TEMA 11.- FONÉTICA Y FONOLOGÍA.
EL SISTEMA FONOLÓGICO DEL ESPAÑOL Y SUS VARIANTES MÁS SIGNIFICATIVAS.
1.- Fonética y fonología: el sonido y el
fonema.
1.1.- Fonética y
fonología. Definiciones.
Es el polaco Courtenay
quien, en torno a 1870, fue el primero en distinguir ambos fenómenos atendiendo
al carácter físico de la fonética y a la abstracción de sonidos en fonemas que
supone la fonología. No obstante, el verdadero iniciador contemporáneo de estos
estudios es Trubetzkoy, quien
establece la fonética como la ciencia de los sonidos del habla y la fonología como la que se ocupa de los sonidos, o fonemas, de una
lengua. De ahí que defina al fonema como una unidad mínima abstracta capaz
de distinguir significaciones aunque ella no sea portadora de significado
alguno.
El mismo Trubetzkoy abordó la fonología desde el punto de vista de la función representativa por su capacidad de
distinguir significaciones y la dividió en: fonología distintiva, que se ocupa del valor funcional de los
fonemas; fonología culminativa, que
aborda de cuántas unidades consta un enunciado; y fonología delimitativa, que acota el principio y el final de tales
enunciados.
Por su parte, atendió la fonética desde dos perspectivas: la acústica, que estudia los sonidos en cuanto realidad física;
mientras que la articulatoria se
interesa por el movimiento de los órganos fonadores para emitir sonidos
articulados. En un principio, y ya al margen de Trubetzkoy, hemos de señalar
que la fonética se estudiaba de modo no
experimental, basándose en impresiones, hasta la llegada de la fonética experimental, que identifica los
sonidos con la ayuda del espectrógrafo.
La
1.2.-
El test de la conmutación. Rasgos pertinentes de oposición.
Los fonemas y sus variantes se descubren mediante el test de la conmutación, pondremos entre
paréntesis la terminología del Distribucionalismo norteamericano por su
progresivo asentamiento:
- Si dos sonidos
pueden aparecer en un mismo contexto y se produce un cambio de siginificado
estaremos ante dos fonemas distintos (distribución contrastiva).
- En cambio, si están emparentados articulatoriamente
pero no aparecen en los mismos contextos nos necontramos ante dos alófonos o sonidos de un mismo fonema (distribución complementaria).
- Si dos fonemas pierden su carácter opositivo en un
determinado punto del sintagma estaremos ante una neutralización (alternancia
libre), cuyo representante es el archifonema.
Jakobson
estableció una serie de rasgos
pertinentes que se oponen de modo binario, es decir uno presenta un rasgo
que está ausente en el otro:
- Vocálico - no
vocálico: el primero tiene total libertad en la salida del aire.
- Consonántico -
no consonántico: El consonántico se origina por una obstrucción en el canal
bucal.
- Líquido - no líquido:
el líquido, además de obstruir el canal tiene mayor abertura y tono que el no
líquido y abre las vocales.
- Denso - difuso:
en los fonemas densos predomina la cavidad bucal sobre la faríngea (palatales y
velares), mientras que en las difusas ocurre lo contrario (labiales y dentales)
- Tenso - flojo:
en los tensos hay una gran deformación de los órganos articulatorios.
- Sonoro - sordo:
en los sonoros vibran las cuerdas vocales, en los sordos, no.
- Nasal - oral:
en los primeros el aires sale por la nariz, no por la boca, como ocurre en los
orales.
- Interrupto -
continuo: en los interruptos se produce un completo cierre de la salida del
aire (oclusivas y vibrantes) mientras que en los continuo no se da tal cierre.
- Grave - agudo:
en los graves en canal bucal toma forma alargada (labiales y velares) y en los
agudos la lengua corta el canal bucal en dos cajas de resonancia (dentales y
palatales).
- Recursivo -
infraglotal: en los primeros se produce una oclusión de la glotis; en los
infraglotales, no.
- Bemolizados - no
bemolizados: los bemolizados redondean los labios (vocales velares)
- Sostenidos - no
sostenidos: en los sostenidos se abre más la faringe por la palatalización
(vocales palatales).
1.3.-
Nociones de acústica: cualidades físicas del sonido.
El sonido está basado en las ondas producidas por la
vibración y el roce y se propaga a 340 m/sg, o, lo que es lo mismo, a 1224
km/h. El sistema fonador humano se origina por la vibración de las cuerdas
vocales, el roce de los órganos articulatorios y el impulso del aire.
El tono es el
número de vibraciones de las cuerdas vocales por unidad de tiempo, si el número
es corto, los sonidos serán graves,
mientras que si se da un alto número de vibraciones por unidad de tiempo, serán
agudos.
El timbre es
la relación que mantienen las ondas sonoras con la abertura de las cavidades de
resonancia; de ahí que los sonidos puedan ser abiertos o cerrados.
La intensidad
divide los sonidos en fuertes y débiles dependiendo de su intensidad
articulatoria.
Según la cantidad,
o tiempo de emisión, los sonidos pueden ser largos o breves.
2.- Criterios para la clasificación de
fonemas y sonidos en español.
2.1.-
Consonantes.
En español son cuatro los rasgos distintivos
pertinentes que permitan la oposición estructural de los elementos del sistema
consonántico: la acción de las cuerdas vocales, la del velo del paladar, el
punto donde se articula y el modo en que lo hacen.
2.1.1.-
Acción de las cuerdas vocales.
Si vibran estaremos ante sonidos o fonemas sonoros: /b/, /d/,...
Por el contrario, si no vibran estaremos ante
sordos: /p/, /t/,...
2.1.2.-
Acción del velo del paladar.
Son orales,
o bucales, cuando el velo del paladar está adherido a la pared faríngea, de modo que tapa el
conducto nasal y el aire pasa por la boca.
Pero si el velo permite que el aire pase por
el conducto nasal, serán nasales: /m/, /n/ y /n/.
2.1.3.-
Punto de articulación.
Es el lugar en el que un órgano activo entra
en contacto o se aproxima a otro,
pasivo, para producir un cierre o estrechamiento en la cavidad bucal. Según este criterio, tenemos:
Bilabiales:
un labio actúa sobre el otro, siendo el superior activo y el inferior pasivo: /p/, /b/ y /m/.
Labiodentales:
el labio inferior, activo, entra en contacto con los bordes de los dientes superiores: /f/.
Interdentales:
el ápice de la lengua, activo, contacta con los bordes de los dientes: / /.
Dentales:
el ápice de la lengua, activo, se apoya en la cara interior de los dientes superiores: /t/, /d/.
Alveolares:
el ápice de la lengua, activo, se apoya en los alvéolos superiores: /l/, /r/.
Palatales:
el predorso de la lengua, activo, se apoya en el paladar duro: /l/, /n/, /c/,...
Velares:
el postdorso entra en contacto con el paladar blando, o velo del paladar: /k/, /g/, /x/.
2.1.4.-
Modo de la salida del aire en la articulación.
Oclusivas:
al tener el órgano pasivo y el
activo un contacto completo cierran
momentáneamente la salida del aire. /p/, /t/, /k/,...
Fricativas:
las articulaciones provocan una estrechez de la cavidad bucal por aproximación de los órganos: /f/, /s/,
/x/,...
Africados,
o semioclusivos: como en las
oclusivas, se interrumpe la salida
del aire de modo momentáneo, pero luego se resuelve con la misma estrechez de la cavidad bucal que provocan
las fricativas: /c/, y ,...
Laterales:
el aire sale por los lados de la lengua: /l/ y /l/.
Vibrantes:
la lengua vibra dificultando alternativamente la salida del aire: /r/ y /r/.
2.1.5.-
Líquidas / No líquidas.
Son líquidos
los fonemas vibrantes y laterales pues tiene rasgos vocálicos: ostentan la mayor abertura y tono dentro de las
consonantes y puede abrir las vocales.
El resto del sistema, no líquido,
carece de esas cualidades.
2.2.- Vocales.
En nuestro idioma, las vocales se distinguen de las
consonantes en que aquéllas tienen una mayor audibilidad, no impiden la salida
del aire -por lo que el modo de articulación deja de ser pertinente-, son más
tensas y vibran durante más tiempo, y, sobre todo, en que pueden ser núcleo
silábico. Fonológicamente sólo son pertinentes el grado de abertura de los labios y el punto de
articulación; mientras que en fonética, además, se añaden la acción del velo del
paladar, el modo de articulación, la labialización, la acústica y la
intensidad. De ahí que tengamos cinco fonemas vocálicos y unos cuarenta sonidos
como variantes de ellos.
2.2.1.- Punto
de articulación.
Manteniendo la definición anterior, son velares /o/ y /u/, mientras que las palatales
son /e/ e /i/. La s bilabiovelares,
pertinentes sólo en fonética, se dan
cuando los labios contactan al tiempo que se pronuncian como velares: w
u u u o
o . Es central /a/, en cuanto el dorso de la lengua está bajo el medio paladar.
2.2.2.-
Modo de articulación.
Los fonemas vocálicos no impiden la salida
del aire, de ahí que este rasgo no sea
pertinente en fonología. Este aspecto, por el contrario, sólo es pertinente en fonética: en las semiconsonantes, que forman el primer
elemento de un diptongo creciente
en abertura, los órganos parten de una
estrechez bucal que se va
abriendo: j y w .
Mientras que en las semivocales,
segundo elemento de un diptongo
decreciente en abertura, se da el
fenómeno exactamente
inverso: u e
i .
Hemos de advertir aquí que el diptongo es el grupo vocálico que combina /u/ e /i/ con otras vocales o entre
sí; mientras que los triptongos se inician con una semiconsonante, tienen como
cima una vocal -que en español es
siempre /a/ o /e/- y se cierran con una semivocal-. Cuando un diptongo pasa a hiato se da la diéresis.
Un hiato
existe cuando dos vocales unidas no forman una sola sílaba porque: ambas son mediales -/e/ y
/o/- o abierta -/a/-: /deséo/; porque la cerrada
es tónica: /kaída/; o bien porque se pronuncia de un modo separado: /biéxo/. Cuando un hiato pasa a diptongo se
da la sinéresis.
2.2.3.-
Acción del velo del paladar.
Los fonemas son siempre orales, por eso no se
tiene en cuenta este aspecto en
fonología. Sin embargo, cabe la posibilidad de que se den sonidos vocálicos nasales cuando una vocal vaya
entre consonantes nasales: máno .
2.2.4.-
Abertura.
Son cerradas,
o altas, si la lengua contacta al máximo con el velo del paladar: /i/ y /u/. Las medias, por su parte, están un poco más separadas: /o/ y /u/; mientras que la abierta, la /a/, apenas contacta.
2.2.5.-
Labialización.
Las labializadas
son las velares acompañadas de un redondeamiento de los labios; mientras que
las no labializadas son las
palatales y la central.
2.2.6.-
Intensidad.
Por su condición de poder ser núcleo
silábico, hay sonidos vocálicos que pueden ostentar un máximo de intensidad: por
eso se dividen en tónicas y átonas.
2.2.7.-
Acústica, o timbre.
Son agudas
si la parte posterior de la cavidad bucal es muy amplia, por tanto, coinciden con las palatales. Cuando
la amplitud corresponde a la parte anterior,
estaremos ante las graves, que son
las velares. Será neutra cuando, al ser la medial /a/, ninguna cavidad es
mayor que la otra. Emilio Alarcos Llorach vio
que, al coincidir la acústica con el punto de articulación, aquel rasgo dejaba
de tener valor opositivo en favor
de éste.
3.- Grupos fonéticos: la sílaba, los grupos
de intensidad, fónico y tónico.
3.1.-La
sílaba.
Es el grupo fonético más elemental y puede
constar de uno o varios elementos. Tiene tres fases: la explosión, o
margen de ataque, va desde el cierre articulatorio a una mayor abertura; el núcleo silábico, o cima, es el eje
de la sílaba, y ofrece un máximo de sonoridad, intensidad y abertura -en
español siempre es vocal-; y la
implosión, o margen de coda, que tiende al cierre articulatorio. En español
pueden faltar los márgenes, pero nunca la cima.
Los sonidos que
preceden a la cima están en posición
explosiva y los que la siguen, en posición
implosiva. Los límites entre sílabas vienen dados, pues, por un paso de
abertura a cierre y viceversa, y por un mínimo de abertura, sonoridad y tensión
entre dos máximos. Así, podemos definir la sílaba
como una reunión de sonidos en torno a
una abertura, sonoridad y tensión
máximas.
Las sílabas son libres,
o abiertas, si acaban en vocal y la palabra que sigue no empieza por
consonante. Si terminan en consonante o en vocal y seguidas de palabra que
empiece por consonante estamos ante sílabas trabadas, o cerradas. En español predominan las sílabas acabadas en
vocal.
3.2.-
Grupo de intensidad.
Es el conjunto de sonidos subordinados a un mismo acento
expiratorio principal. Pueden formar varias sílabas, cayendo el acento
principal en una, teniendo las demás uno secundario. Las palabras que se apoyan
en la palabra que tiene tal acento principal se llaman proclíticas; las que la siguen son enclíticas. Según Navarro Tomás, existe una gran relación entre la
intensidad y la función sintáctica y el rema -información nueva-: por ejemplo,
el verbo siempre tiene el acento principal.
3.3.-
Grupo tónico.
En español coincide con el grupo de intensidad. Consta de
un número de sílabas entre las que destaca una por su tonicidad y su energía
articulatoria, que, en español, puede ser aguda, llana, esdrújula o
sobreesdrújula. El acento se define además por su grado su tonalidad -grave o
agudo- o por su duración o cantidad -largo o breve-. Las sílabas que preceden a
la tónica son protónicas; mientras,
las que la siguen son postónicas.
3.4.- Grupo
fónico.
Es la porción de discurso delimitado por dos pausas
sucesivas en la articulación y puede constar de más de un grupo de intensidad.
Estas pausas están motivadas por razones respiratorias y por la necesidad de
marcar el final de una expresión o de todo un enunciado. No obstante, hay
distintos tipos de pausas más ligados a la retórica -a la elocutio- o a la pragmática pues dependen de las intenciones y las
variables contextuales del hablante. También puede estar unido a una comunidad
lingüística: de hecho, el grupo fónico marca la entonación de un idioma: el
español lo tiene entre ocho y once sílabas.
En transcripción fonológica se marca con triple barra el
punto y aparte; con doble, para el punto y seguido, el punto y coma y los dos
puntos; con una sola barra para la coma; y con media barra para la pausa no
marcada gráficamente.
4.- Tipos de oposiciones según la Escuela
de Praga.
Para
que dos elementos entren en oposición, no sólo han de tener rasgos
diferenciadores, o marca, -como afirmaba
Saussure- sino también características comunes, es decir: una base de comparación. Para que haya una
opsición funcional en un sistema los elementos reciben su valor de la relación
de parentesco y diferencias que mantienen los unos con los otros. A partir de
estas consideraciones previas se establecen cuatro criterios de oposición:
Según
la base de comparación, son
bilaterales si la base es exclusiva
(por ejemplo /p/ y /b/ tienen como base exclusiva bilabial, oclusiva);
mientras que son multilaterales si
la base no es exclusiva (así /b/ y /t/ tiene como una base que no es única:
ambas son oclusivas).
Según la marca,
son aisladas si la marca es
exclusiva de la pareja (como en /r/ y /r/, cuya marca simple y múltiple sólo a
ellas les pertenece) y proporcionales
si no es exclusiva (el rasgo de sonoridad
no es una marca exclusiva de /p/ y /b/, por ejemplo).
Según las
relaciones de dos fonemas, al margen del resto del sistema, son privativas si uno de los elementos
presenta un rasgo que presupone su ausencia en el otro: el rasgo sonoro
presupone el sordo; los graduales
presentan un rasgo en distinto grado: sirva de ejemplo la abertura vocálica;
las equipolentes presenta un rasgo
que no presupone necesariamente su contrario en el otro: así una dental no
presupone otra bilabial.
Según la validez
funcional, son constantes si
siempre mantienen tal validez, y neutralizables
cuando pierden su carácter opositivo en un determinado contexto, dándose un archifonema. En español los
archifonemas -represantados con mayúsculas- se dan cuando aparecen en posición
implosiva:
/n/, /m/ y /n/ > /N/
/r/ y /r/ > /R/
/p/ y /b/ > /B/
/t/ y /d/ > /D/
/k/ y /g/ > /G/
/l/ y /l/ > /L/, éstas, además de en posición
implosiva, cuando están agrupadas con otras consonantes: /pL/, /bL/, /fL/,...