repiten
términos o cuando se utilizan palabras de diferente categoría gramatical pero
con el mismo lexema. En cambio, la dificultad aumenta cuando se usan sinónimos
o hiperónimos: en el ejemplo anterior puedo entender que el líquido se refiere a cualquier líquido o sólo al agua.
En cuanto a la progresión temática,
es decir, la forma en que se integra la información conocida, o tema, y la
información nueva, o rema, se suelen seguir dos modelos:
O Progresión
lineal: Cada rema se convierte en
nuevo rema. Por ejemplo: La temperatura
terrestre (tema1) aumenta cada
decenio (rema1), este cambio
(rema1 > tema2) es causado por el
hombre (rema2) debido a que éste (rema2 > tema3) genera industrias que emiten gases nocivos (rema4).
O De tema variado: A partir de un hipertema, o tema central, que
puede estar explícito o sobreentendido, se bifurcan varios subtemas con sus
correspondientes: Por ejemplo: Cartografía
digital para la isla de Tenerife (hipertema). El proyecto Volcán del Parque Natural de la zona volcánica del Teide (subtema)
aplica la tecnología de los Sistemas de
Información Geográfico (rema).
5.- Características pragmáticas.
El texto explicativo -quizá más que cualquier
otro- tiene que configurarse teniendo en cuenta el conocimiento compartido por
emisor y destinatario. El caso óptimo es el que el emisor tenga una idea exacta
de lo que ya sabe el destinatario, porque, de lo contrario, se pueden producir
inadecuaciones por defecto o por exceso, dependiendo de los conocimientos
previos que el emisor estime que tenga el receptor .
En cuanto al propósito, la voluntad
que hay en toda explicación nos llevará a elaborar textos objetivos y
ordenados, en los que se evitará la expresión del propio punto de vista sobre
el tema tratado. Por tanto la explicación no es el espacio propio de las
expresiones que señalan la actitud de la primera persona, o modus, con respecto a lo que dice: el dictum.
En este sentido, se prefiere el
canal escrito para estas comunicaciones en cuanto admite la recursividad en la
lectura. En otros canales el lector no puede volver a recibir la información,
de ahí el predominio absoluto del código escrito en los textos expositivos.